Sepa Cómo Instalardiciembre 11, 2019
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Los procesos de depuración biológicos para el tratamiento de las aguas grises resultan ser menos agresivos con el ambiente respecto de los físico-químicos. Los tratamientos biológicos estabilizan de manera controlada la materia orgánica que, de otro modo, causa problemas tales como mal olor, reproducción de mosquitos, contaminación del agua y del suelo, y obstrucción en los sistemas de distribución, debido a la acumulación de sólidos y al crecimiento de microorganismos.

Este tipo de procesos son precedidos por una etapa de pre-tratamiento físico, tal como la sedimentación o el uso de tanques sépticos. Además, suelen estar seguidos de una etapa de filtración (por ejemplo, filtración de arena) y/o una etapa de desinfección.

Procesos biológicos aeróbicos

Los procesos biológicos aeróbicos son capaces de lograr una gran reducción de la carga orgánica y turbidez. Es el sistema idóneo para el almacenamiento de agua durante extensos períodos, ya que después de los tratamientos aeróbicos, la mayoría de las sustancias orgánicas biodegradables han sido eliminadas, y en consecuencia, la reaparición de microorganismos y los problemas de olores son evitados.

Este tipo de procesos son recomendados especialmente en el caso de aguas grises de media y alta carga orgánica. Desarrollos como RBC (Reactor Biológico de Rotación) o SBR (Reactor Secuencial) garantizan una reducción de la DBO a menos de 10 mg/l, lo cual cumple con el estándar más estricto de reutilización no restringida.

Puede aplicarse una etapa final de filtración por membrana o una etapa de filtración de arena seguida de un ciclo de desinfección, capaz de satisfacer los requisitos de eliminación de microorganismos, sólidos en suspensión y turbidez.

La combinación de procesos biológicos aeróbicos con filtración física y/o desinfección se considera como una solución económica y viable para el reciclaje de las aguas grises.

El agua gris de resistencia media y alta también puede ser tratada mediante el sistema MBR (Biorreactor de Membrana) para cumplir con las normas de reutilización urbana no potable sin restricciones.

Procesos anaeróbicos

Los procesos anaeróbicos muestran una menor eficacia en la eliminación de sustancias orgánicas y tensioactivos, por ende, serán los más indicados para el tratamiento de aguas grises de baja carga orgánica. Recientes investigaciones concluyeron que un sistema de tratamiento biológico es económicamente factible cuando el tamaño del edificio alcanza unas 30 viviendas.

Los tratamientos biológicos objetan a los físico-químicos en los siguientes aspectos: La calidad global de los efluentes tratados es superior; la evacuación resulta ser más sencilla respecto de los lodos y fangos producidos; se genera una menor carga de lodos excedentes; no demanda la adición de reactivos químicos, de gran costo económico y medioambiental, por lo tanto, su control, mantenimiento y explotación no requiere de mano de obra especializada; las tecnologías existentes son más adaptables a pequeños caudales; y su capacidad resulta superior al degradar la materia orgánica, contaminación característica de unas aguas residuales domésticas.

Paralelamente, los procesos físico-químicos también observan ventajas sobre los biológicos, ya que demandan un menor espacio, pero a su vez, no fueron desarrollados para abastecer pequeños caudales, por lo tanto, su adaptación no se encuentra solucionada; conforman procesos más rápidos, pero no más eficaces, aquí el tiempo no constituye un factor predominante frente a la necesidad de obtener buenos rendimientos y una relativa calidad del efluente final; se verifican menos problemas técnicos a la hora de reiniciar el proceso tras un paro técnico de la instalación (Limpieza, averías, estacionalidad en su uso, etc.); observa una alta efectividad en la destrucción de microorganismos patógenos, no obstante, la necesidad de proceder a la total desinfección de las aguas, obligará a que al finalizar la línea se dispongan otras tecnologías destinadas a tales menesteres; elimina mejor las formas nitrogenadas, características de las aguas residuales domésticas, sin embargo, otros procesos biológicos pueden lograrlo de manera similar, siempre y cuando se diseñen correctamente; existe un menor riesgo en la aparición de los malos olores, y, como consecuencia, en la proliferación de insectos.

Procesos biológicos

Los procesos biológicos se consideran los más adecuados para el tratamiento de las aguas grises debido a una eliminación eficiente de los compuestos orgánicos. No obstante, se recomienda completarlos con otro tipo de tratamientos para una mayor efectividad.

