Con seguridad

Escribe: Arq. Gustavo Di Costa
Editor de revista INSTALAR

 

La seguridad se ocupa de la prevención de accidentes, identificando los peligros y eliminándolos o poniéndolos bajo control. Por su parte, la higiene tiene como objetivo la prevención de enfermedades profesionales, por ejemplo, hipoacusias o sordera, una enfermedad considerada profesional (en ocasión del trabajo) e irreversible. La Higiene y Seguridad en el Trabajo conforma, entonces, la técnica orientada hacia la prevención de todo daño capaz de afectar la salud de los trabajadores, dadas las condiciones de su trabajo, incluyendo en ellos los del tipo “in itinere”, es decir, aquellos ocurridos en el trayecto del personal hacia su trabajo o en su regreso al hogar.

Los trabajos en altura, dentro de una obra, son frecuentes más cuando las construcciones modernas tienden a ganar espacios en la tercera dimensión, y es ahí donde se generan un gran número de accidentes, los cuales en su mayoría, pueden ser mortales, debido a las caídas a diferente nivel de altura. En el momento de llevar a cabo trabajos donde se tengan que utilizar andamios, o plataformas móviles de acceso, es indispensable y obligatorio el uso del arnés de seguridad, los cuales deben cumplir con los siguientes requisitos: Contar con una línea de vida adecuada, limitar la caída por medio de un dispositivo de inercia, ser resistentes para sostener el peso del obrero, presentar un soporte anclado a una estructura sólida con un punto firme ubicado por encima del plano de trabajo. Además, el personal debe ser certificado por una institución reconocida, presentando un mínimo de 40 horas de entrenamiento. Es indispensable contar con un profesional antes del inicio de la obra, responsable de identificar los riesgos específicos de cada etapa, quien además, confeccionará el Plan o Legajo técnico. Para cumplir con ese objetivo, es necesario establecer un sistema de gestión el cual incluya todas las medidas de seguridad preventivas, correctivas y de control en las obras, mediante la planificación, identificación de áreas problemáticas, coordinación y dirección de las actividades de higiene y seguridad.

Este plan y sistema de gestión debe desarrollarse en la práctica mediante tareas de campo del profesional, que directamente en obra, dictará capacitaciones, procedimientos de trabajo seguro, medición de contaminantes, administración técnica del legajo de obra, investigación de accidentes (si los hubiera), selección de elementos de protección personal y verificación de los mismos luego de su uso, etc. Vale recalcar la capacitación permanente que debe recibir el trabajador, pues es a través de ella que se logran modificar conductas. Tan importantes son las conductas que en la generación de accidentes existen acciones y condiciones inseguras. Siempre encontraremos a ambas en la investigación de un accidente, y sorprendentemente, en una proporción del 90% son las acciones inseguras protagonizadas por las personas las responsables, mientras que las condiciones solo se cuantifican en un 10%.

Una cultura “prevencionista” evitará la mayor cantidad de accidentes.

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Alejandra



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