Control de la difusión del vapor

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista Sepa Cómo INSTALAR

En cuanto al mecanismo de la difusión del vapor y las distintas permeabilidades esperables de los materiales, siempre se debe tener presente que la primera línea de defensa para controlar el problema es la ventilación. En efecto, con una buena ventilación se minimizan la magnitud de los problemas y con una mala ventilación, es decir sin renovación de aire, las condensaciones son inevitables. Por eso son especialmente útiles y obligatorias, las ventilaciones de los baños y las cocinas. La segunda herramienta consiste en diseñar la envolvente, en nuestro caso los techos, que no presenten riesgos de condensaciones sobre el cielorraso (superficial) ni en su interior (intersticial), llevando a cabo el análisis según el método que establece la Norma IRAM 11625. Además, al formar parte de las Normas IRAM de Habitabilidad, ningún profesional de la construcción debe desconocerla. No es el objeto de este trabajo desarrollar la forma de aplicación de la Norma, sino ofrecer conceptos para contribuir a la profundización.

La Norma IRAM 11625 ofrece un método de verificación del riesgo de condensación, superficial e intersticial. Se trata de un método sencillo, instalado del lado de la seguridad y que permite en caso de verificarse, establecer que no existe riesgo de condensación en el techo para las condiciones de diseño supuestas. El empleo de esta norma permite al proyectista ver el comportamiento de cada material que ha dispuesto en su techo y analizar con números concretos su efecto en el flujo del vapor. No es razonable que un proyectista diseñe un techo que va a durar varias décadas sin tomarse unos minutos para este control.

El principio general consiste en colocar los materiales de menor permeabilidad, los más estancos al paso del vapor del lado interior del techo o envolvente. Estas bajas permeabilidades del lado interior aseguran que la mayor proporción de vapor quede retenida donde la temperatura es mayor, y consecuentemente, más elevada la capacidad del aire de contener agua sin condensación. Este principio, se resume simplificadamente en: “La barrera de vapor del lado caliente”. Por el contrario, se debe evitar que las capas que detienen el paso del vapor se encuentren del lado frío de la envolvente. Cuando ello es inevitable, porque forman parte de la cubierta, se debe asegurar, por ejemplo, una ventilación inferior, ático o cámara de aire ventilados.

Hemos dejado para el final el concepto de barrera de vapor. Por definición se trata de una capa de pequeño espesor de un material que ofrece una alta resistencia al pasaje del vapor de agua. Un elemento se define como barrera de vapor cuando su permeancia es menor que 0,75 g/m2.h.KPa. Definimos la permeancia como la cantidad de vapor de agua que pasa en la unidad de tiempo a través de la unidad de superficie de la capa del material de cierto espesor, cuando la diferencia de presión entre ambas caras es la unidad.

Esto significa que el elemento que conforma una barrera de vapor deja pasar una mínima cantidad del mismo. Más precisamente, cuando la diferencia de presión entre una cara y la otra es de 1kPa, el vapor de agua que atraviesa un metro cuadrado en una hora pesa 0.75 gramos. Serán, por lo tanto, barreras de vapor: Los films de polietileno, los de aluminio, las pinturas asfálticas y otros. Podemos decir también que, para cumplir correctamente con la función de barrera de vapor, el material contará con las propiedades de resistencia al aire para evitar puentes térmicos, resistencia al agua a fin de impedir que el líquido ingrese a la vivienda y arruine materiales o instalaciones, permeabilidad al vapor, impidiendo la generación de condensaciones y limitando la durabilidad, a fin de permitir una importante vida útil una vez finalizada la construcción de la vivienda.

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Alejandra



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