La vivienda como célula urbana

En los últimos tiempos, la vivienda presenta las características de un problema permanente, creciente y dinámico y se ha convertido en uno de los temas de mayor preocupación por sus implicancias dentro del orden social y económico. El país afronta una “necesidad crítica de vivienda”, fundamentalmente, en el sector de la población de menores recursos. Las necesidades acumuladas se expresan tanto en unidades que hacen falta construir anualmente cuanto a las requeridas para cubrir la reposición por “crecimiento vegetativo” más por “obsolescencia del parque habitacional”.

Dicha necesidad resulta de la sumatoria de la creciente tendencia a la concentración urbana de la población y del encarecimiento del costo de la construcción en relación con los niveles de ingresos. En tanto y en cuanto propongamos lo que haga falta hacer, en la forma y en el momento que convenga hacerlo, para que las cosas se comiencen a resolver, en esa medida, vamos a estar haciendo algo positivo. Por todo lo dicho anteriormente, me declaro enemigo, directamente del uso de la palabra DÉFICIT.

¿De qué nos sirve saber que faltan alrededor de 3.000.000 millones de viviendas, si todos sabemos que no las podemos hacer, que no vamos a brindarle una inmediata solución?

¿No sería mejor establecer que tenemos que construir 8, 9 o 10 viviendas por cada 1.000 habitantes/año (Tasa de Construcción)? Así, al cabo de un período de tiempo, si el crecimiento de la cantidad de viviendas ha sido superior al crecimiento de la población, más el enriquecimiento del inventario existente, la población estará decentemente alojada.

Son estas circunstancias tendientes a formalizar un cambio revolucionario en la producción de viviendas. Modificar esta situación, por su magnitud y alcance socio-económico, requiere la voluntad política expresada en recursos de inversión crecientes y sostenidos en el tiempo, en forma acorde al esfuerzo a realizar para eliminar las necesidades críticas acumuladas en el tiempo.

Proponer soluciones

Lo que pretende la “tecnología” en relación a la vivienda es: Proponer soluciones basadas en principios, normas y lineamientos sustentados en las experiencias anteriores analizadas, medidas estadísticamente y proyectadas a escenarios futuros verificables.

Quizás sea ocioso repetir cuál es el problema de la vivienda, sin embargo, es importante recordar la propuesta del Ing. Francisco Sainz Trápaga, cuando señalaba que “a diferencia de otros productos, en la vivienda está involucrado un fenómeno de necesidad. Plantear una solución tecnológica al problema de la vivienda, implica optimizar la relación usuario-vivienda, aplicando sistemáticamente, evaluando los resultados de planes, programas y proyectos llevado a cabo por el sector público y el privado, dentro del marco de uno o varios futuros posibles”.

Mejorar la calidad de vida del usuario es seguramente el centro de la función de una vivienda, lo cual significa conocer la estructura de sus requerimientos y su evolución en el tiempo. Este es un proceso sumamente dinámico, cuyas variaciones, motivaciones y estructuras requieren de un permanente estudio. Solamente una actualizada definición de las funciones a cumplir pueden dar base cierta al diseño de respuestas correctas.

Como decía el Ing. Raúl Humar: “El concepto de vivienda como respuesta a necesidades de los usuarios, debe cubrir un universo mayor respecto al definido tradicionalmente, en cuanto su provisión y funcionamiento. Permanecerán influidos por elementos tan extremos como la disponibilidad de recursos, el tiempo, la construcción, el mantenimiento y su relación con el ámbito urbano. El concepto de vivienda nos permite describir sus contenidos a través de la descripción de los productos que la componen y de su proceso tecnológico”.

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista Sepa Cómo INSTALAR

 

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