Nace una idea…

Por el Arq. Gustavo Di Costa
Editor de Revista Sepa Cómo INSTALAR

 

¿Qué distingue a los emprendedores de cualquier otra persona? Su capacidad para ver el potencial de alguna oportunidad que otros pasan por alto y sumar la valentía de tomar las medidas necesarias para poner en marcha el negocio y mantenerlo funcionando…

Las oportunidades para la creación de empresas pueden ser vistas desde dos perspectivas: La del consumo (mercado) y la de la firma (estructura sectorial). Dentro de la primera perspectiva, lo importante radica en la magnitud y diversidad en la demanda de los consumidores como generadora de oportunidades. La segunda perspectiva se focaliza en la estructura industrial, en las características y comportamientos de los mercados sectoriales, los desarrollos tecnológicos y las regulaciones del gobierno. Pero además de esto, es importante una actitud de alerta emprendedora, ello significa la capacidad de reconocer estas oportunidades de negocio con alto potencial, que otros han ignorado, y no pasarlas por alto. Reynolds (1997) plantea un proceso de creación abarcativo que empieza cuando una o más personas tienen una idea empresarial y finaliza cuando la firma ya está establecida y ha superado los primeros años de actividad, logrando consolidarse en el mercado. Este proceso atraviesa cuatro etapas: Concepción, gestación, infancia y adolescencia. El pasaje de una etapa a otra se da a través de períodos de transición, dado que los límites entre las distintas etapas no siempre se encuentran claramente establecidos.

La “concepción” se inicia cuando una persona o un grupo de personas se involucra activamente en la búsqueda de una idea de negocio, teniendo deseo e interés en llevar adelante acciones para concretar su proyecto empresarial, pero sin que aún las haya iniciado. La etapa de “gestación” comienza cuando la persona o grupo de personas involucradas en la nueva idea realizan acciones concretas para llevarla adelante. A quienes han verificado la transición desde la concepción de una idea hasta la etapa de la gestación de la misma (primera transición), se los denomina Emprendedores Nacientes. En la etapa de gestación, el emprendedor validará su idea, haciendo uso de sus capacidades y habilidades para desarrollar la estructura de la firma y conseguir los recursos necesarios para concretar su idea de negocio. La segunda transición ocurre cuando el emprendedor naciente (solo o en equipo) finaliza la etapa de gestación. El resultado puede ser el lanzamiento exitoso de la nueva firma, o el fracaso en la implementación de la idea.

Cuando el proceso de gestación finaliza y la empresa comienza a funcionar, se inicia la etapa de “infancia”. Ella está caracterizada por un alto grado de incertidumbre, ya sea respecto a la realización de la demanda prevista durante la etapa de gestación o al funcionamiento de sus capacidades gerenciales y organizativas dentro de la nueva empresa. El rol del aprendizaje es fundamental en el proceso de selección validado en el mercado en los primeros años. La mayor parte de las empresas nuevas necesitan un período de aprendizaje y afianzamiento en la actividad estimado en cinco años, tiempo en el cual se pone a prueba la factibilidad del proyecto empresarial. Cuando las firmas se consolidan, pasan de la infancia a la adolescencia. Una vez estabilizadas, y si la performance de sus primeros años lo amerita, intentarán expandirse para acercarse al tamaño mínimo eficiente, buscar alternativas innovadoras u otras formas de crecimiento. Una vez definida nuestra meta, y hallada una oportunidad de negocio, es necesario evaluar la factibilidad de ese proyecto empresarial. En la etapa pre-operativa se analizan múltiples aspectos los cuales nos ayudaran a evaluar las posibilidades de éxito -o fracaso- de nuestra empresa…

 

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Alejandra



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