¿Qué son las alisadoras de pared y cómo funcionan?

Si hemos pasado por la ardua experiencia de lijar o alisar paredes, techos y hasta pisos con una hoja de papel de lija o, incluso, con una lijadora eléctrica convencional, sabemos bien el trabajo se requiere esa tarea, y una vez concluida, también conocemos los dolores y molestias que siente nuestro cuerpo.

Afortunadamente, esa pesada tarea está quedando atrás gracias al uso creciente de las alisadoras de pared, que nos permiten lijar, pulir y alisar paredes, techos y pisos rápidamente y con muy poco esfuerzo.

Estas útiles máquinas introducidas en el mercado hace unos 20 años, son similares a las lijadoras eléctricas convencionales, excepto que están provistas de un mango largo extensible (o “telescópico”) para que no tengamos que mantener los brazos sobre la cabeza durante toda la jornada de trabajo. Esto puede parecer innecesario para un usuario doméstico, pero es muy bienvenido por pintores, colocadores de drywall o paneles de yeso, especialistas en enlucidos y muchos otros trabajadores de tareas similares que deben efectuar el lijado de paredes o techos/pisos durante todo el día, tanto en construcciones nuevas como en remodelaciones.

Más aún, además de lijar superficies grandes, los cabezales de muchas de estas máquinas también permiten el cómodo lijado de bordes y esquinas sin necesidad de usar escaleras o andamios, permitiendo no sólo un acabado directo de estas áreas pequeñas y confinadas, sino también contribuyendo a la seguridad del trabajador. Y como si fuera poco, aunque son herramientas ideales para trabajar sobre drywall, también pueden emplearse en otras superficies como cemento, revestimientos de pintura, soleras, piedra natural y artificial, adhesivo para azulejos y muchos otros materiales sobre paredes, techos y pisos.

Ante todas estas ventajas, conozcamos entonces la herramienta a la que nos estamos refiriendo. La figura de abajo muestra un modelo típico de alisadora de pared con sus componentes principales.

Como toda herramienta eléctrica que genera grandes cantidades de polvo, es muy importante que la alisadora de pared venga provista de un puerto dedicado para su remoción, que permite absorber hasta un 85% del polvo producido, garantizando un ambiente de trabajo más limpio, saludable y seguro. Ciertamente, este detalle no fue ignorado por los fabricantes.

Aunque la variedad de accesorios depende del fabricante y el modelo, en general, una alisadora de pared se vende con las siguientes piezas:

  • Un kit de varios tipos de discos de lijado
  • Una llave hexagonal
  • Una bolsa para recolección del polvo
  • Una extensión telescópica del mango
  • Una escobilla de repuesto

Funcionamiento de la alisadora de pared

El funcionamiento de la alisadora es muy sencillo y no difiere mayormente del de sus pares convencionales, ya que un motor (generalmente, con escobillas) adosado al cabezal hace girar un disco de lijado a diversas velocidades que se logran mediante un controlador correspondiente ubicado en el mango de la herramienta. A su vez, puede eliminarse fácilmente el polvo del lugar de trabajo, ya sea, como acabamos de apuntar, conectando una bolsa provista por el fabricante al puerto de recolección de polvo, o bien usando una aspiradora diseñada para este fin.

Por lo tanto, uno de los componentes clave de la herramienta es la unidad de cabezal portador/disco de lijado. El disco va montado sobre una almohadilla de soporte y, como indicamos más arriba, el fabricante generalmente provee una serie de discos de diferente grado para adaptarse a las necesidades de lijado grueso, medio o fino. El cambio de los discos se realiza de manera sencilla, como muestra la figura genérica que sigue.

Es decir, con la llave hexagonal suministrada, se desenrosca el tornillo E y se retira la arandela, luego se coloca el disco de lijado sobre la almohadilla y la parte posterior del disco quedará firmemente adherida a la almohadilla mediante un sistema velcro. Finalmente, se vuelve a colocar la arandela y se enrosca el tornillo con la ayuda de la llave hexagonal.

Otro componente importante es el módulo interruptor/regulador de velocidad. Este módulo permite un arranque suave, mantener la velocidad nominal prácticamente constante hasta la potencia nominal y brinda una protección de sobrecarga por limitación de corriente en caso de sobrecarga del motor, por lo que el motor se detiene y vuelve a ponerse en marcha al reducir la presión de trabajo.

El interruptor suele ser de tipo autoblocante, es decir que cuando se presiona el botón del interruptor y el botón de bloqueo, el interruptor se bloquea, sin necesidad de mantener presionado el interruptor durante todo el tiempo que se use la máquina.

El regulador electrónico de velocidad permite ajustar la velocidad en diferentes posiciones en un número de ajuste que, según la marca y modelo de la máquina, va del 1 al 5 o del 1 al 6, es decir que la máquina puede tener 5 o 6 velocidades diferentes. Esta selección de la velocidad es un recurso importante de acuerdo con el acabado que deseamos obtener y el tipo de superficie que estamos lijando.

