Alejandramarzo 19, 2021
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5min212

Planificación: “Plan general, metódicamente organizado y frecuentemente de gran amplitud, para obtener un objetivo determinado”.

 

La planificación de una obra de construcción constituye el conjunto de actividades tendientes a simular la realización de un trabajo, ordenándolo de la manera más económica posible y previendo todas las acciones para la ejecución del mismo. Una planificación contiene:

 

  • Un programa detallado del proceso de ejecución elegido.
  • Las necesidades de recursos físicos situados en tiempo y espacio.
  • La valoración del costo del proceso constructivo elegido.
  • Un plan de calidad.
  • Un plan de seguridad.
  • Un plan de control de producción.

 

Suma numerosas ventajas una buena planificación, como obligar al profesional proyectista a profundizar en los medios para realizar cada unidad, con la consiguiente ventaja en cuanto a la precisión de los precios y plazos, permitir una definición más exacta de los pliegos de condiciones, ajustar los presupuestos con menores posibilidades de variaciones posteriores, evitar retrabajos en la realización de la obra y lagunas en la identificación de actividades de tipo administrativo y aprovechar mejor los recursos disponibles, entre otras. Las fases presentes en la planificación de una obra de arquitectura son las siguientes:

 

  • Determinación de las cantidades de obra a realizar.
  • Elección de las tecnologías a emplear.
  • Determinación de la productividad de los recursos aportados.
  • Cálculo de los tiempos parciales.
  • Definición del encadenamiento entre los procesos.
  • Programa fechado.
  • Suma de recursos.
  • Determinación de los costos de los recursos.

 

Un elemento diferenciador e imprescindible de toda planificación es la consecución de un fin determinado. Lo primero que debemos decidir cuando empezamos a planificar es el nivel de definición demandado por la obra. La definición queda acotada a los niveles de desglose en los cuales dividiremos las tareas. Evidentemente, no todas las obras necesitan ser definidas de la misma manera. Incluso, dentro de una obra, las tareas no tienen por qué mostrar un idéntico nivel de definición. Principalmente, el mismo resultará proporcional a la duración de la tarea. Establecido el nivel de definición, pasaremos a relacionar las tareas por orden cronológico, con sus subtareas igualmente relacionadas de manera temporal. Para ellos, realizaremos una tabla donde asignaremos los valores a controlar: Tiempos mínimos y máximos, inicio más temprano y tardío posible, número de operarios, presupuesto. Lo último a definir será el nivel de control. La planificación conforma una herramienta de trabajo, pero también, de control. El control será proporcional al nivel de definición del proyecto, y en paralelo, lo será el nivel de exigencia impuesto.

Periódicamente, semanal o mensualmente, se realizarán puntos de control donde se compruebe el desarrollo de las tareas, los plazos invertidos y la concordancia con el presupuesto inicial. A cada tarea se le asignará un encargado de la revisión (quien además será responsable sobre el criterio de aceptación, siempre dentro de la normativa correspondiente y vigente). Establecidos los tiempos óptimos para llevar a cabo cada una de las tareas, pasamos a identificar las interrelaciones entre las mismas. Luego, determinaremos el camino crítico, vale decir, la relación de las acciones cuyos retrasos alterarán los plazos totales de obra.

Sobre esas tareas deberá maximizarse el control de los plazos.


Alejandrafebrero 10, 2021
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La llamada Industria de la Construcción constituye uno de los motores de la economía de nuestro país, tanto en infraestructura pública como de obras particulares, conformando un sector el cual refleja, indefectiblemente, los índices de crecimiento económico y el nivel de vida de sus ciudadanos.

La responsabilidad social de las Empresas Constructoras, asume un objetivo inseparable de las políticas empresariales. La construcción de obras no solamente permanece enfocada en la realización de un contrato, sino además, en mejorar la calidad de vida de una comunidad. El servicio al cliente deberá contemplar, más que una estructura, una estrategia encaminada a modificar los sistemas empresariales, utilizando la tecnología no solamente aplicada en los equipos de construcción, sino en esquemas de información, ofreciendo nuevas alternativas (ecológicas, económicas, tecnológicas, etc.) capaces de desarrollar mejores prácticas para lograr un cliente satisfecho, como así también, atender las expectativas y requisitos de las partes interesadas en las mismas.

Entregar los proyectos con los mejores estándares de calidad crea confiabilidad, otorgando como beneficio económico empresarial una activa y abundante cartera de clientes. Es decir, tomar como objetivo la calidad constructiva optimiza la calidad de vida del individuo, pero paralelamente, brinda y brindará, sin lugar a dudas, notables beneficios inmediatos y futuros para las empresas constructoras, cooperando para mejorar sus desempeños globales y proporcionando sólidas bases para las iniciativas de desarrollo sostenible. El costo de la no calidad, conocido también como el “precio del desvío”, permanece compuesto por aquellos gastos generados a partir de ineficiencias o errores, los cuales muchas veces resultan ser evitables, como, por ejemplo, incumplimientos, desperdicios, devoluciones, reparaciones, retrabajos, imprevistos, costos por atención ante quejas o exigencias del cumplimiento de garantías, que potencialmente, pueden convertirse en conflictos legales.

El enfoque basado en la Calidad tiende a desarrollar la capacidad de proporcionar productos y servicios responsables de satisfacer, no solo los requisitos de los clientes, sino también, los legales y reglamentarios. Este enfoque amplio permite mejorar la satisfacción de los clientes abordando riesgos y oportunidades con las particularidades de cada proyecto. En paralelo, permitirá mejorar los niveles de productividad en las obras, beneficiando la rentabilidad de las mismas y de las empresas en el largo plazo. Adoptando la definición de las Normas ISO 9000, podemos afirmar que “Calidad es el grado en el que un conjunto de características inherentes del producto o servicio cumple con los requisitos (necesidad o expectativa, generalmente implícita u obligatoria) de las partes interesadas”.

