¿Influye el viento sobre la degradación de las construcciones?

Los efectos erosivos evidenciados en las construcciones, debido a corrientes de aire, son hallados en zonas áridas o semiáridas, donde fuertes vientos arrastran partículas abrasivas y agentes químicos erráticos. Este fenómeno depende de las características físicas del terreno, donde es mayor el efecto mientras más descampada sea la zona.

Las partículas de mayor tamaño, arrastradas por los fuertes vientos, tienen mayor poder abrasivo respecto de las de menor tamaño. Ellas impactan en las zonas más bajas de las barreras verticales interpuestas en su camino, es decir, en los paramentos de las edificaciones afectadas. Las partículas más finas arrastradas cuentan con un menor poder de impacto, pero generan otro tipo de erosión debido a que arrastran consigo finas partículas salinas. Estas se van depositando en las edificaciones y entran en actividad al contacto con la humedad de ascenso. Las edificaciones altas, con grandes superficies de contacto, experimentan presiones de vientos que comprometen su estabilidad, perturban la estanqueidad de las aberturas y fuerzan el ingreso de agua de lluvia a través de fisuras, tubos de ventilación, etc.

Uno de los ejemplos más evidentes del efecto erosivo del viento se halla en zonas costeras marítimas donde el agua con salitre es atomizada por los fuertes vientos, en zonas con playas de arenas silíceas y partículas de conchillas puntiformes. En zonas de costas marítimas se evidencian casos donde llegan a esmerilarse los vidrios de las edificaciones, perdiendo su transparencia, producto del ataque erosivo. Otro efecto perjudicial producido por el viento es cuando se acelera el proceso de evaporación de superficies húmedas, originando enfriamientos importantes causantes, en algunos casos, de congelamientos y/o inconvenientes por condensación y falta de confort. El viento atomiza el agua con salitre y lo conduce hasta alojarlo en contacto con muros, techos, elementos metálicos corrosibles, pinturas, maderas, etc.; dejando una película de sal. Los cristales de sal son altamente higroscópicos, con lo cual se crea permanentemente un medio corrosivo en presencia de la humedad ambiental. En los casos donde se produce ese fenómeno en presencia de corrientes eléctricas, se pueden producir disociaciones electrolíticas las cuales forman otras sales o ácidos corrosivos. Está comprobado que procesos anteriormente citados se producen más acentuadamente durante las noches, donde se producen con mayor facilidad las condensaciones de humedad ambiente. Luego se secan por acción del viento y se producen las oxidaciones.

En las zonas donde existe una gran vegetación, se genera anhídrido carbónico en proporciones, el cual disuelto en las partículas de agua de condensación, van cayendo sobre las edificaciones, en especial durante las noches. Ello produce microclimas ácidos. Algo similar ocurre en zonas industriales donde se forman agentes polutivos, como vapores sulfurosos, sulfhídricos, nítricos, etc. En las zonas bajas, cercanas al nivel del mar, las concentraciones de gases atmosféricos corrosivos son mayores. Por el contrario, en las zonas altas, la cantidad de oxígeno, y también la cantidad de compuestos más pesados en el aire, es sensiblemente menor. Por ende, las edificaciones en sectores altos sufren menos deterioros respecto de las zonas bajas. Las zonas elevadas cuentan con humedad relativa ambiente más bien baja, con lo cual la descomposición del material orgánico se minimiza. Un ejemplo de ello es la preservación de las momias andinas. En estas zonas, los vientos son intensos y secos, ello impide la formación de la vegetación fototrópica, responsable de daños en paramentos.

La vegetación invasiva se produce cuando los vientos transportan semillas y posteriormente se alojan en distintos lugares. Las colonias fúngicas prosperan en el interior de los edificios habitados cuando, esporas transportadas por los vientos, son captadas. Esto ocurre al sacudir alfombras, frazadas, barrer pisos o se limpian en seco las paredes contaminadas.

Es interesante el estudio de la conservación del material con el cual se construyen las cabañas de troncos. Son construcciones rústicas, donde los troncos son cortados en muchos casos con hacha. El agua naturalmente busca ascender por los capilares verticales de los troncos, pero cuando se talan utilizando el hacha, estos quedan bloqueados con el arrastre de resinas en la zona de la corteza. Este fenómeno no ocurre al utilizar sierras. Cuando se producen las lluvias, la corteza queda saturada y posteriormente los vientos secan rápidamente las capas superficiales, disminuyendo la temperatura periférica, con lo cual el desarrollo microfúngico resulta inhibido.

 

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