¿Cómo funciona un sistema individual de calefacción?

Además de calefaccionar, ¿puede el artefacto ayudar al aspecto general del ambiente? Con ello nos referimos a la utilización de un leño a gas, por ejemplo, ya que en general, los calefactores actuales son bastantes sobrios y decorativos. Atención al empleo de un leño a gas, equivalente a un calefactor infrarrojo, ya que un quemador de gas natural calienta el material refractario encargado de imitar a los troncos de leña.

Estos se proveen también por cantidad de calorías, son de fácil instalación y poseen válvula de seguridad. En lo posible, vale brindarles una entrada de aire, la cual puede ser una reja de 15 x 15 cm ubicada en una pared lo más próxima posible; o bien, un conducto, si el espacio lo permite, a efectos de generar una toma de aire para que el equipo no lo consuma desde el ambiente.

Si bien ello genera un mayor costo respecto de un calefactor común, además de calefaccionar, le puede brindar un toque muy acogedor a un estar o a un comedor, por ejemplo, donde la toma de gas permanece ubicada en un lugar ideal para ello. A fin de verificar las calorías necesarias para un ambiente, debemos realizar un balance térmico. Dicho análisis es el más seguro a efectos de encontrar el requerimiento necesario; pero muchas veces para un único ambiente conforma un cálculo engorroso.

Un sistema de cálculo sencillo, a los fines de conocer las calorías necesarias, consiste en estimar las medidas del ambiente a calefaccionar (largo, ancho y alto). Ello nos brindará el metraje cúbico. Ese valor, multiplicado por un coeficiente el cual variará de acuerdo con la ubicación de la vivienda y su implantación (por ejemplo, si todas las medianeras permanecen libres, resulta óptimo conocer los volúmenes de aire en torno a la vivienda en cuanto a espacio se refiere, etc.), este coeficiente será de entre 50 a 60 para dormitorios, y de 60 a 70 para estar o comedores.

Lo cierto es que ni bien llegan los primeros fríos, comienzan las corridas del usuario demandando la compra de calefactores para su instalación. Adquisición la cual, con más comodidad, mejor costo y tiempo, se debería realizar en períodos de clima templado.

Compra del equipo

Más allá del asesoramiento efectuado por parte de un vendedor en el momento de la compra de un equipo calefactor, el usuario puede también consultar con un profesional instalador, hecho que -lamentablemente- rara vez sucede.

En general, todo comienza en el local de electrodomésticos o en el supermercado. Continúa cuando el instalador pasa su factura, y termina o cuando hace mucho frío y el vendedor al cual se le reclama, manda al usuario a consultar con el service, o al instalador; o finalmente, cuando llega la primera factura de gas, momento en el cual las palabras sobran.

Ante la necesidad de un artefacto calefactor trataremos de responder a las siguientes premisas:

  • ¿Qué espacio de la casa se va a calefaccionar?
  • ¿Cuántos metros cúbicos tiene?
  • ¿Cuántos habitantes estables cuenta ese ambiente?
  • ¿Tiene ventilación natural?
  • ¿Qué tipo de artefacto de todos los provistos por el mercado se puede instalar?
  • ¿Cómo se va a ventilar ese espacio?

Con esas preguntas respondidas obtendremos mejores resultados en la compra del equipo calefactor adecuado para el ambiente a acondicionar. Siempre es necesario el asesoramiento por parte de un profesional gasista matriculado, a fin de habilitar el equipo para un funcionamiento sustentable, de bajo mantenimiento y, especialmente, seguro para los usuarios.

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