La nitidez de la imagen

Algunos años atrás, un slogan publicitario afirmaba: “Un buen nombre es lo más valiosos que uno puede tener”.

En este sentido, la imagen profesional es el capital más importante con que cuenta un técnico instalador. Trabajar en mejorar y optimizar dicha imagen implica efectuar una inversión, pero como en todo negocio la inversión a efectuarse será acorde con las posibilidades del mercado demandante, y ese es el equilibrio necesario de procurar por parte del instalador.

Las empresas de instalaciones no escapan a las generales de la ley en cuanto a desembolso e inversión. Como en todo negocio, nuestro sector debe garantizar el debido mantenimiento e inversión sobre las tareas realizadas. De no formular dicha inversión, nuestra imagen profesional se irá desluciendo, y en el corto plazo, quedaremos fuera del mercado.

Pero una adecuada imagen profesional no implica contar con herramientas de última generación o sistemas capaces de explotar y explorar tecnologías de punta. También debemos ocuparnos de la imagen profesional que implica aplicar nuestras aptitudes humanas: Confiabilidad, seguridad, presencia, cultura, cordialidad, etcétera.

En este sentido, la fundamental imagen que debe lograr un profesional radica en demostrar que para él las labores encaradas no le demandan un esfuerzo desmedido, es más, le resultan sencillas de resolver. En realidad, una persona es reconocida como profesional dentro de su área cuando hace que su labor parezca tan sencilla de realizar, natural y fácil que cualquiera podría llevarla a cabo.

Otro aspecto fundamental de la imagen es la de ser tan natural como sea posible, cuando uno actúa llega un momento donde los otros se dan cuenta y eso crea desconfianza e inseguridad, y así nos señalan James y Jongeward, dos autores que interpretan el marketing desde la imagen profesional: “El triunfador no consagra su vida al servicio de lo que imagina que debe ser, sino, por el contrario, se esfuerza por ser él mismo y, como tal, no consume sus energías en representaciones dramáticas, ni en falsas pretensiones, ni tampoco en manipular o inducir a otras personas en sus propios juegos. El triunfador puede revelarse como realmente es, en lugar de proyectar imágenes que agraden, inciten o seduzcan a los demás; tiene conciencia de que existe una importante diferencia entre ser cariñoso y actuar cariñosamente, entre ser estúpido y actuar estúpidamente, entre ser inteligente y actuar inteligentemente. El triunfador no necesita esconderse detrás de una máscara; se despoja de sus propias imágenes irreales de inferioridad o de superioridad y no se deja atemorizar por la autonomía”.

Entonces, en nuestro diario quehacer, brindemos imágenes nítidas del trabajo ofertado.

Será el bien más valioso que un Instalador pueda tener.

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista Sepa Cómo INSTALAR

 

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