El personal encargado de cualquier fase de la obra constituye el primer eslabón en la cadena de la Calidad, puesto que cualquier fallo de la persona restará calidad al conjunto. Por ello, el compromiso de las Direcciones, tanto de las casas matrices como de cada una de las obras y las políticas de las empresas al respecto, son fundamentales para el proceso cultural que implica incorporar a la calidad como un aspecto clave del negocio y de la vida de las empresas, a efectos de cumplir los compromisos con los mayores beneficios posibles.


Alejandrafebrero 10, 2021
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En una obra es obligatoria la colocación de defensas o protecciones en los vacíos correspondientes a los patios, pozos de aire o ventilación, cajas de ascensores y conductos, como, asimismo, en las aberturas practicadas en entrepisos o muros que ofrezcan riesgo de caídas de personas o materiales. Una escalera aislada contará con defensas laterales capaces de garantizar un uso seguro.

 

Deben adoptarse las medidas de seguridad adecuadas para cada situación cuando en la ejecución de una obra se desarrollen tareas que puedan ocasionar caída de objetos o materiales, ya sea sobre el área de trabajo, la vía pública o bien fincas linderas, en particular, en los bordes libres de una construcción vertical, tales como patios verticales, internos o no, y espacios urbanos. En una obra se deben colocar defensas para las personas para la prevención de accidentes u otros peligros provenientes de las instalaciones provisorias en funcionamiento

a- Las instalaciones eléctricas y conductores deben:

  1. Protegerse contra contactos eventuales y encontrarse eficientemente aislados.
  2. Reunir las mínimas condiciones de seguridad.
  3. No obstaculizar los pasos de circulación.

b- Las instalaciones térmicas deben:

1. Resguardarse de contactos directos, pérdidas de vapor, gases o líquidos calientes o fríos.

c- Las instalaciones mecánicas deben: 

1. Tener sus partes móviles protegidas para la prevención de accidentes.

Precaución por trabajos sobre una cubierta

Cuando deban efectuarse trabajos sobre techos con peligro de resbalamiento, sea por su inclinación, por la naturaleza de su cubierta o por el estado atmosférico, se deben tomar precauciones para evitar la caída de personas o de materiales. Queda prohibido el tránsito de personas sobre cubiertas no aptas para soportar la carga máxima prevista generada por personas, materiales y/o equipos, en el caso de no haberse tomado previamente las correspondientes medidas de seguridad. Debe disponerse de sistemas de protección personal eficaces:

  1. Puntos de anclaje.
  2. Líneas de vida.
  3. Arneses de seguridad.
  4. Medidas de seguridad en los accesos a las cubiertas.

 

Precaución para la circulación en obras

En una obra, los medios de circulación, los andamios y sus accesorios serán seguros. Cuando la luz del día no resulte suficiente se los debe proveer de una adecuada iluminación artificial, como así también a los sótanos. Asimismo, se eliminarán de los pasos obligados todo elemento saliente, cortante o que obstaculice la circulación. Es obligatorio el mantenimiento y control del orden y limpieza en toda obra, debiendo disponerse los materiales, herramientas y desechos de modo que no obstruyan los lugares de trabajo y de paso. Deben eliminarse o protegerse todos aquellos elementos punzo-cortantes con riesgo para la seguridad de los trabajadores. En la programación de la obra, consideraremos circulaciones peatonales y vehiculares en lo relativo a su trazado y delimitación. Es obligatorio proveer medios seguros de acceso y salidas en todos y cada uno de los lugares de trabajo. Los operarios deben utilizar estos medios obligatoriamente en todos los casos.

 

Protecciones en la vía pública y lotes linderos

Si durante la ejecución de una obra se desarrollan tareas que impliquen riesgos de caída de objetos o materiales, se adoptarán las medidas de seguridad que incluyan los bordes libres patios verticales y/o espacios urbanos. Será obligatoria la colocación de protecciones para resguardar de eventuales caídas de materiales a la vía pública y fincas linderas.

  • A la vía pública: Deben colocarse protecciones a la vía pública cuando la altura alcanzada por la fachada exceda la medida resultante de la suma de la distancia entre la fachada y la valla provisoria, y la altura de esta última.

  • A lotes vecinos: Los predios linderos estarán resguardados con protecciones permanentes y móviles, siendo de aplicación lo reglamentario. La saliente máxima no excederá el 20% del ancho de la finca lindera. Podrán retirarse al concluir el revoque exterior del muro divisorio o privativo contiguo a predio lindero por encima de ella.

Molestias a Terceros

La descarga y/o ocupación de la vía pública (calzada y espacio por fuera del lugar cercado por la valla provisoria) con materiales, maquinarias, escombros u otros elementos pertenecientes a una obra, estará sujeta al plan de obra presentado ante la Autoridad de Aplicación. En las obras en construcción situadas sobre la vereda derecha conforme el sentido de circulación de tramos de arterias amparados bajo un régimen de carriles exclusivos, vías preferenciales o con prohibición de estacionamiento vigente las 24 horas, la carga y descarga de los materiales debe ceñirse al funcionamiento del régimen especial de tránsito, y realizarse conforme al siguiente orden de prelación:

  1. Dentro de la Línea Oficial, acorde a la magnitud de la misma.
  2. A través de la utilización de los cajones azules situados sobre las calles transversales a las arterias sujetas al régimen especial de tránsito.
  3. Sobre el carril adyacente a la vereda derecha, conforme el sentido de circulación de la arteria sujeta al régimen especial de tránsito, dentro del horario comprendido entre las 7 y las 13 horas.

