Sepa Cómo Instalarjunio 28, 2019
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Comienza el invierno, llegan las bajas temperaturas y con ellas comienza un período de riesgo en los hogares debido a la presencia del monóxido de carbono (CO). Puertas y ventanas se sellan herméticamente, las habitaciones se ventilan menos, y la presencia de estufas y chimeneas en su interior generan condiciones de vulnerabilidad frente a las emanaciones de este gas sin olor ni color. Durante los meses invernales las estadísticas de accidentes relacionadas con el monóxido de carbono (CO) se incrementan. Te presentamos información detallada acerca del monóxido de carbono, su detección y las consecuencias de su presencia en el hogar; además, soluciones efectivas para controlar sus fuentes y evitar riesgos.

¿Que es el monóxido de carbono (CO)

El monóxido de carbono (CO) es un gas tóxico que se genera como consecuencia de la combustión incompleta de algún material, tal como el gas natural, petróleo para calefacción, leña, troncos de madera reconstituida, gasolina, carbón vegetal y otros productos similares. Los más típicos emisores de CO al interior del hogar son los calefones, estufas, cocinas, y parrillas de carbón o a gas. También los motores de automóviles en funcionamiento y el tabaco de los cigarrillos (al quemar el tabaco, el CO penetra en la sangre de los fumadores y queda también en el ambiente, afectando de paso a los que no fuman).

Además se puede producir CO al inhalar los vapores de algunos productos químicos para remover pinturas, que contienen cloruro de metileno. Esta sustancia es transformada en monóxido de carbono por el organismo. Industrialmente, el CO se origina en fundiciones de acero, fábricas de papel y plantas productoras de formaldehído.

Acumulación de monóxido de carbono (CO)

Al interior de las casas, el CO se puede acumular por diversas razones:

• Ventilación insuficiente.

• Mal diseño de los ductos de ventilación o incorrecta instalación de los artefactos.

• Mal funcionamiento de artefactos o instalaciones.

• Inadecuada ubicación o utilización de artefactos.

Cualquiera de estos factores puede resultar fatal, ya sea actuando por sí solo o en conjunto con alguno de los demás. Cuando la presión atmosférica en el interior es menor que la presión exterior, y se ponen en funcionamiento los diferentes aparatos, el aire interior utilizado por ellos en la combustión debe ser reemplazado por aire fresco. Pero si las puertas y ventanas están cerradas herméticamente, el aire que entra lo hará a través de algún ducto de salida, y podría arrastrar de vuelta el monóxido de carbono, producto de la combustión. Así, los gases resultantes de la combustión se devolverán a la casa.

Niveles de alarma de monóxido de carbono (CO)

El monóxido de carbono es un gas difícil de detectar a simple vista y puede ocasionar la muerte al ser inhalado aún en cantidades muy pequeñas. Su principal efecto es que altera la capacidad de la sangre para transportar oxígeno al organismo. Una vez que penetra en el torrente sanguíneo, el organismo tarda entre 4 y 12 horas en eliminarlo. Cualquier persona o animal que se encuentre en un lugar contaminado debe considerarse en riesgo. El efecto perjudicial dependerá de la concentración de CO en el aire, del tiempo de exposición-inhalación y de las características propias de cada persona (edad, estatura, peso, sexo, estado de salud en general). Se ven más afectados los niños, mascotas, bebés en el útero materno (aún cuando la madre no se vea afectada), personas con anemia o un historial de enfermedades cardíacas.

1.- Niveles Bajos: 

Generalmente 35 PPM (partes por millón) y menos son considerados niveles bajos. Esta situación debe ser monitoreada de cerca, pues la exposición a bajos niveles de CO por un tiempo prolongado (más de 8 horas) puede ser peligrosa, sobre todo para personas de alto riesgo. En algunos casos, los bajos niveles de CO se pueden producir por la polución del aire, el tráfico pesado de vehículos, el humo de cigarros, inversión térmica y otros factores.

