Sepa Cómo Instalaragosto 6, 2020
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Recuerdo que, iniciando mis tareas profesionales, un ex jefe (de quien, por pudor, me reservo su identidad), se jactaba de poder dirigir cualquier tipo de obra con una copia del plano municipal como único recurso de documentación. Lo gravoso del caso es que este profesional, además de trabajar en forma privada, desarrollaba tareas como Docente en la Facultad de Arquitectura de la UBA. Sus obras -o una gran parte de ellas- tenían “fecha de vencimiento”, como jocosamente denominaba al plazo en el cual la obra comenzaba a mostrar severas patologías, evitables todas ellas, de haber mediado oportunamente los documentos cuyas especificaciones trabajaran sobre la vida útil de un material o elemento constructivo. Con el tiempo, por suerte, pude verificar que esta forma de trabajo es, además de poco profesional, antieconómica. Veamos, si una obra tiene una “fecha de vencimiento temprana”, además de exponernos a un cuestionamiento de carácter legal (recordemos los años de responsabilidad profesional sobre los trabajos realizados), seguramente también demostrará ciertas patologías (humedades, condensación superficial o intersticial, filtraciones, mapeos de las terminaciones superficiales, etc.) que llevarán al desencanto de nuestro comitente. Dicen los que saben que un comitente insatisfecho significa ocho que no van a recurrir a nuestros servicios cuando los requieran (como vemos el boca a boca resulta letal cuando hacemos mal las cosas). Ni hablar de que los comitentes -y la sociedad toda- reclama al profesional una clara toma de partido respecto de las estanqueidades térmicas de una envolvente arquitectónica, a fin de consumir menos energía en invierno y verano para acondicionar interiormente la obra. Economía y conciencia ambiental se combinan en esta demanda, hoy creciente.

¿Cómo es posible arribar a buen puerto con un proceso constructivo que carece de una acabada y completa documentación técnica? ¿Cómo asegurar, en suma, un comitente satisfecho?

Hace algunos años, una de las consultas que encabezaba el “top ten” de los Consejos y Colegios Profesionales de Arquitectura en la Argentina era: ¿Cuál es la cantidad de planos que debo realizar, como mínimo, para dirigir una obra? Subrayo el “como mínimo” como principal razón de las angustias del profesional. La verdad es que cualquier respuesta que se aparte de “se deberán confeccionar la totalidad de los documentos gráficos y escritos necesarios para conducir la obra respetando sus tres variables fundamentales, a saber: costo, tiempo y calidad”, hubiera sido una mala respuesta. 

Ahora bien ¿por qué no se confecciona la DTC (Documentación Técnica Completa)? Entre las razones que es posible adivinar se encuentra un fatal combo de pereza, desconocimiento técnico, poco compromiso con la obra a desarrollar y la liberadora “porque el comitente no paga esa documentación”.

¿Es eso cierto?, ¿no está dispuesto el comitente a pagar por la información de base que le permitirá al profesional ser preciso y previsible en el desarrollo de la obra, y también por cierto, garantizar una óptima vida útil del emprendimiento? Con este criterio, ¿estaría dispuesto un comitente a someterse a una cirugía sin un estudio pre-quirúrgico? Seguramente no, entonces, ¿por qué suponemos que no pagará por la documentación que le permitirá contar con una obra que le brinde garantías finales de calidad y confort? 

¿Los profesionales nos detenemos a explicar estas cuestiones ante nuestros comitentes o simplemente damos por hecho una respuesta negativa que quizás no es tal?

El diccionario nos define Documento como la “ciencia del procesamiento de la información. Integradora y globalizadora, se trata de una ciencia enriquecedora y generalista, de ámbito multidisciplinar o interdisciplinar”.

Por todo ello, documentos, por favor.

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista Sepa Cómo INSTALAR

 


Sepa Cómo Instalarjulio 22, 2020
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El Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo (CPAU) comparte las preocupaciones de la población y de su matrícula sobre la actual situación económica y social, así como las inquietudes por el futuro de la producción y el trabajo.

En este escenario, dinamizar la construcción y la actividad profesional de arquitectos y arquitectas es clave para la recuperación en una etapa inicial. Queda claro que la responsabilidad de dictar las normas para atravesar esta crisis recae en los gobiernos en todas sus escalas, pero también en el compromiso de la sociedad y sus organizaciones, que deberán apuntalar las acciones que se propongan. Allí, la necesidad del CPAU de aportar medidas y soluciones posibles.

Proponer un esquema para poder concluir las obras ya iniciadas y generar incentivos para iniciar el proceso de una obra nueva es fundamental. También es necesario que las obras iniciadas informalmente entren en un esquema de trabajo reglamentado, con sus adecuados permisos.

Por otro lado, el CPAU también propone identificar las construcciones  abandonadas o en desuso para colocarlas dentro del parque existente luego de su rehabilitación.

 Todos estos puntos inciden en el trabajo específico de arquitectos y arquitectas, para quienes el CPAU propone las siguientes acciones para poner en marcha la actividad  y dinamizar la construcción:

 

  • Permitir concluir las obras ya iniciadas. Esta es la manera de activar la construcción más rápidamente. Las obras nuevas llevan más tiempo hasta que inician.  Desde el GCABA se deberían impulsar algunos beneficios (a determinar) para tratar de acompañar estas obras, en especial, en las de escala chica y mediana, que alcanzan en este primer semestre de 2020 el 98% del total de encomiendas registradas en el CPAU. 

 

 

  • Generar incentivos para iniciar el proceso de una obra nueva. El CPAU propone crear un Registro de Nuevos Proyectos con descuentos o facilidades de pago sobre los derechos de construcción, los áridos y la plusvalía. 

 

  • Solicitar el Registro Simplificado de obras ya iniciadas de manera informal para poder ponerlas dentro de un esquema de trabajo reglamentado que permita la gestión de permisos de tránsito, por ejemplo, una suerte de medida extraordinaria para el correcto registro de obras por un tiempo determinado (6 meses). Para garantizar la efectividad de la medida habrá que otorgar facilidades en las gestiones y en los costos de las tramitaciones.