 

                                                            Partes de una alisadora de pared

Características técnicas de las alisadoras de pared

Una buena alisadora de gama media tiene una potencia nominal entre 600 y 800 W. Esto garantizará que los trabajos de lijado más difíciles se realicen rápidamente, dejando siempre un toque profesional en cada superficie trabajada.

La velocidad sin carga varía entre 800 y 1700 rpm, mientras que la almohadilla portadisco admite discos de lijado de un diámetro variable entre 200 y 225 mm, según el modelo.

Puesto que los trabajos de lijado son agotadores, el peso de la herramienta es una opción a considerar. Sin embargo, si se trata de una máquina muy ligera, puede no ser capaz de manejar grandes trabajos que insumen demasiado tiempo. Un peso medio adecuado de una alisadora que brinde una excelente performance varía entre 3,5 y 5 kg.

Otra característica interesante es la posibilidad de ofrecer el alisado en esquinas y áreas de difícil acceso. Para ello, algunos fabricantes presentan modelos provistos de cabezales parcialmente desmontables, permitiendo retirar una parte del mismo, como observamos en la siguiente figura, para facilitar el lijado de las esquinas.

Tratándose de una operación que produce altos niveles de ruido y vibración, el lijado de superficies debe realizarse con herramientas que minimicen estos niveles, aun cuando deban usarse protectores auditivos. Las alisadoras de pared disponibles en el comercio presentan generalmente los siguientes parámetros de ruido y vibración: presión acústica de 90 dB, potencia acústica de 103 dB y aceleración de vibración de 2,9 m/s.

Finalmente, la longitud del brazo telescópico también es otro aspecto que añadirá versatilidad a la herramienta. De esta manera, paredes y techos altos (por ejemplo, de instituciones deportivas o comerciales) podrán alcanzarse fácilmente con alisadoras provistas de extensiones entre 1200 y 1800 mm, o incluso más.

Consejos para el uso de una alisadora

Manejar una alisadora de pared no es complicado, pero siempre conviene seguir una serie de pautas que reforzarán la calidad y productividad del trabajo realizado, así como la seguridad del usuario.

Para ello, tratemos de seguir los siguientes pasos en una tarea de lijado en seco.

  • Una vez que ponemos la máquina en marcha, apoyamos ligeramente el cabezal contra la superficie de trabajo y aplicamos la presión suficiente para que el disco abrasivo quede siempre paralelo a la superficie de trabajo.
  • Usamos un movimiento constante y amplio, manteniéndolo toda vez que el disco esté en contacto con la superficie de trabajo.
  • No permitamos que el disco se desplace por tornillos, clavos, salientes agudas, surcos etc., ya que puede dañarse. En ese caso, primero debemos marcar con un lápiz esas áreas de conflicto, luego retiramos los clavos y tornillos con una pinza, y aplicamos una capa de compuesto para juntas si se trata de drywall, o mezcla/masilla/enduido plástico en otras superficies.
  • Limitemos la presión de trabajo. La herramienta siempre da indicios de su límite extremo de trabajo mediante vibraciones incontroladas del cable de transmisión debidas a la presión, las revoluciones o el tipo de abrasivo inadecuado para la superficie que se está trabajando. En este caso, debemos retirar el cabezal de la superficie de trabajo durante unos segundos y luego empezar de nuevo el trabajo moderando la presión o regulando la velocidad de la herramienta.
  • No debemos forzar la máquina. La presión excesiva puede causar atascos, sobrecalentamientos del motor, quemaduras en la superficie de trabajo y contragolpes.
  • Usemos discos adecuados según la superficie a pulir/lijar y según los resultados deseados. Un papel de lija fino no deja marcas, pero los de grado 80 o menos pueden dejar marcas indeseables en techos o paredes.
  • Si nuestra alisadora no viene provista con medios para funcionar en esquinas y lugares confinados, tengamos siempre a mano una hoja de papel de lija apropiado para efectuar el pulido manual de esos sectores.
  • Evitemos el lijado excesivo y, si se produce en un solo lugar, simplemente lo rellenamos con compuesto para juntas o mezcla/masilla/enduido plástico y luego le damos tiempo para que se seque antes de volver a lijarlo.
  • Usemos una linterna para lijar cada área de manera eficaz. Algunos fabricantes de alisadoras incorporan en el mango una luz LED, como vemos en la primera figura de este artículo, que sirve perfectamente para este propósito.

En conclusión, frente a la tarea de tener que lijar una superficie ubicada en un lugar complicado la mejor opción y la más práctica es la utilización de una alisadora de papel.

Con información de: www.demaquinasyherramientas.com

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