La instalación de reciclaje se articula en dos tramos bien diferenciados: La Evacuación y tratamiento de Depuración de las Aguas Grises (DAG), la cual abarca los tratamientos base de regeneración de aguas grises y los procedimientos de regeneración de las antiguas aguas grises; y el Tratamiento de Potabilización de las Aguas Grises tratadas (TPAG), la cual comprende el proceso final de desinfección de las aguas grises regeneradas.

La instalación de un sistema de DAG es de carácter universal, mientras que la instalación de un TPAG resulta más específica, según el destino de las aguas o el espacio disponible.


Sepa Cómo Instalarjulio 10, 2019
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Desde la historia, se conocen ciertas referencias legales donde se menciona indirectamente el tema de la reutilización de las aguas residuales. Los primeros indicios de su aplicación para el riego de terrenos, los sistemas de regadío se remontan a la civilización minoica en el año 2.000 a.C., donde las aguas residuales de la ciudad de Jerusalén se conducían hasta un estanque donde eran sometidas a un proceso de sedimentación, para luego redirigirse al riego de huertas periféricas.

En Levante encontramos circuitos de acequias y canales de la época romana y especialmente árabes, los cuales permitían que las aguas residuales urbanas alcanzaran los regadíos de extramuros. Durante los siglos XVI y XVII, era frecuente recoger las aguas residuales domésticas de la nobleza castellana para el riego de los campos adyacentes. En el siglo XIX aparecen las primeras redes modernas de alcantarillado en Europa y los Estados Unidos. De esta forma, las aguas residuales urbanas eran reconducidas para ser vertidas en terrenos destinados al cultivo agrícola, constituyendo las denominadas “Sewage faros”, es decir “huertas donde acaba el agua de alcantarilla”.

En el siglo XX, se desarrollaron y aplicaron proyectos de reutilización directa, aunque el destino ha sido casi siempre el riego agrícola, sector demandante de la mayor parte del recurso mundial, además de no precisar de una gran calidad ecológica. En la actualidad, existen ejemplos aislados donde el campesino manipula la red de saneamiento urbano para utilizarlas en el regadío. Hoy una gran proporción de la población mundial se enfrenta a una situación de escasez de agua. El Informe sobre el Desarrollo Humano (2016) estimó que, en 2025, más de 3 mil millones de personas vivirán sin la cantidad suficiente de agua diaria, y esa cifra aumentaría a más de 5 mil millones en el año 2050. La reutilización de aguas residuales urbanas conforma entonces una alternativa más que aceptable en algunas regiones donde se padece un déficit del recurso (suroeste de los Estados Unidos, Sudáfrica, Israel, Namibia, Australia).

Los Estados Unidos son los primeros en aplicar esta práctica en niveles relativamente importantes. Ya en 1912, en el Golden Gate Park de San Francisco, se reutilizaban las aguas residuales (primero en bruto, después tras un tratamiento primario con fosa séptica) para el riego de zonas verdes y la creación de masas de agua de carácter ornamental. Veinte años después, se construyó una planta de depuración cerca del parque, la cual se mantuvo en funcionamiento hasta el año 1985. Progresivamente, se ampliaron este tipo de obras en el país, de manera que, en el año 1975, sumaban 536 proyectos de reutilización directa. En Europa, España emplea la reutilización directa para usos urbanos, a excepción del destinado al riego de espacios verdes y deportivos del sur, Levante, Islas Baleares, Canarias y Madrid. Sin embargo, en los últimos años, se ha extendido la práctica: En Andalucía, durante los años 1995 y 1996, más de 18 campos de golf de la Costa del Sol se regaban con aguas residuales tratadas.

El primer planteamiento lógico de reutilización de aguas en la edificación se llevó a cabo en los Estados Unidos. Sin embargo, esos sistemas se utilizaban para suplir la deficiencia o inexistencia de infraestructuras urbanas de abastecimiento, debido a que era la medida más económica. El ejemplo lo obtenemos también en el Golden Gate Park de San Francisco, California, un sistema realizado en 1926 capaz de aprovechar las aguas residuales procedentes de las diversas instalaciones del parque (un primer aprovechamiento en estado bruto, y más tarde un proceso de sedimentación y clarificación mediante fosa séptica tradicional) para el riego de zonas verdes y el abastecimiento de calefacción, refrigeración y descarga de inodoros y urinarios.