 En los supuestos de obras en construcción localizadas sobre la vereda derecha conforme el sentido de circulación de los tramos de arterias sujetos a un régimen de carriles exclusivos, vías preferenciales o con prohibición de estacionamiento vigente las 24 horas, la colocación del contenedor se efectuará sobre la vereda, de acuerdo a la factibilidad de operación del camión transportador, al cableado existente y la ubicación del vallado protector.

 


Alejandrafebrero 9, 2021
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5min291

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista Sepa Cómo INSTALAR

En cuanto al mecanismo de la difusión del vapor y las distintas permeabilidades esperables de los materiales, siempre se debe tener presente que la primera línea de defensa para controlar el problema es la ventilación. En efecto, con una buena ventilación se minimizan la magnitud de los problemas y con una mala ventilación, es decir sin renovación de aire, las condensaciones son inevitables. Por eso son especialmente útiles y obligatorias, las ventilaciones de los baños y las cocinas. La segunda herramienta consiste en diseñar la envolvente, en nuestro caso los techos, que no presenten riesgos de condensaciones sobre el cielorraso (superficial) ni en su interior (intersticial), llevando a cabo el análisis según el método que establece la Norma IRAM 11625. Además, al formar parte de las Normas IRAM de Habitabilidad, ningún profesional de la construcción debe desconocerla. No es el objeto de este trabajo desarrollar la forma de aplicación de la Norma, sino ofrecer conceptos para contribuir a la profundización.

La Norma IRAM 11625 ofrece un método de verificación del riesgo de condensación, superficial e intersticial. Se trata de un método sencillo, instalado del lado de la seguridad y que permite en caso de verificarse, establecer que no existe riesgo de condensación en el techo para las condiciones de diseño supuestas. El empleo de esta norma permite al proyectista ver el comportamiento de cada material que ha dispuesto en su techo y analizar con números concretos su efecto en el flujo del vapor. No es razonable que un proyectista diseñe un techo que va a durar varias décadas sin tomarse unos minutos para este control.

El principio general consiste en colocar los materiales de menor permeabilidad, los más estancos al paso del vapor del lado interior del techo o envolvente. Estas bajas permeabilidades del lado interior aseguran que la mayor proporción de vapor quede retenida donde la temperatura es mayor, y consecuentemente, más elevada la capacidad del aire de contener agua sin condensación. Este principio, se resume simplificadamente en: “La barrera de vapor del lado caliente”. Por el contrario, se debe evitar que las capas que detienen el paso del vapor se encuentren del lado frío de la envolvente. Cuando ello es inevitable, porque forman parte de la cubierta, se debe asegurar, por ejemplo, una ventilación inferior, ático o cámara de aire ventilados.

Hemos dejado para el final el concepto de barrera de vapor. Por definición se trata de una capa de pequeño espesor de un material que ofrece una alta resistencia al pasaje del vapor de agua. Un elemento se define como barrera de vapor cuando su permeancia es menor que 0,75 g/m2.h.KPa. Definimos la permeancia como la cantidad de vapor de agua que pasa en la unidad de tiempo a través de la unidad de superficie de la capa del material de cierto espesor, cuando la diferencia de presión entre ambas caras es la unidad.

Esto significa que el elemento que conforma una barrera de vapor deja pasar una mínima cantidad del mismo. Más precisamente, cuando la diferencia de presión entre una cara y la otra es de 1kPa, el vapor de agua que atraviesa un metro cuadrado en una hora pesa 0.75 gramos. Serán, por lo tanto, barreras de vapor: Los films de polietileno, los de aluminio, las pinturas asfálticas y otros. Podemos decir también que, para cumplir correctamente con la función de barrera de vapor, el material contará con las propiedades de resistencia al aire para evitar puentes térmicos, resistencia al agua a fin de impedir que el líquido ingrese a la vivienda y arruine materiales o instalaciones, permeabilidad al vapor, impidiendo la generación de condensaciones y limitando la durabilidad, a fin de permitir una importante vida útil una vez finalizada la construcción de la vivienda.


Alejandrafebrero 8, 2021
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Cuando se habla de eficiencia energética en el hogar, se tiende a prestar atención a parámetros que no tienen en cuenta el nivel de calidad del aire interior, un elemento esencial en la salud de las personas. Conseguir un nivel de humedad idóneo, juega un papel muy importante a la hora de contar con óptimos niveles de calidad del aire interior.