2.- Niveles Medios:

Las concentraciones entre 35 y 100 PPM son consideradas de un nivel medio. Estos niveles de concentración pueden causar serios problemas de salud. Todas las posibles fuentes productoras de CO deben ser de inmediato suspendidas e inspeccionadas por técnicos calificados. Ventilar rápidamente la zona abriendo puertas y ventanas. Chequear el estado de las personas que han estado expuestas a estos niveles de CO. Si no presentan síntomas de intoxicación, esta situación no se considera una emergencia, pero no debe ser ignorada.

3.- Niveles Altos:

Los niveles mayores a 100 PPM, acompañados por síntomas, son considerados altamente peligrosos. Si se detectan 100 PPM, pero las personas todavía no muestran síntomas, esta es también una situación de riesgo, pues la única diferencia con los niveles considerados peligrosos, es que aún no han aparecido los síntomas. De inmediato se deben apagar todas las fuentes que puedan estar emitiendo CO y no volver a usarlas hasta que las inspeccione y repare un técnico calificado. Ventilar el lugar abriendo puertas y ventanas y esperar afuera hasta que el CO haya bajado a niveles fuera de peligro.

Los Detectores de monóxido de carbono (CO)

Los detectores de de monóxido de carbono –correctamente ubicados e instalados– sirven para alertar rápidamente ante la presencia de CO en el ambiente. Su diseño permite detectar el monóxido de carbono originado desde cualquier fuente de combustión incompleta, pero no pueden prevenir sus emisiones tóxicas. Por esto último, resulta necesario recalcar que la responsabilidad final sobre la protección contra los niveles tóxicos de CO recae en cada persona en particular.

¿Cómo funcionan?

El funcionamiento es simple: los sensores de estas alarmas monitorean el aire y, cuando detectan CO, el detector activa su propia alarma interna, entregando así un tiempo que puede resultar precioso para evacuar el lugar antes de resultar seriamente afectado por los efectos tóxicos de este gas.

Debido a las características de los detectores, estos aparatos sólo indican la presencia del monóxido de carbono acumulado en torno a su sensor, por lo que es necesario recordar que el gas podría estar presente en otras áreas de nuestro hogar. Además, aunque existen modelos especiales que pueden cumplir funciones adicionales, la mayoría de los detectores de CO no han sido diseñados para detectar fugas de gas combustible (propano, butano o natural), calor, humo, llamas o explosiones. Los detectores de monóxido de carbono (CO) son una importante herramienta de ayuda para la protección de su familia ante los peligros que este gas trae consigo. Su instalación en casa debe ser sólo el primer paso dentro de un programa de acciones enfocado a conseguir mayor seguridad en el hogar.

¿Qué hacer en en caso de sospecha de intoxicación con CO?

Si se presentan síntomas similares a los de intoxicación por baja concentración de CO y se descubre que disminuyen o se pasan al alejarse de la casa, y vuelven a aparecer al regresar a ella, es altamente conveniente visitar a un médico y realizar una medición cuidadosa de los niveles de CO en el ambiente. Averiguar si no es usted el único con síntomas similares en la casa. En casos más graves de intoxicación por CO al interior de una habitación, tener presente lo siguiente antes de intentar un rescate:

1.- No tratar de entrar a rescatar a la persona de inmediato. Antes de hacerlo, protejer boca y nariz con un pañuelo. Sólo una vez preparado, arrastrarse por el suelo hasta llegar al afectado y moverlo hasta un sitio al aire libre.

2.- Llamar a una ambulancia desde un teléfono ubicado en un lugar no contaminado, o trasladar a la persona a un Servicio de Urgencia.

3.- Alejar a las personas afectadas de la zona contaminada puede no ser suficiente para salvarle la vida. Aún cuando las víctimas recobren la conciencia, necesita atención médica inmediata.

4.- Abrir de inmediato puertas y ventanas.

