Condensación

Los muros de una obra constituyen el abrigo de sus habitantes, complementando la vestimenta humana. Su función protectora estructural es auxiliar dadas las características que transmiten un bienestar físico. Detalles para evitar sobre sus superficies los efectos del fenómeno físico denominado “Condensación”.

 

Los cerramientos, tanto sean verticales u horizontales, en permanente contacto con el exterior deberán garantizar, por definición, condiciones de habitabilidad, vale decir, especificaciones térmicas, hidrófugas, acústicas y ópticas. Entonces, dichas superficies deberán tener la capacidad de:

 

  • Amortiguar los cambios de temperatura por su inercia térmica, la cual depende de su masa y conductividad térmica.
  • Permitir el intercambio de la presión del vapor existente, siempre por diferencia de temperatura, especialmente en invierno desde adentro hacia fuera.
  • Regular la humedad del ambiente al absorber cierta cantidad de agua de condensación y devolverla al ambiente oportunamente.

Sabemos por experiencia que, en las zonas climáticas templadas de la Argentina, se cumple la misión expuesta más arriba con un muro de ladrillos comunes de 30 cm de espesor, revocando Ias dos caras con un revestimiento a la cal, aparte del revoque impermeable, sobre la cara correspondiente. En cambio, el muro de medio ladrillo, o de 15 cm de espesor, no cumple esa misión, pues se enfría tanto en invierno que provoca una excesiva condensación de vapor de agua, al principio dentro del muro, y una vez que éste se encuentra humedecido, también sobre su superficie interna. Lo mismo puede ocurrir también en los muros de 30 cm de espesor, cuando se humedecen por fallas del revoque impermeable, de la capa aisladora horizontal o de otras fuentes de humedad, como las pérdidas en las cañerías de agua.

 

Condensación y “punto de rocío”

 

EI aire, según su temperatura, puede absorber cierta cantidad de agua en forma de vapor, hasta saturarse. Con 20 ºC, aproximadamente, 20 gr/m3 o con 15 ºC, 15 gr/m3, lo que representa un 100% de humedad relativa. Cuando desciende la temperatura de 20 a 15 ºC debe condensarse la diferencia de 5 gr/m3. Este es el caso de Ia humedad absoluta, con una humedad relativa Inferior debe calcularse la humedad real contenida y definir así el punto de rocío, de saturación o de 100% de humedad relativa, donde comienza la condensación. Este punto puede encontrarse tanto dentro del muro, o sobre su superficie. En el primer caso, se habla de condensación intersticial. Si el aire, con unos 20 ºC de temperatura, contiene menos vapor de agua de los 20 gr/m3 de saturación, por ejemplo, 15 gr/m3; se habla de humedad relativa a la saturada, en este caso, del 75%, y en consecuencia, eI punto de rocío se encuentra a los 15 ºC con los 15 gr/m3 de vapor de aqua, vale decir, su punto de saturación. Sí, en cambio, la temperatura de verano se eleva hasta unos 35 ºC, con un porcentaje de humedad relativa del 80% y la temperatura interior del ambiente es de 20 ºC, el flujo de vapor va del exterior hacia el Interior, y el punto de rocío se encuentra a los 28 ºC en el interior del muro. Es el caso que se observa también en una cámara frigorífica, donde existe igualmente calor de afuera para adentro, con el consiguiente flujo de vapor, y donde resultará necesario tomar las medidas correspondientes, para evitar la condensación según el punto de rocío.

La solución del problema de condensación de muros es, en consecuencia, tomar medidas para evitar la saturación del vapor de agua en el aire, y que el mismo pueda enfriarse debajo de su punto de rocío. Las medidas posibles son las siguientes:

 

  • Elevar la temperatura del ambiente con una calefacción adecuada.
  • Una aislación térmica suficiente, para que el muro no se enfríe debajo del punto de rocío.
  • Ubicación de una barrera de vapor del lado caliente del muro, para evitar que el vapor de agua llegue a la zona fría, para condensarse.

Musgo sobre paredes exteriores y techos

 

Con el transcurso del tiempo, las paredes exteriores y, fundamentalmente, los techos de placas plásticas se ponen grisáceos, a veces, hasta negros. Amén del hollín y las suciedades acumuladas, aparecen verdaderas plantaciones de musgos; cada vez más gruesas y espesas, que con el tiempo se ponen verdes. Estos musgos encuentran su medio ambiente, al igual que los hongos, cuando los favorecen la humedad y la baja alcalinidad, o en el caso de los hongos, acidez. Un remedio para evitar la formación de musgos, es la reiterada aplicación de pintura a la cal, pues su alta alcalinidad no permite la implantación de esos musgos, al restarles la posibilidad de un medio ambiente favorable. Para limpiar frentes y techos afectados por musgos se debe aplicar 1 o 2 manos de un fungicida rebajado en dos partes de agua. Cuando la superficie se encuentre seca se la limpia con un cepillo de acero, eliminando con toda facilidad el musgo destruido por la acción del fungicida.

Hongos en ambientes interiores

 

La formación de hongos sobre paredes es consecuencia de condiciones favorables para el crecimiento de esos microorganismos, cuyas esporas se encuentran permanentemente en el aire. No pueden desarrollarse en un medio alcalino, pero sí en un medio ligeramente ácido. Por esta razón, no se observan hongos en aquellos ambientes pintados a la cal, pero sí a menudo en ambientes pintados al látex, especialmente, en cocinas y baños, donde los vapores condensados sobre las paredes frías ayudan para crear un ambiente ideal para los hongos. Su presencia se advierte en las citadas “superficies negras”, detectándose así a los lugares de mayor condensación. Como los hongos, según el tipo, pueden afectar a los seres humanos, es necesario combatirlos. Una medida preventiva es, como siempre, la más ejecutiva. La más sencilla y efectiva consiste en pintar ambientes húmedos como cocinas, baños y lavaderos a la cal, dada su alta alcalinidad que no admite la formación de colonias de hongos, colaborando para regular la humedad del ambiente por su capacidad de absorción.

Como todas las pinturas sintéticas son de origen orgánico, por ende, requieren una protección contra el ataque de microorganismos. Para este uso, existe una variable cantidad de substancias. Algunas muy efectivas, presentan una duración activa limitada, otras son duraderas, pero también, dañinas para las personas. Depende entonces del fabricante la elección del protector más indicado para su producto, siendo en paralelo, inofensivo para el usuario. Una vez en presencia de las manchas negras indicativas de la existencia de colonias de hongos, se los suele combatir con las distintas líneas de fungicidas ofertadas en el mercado. Diluido en la proporción dictada en las instrucciones del fabricante, se lo aplica con una esponja sobre la superficie afectada, lavando la misma posteriormente con abundante agua limpia. Para el repintado de esa superficie, se recomienda reforzar la nueva pintura con un 2% del fungicida aplicado para la limpieza.

Como medida adicional, se procurará que el ambiente permanezca lo mejor ventilado posible. En ese sentido, un extractor puede mejorar considerablemente las condiciones del ambiente. Recordamos que los hongos crecen y se multiplican rápidamente solo cuando cuentas con las condiciones favorables para su desarrollo, o sea, cuando se encuentran en un medio húmedo, ácido y caluroso.

 

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Alejandra



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