 

 

  • Identificar un stock de construcciones abandonadas o en desuso  mediante  un mapeo que favorezca la intervención y rehabilitación dentro del parque existente. La activación de estas obras requerirá registros simples incentivos  para afrontar los costos de gestión. 

 

 

  • Por la situación, deben garantizarse las condiciones de trabajo (siempre con las medidas de prevención para evitar el contagio) y asegurar un esquema de cuidados, suficiente para preservar la salud de quienes estaremos trabajando, tanto en los estudios como en las obras en construcción. Y propone incorporar el actual Protocolo Covid-19 CPAU/SCA/CPIC/CAI con un anexo para obras pequeñas y medianas.

 

 

  • Financiamiento de las obras 1: Crear cuentas fiduciarias en las que cada empresario/a que decida una inversión pueda depositar los montos impositivos que gravan su producción y se puedan destinar al exclusivo pago de salarios en sus obras: tasas, derechos, IIBB, Ganancias, ABL, Bienes personales, etc. 

 

 

  • Financiamiento de las obras 2: Establecer una articulación institucional con los bancos públicos o semi públicos más tradicionales (Hipotecario, Ciudad, Nación y Provincia) para evaluar en forma conjunta la generación de líneas de crédito exclusivo para refacciones o nuevos emprendimientos que no superen 2.500 m2. 

 

 

  • Financiamiento de las obras 3: Generar un fondo de ahorro doméstico para el desarrollo, con especial énfasis en la construcción, generando préstamos a inversores y desarrolladores, por el lado de la oferta, y créditos hipotecarios, por el lado del estímulo a la demanda. 

 

Esta es una síntesis de las medidas enviadas. 

Para leer la nota completa: https://static.cpau.org/.newsite/acciones/julio/cpnx-bi-pro.pdf

 


Sepa Cómo Instalarjulio 20, 2020
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12min86

Desde que el ser humano dejó el nomadismo para establecerse en puntos fijos donde desarrollar la agricultura y la ganadería, la construcción ha formado parte esencial de las vidas de los seres humanos.

La forma de salvaguardarse de las inclemencias meteorológicas, pero también de ir construyendo lo que hoy se llama sociedad por medio de edificios que cumplieran funciones clave dentro de la misma, como templos, iglesias o mausoleos. Y, desde esos orígenes históricos hasta hoy, la misión de la construcción se mantiene inalterable en su espíritu.

Lo que sí ha cambiado notablemente es la forma de dar vida a esos edificios. Si antaño se empleaban métodos y materiales más rudimentarios, en la actualidad existen un sinfín de técnicas y alternativas de construcción que nos permiten abordar diseños más atrevidos o estructuras más resistentes y respetuosas con el medio ambiente. Entre esas nuevas apuestas en el sector, dos son las grandes estrellas, con la velocidad en la ejecución como principal valor diferencial: la impresión 3D y la construcción modular.

En ambos casos, se trata de propuestas que buscan reducir los largos plazos que conlleva levantar un edificio, pudiendo incluso reducirlo a días u horas. Esto supone un salto cualitativo muy relevante, ya que reduce los costes de forma drástica (eliminando así la barrera de entrada a la vivienda que existe en muchos países, como España) y facilita la construcción urgente de edificios en caso de emergencia o necesidad (como se ha visto con los hospitales levantados por China en tiempo récord para atender a pacientes de la Covid-19).

Pero aunque sean técnicas similares, y muchas veces lleguen a confundirse en el imaginario colectivo, lo cierto es que ambas tecnologías son muy diferentes en su concepción, puesta en marcha y resultados finales. A continuación se trata de arrojar algo de luz sobre estos dos paradigmas, sus beneficios y sus desventajas frente a la construcción tradicional, que también las tienen.

La construcción modular

La más conocida de estas dos alternativas quizás sea la construcción modular. Se trata de viviendas prefabricadas, en las que las distintas partes del edificio son elaboradas de forma previa a su instalación en distintos módulos que luego son ensamblados juntos en el lugar deseado. Y, aunque pueden desarrollarse módulos a medida para ajustarse a los deseos de los compradores, en la mayoría de los casos se juega con piezas producidas en serie, con tamaños y calidades prefijadas, que después son combinadas para hacer diseños personalizados.

Esta estandarización de los módulos, junto a su producción en serie, permite reducir muchísimo el coste de la vivienda final. Una tarea a la que también contribuye el hecho de que apenas se necesitan días o semanas para levantar un edificio de estas características (ya que el grueso del tiempo de producción ha tenido lugar en la fábrica, oculto a los ojos del cliente final), frente a los meses o años que requiere la construcción al uso.

Esto redunda de nuevo en menores gastos por mano de obra in situ que hacen muy atractiva esta opción. De hecho, según datos ofrecidos por inHAUS, las casas prefabricadas son, de media, entre un 22% y un 34% más baratas que los inmuebles procedentes de obra convencional. De hecho, en internet es muy fácil encontrar ofertas de viviendas de esta tipología con precios que apenas superan los 60.000/100.000 euros, aunque obviamente este varía en función del tamaño, materiales (madera, metal u hormigón) y otros detalles que solicite el comprador.

El hecho de que los módulos se produzcan en fábricas, frente a las paredes de ladrillo levantadas por operarios a mano, también trae otra ventaja no tan evidente: la eficiencia energética. Así pues, mientras que una vivienda tradicional puede presentar fallos en su ejecución, incluyendo porosidades, humedades o filtraciones, en el caso de los módulos prefabricados esta posibilidad es prácticamente remota. Ello implica que son mucho más fiables en cuanto al control de la temperatura interior, reduciendo el consumo por aire acondicionado o calefacción, además de evitar muchos sustos habituales con el paso del tiempo.

