Sistemas de riego a presión

 
Por el Arq. Gustavo Di Costa
Editor de Revista Sepa Cómo INSTALAR

 

Los métodos de riego más utilizados hoy en espacios verdes (riego por aspersión, difusión y goteo) necesitan agua circulando a presión por cañerías, con suficiente presión también a los emisores (aspersores, difusores y goteros), para permitir su adecuado funcionamiento y una distribución correcta del recurso. En esos sistemas a presión es importante, al momento de diseñar el espacio, estimar el caudal de agua disponible y la presión de entrada de la misma. Esos datos pueden ser obtenidos haciendo uso de caudalímetros y manómetros, equipos a disposición en cualquier punto del sistema para averiguar el caudal y la presión.

El caudal es el volumen de agua el cual transita por el sistema de caños en un determinado tiempo. Cuando el caudal y la presión de la red de distribución urbana no son suficientes, se hace necesaria la instalación de un reservatorio de agua y un sistema de bombeo, ingresando el agua al sistema de riego a mayor presión. Ese sistema es accionado con energía eléctrica (más común en ambientes urbanos) o por combustión y, cuándo en funcionamiento, aspira el agua desde un reservatorio hasta el eje de la bomba a través de un tubo, a partir de ese punto, el agua es conducida desde la bomba hasta su destino final por las tuberías de impulsión, con un caudal y presión controlados para llegar hacia su destino final con una presión adecuada para el correcto funcionamiento de los emisores.

Es importante destacar la importancia de mantener el caudal y la presión en un rango específico, de poca variación, ya que al diseñar el sistema de riego, la elección de los elementos y materiales están basados en esos valores iniciales. Un cambio en el caudal o la presión en el sistema podrían llevar a una distribución inadecuada del agua o hasta a la reducción de la vida útil de sus elementos componentes.

Otro factor necesario de considerar, una vez que se afecta la distribución del agua, es la pérdida de carga durante el transporte del líquido en el sistema. Los factores que influyen en la pérdida de carga son el diámetro y longitud de la tubería, el caudal, la velocidad del agua, el material de los tubos (rugosidad) y la presencia de otras piezas (conectores, válvulas, reguladores) en el sistema. Cada elemento del sistema genera un valor distinto de pérdida de carga. Vale destacar que los materiales plásticos, como el polietileno (PE) y el policloruro de vinilo (PVC) generan menor pérdida de carga, y es una de las ventajas del uso de esos materiales en los sistemas para riego. Conocer la pérdida de carga es importante para definir la presión inicial del sistema y habilitar una presión suficiente a los emisores para que el sistema de riego funcione adecuadamente, ya que los mencionados emisores requieren de una presión determinada de trabajo. Los valores de pérdida de carga son, en general, ofrecidos por los fabricantes. En los sistemas de riego a presión es importante observar la interrupción brusca del flujo de agua, capaz de generar una sobrepresión conocida como “golpe de Ariete”. Para reducir los efectos de esa sobrepresión, son instalados algunos dispositivos cómo válvulas de alivio, cámaras de absorción de presión y ventosas.

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Alejandra



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