El mantenimiento del ambiente del hogar, dentro de parámetros adecuados, garantiza un nivel de confort para los usuarios y residentes de los edificios, en particular de las viviendas, ya que es allí donde transcurre gran parte de nuestra vida. Al conformar la humedad uno de los factores más influyentes en la consecución de dicho confort, resulta importante considerar aquellos requerimientos de calidad del aire interior. Las mencionadas demandas son determinantes en la regulación de la humedad ideal de una casa y de su salubridad en general. Ello se debe a que no sólo analiza la sensación de confort de los usuarios y habitantes, sino también, vela por la salud de ellos. El dato de humedad relativa máxima del 60%, es el máximo a alcanzar si queremos evitar condensaciones responsables de la aparición de moho y microorganismos perjudiciales para la salud. La humedad ambiental se refiere a la presencia de vapor de agua en el aire. Este es uno de los parámetros a cuantificar a la hora de establecer la calidad del ambiente interior en los edificios. Para computar condiciones óptimas de confort dentro de la vivienda, no sólo se tiene en cuenta la humedad relativa, la temperatura seca del aire, la temperatura radiante media de los cerramientos del recinto y la velocidad media del aire, sino que, en paralelo, se valora la actividad metabólica y el grado de vestimenta de las personas ubicadas dentro de la estancia. Por consiguiente, las condiciones interiores óptimas de los edificios varían de la época invernal al estío. Según los parámetros establecidos en las instalaciones térmicas de los edificios, las condiciones interiores en invierno se deben situar entre los 21 a 23ºC con un 40 a 50% de humedad relativa. Durante el verano, la temperatura se dispone entre los 23 a 25ºC y la humedad relativa en 45 a 60%.

Medición de la humedad del aire

Para medir la humedad del aire se utilizan higrómetros; equipos que durante las últimas décadas han evolucionado hasta presentar un tamaño de un USB y encontrarse totalmente digitalizados. Este hecho conforma un reflejo de la cada vez mayor relevancia que toma la humedad en nuestro entorno diario. Los higrómetros más modernos miden la temperatura y humedad relativa (con fecha y tiempos de registros), calculando parámetros complementarios como el punto de rocío. Permiten hasta 17.000 registros, por ende, almacenan información para llevar a cabo un seguimiento continuo de un determinado local, concretando la medición durante un importante periodo de tiempo. En este contexto, diremos que la ventilación permanece estrechamente relacionada con el nivel de humedad dentro de la vivienda, aspecto el cual repercute en el consumo de energía demandado para arribar a un ambiente confortable y saludable en las diferentes secciones del hogar. Instalar un sistema inteligente de ventilación ayuda a evitar las concentraciones elevadas de humedad gracias a su extracción de las zonas húmedas, como baños o cocinas, manteniendo así el aire interior dentro de niveles adecuados de humedad. Una deficiente ventilación puede traer aparejados problemas de salud a los habitantes de ese espacio, ya que puede dar lugar a porcentajes elevados de humedad y favorecer la concentración de diversos elementos contaminantes. Por ejemplo, un alto porcentaje de humedad crea un aumento de la presencia de moho, sumando considerablemente el riesgo de infecciones respiratorias. Instalar un sistema inteligente de ventilación aporta los siguientes beneficios:

  • Ahorro energético.
  • Controla la calidad del aire interior.
  • Reduce la demanda energética del hogar.
  • Ayuda a mantener óptimos niveles de humedad.
  • Mejora los niveles de confort.
  • Previene problemas de salud relacionados con la presencia de humedad en la vivienda.

El poder de la humedad

Resulta coherente que antes de luchar contra un enemigo, sea necesario conocerlo para poder definir las estrategias y tácticas concretas para combatirlo definitivamente. Conceptualmente, la humedad es la cantidad de agua, en forma gaseosa, presente en el aire, en equilibrio con el resto de sus componentes. El aire es capaz de retener cierta cantidad de vapor de agua y dicha capacidad depende de la temperatura del mismo. El aire caliente, puede aunar mayor cantidad de vapor de agua respecto del aire más frío. Cuando el aire ya no puede absorber más agua, decimos que se encuentra saturado. Entonces, cada temperatura obtendrá un específico nivel de saturación. A partir de la situación descripta se suceden varios fenómenos interesantes. Si se reduce la temperatura, la capacidad de saturación del aire decrece y surgen distintos fenómenos de condensación, transformación de vapor de agua en agua líquida y la aparición de gotas de agua en ciertas superficies de los locales de la vivienda. En paralelo, en cuanto a los niveles de saturación, el aire no es capaz de absorber nuevas cantidades de vapor de agua. La medida de la cantidad de agua contenida en el aire se estudia a partir del parámetro de Humedad Relativa, vale decir, el tanto por ciento de vapor de agua presente en el aire respecto del máximo que debería contener para permanecer saturado a esa temperatura.

La presencia de cierta cantidad de agua en forma gaseosa en el aire conforma un fenómeno natural y, además, beneficioso, el cual posibilita disfrutar de una sensación de bienestar evitando problemas de sequedad de las mucosas y el funcionamiento de ciertos procesos biológicos. La propia atmósfera de la Tierra habilita un constante desequilibrio/equilibrio de aire, humedad y temperaturas. Dentro de las distintas construcciones, tanto residenciales, como comerciales o industriales, tienen lugar fenómenos generadores de humedad, transmitiéndose de forma automática al ambiente. Las personas, con su metabolismo basal, generan entre tres y cinco litros de vapor de agua cada día. Esta producción se incrementa cuando se realizan ciertas actividades capaces de acelerar la producción de sudor. Las plantas presentes en los espacios que habitamos, los animales y los procesos que tienen lugar en las zonas residenciales y de trabajo, son generadores de agua en grandes cantidades siendo absorbidas por el aire. Un grado adecuado de humedad es beneficioso para las personas. Establece uno de los factores, junto con la temperatura y la velocidad del aire, que proporcionan sensaciones de bienestar y confort, estimándose especialmente a la hora de dimensionar los diversos espacios de una vivienda. Cuando el aire llega a niveles de saturación de humedad, es decir, cuando la humedad relativa alcanza valores cercanos al 100%, ya no ofrece capacidad para absorber los incrementos de vapor de agua aportados, generándose condensaciones, sensaciones de disconfort y proliferación de microorganismos.

