En permanente formación

Un profesional de la industria de la construcción debe, en la actualidad, manejar una sumatoria de temas abriendo su formación al conocimiento permanente y activo, para de esta manera interactuar con otras disciplinas y profesionales. Cualquier profesional de la especialidad de la arquitectura y ocupaciones afines, se ve obligado a contar con un adecuado nivel de capacitación y precisión en el manejo de múltiples herramientas, las cuales le posibilitarán administrar un amplio abanico de recursos.

Más allá de las particularidades coyunturales del actual contexto económico, donde las variables financieras han adquirido una trascendental relevancia, consideramos imprescindible que cualquier profesional de la industria de la construcción se encuentre adecuadamente familiarizado con todo lo concerniente a la cotización, presupuesto, costo y precio de su trabajo. Específicamente, la gestión de costos y presupuestos conforma una de las herramientas fundamentales para que el profesional de la arquitectura no pierda dinero y haga rendir al máximo sus recursos. Solo de esa forma lograremos el respeto y la consideración de nuestro cliente en una serie de ítems los cuales valora tanto o más que el trabajo técnico encargado, dado que el desarrollo sano y armónico de las tareas necesarias para materializar una obra, constituyen un factor fundamental de crédito en la profesión. Contribuir al entendimiento y acuerdo de partes que discuten los alcances de un trabajo, constituirá mucho más que una meta y será un fin específico adoptado en favor de sus Comitentes y de la industria en sí.

Solo en apariencia el costo más el beneficio brinda como resultado el precio de un trabajo. En verdad la polinómica de términos definitorios del precio de una obra, consiste en la adición entre el Costo Directo (compuesto por los materiales, mano de obra y equipos o herramientas; vale decir, los recursos empleados para la producción), los Gastos Generales Directos (aquellos que se adjudican en forma directa y unívoca a un trabajo puntual), los Gastos Generales Indirectos (es decir, los gastos de funcionamiento de la sede que produce la obra), el Costo Financiero (el cual se analizará en función de la planificación y programación de la obra), el Beneficio (consistente en los montos que redundan en la ganancia establecida por quien ejecuta la obra), y por último, los costos aplicables sobre las Condiciones y Ambiente de Trabajo (CyAT). Sobre este último punto vale decir, a fin de evitar accidentes y brindar herramientas preventivas, que es necesario aportar un cambio de actitud en el sector empresarial, pero dicho cambio no vendrá únicamente de la mano de los reglamentos y normativas, sino de la efectiva incorporación cotidiana en el trabajo de valores éticos capaces de orientar las conductas, en el marco de los objetivos de calidad, productividad y seguridad.

El siglo XXI le demanda a los profesionales de la industria de la construcción  capacitarse en áreas prácticas, tanto relativas a la tecnología como a la gestión de un emprendimiento. Constituye un notable error descuidar aspectos teóricos como normas reglamentarias, organización y métodos, legislación penal, comercial, previsional, laboral e impositiva aplicables a la actividad, ética y responsabilidad profesional, entre otros aspectos.

Desde luego, que en todos esos campos contaremos con expertos asesores, pero el desconocimiento de la teoría básica del tema podría comprometernos seriamente ante determinadas situaciones.

Por todo lo expuesto, vamos por más formación y conocimientos.

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista Sepa Cómo INSTALAR

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