Patologías del agua de lluvia en solados y paramentos

Repetidas veces, se verifican daños en techados, debido a una deficiente ejecución de las juntas de dilatación, o directamente, a su ausencia; tanto sea en la capa hidrófuga, como así también, en las coberturas como baldosas cerámicas, etc.

Se producen desplazamientos por dilatación térmica, debido a importantes incrementos de temperatura, dada la notable incidencia del sol. Estas dilatan y ejercen sus fuerzas sobre medianeras y parapetos perimetrales, luego, contraen al enfriarse, originando fisuras que dan paso a infiltraciones.

Impermeabilización de techos

Una forma de impermeabilizar, es mediante la colocación de membranas hidrófugas, bituminosas y plásticas, sobre las cuales se realizan coberturas de cemento o cerámicas.

Muchas veces, aparecen fallas por encontrarse mal construidas o mal diseñadas. Tampoco se considera el grado de exposición al sol y a las sombras.  En algunos casos, las membranas hidrófugas actúan como aislantes térmicos e impiden una normal disipación de calor, con lo cual, los aumentos de temperatura resultan mayores.

 

Juntas

El material con el cual se materializa la junta, experimenta dilataciones y contracciones permanentemente, alcanzando un punto donde se deteriora por fatiga y llega al fin de su vida útil.

Este es el caso de las juntas bituminosas termoplásticas, que con el efecto de calor, evaporan sus partes más volátiles, dando como resultado la pérdida de sus propiedades mecánicas.

También, se disponen juntas de elastómeros, que, con el tiempo, envejecen volviéndose rígidas.

En muchos casos, se colocan carpetas de morteros de cemento sobre las membranas hidrófugas fusibles al calor. Mientras recibe los rayos solares, se calientan, y transmiten presión que deforma el material, evaporan sus solventes volátiles, posteriormente se resecan, perdiendo su elasticidad, y finalmente, se agrietan al transcurrir ciclos de calentamiento y enfriamiento. La acción bacteriana también influye en la degradación de las membranas.

El uso de “llaves” o bridas metálicas es solo un paliativo momentáneo, ya que, el sistema de fuerza resultante ocasionará nuevas grietas. Las fisuras denominadas “Cargas”, se producen en la parte inferior, a la altura de la unión con el solado. Especialmente, cuando se trata de vínculos rígidos entre dichos componentes.

Estos no resisten el esfuerzo lateral que ejercen los solados sobre el paramento, debido a las dilataciones térmicas. Se trata de una fuerza de corte responsable de provocar rajaduras y desplazamientos laterales. La patología descripta se denomina: Cizallamiento.

Otros daños

Otros daños, son originados debido a la “cupla de deformación”. Esto se produce gracias a asentamientos diferenciales producto de variaciones de compacidad de las masas murarias, o a diferencias de conductividad térmica.

En las obras materializadas por etapas, sucede que la formulación de los morteros nunca resulta exactamente igual a la anterior; por el cual, se observará la precaución de crear un efectivo sistema de anclaje capaz de asegurar una correcta vinculación entre un tramo constructivo y el siguiente.

Se logra así que el sistema actúe en forma conjunta.

Con estos cuidados descriptos, se podrá evitar o disminuir al mínimo la aparición de fisuras de consideración.

La infiltración del agua pluvial es proporcional a la temperatura ambiente, y también, a la temperatura del medio. Esta será más pronunciada cuando la incidencia del sol sea evidente.

El agua penetra a través de las vías que encuentra a su paso, arrastrando las partículas disgregables. Esto, termina generando corrosión a las zonas ferrosas que son alcanzadas por la humedad.

Es muy importante que él o los profesionales intervinientes puedan determinar si las fisuras son de origen estructural o no.

Las primeras derivan del desequilibrio de los elementos portantes integrantes de los suelos, las sobrecargas y de la calidad de los elementos componentes de la obra.

Las rajaduras aparecidas en obras debido a esta problemática son muchas veces muy importantes, y peor aun cuando son alcanzadas por el agua pluvial con facilidad. La morfología del agrietamiento se manifiesta en líneas que acompañan la estratificación de los ladrillos sobre las juntas, sean verticales u horizontales. Es decir, producen surcos paralelos y/o escalonados.

Con el paso del tiempo, la rugosidad interna expuesta por las fisuras da lugar a asentamiento de tierras y partículas donde se desarrollan vegetaciones, capaces de producir mayores daños cuando se expanden, durante su crecimiento.

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Alejandra



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