Elaborar un Plan de Evacuación

No está de más tener pensado un plan de evacuación ante una emergencia, especialmente cuando hay niños pequeños y se vive en edificio. Tener al menos dos vías de escape por pieza, una de las cuales no utilice la puerta de entrada al recinto. Instruir a los niños para que nunca jueguen con estas alarmas y advertirle sobre los peligros del monóxido de carbono. Enseñarles lo que significan las señales del detector de CO y entrenarlos para que sepan salir del lugar por sí solos en caso de emergencia. Definir un lugar de encuentro a una distancia segura desde la casa y asegurarse que todos hayan entendido hacia donde dirigirse a esperar en una situación de peligro. Saber desde dónde puede solicitar ayuda a los bomberos. Repasar su plan cada seis meses.

 

En colaboración con: www.hagaloustedmismo.cl


Sepa Cómo Instalarenero 14, 2019
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  Muchas personas mueren cada año como consecuencia de la intoxicación por monóxido de carbono. La mayoría de estos casos está relacionada con el uso de braseros o artefactos de gas instalados de forma incorrecta, deficiente, o bien, ubicados en ambientes carentes de la ventilación adecuada.

  Como una de las respuestas a este problema, una Comisión Interdisciplinaria e Intersectorial, integrada por representantes de los organismos vinculados a su prevención, ha elaborado un boletín destinado a brindar información que contribuya a un mejor conocimiento de los peligros y las recomendaciones para disminuir los riesgos. Parte de dicho material se reproduce en esta nota.

  Vale considerar que la “Comisión Interdisciplinaria Intersectorial para coordinar las estrategias tendientes a disminuir la morbimortalidad por intoxicaciones mediante monóxido de carbono”, fue creada por el Ministerio de Salud de la Nación, a través de la Resolución Nº 72/01, y se encuentra integrada por representantes del ENARGAS, Protección Civil de Presidencia de la Nación, Superintendencia Federal de Bomberos, Centro Nacional de Intoxicaciones y las áreas del Ministerio de Salud de la Nación relacionadas con la salud ambiental, la salud materno-infantil, la educación para la salud, la prevención y control de intoxicaciones y la promoción y protección de la salud.

  El monóxido de carbono es un gas altamente venenoso para las personas y los animales, que se mezcla totalmente con el aire, resultando difícil de reconocer. Todo artefacto usado para quemar algún combustible puede producir monóxido de carbono si no está asegurada la llegada de oxígeno suficiente al quemador. Por lo tanto, puede haber producción de monóxido de carbono en calefones, termotanques, estufas y cocinas a gas, calentadores a gas o kerosene, faroles a gas o kerosene, hogares o cocinas a leña, salamandras, braseros, parrillas a leña o carbón, hornos a gas o leña, anafes, calderas, motores de combustión, etc.

  Según las estadísticas del Centro Nacional de Intoxicaciones del Hospital Posadas, para un total de 778 consultas registradas en el año 2000, por sospecha de intoxicación con monóxido de carbono, casi la mitad (47%) se relacionaron con la presencia de braseros en el hogar. En segundo lugar aparecen las estufas (26%), sin especificar el tipo de combustible que utilizaban (kerosene, alcohol, leña o gas).

  Las estadísticas del ENARGAS, informan 23 incidentes reportados por las distribuidoras, siendo los calefones los artefactos más involucrados (43%). Esto se debe a que los calefones funcionan como calentadores de agua en forma instantánea, para lo cual, la potencia calórica que utiliza es importante, alrededor de 20.000 Kcal/h. Suelen generar problemas cuando están instalados en baños o dependencias inapropiadas, o presentan conductos defectuosos de evacuación de gases o se ha olvidado la reposición correcta de estos conductos luego de una refacción edilicia.

  Según datos de la División Siniestros del Departamento Técnico-Investigativo de la Superintendencia Federal de Bomberos, se puede inferir que la mayoría de los casos de muertes por monóxido de carbono en la ciudad de Buenos Aires, están relacionados con instalaciones antirreglamentarias y con desplazamiento o ausencia de los conductos de ventilación de los calefones.