Eso sí, no es oro todo lo que reluce. En primer lugar, has de tener en cuenta que estas viviendas tienen limitaciones claras a la hora de crear espacios o habitaciones dentro de la vivienda, ya que todo debe ajustarse a los módulos fabricados previamente si no se quiere que el precio se dispare. Esta falta de flexibilidad es, quizás, el principal factor de diferencia respecto a la impresión 3D que verás a continuación.

Igualmente, existe una amplia variedad de materiales con los que estas viviendas son construidas y no siempre son los mejores. Si bien los módulos prefabricados de hormigón responden de forma similar a una edificación tradicional, las casas de madera (muy habituales como segunda residencia o como ampliación exterior en una finca) presentan unos mayores costes de mantenimiento a largo plazo, así como más posibilidades de que haya problemas que lleven a reparaciones o sustituciones caras.

Además, la construcción con módulos prefabricados presenta unos costes muy bajos, pero en dichos precios siempre se establece que la edificación se hace sobre un terreno ideal. En el caso de que la parcela donde se quiera levantar la vivienda presente desniveles o la tierra no sea todo lo consistente que se necesita, se han de sumar los costes adicionales de cimientos y refuerzos que también implicaría una vivienda al uso.

La impresión 3D

La otra gran alternativa en estos momentos dentro de la construcción es la impresión 3D. El uso de la fabricación aditiva (esto es, la colocación de distintas capas de material en base a un diseño previamente cargado en un equipo informático) para levantar edificios personalizados, con formas arquitectónicas complejas y de forma extraordinariamente rápida (apenas horas o días). 

El ahorro de costes es uno de los grandes atractivos de esta tecnología de cara al futuro. Si bien en estos momentos esta clase de equipos son extraordinariamente caros, una vez que las economías de escala hagan su magia se presupone que será la propuesta más económica de todas las existentes. Hay que tener en cuenta que los costes laborales son incluso más bajos que con las viviendas modulares (no es necesario siquiera el montaje o acople de las piezas ya que toda la construcción es automatizada). Tampoco hay gastos logísticos asociados al traslado de los módulos desde la fábrica hasta el lugar de edificación.

Eso sí, hay ciertos costes ocultos que hay que tener en cuenta. Por un lado, hay elementos de la vivienda (como puertas, ventanas o la instalación sanitaria) que no pueden ser impresos con 3D, lo que obliga a un montaje posterior de los mismos (algo que ya viene incorporado en los módulos prefabricados). Por otro lado, el consumo energético de una impresora 3D industrial es exagerado en estos momentos, con lo que es inviable para grandes obras o la urbanización de bloques de viviendas a un precio asequible.

En cualquier caso, su coste es muy variable y depende principalmente de dos factores: el material empleado y la complejidad del diseño. En muchos de los prototipos y pruebas de concepto se han empleado resinas y plásticos PLA y ABS, los elementos más usados en la impresión 3D, pero de cara a la producción real de viviendas con esta tecnología se apuesta por el uso de mortero con fibras de cristal, acero u hormigón.

Para muestra, un botón: cuatro jóvenes de la Universitat Politécnica de Valencia (España) crearon la startup Be More 3D, responsable de las primeras viviendas unifamiliares impresas en 3D de nuestro país. Su primer diseño, pionero también a escala mundial, consistía en una casa de 24 metros cuadrados, aunque ahora ya son capaces de imprimir viviendas de hasta 70 metros cuadrados en alrededor de 10 horas. ¿Su coste? 55.000 euros.

En cuanto al diseño, hay que tener en cuenta que las actuales impresoras 3D de categoría industrial tienen un alcance limitado, lo que dificulta o encarece mucho el precio si se desean viviendas de más de una altura o de un tamaño grande, ya que habría que desplazar y configurar nuevamente todo el equipamiento. De hecho, la legislación en países como China impiden construir casas en 3D de más de una planta. Además, en la actualidad, prácticamente ningún país occidental contempla la construcción de viviendas en 3D, a las que se les aplicarían los mismos estándares de edificación que a las viviendas tradicionales… que serían casi imposibles de cumplir con la técnica actual de la fabricación aditiva.

Con información de: www.businessinsider.es


Sepa Cómo Instalarjulio 16, 2020
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9min130

Todas las estancias de un establecimiento o vivienda necesitan una correcta ventilación, y el baño no iba a ser una excepción. Todo lo contrario. Se trata de un espacio en el que debido a la humedad y a los olores que se acumulan resulta necesario instalar aparatos específicos, como es el caso del sistema de extracción de aire para baños.

A pesar de estar considerados como un sistema de ventilación clave, aún hay quien no conoce en profundidad las características y funcionamiento de estos aparatos. Si quieres saberlo todo acerca de este tipo de sistemas y contar con la información necesaria para el elegir el mejor para tu baño, atención a lo que te contamos en los siguientes párrafos.

¿Por qué es necesario ventilar un cuarto de baño?

El cuarto de baño es uno de los espacios más húmedos de cualquier estancia, lo que significa que una buena ventilación resulta primordial para garantizar unas buenas condiciones y que los elementos no se vean dañados. En este contexto es cuando adquieren relevancia los sistemas de extracción de aire en baños, ya que mediante la correcta ventilación del aire conseguimos evitar cualquier tipo de condensación y aparición de moho.

De esta forma tampoco se producirá un envejecimiento prematuro de los distintos elementos del baño: revestimientos, muebles, pinturas, instalaciones eléctricas… Al tiempo que reducimos la posibilidad de contraer ciertas enfermedades provocadas de la humedad como pueden ser el asma o las irritaciones en los ojos y en la piel.

¿Cómo funciona un sistema de extracción de aire en baños?

Un sistema de extracción de aire para baños es un aparato que permite airear y ventilar la estancia eliminado los malos olores y el moho. Por si fuera poco, este dispositivo también consigue mantener las paredes, suelos y juntas en buen estado al expulsar el aire hacia el exterior y evitar condensaciones.

