El agua potable en las viviendas sustentables

El concepto de “arquitectura sustentable”, hace mención al hecho de contar con tecnologías capaces de convertir diversas formas de energía y recursos naturales en fuentes aprovechables y utilizables por las sociedades del siglo XXI. En cuanto a los distintos usos que se le puede brindar al agua para colaborar con una vivienda sustentable, describiremos a continuación brevemente tres sistemas, habiendo sido los mismos seleccionados por cubrir significativas necesidades.

El primer caso a especificar es el conocido como “Muro de agua”, sistema definido como “Muros que almacenan agua, los cuales integran un sistema de calefacción al combinar captación y acumulación”.

El segundo es el “Panel solar”. Se trata de un dispositivo el cual aprovecha la radiación solar para generar agua caliente para uso doméstico. Mediante energía térmica se calienta un líquido contenido en su interior, el cual transfiere la temperatura a un depósito con agua para su disposición final. La energía recibida naturalmente no es constante durante todo el año debido al cambio climático. En invierno los días son más cortos, por lo tanto, existen menos horas de Sol. Además, por el frío los dispositivos pueden mermar en cuanto a su rendimiento. Se entiende que en verano éstos, en las mismas condiciones de instalación, presentan la capacidad de calentar un volumen mucho mayor de agua. Por ello mismo, el consumo de agua caliente solar debe llevarse a cabo mediante su acumulación, y así utilizar lo producido en ciertas horas en cualquier momento del día y la noche. Dicha tecnología disminuye notablemente los costos de gas y electricidad, siendo factible de implementar tanto para uso residencial como industrial.

Por último, una de las soluciones para el aprovechamiento directo y eficiente del agua como recurso natural radica en la captación pluvial. Se conoce de forma global como uso racional del agua y “consiste básicamente en conducir el agua de lluvia desde las cubiertas por medio de canalizaciones (canaletas, pluviales, gargantas, bocas de lluvia, etc.) hacia equipos de filtrado y depósitos de almacenamiento o cisternas”.

A partir de allí, el proceso continúa al igual que el tradicional (alimentación de agua por red), una bomba toma el agua de la cisterna y la dirige a un tanque de reserva elevado exclusivo para agua no potable, desde el cual se distribuirá a los distintos artefactos y griferías.

El agua recolectada no puede emplearse para beber, únicamente se destina para la alimentación de depósitos de inodoros, lavarropas, piletas de lavar, riego o para limpieza de patios y autos, debiendo permanecer correctamente indicada en las fuentes de provisión. Gracias a los citados sistemas, el consumo de agua potable puede verse reducido hasta en un 50%, siempre y cuando los esquemas de diseño se desarrollen en zonas geográficas donde cuenten con las condiciones adecuadas de suficiente precipitación como para garantizar su rendimiento diario.

El anterior itemizado de casos constituye tan solo una síntesis acerca de una política tendiente al empleo económico del agua en los hogares, el cual podemos tomar como ejemplo, incorporando sus apartados dentro de un esquema de factibilidad financiera.

Resulta vital tomar conciencia sobre cómo obtener y alcanzar un manejo cuidadoso de los mecanismos de reutilización, captación y almacenamiento del agua, ya que ello nos permitirá contar con un líquido relativamente limpio, de menor costo y sin un desmedido consumo de energía para su empleo cotidiano.

 

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista Sepa Cómo INSTALAR

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