  Las intoxicaciones con monóxido de carbono son más frecuentes en épocas frías, porque aumenta el uso de calefactores y suelen cerrarse las puertas y ventanas impidiendo la llegada de aire fresco y la salida de los gases tóxicos. Se debe señalar que un gran número de incidentes ocurre en zonas de veraneo, donde las instalaciones permanecen inactivas por prolongados períodos. Suele ocurrir que los pájaros construyan sus nidos tapando los conductos de evacuación, o existan daños inadvertidos por el usuario (abolladuras o desplazamientos de los conductos, entre otros). Aclaremos que no es necesaria la existencia de un artefacto especial para que se produzca monóxido de carbono, ya que puede estar presente en todo lugar donde exista fuego, como ocurre en los incendios, o en las quemas de basura.

 ¿Cómo se puede reconocer la existencia de monóxido de carbono en un ambiente?

 Tal como se mencionó, este gas no tiene olor, ni color, ni sabor y no irrita los ojos ni la nariz, por lo tanto, no debe confiarse en estas percepciones para detectar la presencia del veneno en el ambiente. Sin embargo, se verifican algunos indicios que pueden hacer sospechar respecto de la presencia del monóxido de carbono en el ambiente, tales como:

  • Coloración amarilla o naranja de la llama, en lugar del azul normal.
  • Aparición de manchas, tiznado o decoloración de los artefactos, sus conductos de evacuación o alrededor de ellos.

  El monóxido de carbono ingresa al organismo a través de los pulmones y desde allí pasa a la sangre donde ocupa el lugar del oxígeno. Así reduce la capacidad de la sangre para transportar oxígeno y hace que las células no puedan utilizar todo el oxígeno que les llega. La falta de oxígeno afecta principalmente al cerebro y al corazón. Los síntomas se confunden a menudo con los de la gripe o de una intoxicación alimentaría. Una intoxicación leve tendrá como manifestaciones: Debilidad, cansancio y tendencia al sueño, dolor de cabeza, náuseas y vómitos, dolor de pecho, pulso rápido al principio. Pueden registrarse recaídas hasta cuatro semanas después del restablecimiento aparente. Algunas personas quedan con una lesión permanente del cerebro y con problemas de memoria.

  En los incendios, el humo puede contener también otras sustancias tóxicas, en función del material quemado. Es así que pueden producirse también intoxicaciones por gases irritantes tales como el amoníaco, el cloro, el ácido clorhídrico, el fosgeno o el cianuro, además del monóxido de carbono.

  Una intoxicación grave puede producir: Temperatura corporal baja, inconsciencia, respiración irregular y superficial; el paciente puede dejar de respirar, sufrir convulsiones, pulso lento y tensión arterial baja. El paciente puede tardar varias semanas en restablecerse si ha sufrido una intoxicación grave.

¿Cómo evitar las intoxicaciones secundarias al uso de artefactos a gas?

  Algunos artefactos cuentan con dispositivos capaces de asegurar la salida al exterior de los gases tóxicos producidos. Tal es el caso de los caños de escape de los automotores, los caños de ventilación de los calefones o las chimeneas de los hogares. Por eso, es importante que dichos dispositivos estén colocados adecuadamente para que cumplan con su función. Los artefactos deben encontrase aprobados, presentar la correspondiente garantía de fabricación y el habitual manual de instrucciones. Las compañías que distribuyen el gas en cada zona pueden asesorar sobre la elección de los artefactos más adecuados y seguros. Las instalaciones de gas deben ser realizadas por instaladores matriculados. Del mismo modo, los artefactos deben ser colocados por personal habilitado.

  Se renovará el aire en forma permanente en los ambientes donde se encuentran colocados artefactos a gas. En dormitorios y en baños, los únicos artefactos que se permiten instalar son los de Tiro Balanceado. No deben obstruirse las ventilaciones. Cuando se ejecuten obras de remodelación en una vivienda, debe ponerse especial cuidado en no restringir la ventilación de los artefactos instalados.

  Los artefactos de gas también necesitan evacuar los gases quemados. Usualmente, estos gases escapan al exterior a través de la chimenea o conducto de evacuación. Si la chimenea o conducto de evacuación permanece obstruido o desconectado total o parcialmente, los gases quemados pueden acumularse en la habitación. Ello puede resultar fatal. Lo mismo sucede si el conducto de evacuación envía los gases a un local sin suficiente ventilación, como el caso de una estufa de tiro balanceado la cual deriva el producto de su combustión a un balcón cerrado.

