¿Cómo se usan las Plomadas para Construcción?

Cada vez que se desea “aplomar” un elemento, esto es, darle al mismo la condición de verticalidad, se emplean instrumentos de verificación. Tanto el nivel de burbuja como la plomada cumplen esta función, y tienen amplia aplicación en la construcción, carpintería, instalaciones herrería y topografía.

La plomada -no confundir con las que se usan en la pesca- es una de las herramientas más antigua en la construcción. La evidencia sugiere que los arquitectos egipcios utilizaban plomadas para establecer verticales en la construcción de las pirámides. No sólo las plomadas han sobrevivido hasta el día de hoy, sino que su empleo es vital y aunque la tecnología ha avanzado con las sofisticadas plomadas láser que se disponen en la actualidad, el instrumento tal como se lo conoce en su forma primitiva es infaltable en toda obra de construcción.

La plomada emplea la ley de la gravedad para establecer lo que es verdaderamente “vertical”. Resulta sencillo comprender el principio en el que se basa: una cuerda suspendida que contiene un peso en la parte inferior será vertical y perpendicular a cualquier plano de nivel que atraviese. De hecho, puede considerarse a la plomada como el equivalente vertical del nivel de burbuja.

Partes que componen una plomada

La herramienta básica consta de:

A.  Una pesa de plomo (o de aluminio, acero, latón, otro metal o incluso plástico) que tiene forma cilíndrica, cónica o una combinación de ambas. Las plomadas mecanizadas y equilibradas poseen un extremo cónico o en punta.

B. Una pieza semejante a un carrete llamada nuez, que puede ser de madera, metal o metal imantado, que tiene el mismo espesor que la pesa A y que presenta un orificio en el centro.

C. Una cuerda, cordel o hilo fabricado en algodón o nylon que, pasando por el orificio de la nuez, une ambas piezas. Para albañilería se prefieren las cuerdas de nylon porque presentan mayor resistencia a la humedad.

Además de su aplicación en la industria de la construcción y otras, la plomada es también útil en el hogar.  Cuando se instala una puerta sirve para comprobar la verticalidad del marco. Si se desean colocar accesorios o artículos de decoración en relación con una superficie u otro objeto, insertar un tubo dentro de otro, o establecer la verticalidad de una chimenea o un caño de desagüe pluvial, la línea de plomada será de gran ayuda.

 

 

Cómo debe usarse una plomada

Para el empleo correcto de la plomada y la obtención de lecturas precisas deben seguirse estos sencillos pasos:

  1. Desenrollar la cuerda C de la nuez B.
  2. Apoyar la nuez sobre la superficie del elemento a aplomar (pared, marco, etc.)
  3. Deslizar la cuerda de modo que la pesa A descienda hasta la parte más baja del elemento sin tocar el suelo y dejar balancear libremente la pesa. Cuanto mayor sea la distancia entre la nuez y la pesa, mayor será la precisión obtenida.
  4. Una vez que la pesa de detiene, observar su posición para comprobar el aplomado:
  • Si la pesa está prácticamente apoyada sobre el elemento pero sin tocarlo (debe permitirse una luz de aproximadamente 1 mm), el aplomado es correcto y el elemento está bien vertical.
  • Si la pesa queda separada del elemento, la verticalidad debe corregirse desplazando el elemento en la dirección de la pesa.
  • Si la pesa se apoya sobre el elemento, la verticalidad debe corregirse desplazando el elemento en dirección opuesta a la de la pesa.

Dependiendo de la aplicación y del material en que están construidas, existen plomadas pequeñas que no pesan más de 30 gramos y otras más robustas que oscilan entre los 400 y 600 gramos. En todos los casos, su costo es sumamente accesible. En los modelos terminados en punta debe controlarse que dicha punta no esté doblada o desalineada por el uso. Si es así, la plomada deberá reemplazarse.

Plomada láser

Hoy en día las plomadas láser se han vuelto populares, aunque cuestan casi 10 veces más que las convencionales. Son pequeños instrumentos con aspecto de cinta métrica que funcionan con pilas comunes y proyectan un rayo láser en la región espectral de alrededor de 600 nm, dirigido en forma vertical y también (en algunos modelos) horizontal. Las ventajas con respecto a las plomadas comunes son la gran precisión y rapidez de la medición, como así también la versatilidad, ya que no las afectan condiciones ambientales como el viento y pueden montarse en el suelo, en la pared o sobre un trípode para facilitar el uso, liberando ambas manos del operario.

 

 

Con información de: www.demaquinasyherramientas.com

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