Funcionan mediante corriente eléctrica, por lo que no deben colocarse encima de la ducha o la bañera a menos que la distancia con el suelo sea superior a 2,25 metros. Tampoco deben estar situados encima de los radiadores para evitar pérdidas de calor, así como junto a rejillas de ventilación que pueden perjudicar la correcta circulación del aire.

Un aspecto muy positivo de los sistemas de extracción de aire en baños es que apenas necesitan mantenimiento, ya que es suficiente con limpiar periódicamente el polvo acumulado en la rejilla y comprobar el estado de los conductos internos y externos para que funcione siempre a pleno rendimiento.

Tipos de sistemas de extracción de aire para baños

El sistema de extracción de aire que vayamos a elegir para nuestro baño debería estar habilitado para poder funcionar correctamente en condiciones de humedad muy diferentes. También resulta muy interesante que tenga un escaso impacto acústico y una alta eficiencia energética.

En función de las necesidades concretas de cada estancia, se puede optar por dos tipos principales de sistemas de extracción de aire para baños.

Sistema de extracción para baños de tipo axial o helicoidal

Son dispositivos empleados principalmente en instalaciones directas a fachada o con /b>conductos de pequeña longitud. Los sistemas de tipo helicoidal también se incluyen en este grupo en el caso de que se instalen junto a esos elementos sin ningún tipo de conducto de evacuación.

Sistema de extracción para baños de tipo centrífugo

Con una mayor potencia que los sistemas de tipo axial, este tipo de dispositivos están pensados para aquellas ubicaciones en las que es necesario contrarrestar una elevada pérdida de carga a través de los conductos y los accesorios debido a las grandes longitudes que cubren hasta la salida.

Además, según el tipo de funcionamiento específico de cada uno de ellos podemos encontrar diferentes modelos con características diversas:

– Manuales: es necesario activarlos de manera manual mediante un interruptor.

– Con detector de presencia: se activan automáticamente cada vez que detectan movimiento a través de un sistema de infrarrojos.

– Higrostatos: incluyen una serie de sensores que ponen en funcionamiento el sistema de extracción de aire según la cantidad de humedad presente en el ambiente. El dispositivo se activa cuando el nivel de humedad supera un umbral previamente establecido y se detiene cuando desciende ese umbral.

– Con temporizador: se mantienen activos únicamente durante el tiempo necesario para renovar el aire, apagándose automáticamente después.

Cómo elegir el sistema de extracción para baños más adecuado

Para garantizar una correcta ventilación por parte del sistema de extracción de aire en cualquier baño, el caudal del extractor debe ser diez veces superior al volumen de aire en la estancia. Llegados a este punto, seguro que te estás preguntando lo siguiente: ¿cómo se calcula ese volumen de aire? La respuesta es muy sencilla: tan solo debes multiplicar el alto por el largo y el alto de la habitación.

En cuanto a la potencia requerida, esta siempre va ir acorde al tamaño del baño. Por norma general, la potencia de un sistema de extracción para baños suele ir entre los 8 W y los 35 W en función de su tamaño, del caudal que absorbe y del lugar de instalación.

Otro aspecto a tener en cuenta es el ruido, tanto el que proviene directamente del extractor como las vibraciones producidas por el motor. Como es lógico, cuanto mayor sea el tamaño del sistema de extracción de aire en baños, mayor va a ser el ruido que generen. Por eso es recomendable instalar sistemas en los que el motor sea soportado por silent-blocks, una tecnología que consigue una notable reducción del ruido y por tanto una amplia mejora en el confort.

Mejora la ventilación mediante un sistema de extracción de aire para baños

La correcta ventilación de los baños resulta fundamental para mejorar el confort de cualquier estancia, al eliminar olores que pueden extenderse al resto de la vivienda o establecimiento generando grandes incomodidades. Las características especiales de esta estancia hacen que la instalación de sistemas de extracción de aire para baños sea casi imprescindible para conseguir unas condiciones de confort óptimas.

Con información de: www.construnario.com


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5min177

Previo a la realización de cualquier tarea constructiva debe solicitarse un Aviso o Permiso de Obra conforme los alcances de la tarea. El aviso de Obra autoriza exclusivamente a ejecutar las siguientes tareas:

  1. Reparar, limpiar, pintar o cambiar texturas de fachadas.
  2. Ejecutar solados.
  3. Ejecutar o cambiar revestimientos, revoques o trabajos similares.
  4. Agregar o reemplazar equipamientos o instalaciones fijas en cielorrasos y paredes.
  5. Ejecutar trabajos que no requieran permiso o cuya realización demande una valla provisoria para ocupar la vereda con materiales.
  6. Ejecutar modificaciones de menor envergadura, con respecto a los alcances de los Permisos de Obra, en instalaciones mecánicas, electromecánicas, eléctricas, térmicas, de condiciones contra incendio y sanitarias.
  7. Instalar vidrieras y toldos sobre la fachada en vía pública.

El aviso de obra se otorga contra la presentación de la documentación requerida en los Reglamentos Técnicos, a excepción de los edificios con protección patrimonial, que requieren un análisis particular del Organismo competente. El procedimiento para solicitarlo es el que establezca la Autoridad de Aplicación.

Permisos de Obra

El Permiso de Obra autoriza la ejecución de los siguientes tipos de tareas -los cuales podrán efectuarse individualmente o de manera combinada-: demolición, modificación, ampliación y obra nueva. Los Permisos de Obra requieren intervención de uno o varios profesionales, quien/es asume/n la responsabilidad técnica de la documentación presentada y de los trabajos a realizar en la medida que corresponda a los roles asumidos. El Permiso de Obra será concedido por la Autoridad de Aplicación a través del registro de la documentación correspondiente, según el tipo y clasificación de la obra, y conforme el procedimiento que reglamente a tal fin. En función del tamaño de la obra, son clasificados de la siguiente manera:

  1. Permiso de Micro Obra.
  2. Permiso de Obra Menor.
  3. Permiso de Obra Media.
  4. Permiso de Obra Mayor.

Permiso de Micro Obra: El Permiso de Micro Obra permite ejecutar demoliciones no estructurales, modificaciones e instalaciones sin límite de superficie, y demoliciones estructurales, obra nueva y ampliaciones de hasta 30 m2, siempre y cuando la complejidad o envergadura de las mismas no ameriten la necesidad de otro tipo de tramitación de mayor alcance, conforme lo establezca la Autoridad de Aplicación.

