Construcción & Calidad

A las etapas industriales clásicas del diseño, las materias primas, el proceso de fabricación y el producto acabado; corresponden al proyecto, los materiales, la ejecución y la obra terminada. Es aconsejable recurrir a éste paralelismo con la industria porque las técnicas de control de calidad, nacidas en este siglo, han encontrado desarrollo y aplicación en las industrias más jóvenes (automatización, electrónica, etc.), mientras su inserción en campos tan tradicionales como el de la construcción se efectúa mucho más lentamente por razones de complejidad e inercia entre otras. La construcción conforma una industria que trabaja bajo pedido, por ello el análisis deberá comenzar por la consideración del encargo, el cual se sitúa en el origen del proceso, siguiendo el siguiente esquema cronológico:

Sólo quien sabe que quiere, sabe pedirlo. Esta verdad de Perogrullo, se hace presente con frecuencia ante los profesionales de la construcción, quienes reciben en ocasiones, encargos poco precisos, insuficientemente definidos, los cuales originan situaciones enojosas. Una comunicación amplia y detallada entre el comitente y el profesional, es una condición previa, indispensable en todos los casos, sin olvidar la importancia de deslindar en esa interpelación, Comitente-Profesional (tanto en la fase de proyecto como durante la construcción) los deberes y derechos de cada una de las partes con la mayor claridad posible.

Otro aspecto de peso es la viabilidad, ya sea que la propiedad esté representada por intereses privados o por la administración del Estado. Suele suceder que situaciones de exagerada “urgencia” conducen a la ejecución de proyectos insuficientemente estudiados de los cuales resultan, con frecuencia, construcciones defectuosas. Conviene tener en cuenta que esa etapa generalmente da lugar a los aciertos y desaciertos de las siguientes etapas en forma determinante.

El éxito de la ejecución de toda obra exige su total planificación, tanto en su conjunto como en los detalles. La confección del proyecto, materializado en una eficiente documentación técnica de la obra a construir, es el primer paso de esa planificación. El segundo paso de la etapa de proyecto, lo constituye la comprobación de la relación entre la documentación y la forma de ejecución adoptada. Cuanto más racional e inteligentemente estudiados y mejor controlados sean esos planos de proyecto, menores serán las modificaciones a aplicar en la etapa de ejecución de la obra.

El resultado se traduce en menor pérdida de tiempo y dinero. El elemento que debemos pulir, para lograr el objetivo, será la carpeta técnica (compuesta por planos, planillas, especificaciones y contratos). También existen otras ventajas, como por ejemplo, minimizar el trabajo posterior de dirección de obra, reduciéndolo a una serie de controles sucesivos de los trabajos que ya fueron previstos y estudiados. Además, cuando todo se encuentra bien especificado, la construcción se torna menos aleatoria para la empresa constructora, pudiéndose realizar cotizaciones más ajustadas.

El estudio preciso de la documentación de obra en la etapa de proyecto, permitirá cumplir con los plazos de ejecución pactados y con el precio previsto. De esta forma, se reduce para el comitente el riesgo de aparición de adicionales y modificaciones. Con el objeto de evitar divergencias, deben estudiarse primero los detalles, luego confeccionar los planos generales en función de aquellos, y las especificaciones se harán también partiendo de los planos de detalles, consiguiendo de este modo, una total unidad de criterio.

 Escribe: Arq. Gustavo Di Costa

Editor de revista INSTALAR

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