Sepa Cómo Instalaroctubre 7, 2019
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Las aguas grises se generan como resultado de los hábitos de vida de la población, los productos utilizados y la naturaleza de la instalación, por ello, sus características resultan ser variables. En edificios residenciales, la reutilización de aguas grises tratadas podría representar una reducción del 40 al 50% del consumo total de agua. Sin embargo, esa proporción varía según la tipología analizada. De las dos tipologías residenciales, las viviendas urbanas producen un menor porcentaje de aguas grises respecto de las viviendas unifamiliares, pero las superan en la generación de aguas negras.

Las viviendas urbanas son, junto a los edificios administrativos, las que menor cantidad de aguas residuales desarrollan. La tasa de generación de aguas grises varía considerablemente a lo largo del día. Para evitar disponer de un tanque de almacenamiento, el tratamiento será diseñado para contemplar diferentes tasas de carga. Los procesos deberán lidiar con un flujo intermitente y variaciones de las condiciones climáticas, al igual de resultar sencillas en su operación, a partir de un mínimo consumo de energía. Las aguas grises muestran bajas concentraciones de nitrógeno y fósforo en comparación con las aguas negras, debido a la inexistencia de heces y orina. El agua gris tratada o desinfectada inadecuadamente presenta un riesgo de contaminación a sus usuarios. Hasta la fecha, no se ha registrado ninguna incidencia de enfermedades vinculadas a la reutilización de aguas grises, atento a ello, los riesgos para la salud resultan ser bajos.

Los diferentes peligros asociados con la reutilización del agua urbana se reflejan en diversas normas. Ante una mayor probabilidad de exposición pública, los criterios resultan normalmente más estrictos. Se cuantifican datos limitados sobre patógenos específicos presentes en las aguas grises. Sin embargo, se han detectado bacterias como Pseudomonas aeruginosas y Staphylococcus aureus, y protozoos (Cryptosporidium y Giardia) en ciertas aguas grises analizadas. El nivel de tratamiento y/o desinfección de dichos líquidos se encuentra determinado por la evaluación de riesgos de transmisión potencial de los citados patógenos.

Las aguas residuales domésticas se dividen en dos, atendiendo a su calidad, el volumen producido y el origen dentro de la actividad del edificio: Aguas Negras, vale decir, aquellas procedentes de las descargas de inodoros y urinarios, colada (tanto manual como automática) y la generada en la cocina (pileta y lavavajillas), caracterizadas por su alta carga orgánica (DBO/DQO ≥ 0,40). En paralelo, se encuentran las citadas Aguas Grises, esto es, las canalizadas a partir de la ducha o baño, lavabos, etc. (0,40 ≥ DBO/DQO ≥ 0,20). Ciertos especialistas estiman que las aguas grises también incluyen, además de los artefactos y sistemas mencionados anteriormente, a las lavadoras, lavavajillas y piletas de cocina, excluyendo únicamente a los inodoros.

En ese caso, las aguas grises pueden llegar a constituir del 50 al 80% del agua residual total del hogar. Según esa clasificación, las aguas procedentes de la ducha, baño o lavabo serían aguas de baja carga orgánica, mientras que las originadas en la lavadora, lavavajillas y piletas de cocina corresponderían a aguas de alta carga orgánica. Debido a los bajos niveles de patógenos contaminantes y nitrógeno, la reutilización y reciclaje de las aguas grises atrae cada vez más la atención de muchos investigadores.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el agua gris muestra las características idóneas para el reciclaje, ya que constituye la mayor parte del volumen del flujo de los residuos domésticos; no contiene gases; ofrece una reducida carga de patógenos; aporta un contenido de nutrientes que, aunque es bajo, se puede utilizar beneficiosamente para el riego de los cultivos; y lo más importante, puede ser utilizada para reducir la demanda de agua primaria.

 


Sepa Cómo Instalarabril 24, 2019
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  El malestar físico, la irritación o la sequedad de los ojos, la nariz y la garganta, tos, náuseas y problemas respiratorios, así como fatiga mental, alteraciones de memoria, somnolencia, apatía, mareos o el estrés, conforman algunos de las patologías médicas presentes en las personas afectadas por el Síndrome del Edificio Enfermo (SEE), verificados mediante los estudios efectuados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

¿Que es el Síndrome del Edificio Enfermo (SEE)?

  El SEE fue reconocido como enfermedad en el año 1982, comprendiendo a los inmuebles donde un porcentaje de sus ocupantes -mayor al 20%- desarrollan efectos agudos sobre su salud y bienestar. Se ha concluido fehacientemente que los síntomas desaparecen o disminuyen de manera significativa cuando las personas abandonan el espacio afectado. Una característica de las mencionadas molestias es que se acentúan durante los días hábiles y mejoran ostensiblemente a partir del descanso de fin de semana.

Causas del Síndrome del Edificio Enfermo (SEE)

  El SEE se origina por los efectos nocivos para la salud producidos por los contaminantes del aire interior de los locales y varían desde una mínima incomodidad, hasta enfermedades respiratorias y patologías sumamente severas, las cuales incluso, pueden provocar la muerte. En varios países se han formado grupos interdisciplinarios compuestos por ingenieros, arquitectos, médicos alergistas y dermatólogos, capaces de estudiar dicho fenómeno, al tiempo de divulgar sus consecuencias y soluciones. El uso en los edificios de nuevos materiales en lugar de los empleados tradicionalmente en estructuras, revestimientos, aislaciones, muebles, instalaciones eléctricas, iluminación, etc. sin considerar las emanaciones producidas por los mismos, unido a otros factores, contribuyen a enrarecer el ambiente interior.

  Fue demostrado mediante estudios realizados, que cuando las personas permanecen gran cantidad de tiempo en el interior de un edificio -especialmente en oficinas o lugares de trabajo-, pueden ser afectadas en su salud debido a los elevados niveles de polución registrados.

Origen del Síndrome del Edificio Enfermo (SEE)

  Se considera que el fenómeno tuvo su origen en los esfuerzos por ahorrar energía, derivados de la tecnología aplicada a partir de la década del 70 del siglo pasado, tendiente a la reducción del consumo energético recurriendo al empleo de nuevos aislantes térmicos y efectuado el cerramiento hermético de ventanas y puertas para disminuir la infiltración natural del aire exterior, sin contemplar una adecuada ventilación. La contaminación del aire interior proviene de una serie de diferentes fuentes de polución, y virtualmente, todo el entorno interior emite partículas o gases. Los suministros comunes de equipos de oficinas han sido descubiertos como potenciales emisores de niveles peligrosos de sustancias químicas.

  Muchos de los materiales y elementos utilizados actualmente, tanto en la construcción como en el mobiliario y la decoración, producen emanaciones las cuales, lentamente, van incorporándose al aire ambiente interior, como los barnices, tinturas, pinturas, pegamentos, etc. Las ropas, tapicerías, alfombras, cortinas y otros tejidos, aportan al aire del interior del local diversas fibras y otros contaminantes.

 



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