Demanda Controlada de Ventilación

La Demanda Controlada de Ventilación (DCV) establece automáticamente la cantidad y calidad del aire del interior de una vivienda.  Estos sistemas  introducen un volumen de aire variable en el edificio, lo cual permite maximizar el confort de la casa, al mismo tiempo de garantizar un uso de la energía más eficiente. Lo mencionado se traduce en que la Demanda Controlada de Ventilación supone un ahorro energético medio del 40%. Estos sistemas constituyen la mejor solución técnica actual para garantizar una correcta ventilación y evitar problemas vinculados a la mala calidad del aire, como la proliferación de bacterias, ácaros del polvo, hongos y humedades.


Alejandranoviembre 18, 2020
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Los materiales influyen en cada aspecto de la vida del ser humano y su entorno. Fibras resistentes producidas por gusanos de seda alimentados con grafeno, hormigón traslúcido, ladrillos autorreparables gracias a bacterias durmientes que reconstruyen la estructura tras una grieta, las posibilidades no dejan de crecer.

Hasta ahora, los datos sobre la procedencia, composición e impacto de los materiales y su uso han sido de difícil acceso para el ciudadano de a pie. La velocidad de la revolución de los nuevos materiales exige cambiar esta dinámica. Eso opina Liz Corbin, la protagonista de esta nueva entrega de la serie de vídeos #DataFutures. El objetivo de esta investigadora doctoral en el Institute of Makingen la University College of London (UCL), especialista en diseño participativo y abierto, cultura de los materiales y fabricación redistribuida, es crear una comunidad que comparta recetas de nuevos materiales basadas en recursos naturales abundantes y locales.

Por ejemplo, se está explorando un material que se utiliza en reemplazo de los filamentos de plásticos empleados para la impresión 3D y que se obtiene de las conchas del mejillón, recuperado de los desechos de los restaurantes. Ese es un ejemplo de lo que se está cociendo en centros de materiales como el Masterfad de Barcelona, en el que colaboran científicos de materiales, ingenieros, arquitectos, biólogos, físicos, y arqueólogos. Os adelantamos algunos ejemplos más.

Fibra de gusanos que comen grafeno

La comunidad internacional de materiales está haciendo un increíble e inspirador trabajo. Desde gusanos de seda alimentados con grafeno cosechados en China para lograr una fibra altamente resistente hasta huesos impresos con tecnologías 3D. Corbin tuvo un accidente hace varios años y ahora una sección de su brazo es de titanio. Puede que algún día sea una reliquia, ya que algunos hospitales están experimentando con andamiaje de vidrio bioactivo, un material impreso en 3D con base de calcio que es impreso en una compleja geometría para que simule el hueso humano. Cuando se implanta en el cuerpo, el hueso lo confunde con alimento y, a medida que lo va comiendo, va creciendo en su lugar hueso nuevo.

Hormigón traslúcido

Existen también poderosas innovaciones que transforman materiales ya conocidos. Tal es el caso del hormigón traslúcido, que surge de la combinación del hormigón con la fibra óptica. Este nuevo material podría inspirar una gama nueva de construcciones que se adapten a las necesidades urbanas del futuro. Esta experta imagina que la creciente urbanización de la población mundial podría exigir que algunas personas tengan que vivir en entornos subterráneos, que gracias al hormigón traslúcido podrían disfrutar de luz natural. Estas nuevas combinaciones de materiales permitirán construir el espacio urbano del futuro, desde edificios subterráneos hasta autopistas con paneles solares.

Ciudades autorreparables

Otra innovación que surge al combinar los datos, los nuevos materiales y la biología sintética es el hormigón que se repara a sí mismo. Se trata de un hormigón estándar que se impregna con una bacteria microscópica, que ha sido sintéticamente diseñada, y está inspirada en un microorganismo que se encuentra en la cima de los volcanes. Es una bacteria que se despierta en contacto con el agua, se alimenta de compuestos disponibles en el entorno y excreta una sustancia capaz de pegar las grietas en edificios y puentes.

La democratización y trazabilidad gracias a blockchain

Abunda la información sobre los aspectos técnicos de los materiales, pero tenemos muy pocos datos sobre su impacto social, económico y ambiental desde su creación hasta que se descartan como basura. El uso del blockchain permitiría implementar un nuevo sistema de custodia que haga transparente y accesible la información sobre el ciclo de los materiales. Una mayor transparencia en el ciclo de vida de los materiales arrojaría luz sobre las consecuencias de su desarrollo y uso en el mundo. También empoderaría a las y los ciudadanos para que ejerzan una presión que incentive a las grandes empresas y a los políticos a generar una economía más equitativa, responsable y justa en el futuro.

Para Corbin, un futuro que mola en la intersección entre los datos y los materiales es uno en el que los ciudadanos tienen acceso a datos abiertos sobre los materiales y son capaces de diseñar y producir sus propias innovaciones. Así, la gente podría liderar una revolución de materiales desde su propia casa y atendiendo a necesidades locales.

Fuente : WEF


Sepa Cómo Instalarjulio 20, 2020
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Desde que el ser humano dejó el nomadismo para establecerse en puntos fijos donde desarrollar la agricultura y la ganadería, la construcción ha formado parte esencial de las vidas de los seres humanos.

La forma de salvaguardarse de las inclemencias meteorológicas, pero también de ir construyendo lo que hoy se llama sociedad por medio de edificios que cumplieran funciones clave dentro de la misma, como templos, iglesias o mausoleos. Y, desde esos orígenes históricos hasta hoy, la misión de la construcción se mantiene inalterable en su espíritu.