Permiso de Obra Menor: El Permiso de Obra menor permite ejecutar demoliciones no estructurales y modificaciones  de obras e instalaciones sin límite de superficie y demoliciones estructurales, obras nuevas y ampliaciones de hasta 500 m2 y/o subsuelos de hasta 4 m de altura. El plano límite de la obra nueva o la ampliación no podrá superar los 10,50 m.

Permiso de Obra Media: El Permiso de Obra Media permite ejecutar demoliciones no estructurales y modificaciones  de obras e instalaciones sin límite de superficie y demoliciones estructurales, obras nuevas y ampliaciones de hasta 2500 m2 y/o subsuelos de hasta 6 m de profundidad total. El plano límite de la obra nueva o la ampliación no podrá superar los 23,50 m.

Permiso de Obra Mayor: El Permiso de Obra Mayor permite ejecutar demoliciones parciales o totales, obras nuevas, ampliaciones y modificaciones de obras e instalaciones sin límite de superficie, altura o profundidad.


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2min181

El Índice Construya (IC), que mide la evolución de los volúmenes vendidos al sector privado de los productos para la construcción que fabrican las empresas líderes que conforman el Grupo Construya (ladrillos cerámicos, cemento portland, cal, aceros largos, carpintería de aluminio, pisos y revestimientos cerámicos, adhesivos y pastinas, pinturas impermeabilizantes, sanitarios, grifería y caños de conducción de agua), señaló que las ventas de insumos de las empresas del Grupo se ubicaron 34% por debajo de las registradas en mayo de 2019. 

Y al comparar con abril 2020, los volúmenes despachados en mayo 2020 registraron un aumento de 183,55% desestacionalizado. 

En tanto, en el primer cuatrimestre del año el Índice Construya acumuló un descenso de 32,4% en comparación con el mismo período del año anterior. 

Es conveniente aclarar que el ISAC que se publicara el 4 de junio está referido al mes de abril. Por tanto, no es comparable con el Índice Construya del mes de mayo.


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En lugar de agregar baterías a los edificios para convertirlas en centrales eléctricas virtuales, ¿qué pasaría si pudiéramos utilizar el edificio para almacenar electricidad? Ese es el pensamiento detrás de la investigación en la Universidad de Lancaster en el Reino Unido que ha creado un «cemento inteligente» que puede almacenar de manera rentable la electricidad generada por energía solar para usarla cuando sea necesario.

Hecho de flyash y soluciones químicas, los nuevos composites de potasio geopolimétrico (KGP) son más baratos que el cemento ordinario de Portland, que es actualmente el material de construcción más utilizado. Son fáciles de producir y, debido a que la conductividad se logra mediante iones de potasio que saltan a través de la estructura cristalina, no necesita ningún aditivo complejo o costoso.

El equipo de investigación, dirigido por el profesor Mohamed Saafi , creó compuestos KGP basándose en la difusión de iones de potasio dentro de la estructura para almacenar energía eléctrica y detectar tensiones mecánicas. Cuando esté totalmente optimizado, las mezclas de «cemento inteligente» de KGP podrían almacenar y descargar tanto como 200 y 500 vatios por metro cuadrado.

«Hemos demostrado por primera vez que las mezclas de cemento KGP se pueden utilizar para almacenar y entregar energía eléctrica sin la necesidad de aditivos caros o peligrosos», dijo el profesor Saafi en una entrevista reciente.

Si, por ejemplo, el exterior de una casa se construyera usando KGP y se conectara a una fuente de energía como paneles solares, sería fácilmente capaz de almacenar energía durante el día cuando está desocupada y luego descargar su energía durante las horas de la tarde cuando los ocupantes están casa. Las paredes interiores de la partición dentro de una casa podrían usarse en su lugar o además para crear un exceso de energía, que luego podría venderse a la red.

No solo las casas podrían beneficiarse con el nuevo material, solo considere todas las formas en que actualmente usamos cemento. Los postes de luz hechos de cemento inteligente, por ejemplo, podrían usarse para quitar el alumbrado público completamente fuera de la red. Una farola típica usa 700 vatios cada noche, lo que significa que una farola de 6 metros de altura fabricada con KGP mantendría suficiente energía renovable para alimentarse durante toda la noche. El pavimento KGP o las aceras podrían almacenar energía para alimentar los sensores inteligentes de la calle que monitorean el tráfico, el drenaje y la contaminación, creando nuevas posibilidades para Internet a nivel de calle de las cosas en las ciudades inteligentes.

«Estas mezclas rentables podrían usarse como partes integrales de edificios y otras infraestructuras como una forma económica de almacenar y entregar energía renovable, alimentar el alumbrado público, semáforos y puntos de carga de vehículos eléctricos», agregó el profesor Saafi.

Una gran cantidad de estructuras grandes como puentes, túneles, estacionamientos y pasos elevados podrían hacerse con KGP también podría ser utilizado para crear grandes cantidades de energía con el fin de equilibrar la red en nuestras ciudades cada vez más hambrientas de poder. Esto, sin duda, sería bienvenido por los servicios públicos que podrían administrar estos nuevos depósitos de energía para responder rápidamente a las demandas de electricidad sin la necesidad de una generación adicional.

Luego considere edificios, estructuras que podrían utilizar enormes cantidades de cemento y grandes cantidades de almacenamiento de energía. Actualmente, los sistemas de baterías estacionarias instaladas en o alrededor de los edificios están permitiendo que esas instalaciones acumulen energía solar en la azotea para liberarla durante la noche.

