Código: “Competencia”

Transitamos una sociedad cada vez más competitiva, donde las empresas constructoras deben poner sus  mejores esfuerzos para motivar y captar clientes. Para lograr dicho objetivo, incorporan tecnología, analizan costos, se ocupan de la calidad de las obras e intentan aproximarse -lo más posible- a aquello demandado por los clientes, enfrentándose a otras empresas competidoras. Ante el escenario descripto, vale señalar que muchas empresas no alcanzan índices básicos de competitividad. Definimos competitividad como la capacidad de desarrollar servicios profesionales y obras cuyos ingresos permanezcan por encima de los costos totales -y en paralelo- produzcan resultados adecuados para sus clientes. Hoy es necesario incorporar herramientas gerenciales al sector, así como sumar tecnologías las cuales permitan construir más obras a menor costo y con mayor calidad.

En la medida en que el mercado de la construcción se torna más competitivo, es necesaria una capacitación adicional a la tradicionalmente demandada por los profesionales del sector. Las empresas que pretendan competir en el entorno descripto, deberán estudiar y analizar el mercado, estratégica y tácticamente, definir un plan de acción, difundir y preparar a la empresa para que sostenga el plan con su trabajo específico. Deberán, además, seleccionar los segmentos objetivos del mercado, diseñar propuestas de servicios y productos alineados con dichos segmentos e instrumentar los procesos necesarios para realizar las obras dentro de los costos y tiempos previstos, sosteniendo una sana relación con los clientes durante la totalidad del proceso.

El mercado de la construcción sufrió radicales transformaciones, y esos cambios son irreversibles y estructurales. La demanda se ha fraccionado en segmentos con particulares necesidades y exigencias, los clientes han cedido su espacio protagónico a las empresas, instituciones e inversores profesionales, y ellos requieren de interlocutores capacitados técnicamente para interpretar sus necesidades y plasmarlas en propuestas de negocios.

En paralelo, serán responsables de establecer una estrategia pertinente para desarrollar nuevos proyectos y obras. La enumeración de las citadas tareas requiere tiempo para capacitación, más una considerable dedicación diaria capaz de implementar los cambios en las propias empresas. No se demandan resultados instantáneos, por lo tanto, las acciones requerirán de continuidad, constancia y permanencia. Los profesionales de la construcción y responsables de empresas constructoras se encuentran ante el inicio de una nueva etapa en la actividad, el desarrollo de la sociedad y de la economía.

Quien antes se capacite y asuma esa realidad obtendrá ventajas competitivas que le permitirán desarrollarse con continuidad en un mercado en permanente evolución.

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista Sepa Cómo INSTALAR

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