Lo que sí ha cambiado notablemente es la forma de dar vida a esos edificios. Si antaño se empleaban métodos y materiales más rudimentarios, en la actualidad existen un sinfín de técnicas y alternativas de construcción que nos permiten abordar diseños más atrevidos o estructuras más resistentes y respetuosas con el medio ambiente. Entre esas nuevas apuestas en el sector, dos son las grandes estrellas, con la velocidad en la ejecución como principal valor diferencial: la impresión 3D y la construcción modular.

En ambos casos, se trata de propuestas que buscan reducir los largos plazos que conlleva levantar un edificio, pudiendo incluso reducirlo a días u horas. Esto supone un salto cualitativo muy relevante, ya que reduce los costes de forma drástica (eliminando así la barrera de entrada a la vivienda que existe en muchos países, como España) y facilita la construcción urgente de edificios en caso de emergencia o necesidad (como se ha visto con los hospitales levantados por China en tiempo récord para atender a pacientes de la Covid-19).

Pero aunque sean técnicas similares, y muchas veces lleguen a confundirse en el imaginario colectivo, lo cierto es que ambas tecnologías son muy diferentes en su concepción, puesta en marcha y resultados finales. A continuación se trata de arrojar algo de luz sobre estos dos paradigmas, sus beneficios y sus desventajas frente a la construcción tradicional, que también las tienen.

La construcción modular

La más conocida de estas dos alternativas quizás sea la construcción modular. Se trata de viviendas prefabricadas, en las que las distintas partes del edificio son elaboradas de forma previa a su instalación en distintos módulos que luego son ensamblados juntos en el lugar deseado. Y, aunque pueden desarrollarse módulos a medida para ajustarse a los deseos de los compradores, en la mayoría de los casos se juega con piezas producidas en serie, con tamaños y calidades prefijadas, que después son combinadas para hacer diseños personalizados.

Esta estandarización de los módulos, junto a su producción en serie, permite reducir muchísimo el coste de la vivienda final. Una tarea a la que también contribuye el hecho de que apenas se necesitan días o semanas para levantar un edificio de estas características (ya que el grueso del tiempo de producción ha tenido lugar en la fábrica, oculto a los ojos del cliente final), frente a los meses o años que requiere la construcción al uso.

Esto redunda de nuevo en menores gastos por mano de obra in situ que hacen muy atractiva esta opción. De hecho, según datos ofrecidos por inHAUS, las casas prefabricadas son, de media, entre un 22% y un 34% más baratas que los inmuebles procedentes de obra convencional. De hecho, en internet es muy fácil encontrar ofertas de viviendas de esta tipología con precios que apenas superan los 60.000/100.000 euros, aunque obviamente este varía en función del tamaño, materiales (madera, metal u hormigón) y otros detalles que solicite el comprador.

El hecho de que los módulos se produzcan en fábricas, frente a las paredes de ladrillo levantadas por operarios a mano, también trae otra ventaja no tan evidente: la eficiencia energética. Así pues, mientras que una vivienda tradicional puede presentar fallos en su ejecución, incluyendo porosidades, humedades o filtraciones, en el caso de los módulos prefabricados esta posibilidad es prácticamente remota. Ello implica que son mucho más fiables en cuanto al control de la temperatura interior, reduciendo el consumo por aire acondicionado o calefacción, además de evitar muchos sustos habituales con el paso del tiempo.

Eso sí, no es oro todo lo que reluce. En primer lugar, has de tener en cuenta que estas viviendas tienen limitaciones claras a la hora de crear espacios o habitaciones dentro de la vivienda, ya que todo debe ajustarse a los módulos fabricados previamente si no se quiere que el precio se dispare. Esta falta de flexibilidad es, quizás, el principal factor de diferencia respecto a la impresión 3D que verás a continuación.

Igualmente, existe una amplia variedad de materiales con los que estas viviendas son construidas y no siempre son los mejores. Si bien los módulos prefabricados de hormigón responden de forma similar a una edificación tradicional, las casas de madera (muy habituales como segunda residencia o como ampliación exterior en una finca) presentan unos mayores costes de mantenimiento a largo plazo, así como más posibilidades de que haya problemas que lleven a reparaciones o sustituciones caras.

Además, la construcción con módulos prefabricados presenta unos costes muy bajos, pero en dichos precios siempre se establece que la edificación se hace sobre un terreno ideal. En el caso de que la parcela donde se quiera levantar la vivienda presente desniveles o la tierra no sea todo lo consistente que se necesita, se han de sumar los costes adicionales de cimientos y refuerzos que también implicaría una vivienda al uso.

La impresión 3D

La otra gran alternativa en estos momentos dentro de la construcción es la impresión 3D. El uso de la fabricación aditiva (esto es, la colocación de distintas capas de material en base a un diseño previamente cargado en un equipo informático) para levantar edificios personalizados, con formas arquitectónicas complejas y de forma extraordinariamente rápida (apenas horas o días). 

El ahorro de costes es uno de los grandes atractivos de esta tecnología de cara al futuro. Si bien en estos momentos esta clase de equipos son extraordinariamente caros, una vez que las economías de escala hagan su magia se presupone que será la propuesta más económica de todas las existentes. Hay que tener en cuenta que los costes laborales son incluso más bajos que con las viviendas modulares (no es necesario siquiera el montaje o acople de las piezas ya que toda la construcción es automatizada). Tampoco hay gastos logísticos asociados al traslado de los módulos desde la fábrica hasta el lugar de edificación.