Los edificios construidos con KGP podrían acumular el exceso de energía almacenada para vender a los vecinos o volver a la red, transformando esencialmente los edificios en centrales eléctricas virtuales rentables, pero sin el espacio o la inversión financiera generalmente asociados con el almacenamiento de energía.

KGP no es solo un cemento con capacidades de almacenamiento de energía, sin embargo. Otro beneficio clave es que la mezcla es estructuralmente «auto sensible». Los cambios en el estrés mecánico, causados ​​por cosas como grietas, altera el mecanismo de salto de iones a través de la estructura y, por lo tanto, la conductividad del material. Estos cambios significan que la salud estructural de los edificios puede monitorearse automáticamente, midiendo la conductividad, sin la necesidad de sensores adicionales.

Actualmente, la salud estructural de edificios, puentes y otras construcciones se controla con controles visuales de rutina basados ​​en datos históricos y tecnología de sensores externos. Las estructuras que incluyen secciones hechas de KGP en puntos críticos de estrés proporcionarían alertas instantáneas precisas cuando ocurran defectos estructurales, como grietas.

«Estas mezclas rentables podrían usarse como partes integrales de edificios y otras infraestructuras como una forma económica de almacenar y entregar energía renovable, alimentar alumbrado público, semáforos y puntos de carga de vehículos eléctricos», dijo el profesor Saafi, del Departamento de Ingeniería de la Universidad de Lancaster. «Además, las propiedades inteligentes del concreto lo hacen útil para ser utilizado como sensores para monitorear la salud estructural de edificios, puentes y carreteras» agregó.

La investigación se describe en el documento «Compuesto cementicio geopolimétrico inherentemente multifuncional como almacenamiento de energía eléctrica y material estructural de autodetección» que se publicará en la revista ‘Composite Structures’. el 1 de octubre de 2018. Los investigadores ahora están realizando estudios en profundidad para optimizar el rendimiento de las mezclas de KGP y también están estudiando la impresión 3D como una forma de utilizar el cemento para crear diferentes formas arquitectónicas.

Si se desarrolla aún más, no es inconcebible que podamos ver un futuro en el que todas las viviendas estén construidas con KGP u otros materiales inteligentes que puedan almacenar electricidad. De hecho, como señala el profesor Saafi, incluso los edificios existentes podrían tener los paneles KGP retroajustados para proporcionar funciones básicas, cosméticas, de almacenamiento energético y de control estructural de la salud, y podemos estar seguros de que nuestras ciudades se vuelven inteligentes cuando incluso el cemento se vuelve inteligente!

Con información de: www.secureweek.com


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Vivimos en un mundo cada vez más ruidoso dónde puede ser bastante difícil encontrar un momento de tranquilidad, y más, si te ubicas en las grandes ciudades.

Ya no estamos ante una cuestión de molestias auditivas, esto ya se trata de un tema de salud y que nos afecta a todos.

Aunque la tecnología en el campo de la acústica aplicada a la construcción está avanzando a pasos de gigante; incluyendo ventanas que pueden reducir el ruido a los 30 decibelios, tecnología activa de cancelación de ruido (como la que utilizan los auriculares), etc. Pero, no siempre obtenemos un material acústico económicamente viable y de fácil implantación.

La tecnología que encontramos en el mercado es muy efectiva para bloquear el sonido (Solo tenemos que ver los estudios de grabación que están rellenos de grandes revestimientos que amortiguan el ruido exterior) pero aparte de tener un alto precio, no permiten el flujo de aire.

Ahora, un pequeño equipo de ingenieros mecánicos de la Universidad de Boston nos ha sorprendido con el desarrollo de un dispositivo especialmente diseñado para bloquear hasta el 94% de las ondas sonoras entrantes, sin obstaculizar el flujo de aire.

 

 

El nuevo dispositivo está impreso en 3D, en forma de anillo – aunque según los investigadores, puede adoptar muchas formas – donde su diseño está fabricado con unos estándares matemáticos muy precisos.

Su forma está específicamente diseñada para interferir con las ondas sonoras entrantes y hacerla rebotar en la forma que vinieron, reduciendo el sonido que puede pasar por el centro del anillo.

Para probar este nuevo dispositivo, los investigadores colocaron el prototipo en el extremo de una tubería de PVC, enganchando un altavoz en el otro extremo – según los investigadores – el dispositivo ha bloqueado el 94% del sonido.

Según los investigadores… “este tipo de dispositivos podría tener muchas aplicaciones en el mundo real donde el sonido necesita ser bloqueado y que el flujo del aire no tenga impedimentos. Por ejemplo, podrían colocarse en las rejillas de los sistemas de calefacción y climatización de los edificios“

Dado que el diseño de este “bloqueador de sonido” puede cambiar de forma y ser un cubo o un hexágono y es muy ligero, podría utilizarse como un azulejo o ladrillo para construir paredes que cancelan el sonido de una forma contundente.

Según el equipo, las aplicaciones en el sector de la arquitectura y la construcción pueden ser impresionantes y relativamente bastante económicas. Así que estamos ante un dispositivo que puede revolucionar el sector.

Con información de: ovacen.com


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Todos hemos tenido la desafortunada sorpresa de encontrar algo de moho en nuestras casas. Los indeseables puntos negros y verdosos, generalmente observados en rincones oscuros y húmedos, pueden parecer inofensivos al principio, pero plantean un problema importante para los edificios y sus ocupantes. Principalmente, porque sabemos que su tendencia es de propagarse cada vez más, contaminando otros materiales y superficies, causando un olor característico y contaminando el aire. ¿Cómo es posible controlarlo y, principalmente, evitar que surjan a través del diseño arquitectónico?

