Patologías provocadas por la humedad

La humedad, desde los cimientos, parece no ofrecer muchas alternativas en lo referido al origen y su directa solución. Pero no ocurre lo mismo cuando hablamos de “humedad superior”. Esto es, en la mayoría de los casos, agua de lluvia amenazando nuestros techados, y que estos últimos, no logran detener y eliminar en su totalidad. Al tratar adecuadamente las impermeabilizaciones se deben considerar varios factores:

  • Si la cubierta es plana o inclinada, transitable o inaccesible.
  • Qué tipo de terminación tiene en cada caso.
  • La antigüedad de la cubierta: si es de chapa, si presenta una membrana asfáltica.
  • La intensidad y la forma en que entra agua en nuestro techado en cuestión, si gotea sólo cuando llueve, si se generan manchas de humedad que demoran en secar, si se producen fisuras en los cielorrasos, etc.
  • La accesibilidad de la cubierta para efectuar un mantenimiento periódico y una reparación en caso de alguna falla en la protección.

En el caso de cubiertas planas es importante verificar las pendientes de la cubierta; si cumplen con la mínima inclinación necesaria para desagotar correctamente. Si cuenta con la cantidad necesaria de tomas (embudos, etc.) para desaguar, dependiendo de los metros cuadrados a cubrir y de su distribución. Debemos considerar que el efecto del “Cambio Climático” ha provocado la “tropicalización de nuestro clima”, generando lluvias muy intensas y con breves lapsos de duración. Aumentar la cantidad de embudos se vuelve crucial a efectos de evitar el “estacionamiento” del agua en nuestras cubiertas. 

El diámetro de las cañerías de bajada, debe responderá un cálculo estimado según las precipitaciones promedio de la zona, y deben encontrarse siempre limpias y destapadas.

  • Las membranas líquidas: Se comercializan  con  fibras incorporadas, posibilitando una mayor resistencia al tránsito, autoreticulantes, obteniendo absoluta impermeabilidad al paso del agua y una buena elasticidad. Se pueden colocar sobre cerámica de una terraza con pérdidas.
  • Reparadores de membranas: Permiten reparar las membranas dañadas o en mal estado, posibilitando, por su configuración, una perfecta adherencia sobre superficies de aluminio y asfaltos deteriorados o envejecidos.
  • Tapagoteras: Transparentes, facilitan aplicarse por ser un plástico líquido, para el sellado de techos, terrazas, azoteas. Por su transparencia no afectan la apariencia del sustrato, y obtienen la consistencia necesaria una vez que se secan, permitiendo obstruir las fisuras.
  • Impermeabilizantes para muros: Los hay específicamente para ladrillos (en base acrílica o siliconada), o para proteger tejas, con película de protección ultravioleta.

Si tomamos como guía los puntos arriba mencionados podremos eliminar probables razones de generación de las mencionadas pérdidas. De este modo, acotaremos el tema para poder atacar en el lugar exacto, y con el método más adecuado. 

Para ello, contamos con el asesoramiento de las diversas compañías especializadas que existen en el país, que producen, casi “una solución para cada uno de sus problemas”, como podrían argumentar a nivel publicitario. Desde la conocida membrana asfáltica, de 2, 3 o 4 mm, con aluminio o sin él, o protección para hacerla más transitable, son varios los productos nuevos que van ingresando permanentemente en el mercado de la construcción.

 

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