Eso sí, hay ciertos costes ocultos que hay que tener en cuenta. Por un lado, hay elementos de la vivienda (como puertas, ventanas o la instalación sanitaria) que no pueden ser impresos con 3D, lo que obliga a un montaje posterior de los mismos (algo que ya viene incorporado en los módulos prefabricados). Por otro lado, el consumo energético de una impresora 3D industrial es exagerado en estos momentos, con lo que es inviable para grandes obras o la urbanización de bloques de viviendas a un precio asequible.

En cualquier caso, su coste es muy variable y depende principalmente de dos factores: el material empleado y la complejidad del diseño. En muchos de los prototipos y pruebas de concepto se han empleado resinas y plásticos PLA y ABS, los elementos más usados en la impresión 3D, pero de cara a la producción real de viviendas con esta tecnología se apuesta por el uso de mortero con fibras de cristal, acero u hormigón.

Para muestra, un botón: cuatro jóvenes de la Universitat Politécnica de Valencia (España) crearon la startup Be More 3D, responsable de las primeras viviendas unifamiliares impresas en 3D de nuestro país. Su primer diseño, pionero también a escala mundial, consistía en una casa de 24 metros cuadrados, aunque ahora ya son capaces de imprimir viviendas de hasta 70 metros cuadrados en alrededor de 10 horas. ¿Su coste? 55.000 euros.

En cuanto al diseño, hay que tener en cuenta que las actuales impresoras 3D de categoría industrial tienen un alcance limitado, lo que dificulta o encarece mucho el precio si se desean viviendas de más de una altura o de un tamaño grande, ya que habría que desplazar y configurar nuevamente todo el equipamiento. De hecho, la legislación en países como China impiden construir casas en 3D de más de una planta. Además, en la actualidad, prácticamente ningún país occidental contempla la construcción de viviendas en 3D, a las que se les aplicarían los mismos estándares de edificación que a las viviendas tradicionales… que serían casi imposibles de cumplir con la técnica actual de la fabricación aditiva.

Con información de: www.businessinsider.es


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El Código de Edificación (CE) conforma un conjunto de definiciones, conceptos, condiciones generales y requisitos básicos que deben cumplirse en la etapa de Proyecto, en el proceso de comienzo, ejecución y finalización de la obra y en todas las prestaciones de carácter obligatorio establecidas. El CE es complementado por Reglamentos Técnicos, dictados por la Subsecretaría de Registro, Interpretación y Catastro o la que en el futuro la reemplace. Dichos Reglamentos Técnicos incluirán soluciones técnicas y soluciones técnicas alternativas generadas por los interesados.

Las soluciones técnicas alternativas deben cumplir los estándares mínimos del presente Código, debiendo ser estas equivalentes o superiores a los resultados que se obtendrían por la aplicación de la normativa vigente y debiendo acreditar, según el caso, que la solución propuesta se encuentra avalada en otras jurisdicciones nacionales o internacionales de mayor exigencia normativa que la prevista en el CE y, a la vez, se demuestre su eficacia mediante métodos de verificación. Los gráficos contenidos en el CE son de carácter ilustrativo.

Todo documento vinculado o exigido por las normas y preceptos contenidos en ese Código deben hallarse escrito en idioma nacional, salvo que se trate de tecnicismos sin equivalentes en lengua española. Cuando se acompañen antecedentes, documentación y/o comprobantes de carácter indispensable redactados en idioma extranjero, deberán ser incorporados con su respectiva traducción al idioma nacional por traductor público habilitado. Para las definiciones del CE se utiliza el sistema métrico decimal, conforme la Ley Nacional Nº 19.511 y sus modificatorias o la ley que en el futuro la reemplace.

Las medidas que eventualmente contengan los documentos en idioma extranjero y que correspondan a otros sistemas de medición, deben convertirse al de aplicación en el ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires al momento de su recepción por la Autoridad de aplicación.

Obligatoriedad

La observancia y el cumplimiento de las normas contenidas en el CE son obligatorias para aquellos usuarios que se encuentren en la situación en que la norma los incluya.

Carácter de Orden Público

Las normas contenidas en el presente Código tienen carácter de orden público. Las convenciones particulares no pueden dejar sin efecto sus preceptos y obligaciones. Podrán admitirse, previa conformidad de la Autoridad de Aplicación, soluciones constructivas no previstas expresamente en el presente Código cuando las mismas sean consideradas de aplicación equivalente, o bien, cumplan con mayores exigencias que las establecidas en el presente cuerpo legal.


Sepa Cómo Instalarfebrero 10, 2020
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Considerando la totalidad de los sistemas pasivos, el muro Trombe exige menos esfuerzo para operar y es recomendable para aquellos espacios de importante uso durante el día y la noche, siendo muy apropiada para los edificios residenciales.

Resulta óptimo en aquellos locales donde el silencio y la privacidad sean deseables, la proporcionar la mayor parte de su calor al espacio durante la tarde y noche, y es ideal para su uso en las zonas de estar y dormitorios. También, son apropiados en climas que se caracterizan por diferencias de temperatura marcadas entre el día y la noche, para proporcionar calor suplementario (reducción de la demanda de calefacción) en zonas habitables, o como sustituto de la calefacción en espacios con requerimientos térmicos no elevados, tales como zonas de circulación, depósitos, almacenes, etc.

En verano, como el recorrido del Sol es más alto, si sobre el muro colocamos un alero, ingresará en nuestra obra mucha menos radiación solar. En consecuencia, el efecto de calentamiento del muro será inferior al producido durante el invierno.

Paralelamente, al cambiar simplemente la configuración de los conductos, se logra un efecto refrigerante. Se abren las compuertas de la parte superior del vidrio y el conducto de la parte inferior del muro, mientras se cierran los conductos de la parte superior del mismo.