  El horno, utilizado como calefactor, conforma un elemento muy peligroso por la cantidad de gas quemado, siendo un artefacto responsable de numerosos accidentes. Los conductos de evacuación serán controlados antes de instalar un artefacto. Estos conductos serán chequeados una vez por año. Al igual que un automóvil, los artefactos a gas necesitan un mantenimiento regular para funcionar en forma correcta y segura. El mantenimiento regular también permite que los artefactos duren más y funcionen eficientemente. Los artefactos no mantenidos adecuadamente pueden consumir más gas y resultar costosos en su funcionamiento.

 

Fuente: Ente Nacional Regulador del Gas.


Sepa Cómo Instalaragosto 13, 2018
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El monóxido de carbono es un gas sumamente peligroso, producto de una combustión incompleta originada generalmente por el mal estado de las instalaciones, insuficiente ventilación o la disposición de artefactos en espacios incorrectos. Resulta ser altamente tóxico y sumamente “traicionero”, ya que los sentidos no pueden detectarlo: es incoloro, inodoro e insípido. En nuestro organismo se combina con la sangre a través de los pulmones, mucho más fácilmente que el oxígeno. Pero la exposición ante este gas, aún durante un breve período, produce daños irreversibles. Unas pocas partículas alteran el funcionamiento del sistema nervioso y provoca desde cambios de humor y cefaleas permanentes hasta lesiones neurológicas.

Por el Arq. Gustavo Di Costa,Editor de Revista Sepa Cómo INSTALAR

Una persona expuesta a un ambiente contaminado con apenas 600 partes por millón de monóxido de carbono, en tres horas, puede fallecer. En ciertas ocasiones, defunciones adjudicadas al monóxido de carbono suelen ser atribuidas a escapes de gas. Pero es necesario aclarar que el gas natural (metano) no es tóxico, puesto que las moléculas de Metano no son solubles en agua, por ende, no ingresan a la sangre a través de las mucosas pulmonares. Pero sí es asfixiante, puesto que su irrupción desplaza al aire presente en el ambiente.

Las estufas catalíticas, al igual que las pantallas infrarrojas, consumen el oxígeno del ambiente y resultan ser doblemente peligrosas ya que emiten los productos de la combustión al mismo ambiente. No constituyen un peligro si son instaladas bajo normas de seguridad por parte de un gasista matriculado, previendo la colocación de las reglamentarias rejillas de ventilación.

Como vemos, este gas reclama un gran respeto, por ello, valen estos consejos del ENARGAS (Ente Nacional Regulador del Gas), para evitar accidentes por inhalación de monóxido de carbono: efectuar una revisión periódica de sus artefactos por parte de un gasista matriculado; respetar las normas técnicas y reglamentarias de instalación ya que una disposición irregular de un artefacto puede ocasionar accidentes; permitir siempre el ingreso de aire al ambiente desde el exterior, en suficiente cantidad como para renovarlo, teniendo en cuenta que una pequeña abertura puede salvarnos la vida; verificar que la llama de los artefactos sea de color azul, si es de otro color (amarillo o tonalidades anaranjadas o rojas) el equipo se encuentra funcionando en forma defectuosa; resulta indispensable que las salidas de los gases al exterior permanezcan libres de obstrucciones y colocadas en forma reglamentaria, ya que la mayoría de los casos fatales tienen su origen en conductos defectuosos; no colocar calefones en baños o dormitorios si no son de tiro balanceado, debido a que las estadísticas muestran que el 72% de los accidentes fatales se deben a calefones con funcionamiento incorrecto; el uso de hornallas y hornos de la cocina para calefaccionar el ambiente es sumamente peligroso; si los conductos de evacuación (chimeneas o salidas al exterior) son retirados para trabajos de limpieza o pintura, y luego no son correctamente reinstalados, pueden ocasionar severos accidentes.

Todos los accidentes por inhalación de monóxido de carbono son evitables. Trabajemos en favor de ello.



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