A finales del siglo XX, debido a los grandes avances técnicos, se plantea el reciclaje de aguas en la edificación como una práctica posible. En todos los casos, la calidad final del efluente era de “tercera”, según la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (USEPA), una calidad más restrictiva dentro de los no potables.

Un ejemplo de reciclaje residencial lo encontramos en Village Square. Se trata de un conjunto de 50 viviendas unifamiliares ubicadas en una zona protegida de interés natural, donde todas las aguas residuales generadas se canalizan para depurarlas y verterlas directamente al terreno. La actuación se realizó debido a que los promotores calcularon que conectarse a la red de saneamiento era menos rentable respecto de disponer de un sistema de depuración del agua.

El enfoque centralizado de la gestión del agua convencional es cada vez menos posible debido al desperdicio de un gran volumen de agua de gran calidad en usos que no la demandan, se suman altos costos de operación y mantenimiento, y desperdicia agua al verterse -directamente- a la red de alcantarillado.

Resulta posible definir, ante dicho contexto, los siguientes objetivos de la reutilización del agua: Suplir un recurso destinado a un uso particular, como el riego de grandes superficies verdes; disminuir la contaminación de los cauces de agua, mediante la desaparición de cualquier vertido, tratado o no; y permitir cierto ahorro del recurso, especialmente, el de gran calidad ecológica, que podría utilizarse en distintas demandas (descentralización en función de la calidad especificada).

Las aguas regeneradas siempre se derivan a usos no potables, con aplicaciones como abastecimiento de inodoros, urinarios, riego, baldeo o limpieza de superficies, etc., con escaso riesgo de ingesta del líquido o contacto con el usuario.

El reciclaje de las aguas residuales domésticas para usos potables, hasta la fecha, sólo se ha desarrollado desde un punto de vista experimental o con aplicaciones en la industria de alta tecnología. Los ejemplos conocidos requieren costos energéticos elevados, por ende, no resultan redituables.

La depuración y reutilización del agua para uso doméstico se transforma en trascendente un campo de investigación a nivel mundial, debido a la creciente escasez de agua y saneamiento inadecuado.

En los países en desarrollo, el suministro insuficiente de agua e instalaciones sanitarias deficientes pueden causar miles de muertes cada día, mientras que en los países desarrollados, el desperdicio del vital elemento y los sistemas de tratamiento de aguas residuales deficientes son responsables directos de la contaminación de lagos, ríos y napas subterráneas. La segregación, recolección, tratamiento y reutilización de aguas grises llama cada vez más la atención, como un enfoque de descentralización para áreas de uso residencial.

La mencionada concepción plantea la creación de diferentes destinos demandantes de una menor calidad del agua y puedan ser tratados con aguas residuales regeneradas, derivando el abastecimiento convencional en aquellos destinos demandantes de una máxima calidad y potabilidad del agua.


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Los experimentos de tratamiento de aguas grises y su implementación en casos reales comenzaron desde hace más de una década. Aunque algunos tuvieron éxito, un cuarto de los sistemas implementados en Alemania, por ejemplo, resultaron sumamente insatisfactorios. Los procesos de tratamiento de las aguas pueden clasificarse según el modo de operación: Físicos, químicos y biológicos, o más de uno a la vez. La mayoría de esas tecnologías se aplican a partir de una etapa previa de separación sólido-líquido como pre-tratamiento, sumada a una fase posterior de desinfección. Los tratamientos físico-químicos se aplican desde el siglo XVIII. Sin embargo, su gran desarrollo se produjo durante los años treinta del siglo XX. Por su parte, los primeros tratamientos físico-biológicos surgen a principios del siglo XX, logrando sorprendentes éxitos para la época. Analizaremos, a continuación, dos de las formas de tratamiento de las aguas grises, a partir de la descripción de los Procesos Químicos y Físicos.

  Procesos químicos: En comparación con los procesos físicos, los procesos químicos son capaces de reducir, en cierta medida, la presencia orgánica y turbidez del agua gris de baja carga orgánica, pero no lo suficiente como para cumplir las normas de reutilización no potable.