El moho es un tipo de hongo y está presente en casi todos los lugares, incluido el aire. Existe una multitud de especies. Cuando se usa el término “moho negro”, generalmente se está hablando del llamado Stachybotrys chartarum. Existen otras especies muy comunes, como las llamadas Alternaria, Aureobasidium, y Chaetomium. Es importante tener en cuenta que si bien la concentración de humedad es el hongo en su etapa inicial, más superficial y más fácil de eliminar, el moho corresponde a su etapa avanzada, con puntos negros enraizados y más difíciles de eliminar. Los hongos se reproducen a través de sus esporas y prosperan en superficies húmedas y ricas en celulosa, como tableros de fibra, maderas, y paneles de yeso. En lugares con pequeñas filtraciones, también puede aparecer moho.

El moho negro es toxigénico, es decir, libera micotoxinas que pueden ser extremadamente dañinas para los ocupantes del edificio. Por supuesto, algunas personas son más sensibles a las esporas de hongos que otras, y pueden desarrollar síntomas respiratorios después de inhalar una pequeña cantidad de esporas. Pero un ambiente con una alta concentración de micotoxinas puede causar envenenamiento por hongos, incluso en individuos sanos, dependiendo de su nivel de concentración, la cantidad de tiempo en exposición a ella y otros factores.

En el caso de los bebés y los niños, la exposición al moho es aún más dañina. Un estudio mostró que los niños expuestos al moho pueden tener más probabilidades de desarrollar asma. En 2009, la Organización Mundial de la Salud publicó un documento llamado WHO Guidelines for Indoor Air Quality: Dampness and Mould, con una revisión exhaustiva de la investigación científica sobre los problemas de salud asociados con la humedad y los agentes biológicos en edificios.

El informe concluye que los efectos más llamativos son una mayor prevalencia de síntomas respiratorios, alergias y asma, así como una interrupción del sistema inmunitario. El documento también resume la información disponible sobre las condiciones que determinan la presencia de moho y las medidas para controlar su crecimiento en interiores. La forma más importante de evitar efectos adversos para la salud es prevenir (o minimizar) la humedad persistente y el crecimiento microbiano en las superficies interiores y las estructuras de los edificios.

Como arquitectos, nuestro deber es desarrollar proyectos que hagan que la vida de los ocupantes sea lo más saludable posible. Por lo tanto, no es exagerado tener especial cuidado con la impermeabilización de los techos y paredes, asegurándose de especificar los productos adecuados. Detalles precisos y el monitoreo durante el proceso constructivo son vitales para certificar la estanqueidad de las estructuras. Además, es importante considerar que la abundante luz solar y la ventilación adecuada son las formas más fáciles, baratas y (generalmente) efectivas de controlar la humedad en el interior. Analizar y proponer soluciones apropiadas para la luz solar y la ventilación natural, y desarrollar estrategias pasivas, pueden ser las medidas más inteligentes en la mayoría de los casos, especialmente cuando el edificio no se ubica en zonas con climas extremos.

Sin embargo, por más complejo que sea evitar la aparición de estos microorganismos dañinos en los edificios, existen algunas precauciones básicas que pueden ayudar:

  • Realizar inspecciones de rutina para encontrar y reparar pequeñas grietas y áreas dañadas en techos e impermeabilizaciones que puedan desarrollar una infiltración.
  • Asegurar un bajo nivel de humedad al interior de los espacios.
  • Permitir el ingreso de la brisa y el sol al interior del edificio siempre que sea posible.
  • Si aún sigue apareciendo moho, es importante eliminarlo de raíz. Si el problema es demasiado grave, es prudente buscar ayuda profesional. Sin embargo, existen varias recetas caseras en Internet, que generalmente utilizan lejía, que deberían funcionar para eliminar florecimientos pequeños.

Por: Eduardo Souza | www.plataformaarquitectura.cl


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Por Conor Mulcahy | Especialista de Siniestros Cibernéticos de AXA XL

La construcción ha alcanzado la mayoría de edad, como demuestran el modelado, el uso de drones o la impresión en 3D de edificios y componentes. Hoy en día, las actividades del sector de la construcción tienen una gran dependencia de la tecnología: los gestores de proyectos utilizan tabletas para hacer un seguimiento de la productividad y los plazos, los drones inspeccionan las obras y envían resultados a bases de datos en la nube, y los dispositivos tecnológicos corporales alertan a los trabajadores sobre los riesgos de la obra. Las soluciones tecnológicas como la realidad virtual, la realidad aumentada, los lugares de trabajo conectados y el seguimiento avanzado ayudan a los jefes de obras a gestionar mejor los resultados y la seguridad de los proyectos, así como a predecir y mitigar los riesgos.

Sin embargo, toda esta tecnología conlleva un riesgo omnipresente: la posibilidad de una intrusión informática. Según un estudio realizado en 2018, las empresas de todos los sectores tienen una probabilidad del 27,9 % de sufrir una filtración de datos importante que afecte a más de 10.000 registros en cualquier periodo determinado de 24 meses. Aunque el número de filtraciones de datos que se han comunicado en la construcción es relativamente bajo, siempre implican un coste elevado. De hecho, el coste medio de cada registro que se ha visto comprometido por una filtración de datos asciende a 148 USD. Si una empresa constructora sufre una filtración de 10.000 registros, el total se dispara.

Las dependencias tecnológicas

Al igual que ocurre en cualquier otro sector, el de la construcción es vulnerable a las amenazas cibernéticas debido a la creciente dependencia de la tecnología. A medida que aparecen más aparatos electrónicos en los lugares de trabajo y en las actividades diarias, aumenta el riesgo de que los piratas informáticos aprovechen las lagunas de seguridad.

Una amenaza que planea sobre las empresas de construcción es la posibilidad de sufrir un ataque de ransomware. El ransomware es un programa malicioso que se propaga a través de Internet y que cifra los archivos de los sistemas informáticos de una empresa. La empresa debe pagar un rescate, a menudo en bitcoines, para conseguir una clave de descifrado que le permita recuperar el acceso a sus sistemas informáticos. De hecho, la frecuencia de los ataques de ransomware va a más, en parte gracias al aumento de la valoración del bitcóin estos últimos años.

