Ventilación mecánica

¿Cómo garantizar la salubridad?

 

Un sistema de ventilación eficiente es aquel capaz de garantizar la calidad del aire interior con el menor consumo de energía. Para ello, se extrae el aire contaminado del interior, introduciendo al mismo tiempo, aire limpio y renovado, todo ello haciendo uso del menor consumo energético posible.

 

Según el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía (IDAE), el consumo energético de las viviendas en España supone la quinta parte de toda la energía demandada en el país. Por ello, ante el reto europeo de reducir un 20% de la energía consumida por los edificios, los equipos de renovación de aire maximizan el ahorro energético sin ocasionar una reducción en el confort. Al mismo tiempo, garantizar la salubridad del aire no debe suponer un aumento en la factura energética de la vivienda. Bajo esa premisa, nacen normativas como la Directiva europea Ecodesign 2009/125/EC (Directiva ErP), encargada de regular los sistemas de ventilación mecánica, entre otros. Dicha normativa establece que todos los equipos demandantes de energía deben cumplir con ciertos requisitos de diseño para mejorar su eficiencia energética. Esta Directiva forma parte de las nuevas normativas de aplicación que buscan impulsar la eficiencia energética, aunque desde hace tiempo, existen otros textos legales los cuales regulan las instalaciones de una edificación donde se señala que las instalaciones térmicas han de diseñarse, calcularse, ejecutarse, mantenerse y utilizarse de manera de favorecer su eficiencia energética, y así contribuir en la reducción de la contaminación atmosférica.

El papel clave de los recuperadores de calor

 

Uno de los elementos determinantes de la eficiencia de un sistema de ventilación mecánica es el recuperador de calor. Este elemento es el encargado de recuperar parte de la energía del aire viciado y utilizarla para climatizar el aire de impulsión, sin que ambos aires entren en contacto, ni se produzca contaminación. Ello reduce considerablemente el consumo de energía para climatizar el aire nuevo, tanto en invierno como en verano. El recuperador de calor puede estar formado por un solo núcleo de intercambio térmico o por un equipo, el cual además, incorpore los ventiladores de aporte y extracción. No obstante, independientemente del modelo, es importante tener en cuenta que cuanto mayor sea la eficiencia del núcleo del recuperador, mayor será la cantidad de calor recuperado, y, por ende, mayor el ahorro energético.

Diversas normas establecen la obligatoriedad para que todos los sistemas de climatización, cuyo caudal de aire expulsado al exterior por medios mecánicos supere los 0,5 m³/s, deben disponer de recuperadores de calor.

 

Ventiladores con motores con regulación de velocidad

 

Para conseguir la renovación del aire interior y garantizar la salubridad del edificio, se utilizan ventiladores accionados por motores eléctricos, los cuales extraen el aire contaminado de las zonas húmedas, provocando la entrada de aire fresco por depresión. El uso de motores eléctricos, de alta eficiencia energética, habilita al sistema de ventilación mecánica para ser más eficiente, con un ahorro energético de alrededor del 20%, en comparación con un motor convencional. Además, estos motores permiten incorporar un regulador de frecuencia. Gracias a ello, el ventilador extrae el caudal de aire requerido en cada momento. La Demanda Controlada de Ventilación (DCV) permite adaptarse a las necesidades reales de cada espacio en función de su ocupación, lo cual unido a la regulación de velocidad de los motores, supone un ahorro energético considerable. Combinar distintas tecnologías como la regulación de la velocidad de los ventiladores, en función de la demanda de caudal y la recuperación de calor, conforma la mejor solución para garantizar la salubridad del aire y la eficiencia energética del sistema de ventilación mecánica.

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Alejandra



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