Materialidad de las aislaciones térmicas

Los beneficios en el aislamiento térmico son varios:

  • Uso eficiente de energía y ahorro en los costos.
  • Mejoras en el impacto ambiental generando un consumo de energía más responsable.
  • Optimización del control de humedad y condiciones de salubridad.
  • Protección estructural de la construcción.

Cuando se busca aislar un ambiente, se pretende disminuir la transferencia de calor, del interior al exterior en invierno y del exterior al interior en verano. Será por lo tanto un buen aislante, todo aquel el cual disminuya el escape de calor en invierno y el ingreso de calor en verano. Para poder aislar correctamente es necesario saber que el calor se transfiere de distintas maneras. Puede ser por radiación, conducción y convección.

Radiación

La radiación es el pasaje del calor desde un material con mayor temperatura hacia el material a menor temperatura, mediante la emisión de rayos caloríficos o infrarrojos. Este fenómeno ocurre cuando existe un espacio o separación entre los dos materiales que se encuentran a distinta temperatura.

La energía calorífica pasará de un cuerpo caliente o emisor a un cuerpo frío denominado receptor. Diversos colores y texturas permiten entregar mayor cantidad de calor por radiación. Son, en general, las superficies opacas y rugosas las encargadas de emitir mayor radiación.

Esta relación entre la radiación y el tipo de superficie se extiende también al material receptor de los rayos. Si el material frío presenta una superficie espejada, parte de los rayos caloríficos son repelidos o reflejados, dificultando de esta manera la transferencia de calor.

La radiación se manifiesta de manera visible (luz) o invisible. Justamente, la radiación infrarroja es la mayor emisora de calor, siendo precisamente, “invisible”. Este fenómeno sucede en el interior de techos y muros.

El aire es mal conductor del calor, buen aislante, pero sin duda, lo conduce. Cuanto menor es el espesor de ese espacio de aire, mayor será el efecto de conducción. El fenómeno de la transmisión del calor por radiación, y la influencia del tipo de superficie, se aprecia en las cámaras de aire de los techos. En esos espacios, la radiación es protagonista para transmitir calor.

 

Conducción

La conducción implica el pasaje del flujo de calor por contacto físico. Esta transferencia es causada por el movimiento molecular de los materiales. Las moléculas con mayor temperatura brindan más energía de movimiento transmitiéndose el mismo a las moléculas de los materiales de menor temperatura por contacto directo.  Esa característica que diferencia a un material de otro se denomina Coeficiente de Conductividad Térmica (λ: lambda). Así, los materiales que por conducción transmiten rápidamente el calor, presentarán una alta conductividad térmica (por ejemplo, los metales) y los que demoran más tiempo en transmitir el calor (por ejemplo, la cerámica) mostrarán una baja conductividad térmica. Finalmente, podemos encontrar elementos o materiales con una muy baja conductividad térmica, como es el caso del aire, cuyas moléculas demoran en transferir calor por conducción.

Convección

La convección, conforma el pasaje indirecto del flujo de calor a través del movimiento de las moléculas del aire. Estos movimientos, causados por cambios de densidad, consecuencia de las transformaciones de temperatura, permiten que el aire u otro fluido, se constituyan en transmisores de calor entre los cuerpos que separa. A medida que el fluido se desplaza, transfiere su energía calórica a los cuerpos contiguos. Normalmente, los pasajes de calor por el fenómeno de radiación, se manifiestan atravesando el aire. Es en ese aire donde se suman pequeñas transferencias de calor por conducción y convección.

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Alejandra



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