Eficiencia del agua en espacios verdes

Escribe: Arq. Gustavo Di Costa
Editor de revista INSTALAR

 

La calidad de vida, principalmente en los grandes núcleos urbanos, está estrechamente ligada a la superficie del espacio verde público disponible por habitante. Según la Organización Mundial de la Salud, las áreas verdes ofrecen un impacto positivo en el bienestar ciudadano, al mejorar la salud mental, promover la actividad física y minimizar la exposición ante contaminantes ambientales. Pero nuestro bienestar no solo depende de la cercanía a esos espacios verdes donde oxigenarnos y recrearnos, sino también, en mayor medida, de la disponibilidad del agua para consumo humano. El aumento de las actividades económicas, el crecimiento poblacional y la inminente crisis climática, hacen que la gestión eficiente y sostenible de este recurso finito resulte indispensable.

El uso de agua para riego es una de las actividades con mayor demanda a nivel mundial. El gran consumo hídrico de los espacios verdes se debe, no solo al aumento de la superficie, sino también, al enfoque en el diseño de esos espacios. Por ejemplo, árboles y arbustos nativos fueron sustituidos por cubiertas de césped, un material con una elevada demanda de riego. En los últimos años, y ante la problemática del consumo de agua, varios profesionales del sector se avocaron al desarrollo de tecnologías de riego eficiente. Asimismo, se verifica una tendencia creciente al uso de especies las cuales se adecuan a ambientes secos o con períodos de sequías, alejándose de los modelos tradicionales de jardinería con especies ornamentales cuyos requerimientos hídricos son superiores a lo deseable.

La ciudad de Buenos Aires es una de las capitales del mundo con menor superficie de espacios verdes por habitante. Para revertir esta tendencia, es necesario aplicar un riguroso proceso de planificación urbana, acompañada por un estilo de diseño innovador capaz de evitar que los espacios verdes públicos se conviertan en grandes consumidores de agua y compitan por un recurso conflictivo para la ciudad. Asimismo, una buena planificación incluye la recopilación de datos, como la distribución e intensidad de las precipitaciones y la determinación de las condiciones ambientales de los espacios a trabajar. Muchas veces el fácil acceso al riego artificial hace que el análisis de las precipitaciones no resulte ser un factor determinante de las especies vegetales a utilizar.

Las problemáticas surgidas en un espacio verde, en relación con la disponibilidad de agua, son tanto la escasez en función de la demanda de los cultivos como un exceso del líquido por drenaje inapropiado. Las inundaciones no solo alteran la experiencia visual del paisaje y la posibilidad de un aprovechamiento recreativo del espacio, sino que además, dañan a los cultivos y deterioran el suelo. En regiones con una marcada estacionalidad y períodos de sequía, la aplicación de técnicas de captación y aprovechamiento del agua de lluvia se torna más necesaria. Junto con un sistema de riego eficiente, la captación y drenaje conforman aspectos esenciales de la gestión del agua en los espacios verdes.

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Alejandra



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