La radiación solar incidente en el muro calienta el aire el cual asciende por convección y escapa al exterior desde la compuerta superior del vidrio. El vacío dejado por el aire que ha salido es ocupado por aire procedente del interior de la casa, el cual penetra por los conductos en la parte inferior del muro. De esta manera, se establece un efecto de succión el cual provoca una corriente que renueva el aire del interior de la obra, produciendo un efecto refrigerante.

Ventajas del sistema Trombe

Entre las múltiples ventajas representadas por este sistema, listamos a continuación:

  • Bajo costo: Se puede fabricar con materiales (albañilería, hormigón) relativamente asequibles.
  • Facilidades de construcción: Relativamente sencillo de incorporar en la construcción de la estructura como un muro de carga, interno o externo.
  • Sistema de captación solar pasiva: No presenta partes móviles y poco o ningún tipo de mantenimiento. No se requiere combustible. Puede reducir la factura de calefacción en gran proporción. No contamina el ambiente.
  • Confort térmico: Irradia en el infrarrojo, que es más penetrante y agradable que los tradicionales sistemas de calefacción de aire forzado. Presenta ambientes atractivos, agradables, claros y limpios los cuales no contribuyen a la contaminación. Las temperaturas interiores son más estables que en la mayoría de los sistemas pasivos.

Un problema de este sistema radica en su demanda de un muro ciego en la fachada Sur del edificio, lo cual hipoteca tanto la entrada de luz como las posibles vistas que pudiera tener dicho local. Por este motivo, se han desarrollado variaciones del esquema descripto, buscando brindar una respuesta a la captación de energía sin renunciar a la apertura de huecos.

Por otra parte, este sistema sólo se puede utilizar en la práctica para calentar la zona sur de las habitaciones donde se emplaza. Incluso, en esas salas la calefacción eficaz se considera sólo a una profundidad de aproximadamente una vez y media la altura del muro.

Como corolario, es factible afirmar que la aplicación de este elemento pasivo dentro de la arquitectura representa la sencillez con la cual debemos desarrollar nuestros proyectos, enfocados en la sustentabilidad de la vivienda y el confort del habitante.


Sepa Cómo Instalarfebrero 7, 2020
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Planificación: “Plan general, metódicamente organizado y frecuentemente de gran amplitud, para obtener un objetivo determinado”.

La planificación de una obra de construcción constituye el conjunto de actividades tendientes a simular la realización de un trabajo, ordenándolo de la manera más económica posible y previendo todas las acciones para la ejecución del mismo. Una planificación contiene:

  • Un programa detallado del proceso de ejecución elegido.
  • Las necesidades de recursos físicos situados en tiempo y espacio.
  • La valoración del costo del proceso constructivo elegido.
  • Un plan de calidad.
  • Un plan de seguridad.
  • Un plan de control de producción.

Suma numerosas ventajas una buena planificación, como obligar al profesional proyectista a profundizar en los medios para realizar cada unidad, con la consiguiente ventaja en cuanto a la precisión de los precios y plazos, permitir una definición más exacta de los pliegos de condiciones, ajustar los presupuestos con menores posibilidades de variaciones posteriores, evitar retrabajos en la realización de la obra y lagunas en la identificación de actividades de tipo administrativo y aprovechar mejor los recursos disponibles, entre otras. Las fases presentes en la planificación de una obra de arquitectura son las siguientes:

  • Determinación de las cantidades de obra a realizar.
  • Elección de las tecnologías a emplear.
  • Determinación de la productividad de los recursos aportados.
  • Cálculo de los tiempos parciales.
  • Definición del encadenamiento entre los procesos.
  • Programa fechado.
  • Suma de recursos.
  • Determinación de los costos de los recursos.

El nivel de definición que necesita la obra

Un elemento diferenciador e imprescindible de toda planificación es la consecución de un fin determinado. Lo primero que debemos decidir cuando empezamos a planificar es el nivel de definición que necesita la obra. La definición queda acotada a los niveles de desglose en los cuales dividiremos las tareas. Evidentemente, no todas las obras necesitan ser definidas de la misma manera. Incluso, dentro de una misma obra, las tareas no tienen por qué mostrar un idéntico nivel de definición. Principalmente, el mismo resultará proporcional a la duración de la tarea. Establecido el nivel de definición, pasaremos a relacionar las tareas por orden cronológico, con sus subtareas igualmente relacionadas de manera temporal. Para ellos, realizaremos una tabla donde asignaremos los valores a controlar: Tiempos mínimos y máximos, inicio más temprano y tardío posible, número de operarios, presupuesto. Lo último a definir será el nivel de control. La planificación conforma una herramienta de trabajo, pero también, de control. El control será proporcional al nivel de definición del proyecto, pero también, lo será del nivel de exigencia impuesto.

Periódicamente, semanal o mensualmente, se realizarán puntos de control donde se compruebe el desarrollo de las tareas, los plazos invertidos y la concordancia con el presupuesto inicial. A cada tarea se le asignará un encargado de la revisión (quien además debe ser responsable sobre el criterio de aceptación, siempre dentro de la normativa correspondiente). Establecidos los tiempos óptimos de realización de cada una de las tareas, pasamos a identificar las interrelaciones entre las mismas. Luego, determinaremos el camino crítico, vale decir, la relación de las tareas cuyos retrasos alterarán los plazos totales de obra. Sobre esas tareas deberá maximizarse el control de los plazos.

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista Sepa Cómo INSTALAR



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