Las soluciones químicas, tales como la coagulación y el intercambio iónico seguidos de una etapa de filtración por membrana, pueden destinarse al tratamiento de aguas grises de baja carga orgánica, cumpliendo de esta manera, con la sumatoria de requisitos de reutilización de agua urbana no potable, sin restricciones. Alternativamente a la etapa de filtración por membrana, el  efluente puede completarse a partir de una etapa de filtración de arena, capaz de cumplir con los requisitos menos estrictos de reutilización urbana no potable restringida. Además, si tras esa etapa de filtración de arena procedemos a una desinfección del efluente resultante, las aguas grises recuperadas serán capaces de satisfacer el nivel de las reutilización urbana no potable sin restricciones.

  Procesos físicos: Los procesos físicos directos se aplican normalmente en pequeñas escalas, siendo ampliamente demostrada su eficacia y eficiencia en la eliminación de los sólidos, pero son menos activos en la depuración de sustancias orgánicas. Obviamente, la filtración simple no es capaz de reducir las concentraciones de microorganismos para ingresar dentro de los estándares de reutilización. La filtración de membrana MF/UF proporciona una eliminación limitada de los compuestos orgánicos disueltos, pero garantiza una excelente neutralización de los sólidos en suspensión, turbidez y patógenos. Los residuos orgánicos presentes en el agua regenerada pueden resultar responsables de una reaparición de las sustancias biológicas en los sistemas de almacenamiento y distribución, limitar el efecto de la desinfección química y producir subproductos de la desinfección. Para prevenir los mencionados problemas, los procesos físicos se complementarán, generalmente, con un proceso de desinfección.


Sepa Cómo Instalaroctubre 10, 2018
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Permítame, estimado lector, poner en cifras ciertos diarios derroches que con una inconciente impunidad llevamos a cabo. Tiene que ver con economizar un vital elemento: el agua. Sin dudas, somos privilegiados al poder hacer uso de ella simplemente girando el volante o accionando el comando de una grifería. Pero esa ventaja debería reportarnos una enorme responsabilidad, dado que son muchos los compatriotas que carecen de ese confort, imprescindible para la vida. Una canilla abierta sin razón derrocha de 5 a 10 litros por minuto. Algo tan cotidiano como dejar abierta la canilla mientras higienizamos nuestros dientes implica un derroche de casi 20 litros. Lavar los platos y demás enseres de cocina con la canilla abierta supone un consumo de unos 100 litros de agua. Lavar un automóvil con una manguera demanda unos 500 litros de agua…

Por el Arq. Gustavo Di Costa, editor de la Revista Sepa Cómo INSTALAR.

Debemos preguntarnos ¿qué hacer? Bien, por suerte los instaladores y profesionales sanitaristas tenemos mucho que decir al respecto de la economía del agua. Contamos siempre con la inestimable asistencia de las empresas proveedoras de insumos y elementos, quienes se encuentran abocadas a comercializar nuevas tecnologías capaces de economizar agua. De todas formas, nuestros hábitos podrán aportar una notable reducción del consumo. Por caso, una canilla a la cual se le repara su goteo economiza unos 200 litros de agua por día. Recomendar a nuestros clientes la instalación de equipos con etiqueta ecológica conforma otro adecuado hábito. Ajustar correctamente los aspersores y concentrar el riego en aquellos espacios verdes, redunda en un notable ahorro de agua a igual salud de las plantas. En este punto, también conforma una verdadera ventaja disponer de plantas autóctonas las cuales consumen poca agua.

Renovar periódicamente los cabezales de las duchas permite economizar el fluido. ¿Cómo saber si el dispositivo trabaja al límite de su vida útil? Simple, sólo es necesario un reloj con segundero y un balde de 3 litros de capacidad. Tomamos el recipiente, lo colocamos bajo la ducha y calculamos el tiempo que el agua tarda en llegar a la línea de los 3 litros. Si demanda menos de 20 segundos, entonces debemos sustituir el cabezal por un modelo de bajo consumo.

El recupero de aguas de lluvias y grises, conforma hoy una alternativa atendible. Las aguas grises constituyen del 60 al 65% del consumo doméstico de agua. No todas las aguas grises son apropiadas (por ejemplo, debemos evitar que las grasas originadas en las cocinas alcance a las depuradoras de aguas grises). Observando dichas precauciones, resulta sumamente eficiente y sencillo alimentar las cisternas de los inodoros con estos líquidos. Muchas de esas aguas pueden materializar un buen recurso para el riego de jardines. Su instalación es recomendable siempre que sea en una nueva construcción, o bien, en reformas de viviendas.

Hay mucho por hacer y la tecnología se encuentra de nuestro lado. Manos a las obras…



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