Planificación de una instalación

La planificación de proyectos forma parte de la gestión, la cual se vale de cronogramas tales como diagramas de Gantt para planear, y subsecuentemente, informar del progreso dentro del entorno del proyecto. La finalidad de una óptima planificación consiste en crear un sistema referencial utilizado para evaluar previamente todas las instancias de la concatenación de los trabajos necesarios a efectos de materializar la instalación encargada. La programación incorpora la variable del tiempo como condicionante del esquema referencial adoptado en la etapa de planificación.

Aquí se deben estimar los tiempos y los esfuerzos requeridos para cada actividad, aplicando un programa realista para completarlas. De hecho, se involucra al equipo de proyecto y construcción en la estimación de la duración de las actividades. 

La planificación y programación de un proyecto para crear una instalación determinada resulta inútil si no es comunicada efectivamente. Cada miembro del equipo necesita conocer sus responsabilidades y limitaciones. Desde luego, partimos de un proyecto definido en el cual comenzamos a analizar todas las tareas necesarias para completarlo. Las dependencias lógicas entre dichas tareas son definidas a partir de un diagrama de actividad en red (Activity Network Diagram), el cual posibilita la identificación del mejor formato de trabajo a adoptar. Una forma de planificar un proyecto de instalaciones debe contemplar:

  1. Las condiciones exactas para que la instalación sea finalizada. Antes de que permanezcan absolutamente claros cuáles son los objetivos del proyecto, no tiene sentido comenzar a estimar cuánto tiempo llevará y/o cuánto demandará económicamente. Desgraciadamente, muchos profesionales fallan al no examinar esta primera y crucial etapa.
  2. Realizar un inventario de todas las tareas demandadas para finalizar la instalación motivo del contrato. Aquellas que insuman mucho tiempo necesitan ser divididas en tareas menores. 
  3. Identificar todos los recursos necesarios para ejecutar cada tarea. En ese momento se puede estimar el costo de cada subrubro y, consecuentemente, de todo el proyecto.
  4. Decidir si el plan previsto reúne todas las condiciones adecuadas desde el punto de vista técnico, administrativo, etc. Aquí es donde se deberán modificar los objetivos y el trabajo de ser necesario.
  5. Definir dependencias entre tareas. Algunas necesitan ser finalizadas antes que otras puedan comenzar. Poniendo las tareas en orden de conclusión se construye una red de proyecto (diagrama PERT). Aquí es donde el profesional instalador deberá interactuar e intercambiar opiniones con otros técnicos de los diferentes rubros de la obra en cuestión. Vale recordar que nuestra disciplina asume, cada vez más, un papel interdisciplinario.
  6. Calcular el tiempo mínimo para ejecutar el proyecto. Este será el trayecto más extenso a través de la red del proyecto (PERT), desde el comienzo del mismo hasta su extremo final. Dicho trayecto se denomina “Camino crítico”. Las otras tareas pueden ser ejecutadas en paralelo al camino crítico, pero cualquier atraso en las tareas que componen el camino crítico resultará automáticamente en el atraso del proyecto completo.
  7. Crear un cronograma de proyecto, por ejemplo, empleando un diagrama de Gantt.
  8. Efectuar un plan de gestión de riesgos y modificar el proyecto de acuerdo con dicho plan.
  9. Verificar el comportamiento de la empresa de instalaciones al iniciar la ejecución del proyecto.

De esta forma, contemplando estos nueve pasos, los profesionales instaladores podrán cumplimentar los plazos previstos, y de provocarse algún contratiempo, precisamente, gracias a contar con un plan, se podrá programar el nuevo lapso para la entrega de la red finalizada.

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista Sepa Cómo INSTALAR

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