Patologías más frecuentes en la Construcción

Las patologías presentes en la industria de la construcción suponen un problema más habitual de lo deseable, cuyo origen se identifica frecuentemente en las etapas de proyecto y materialización de las obras, en forma independiente de su escala y costo de ejecución.

 

Generalmente, una patología registrada en la etapa de un proyecto de una edificación suele representar importantes repercusiones económicas ya que, en caso de afectar a los prefabricados de hormigón, son de difícil solución. En la mayor parte de los casos, las patologías verificadas en las edificaciones suelen detectarse en el momento clave, vale decir, cuando se redacta el Informe de Evaluación de Edificios, un examen o revisión obligatoria solicitada por el Código de Edificación de la ciudad de Buenos Aires, el cual nunca está de más aclarar, conforma una Ley de la mencionada urbe. A ella deben someterse todos los edificios nuevos y aquellos remodelados los cuales sumen cierta antigüedad. Con dicha inspección, además de verificar que el nivel de seguridad tanto del edificio como de las personas que lo habitan resulta ser el adecuado, se asegura que los propietarios de las viviendas, o de un edificio, cumplan con su deber de conservación y rehabilitación.

 

Origen de las patologías de un edificio

 

Una patología se define como una “lesión o deterioro sufrido por algún material, elemento o estructura y se suelen clasificar en función de su agente causante”. Estas lesiones se pueden rotular, según su origen, en lesiones físicas, lesiones mecánicas y lesiones químicas.

 

Lesiones físicas: Denominadas de esta forma al originarse como consecuencia de un proceso claramente determinado por las leyes físicas. Las más habituales dentro de este tipo de patologías son la humedad, la suciedad y la erosión.

 

Humedad: Es una de las patologías más comunes en la edificación y se considera una de las más importantes, ya que afecta directamente a los niveles de salubridad y habitabilidad de la vivienda. Entre las causas más habituales por las cuales se generan este tipo de patologías, se encuentran:

 

  • Humedades por filtraciones de agua en fachadas y cubiertas.
  • Humedades por capilaridad o filtración desde el subsuelo. El agua ascendente intenta alcanzar el exterior en un proceso de transpiración para lograr la humedad de equilibrio entre el suelo y el ambiente.
  • Humedades localizadas en paredes y techos, debido a la existencia de puentes térmicos.
  • Humedades causadas por fugas o roturas de tuberías, desagües o por corrosión.

 

Suciedad: El uso de determinados materiales porosos y la exposición de los edificios a la contaminación ambiental, favorece en muchos casos la formación de suciedad en las fachadas.

 

Erosión: Se produce como directa consecuencia de los agentes atmosféricos externos. Al introducirse agua a través de los poros de una edificación, un descenso brusco de las temperaturas puede provocar que la misma se congele, y al aumentar de volumen, se produzcan fracturas en el material.

 

Lesiones Mecánicas: Son lesiones producidas por algún tipo de sobrecarga en ciertos elementos de la edificación. También, puede encontrar su origen en fuerzas externas o internas, las cuales pueden asumirse como estructurales, constructivas o de utilización. Hablamos de deformaciones, grietas, fisuras, desprendimientos y erosión. Las grietas y fisuras se consideran roturas de distintos elementos del edificio, y se diferencian básicamente, en que la fisura es más superficial y la grieta afecta al elemento constructivo.

 

Desprendimientos: Se produce aquí una pérdida de adherencia por diversas causas.

 

Erosión: Se genera por rozamiento o por la acción del viento. Son especialmente vulnerables a esta acción las esquinas de las edificaciones.

 

Deformaciones: Aparecen por alguna fuerza externa que puede llegar, incluso, a ser responsable de modificar la geometría del edificio. Las principales causas suelen deberse a fallos en el terreno donde se asientan los elementos de la cimentación, desplomes de muros portantes, flechas en vigas, forjados o cubiertas, etc.

Lesiones Químicas: Se producen a consecuencia de reacciones químicas en los materiales y elementos constructivos, a partir de la acción de diversos agentes atmosféricos, productos contaminantes del ambiente, e incluso, la actividad de distintos organismos vivos. Se consideran como lesiones químicas:

 

  • Eflorescencias: También conocidas como cristales de sales originadas cuando se cristalizan las sales solubles en alguno de los elementos constructivos por donde circula el agua.

 

  • Oxidación: Se produce cuando la superficie de los metales se degrada. Si el óxido continúa humedeciéndose pueden desarrollarse diferentes transformaciones patológicas, como por ejemplo, el notorio aumento de volumen o su disolución.

 

  • Corrosión: Supone una pérdida de material metálico a partir de una pila electroquímica que se forma entre dicho elemento metálico y otro material próximo. Suele aparecer como consecuencia de un proceso de oxidación-reducción y afecta a todos los metales en mayor o menor medida.

 

En el caso de aquellas lesiones químicas causadas por organismos vivos podemos encontrar, desde asentamientos responsables de favorecer sobrepeso, agresión química por excrementos, e incluso, la destrucción de materiales en el caso de plagas de insectos o roedores. En definitiva, si bien es importante implantar sistemas de gestión integral de los proyectos de edificación capaces de garantizar óptimos niveles de calidad constructiva, también lo es planear labores de mantenimiento y cuidado preventivo en los edificios, los cuales permitan anticipar y atenuar la aparición de cualquiera de las patologías aquí descriptas.

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Alejandra



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