Sistemas constructivos sostenibles

Se verifican en el glosario técnico del siglo XXI distintos términos como arquitectura sostenible, arquitectura ecológica o sustentable, eco-arquitectura, e incluso, arquitectura verde. Estos fueron concebidos para denominar a un tipo de diseño y materialización de las edificaciones dirigidas a acotar el impacto ambiental de nuestra industria de la construcción.

Los sistemas constructivos sostenibles se fundamentan en modelos de arquitectura ecológica que no se basan sólo en el diseño de las edificaciones integradas en el entorno ambiental donde se ubican, sino también, en la optimización, conservación y reutilización de los recursos materiales y naturales, entre otros aspectos. En este sentido, las consideraciones a tener en cuenta a la hora de abordar un proyecto de arquitectura ecológica serán de diversa naturaleza y en cierto modo, suponen una vuelta atrás en la recuperación de una “arquitectura tradicional” en la cual, a la hora de construir, se aprovechaban las condiciones naturales de cada lugar, bien por falta de tecnología o por ausencia de recursos económicos.

De esta forma, toda arquitectura integrada y adaptada a las condiciones de su entorno y basada en factores bioclimáticos, considerará especialmente los siguientes aspectos:

  • Reducción del consumo de energía.
  • Optimizar la calidad de vida y el confort de los ocupantes del edificio.
  • Mejorar el empleo de los recursos naturales como el agua, el sol, etc.
  • Utilizar fuentes de energía renovables.
  • Prescribir materiales reciclados, renovables y no tóxicos.
  • Acotar los desechos y emisiones de gases responsables de producir el efecto invernadero.
  • Menor costo de mantenimiento de las edificaciones.

En principio, definimos a una vivienda como “ecológica” a aquella que permanece perfectamente integrada respecto de su entorno, siendo materializada con componentes naturales y reciclados, aprovechando los recursos naturales como el Sol o la tierra. Además, consideraremos el hecho de edificar en base a ciertos criterios los cuales influirán directamente en los costos y en el ciclo de vida de las construcciones proyectadas, en su consumo energético, en la calidad del aire interior, en su reciclaje y hasta en la reutilización de los residuos de demolición y desmantelamiento, al finalizar su vida útil.

Así concebida, una vivienda ecológica proporcionará a las personas que habiten en ella elevados niveles de confort con una mínima demanda de consumo destinado a su climatización. Toda vivienda bien orientada y con óptimos sistemas en cuanto a aislamiento, sellado, protección solar y ventilación, puede convertirse en una obra de consumo energético casi nulo.

Vale analizar, a continuación, aquellos aspectos notables a la hora de encauzar conceptualmente sistemas constructivos sostenibles:

Materiales y recursos naturales: En cuanto a los materiales empleados en este tipo de construcciones y, como ya hemos comentado, deberán ser naturales, reciclables y/o reciclados higroscópicos, no tóxicos y capaces de generar poca huella ecológica, preferiblemente materiales de la zona, para evitar transportes. Así, la madera, el ladrillo, la piedra natural, las fibras vegetales, etc. serían materiales los cuales a priori, cumplirían con los citados criterios. Acerca de la utilización de los recursos naturales, el Sol o la tierra nos podrán proporcionar energía solar o geotérmica para la climatización de la vivienda, disponiendo de esta forma de recursos renovables. Además, una óptima orientación contribuirá a mejorar la eficiencia energética de la edificación, convirtiéndola en un lugar más confortable térmicamente, colaborando a los fines de proporcionar la iluminación adecuada.

Aislamiento y aparatos sanitarios: El aislamiento será uno de los aspectos fundamentales de una casa ecológica. Existen aislantes como la madera, el corcho, la lana natural, el lino, la fibra de coco, etc. que nos ayudarán a conseguir elevados niveles de confort térmico manteniendo la vivienda caliente en invierno y fresca en verano. De esa forma, cuanto mejor aislada se encuentre la vivienda, menos consumo de calefacción y aire acondicionado necesitaremos, lo cual contribuirá al ahorro de energía. A través de aparatos sanitarios responsables de disminuir el consumo de agua o de la captación y almacenamiento del agua de lluvia, se contribuirá al ahorro de uno de los recursos naturales más preciados, escasos e indispensables para nuestra vida.

Salubridad y habitabilidad: La salubridad y habitabilidad se conciben así mismo como factores esenciales en el concepto de vivienda ecológica. En este sentido, la calidad del aire interior, y en consecuencia, la ventilación, será fundamental para evitar elevados niveles de contaminación en el aire, como por ejemplo, condensaciones, humedades y concentraciones de CO2, aspectos capaces de afectar a nuestra salud y bienestar. En relación con este punto, recientemente, se han introducido una serie de modificaciones en el Código de Edificación de la ciudad de Buenos Aires, los cuales modifican las exigencias de ventilación en el interior de los edificios, con el objetivo de mejorar su salubridad. Se establecen una cantidad de litros de aire de renovación por segundo, adaptándose a los locales en función a su ocupación, y las personas que suelan permanecer en ellos, donde se utilizarán redes de ventilación híbrida o mecánica.

Tratamiento de residuos: El tratamiento de los residuos o su reciclaje es muy importante en cualquier tipología de arquitectura sostenible. Desde el tratamiento de aguas grises mediante filtros y su estabilización biológica, hasta la producción de compost a partir de la basura orgánica o el reciclado de materiales para su posterior utilización.

Avanzar hacia la eficiencia energética

En definitiva, dada la necesidad de avanzar hacia la sostenibilidad y la eficiencia energética, no cabe duda de que la arquitectura ecológica, y de alguna forma su propuesta de recuperar nuestros orígenes, se convertirá en tendencia como respuesta a los desafíos ambientales que se nos presentan en el siglo XXI.

No cabe duda que el confort se presenta como un elemento clave en la vivienda, y no es menos cierto que con el paso de los años nuestras demandas en ese sentido han ido variando. He aquí una de las claves a la hora de abordar la problemática de la rehabilitación energética, ya que toda mejora de la misma en los edificios no resulta por sí sola lo suficientemente convincente para el fomento de la rehabilitación. Los usuarios buscan, además, optimizar sus condiciones de bienestar y confort.

Resulta imprescindible estimar nuestra incidencia, como profesionales, en rehabilitar y renovar un edificio poco saludable, ya que ello conducirá inexorablemente a mejorar nuestras condiciones de vida y reducir la tasa de personas con problemas respiratorios, acotando como consecuencia directa los costos económicos y ambientales que pagan -con creces- nuestras sociedades.

Fuente: www.solerpalau.com

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Alejandra



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