Otra amenaza cibernética preocupante que ha surgido en los últimos años es una estafa por correo electrónico que utiliza cuentas de correo reales de las empresas contra las que se dirige. Esta estafa es similar a las tradicionales de phishing, ya que los hackers envían mensajes fraudulentos para intentar engañar a los empleados y que transfieran fondos. Ahora, en lugar de utilizar cuentas de correo falsificadas, los ladrones cibernéticos se están infiltrando en los sistemas de correo electrónico y enviando solicitudes fraudulentas desde cuentas de usuario reales.

Por tanto, es más difícil detectar que esos mensajes son falsos. Mientras que un mensaje falsificado contiene una dirección de correo electrónico diferente a la habitual del usuario, los correos electrónicos pirateados son idénticos en todos los sentidos a una solicitud de un empleado o ejecutivo de la empresa. Pocos empleados cuestionarían una solicitud de transferencia monetaria procedente de una dirección de correo electrónico real del Departamento de Contabilidad de la empresa.

Las constructoras no pueden permitirse este tipo de incidentes. Dado que el éxito de los proyectos de construcción depende de cumplir con los plazos y las obligaciones contractuales, cualquier retraso en las operaciones comerciales podría dar lugar a graves pérdidas financieras, entre otras:

Daños por demora: dependiendo del lenguaje contractual, podría penalizarse a las empresas constructoras por los retrasos que experimente la finalización del proyecto. Dichos retrasos pueden suponer un coste doble para los contratistas, que se verían así obligados a pagar una vez para resarcir al cliente de los daños sufridos y otra por los costes empresariales que acarrea la demora.

Interrupción del negocio: la caída del sistema informático puede impedir a los contratistas empezar a tiempo otros proyectos programados o que los trabajadores sigan siendo productivos en un proyecto en curso.

Problemas de liquidez: los retrasos pueden entrañar costes de almacenamiento de materiales, ampliaciones de los periodos de las pólizas de seguro, salarios adicionales y contingencias y gastos de compensación de los trabajadores, la ampliación de los alquileres de las instalaciones del lugar de trabajo, y la falta del dinero que se preveía obtener del proyecto que sufre la demora.

Retrasos de los subcontratistas: los compromisos de los subcontratistas en otros lugares podrían retrasar aún más la conclusión satisfactoria del proyecto.

Coste de reparación: en función del número de archivos de clientes y proveedores que se hayan visto comprometidos y del tiempo que tarde la empresa en identificar la filtración, los costes podrían aumentar rápidamente. Además, la mayoría de las empresas rara vez detectan enseguida las filtraciones: de media, el tiempo que pasa entre la filtración y la detección es de 197 días. Además, devolver las cosas a su estado anterior requiere tiempo: un promedio de 69 días desde que se descubre la filtración hasta que se contiene.

Reducción del riesgo de filtración de datos

La primera línea de defensa de las empresas constructoras contra las ciberamenazas son unos empleados bien formados. Enseñe a los empleados los métodos que intentarán utilizar los hackers para infiltrarse en los sistemas de la empresa, entre ellos, las estafas del phishing y el mirroring de correo electrónico, y anímelos a analizar cualquier mensaje que contenga enlaces sospechosos o que solicite cambios en los pagos o en las cuentas bancarias. Estas son las medidas de seguridad que pueden emplear las empresas de construcción:

Contar con un proceso de verificación de cambios en los pagos: implante un procedimiento para cambiar la información de pago, por ejemplo, cuántas personas deben aprobarlo verbalmente, quiénes son esas personas y los pasos a seguir cuando se reciban solicitudes de ese tipo.

Forme a los empleados para que conozcan los métodos de ingeniería social: los empleados deben conocer el protocolo de actuación ante los enlaces que llegan en los correos electrónicos y las solicitudes de información confidencial sobre empleados, proveedores o archivos de la empresa. La mayoría de las filtraciones se producen cuando un trabajador proporciona involuntariamente acceso a ladrones cibernéticos.

Exija el cambio periódico de las contraseñas: todos los usuarios deben cambiar las contraseñas de forma periódica y configurar contraseñas complicadas que contengan una combinación de números, letras y caracteres. Se debe advertir a los empleados de que no guarden contraseñas escritas o almacenadas en dispositivos ni en espacios de trabajo. Considere también la posibilidad de utilizar una autenticación de dos factores para cualquiera que inicie sesión en los sistemas de la empresa.

Actualice el software antivirus: instale actualizaciones periódicas de los programas antivirus más recientes y considere la posibilidad de cambiar de software si está anticuado o ya no es compatible.

Revise las pólizas de seguro: entienda bien las coberturas y las exclusiones. ¿Sus pólizas actuales cubren la responsabilidad cibernética? En caso afirmativo, ¿hasta qué punto? ¿Dispone de una póliza que proporcione una respuesta individual en caso de filtración de datos y una cobertura de gestión de crisis? ¿Qué otros productos pueden ser necesarios para mitigar mejor las pérdidas cibernéticas?

Revise los riesgos: el sector de la construcción ha sido más lento que otros a la hora de adoptar herramientas digitales, por lo que es posible que las empresas constructoras piensen que sus vulnerabilidades cibernéticas no sean tan grandes como las existentes en otros ámbitos empresariales. Sin embargo, los ladrones cibernéticos tratan de atacar a cualquier empresa cuyos sistemas ofrezcan los puntos de entrada más fáciles, y el sector de la construcción es un objetivo ideal precisamente por haberse digitalizado recientemente.

Puesto que los hackers continúan buscando vulnerabilidades en los sistemas de las empresas constructoras, los empleadores deben reaccionar evaluando sus brechas de seguridad y creando procesos que ayuden a todos los empleados a identificar y frustrar los ciberataques. Así, tendrán la posibilidad de evitar los costes y los quebraderos de cabeza que provocan las filtraciones de datos para poder concentrar su atención en finalizar los proyectos a tiempo y dentro del presupuesto.

Fuente: www.futurelatam.inese.es/



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