Cristiannoviembre 19, 2020
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Investigadores de la Escuela Politécnica Federal (ETH) Zúrich de Suiza y la organización de investigación Scion de Nueva Zelanda lograron que un trozo de madera de balsa en blanco se hiciera transparente y capaz de almacenar calor.

Este experimento ha ampliado el conocimiento del uso de la madera mediante arreglos en su composición por medio de una película resistente al agua que irradia un brillo en la madera a través de la luz UV.

En la madera se encuentra lignina, un polímero orgánico, que es un componente en las paredes celulares de plantas y árboles que brindan rigidez. La lignina se podría eliminar de la madera para brindarle propiedades únicas como lograr que las ventanas de madera sean transparentes, proporcionando beneficios en ventilación y manteniendo las temperaturas estables en un edificio.

Para comprobar su teoría, los investigadores realizaron un experimento en donde utilizaron esta madera modificada en el interior de una casa de juguete. De acuerdo con ellos, los puntos cuánticos pueden usarse para crear luces de diferentes colores.

El experimento consistió en utilizar un líquido para remover la lignina y la mitad de sus hemicelulosas, llenando los espacios vacíos con nanopartículas semiconductoras conocidos como puntos cuánticos, capaces de brillar debido a la luz ultravioleta.

El material se secó, comprimió y cubrió con una capa hidrofóbica. Logrando que la película de madera resultara resistente y con propiedades mecánicas, capaces de iluminar un espacio.

De acuerdo con la American Chemical Society, este experimento podría convertirse en el futuro en una alternativa económica y ecológica para resolver necesidades lumínicas en hogares y otros espacios internos.

¿Usarías este nuevo tipo de madera?


Cristiannoviembre 18, 2020
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Los materiales influyen en cada aspecto de la vida del ser humano y su entorno. Fibras resistentes producidas por gusanos de seda alimentados con grafeno, hormigón traslúcido, ladrillos autorreparables gracias a bacterias durmientes que reconstruyen la estructura tras una grieta, las posibilidades no dejan de crecer.

Hasta ahora, los datos sobre la procedencia, composición e impacto de los materiales y su uso han sido de difícil acceso para el ciudadano de a pie. La velocidad de la revolución de los nuevos materiales exige cambiar esta dinámica. Eso opina Liz Corbin, la protagonista de esta nueva entrega de la serie de vídeos #DataFutures. El objetivo de esta investigadora doctoral en el Institute of Makingen la University College of London (UCL), especialista en diseño participativo y abierto, cultura de los materiales y fabricación redistribuida, es crear una comunidad que comparta recetas de nuevos materiales basadas en recursos naturales abundantes y locales.

Por ejemplo, se está explorando un material que se utiliza en reemplazo de los filamentos de plásticos empleados para la impresión 3D y que se obtiene de las conchas del mejillón, recuperado de los desechos de los restaurantes. Ese es un ejemplo de lo que se está cociendo en centros de materiales como el Masterfad de Barcelona, en el que colaboran científicos de materiales, ingenieros, arquitectos, biólogos, físicos, y arqueólogos. Os adelantamos algunos ejemplos más.

Fibra de gusanos que comen grafeno

La comunidad internacional de materiales está haciendo un increíble e inspirador trabajo. Desde gusanos de seda alimentados con grafeno cosechados en China para lograr una fibra altamente resistente hasta huesos impresos con tecnologías 3D. Corbin tuvo un accidente hace varios años y ahora una sección de su brazo es de titanio. Puede que algún día sea una reliquia, ya que algunos hospitales están experimentando con andamiaje de vidrio bioactivo, un material impreso en 3D con base de calcio que es impreso en una compleja geometría para que simule el hueso humano. Cuando se implanta en el cuerpo, el hueso lo confunde con alimento y, a medida que lo va comiendo, va creciendo en su lugar hueso nuevo.

Hormigón traslúcido

Existen también poderosas innovaciones que transforman materiales ya conocidos. Tal es el caso del hormigón traslúcido, que surge de la combinación del hormigón con la fibra óptica. Este nuevo material podría inspirar una gama nueva de construcciones que se adapten a las necesidades urbanas del futuro. Esta experta imagina que la creciente urbanización de la población mundial podría exigir que algunas personas tengan que vivir en entornos subterráneos, que gracias al hormigón traslúcido podrían disfrutar de luz natural. Estas nuevas combinaciones de materiales permitirán construir el espacio urbano del futuro, desde edificios subterráneos hasta autopistas con paneles solares.

Ciudades autorreparables

Otra innovación que surge al combinar los datos, los nuevos materiales y la biología sintética es el hormigón que se repara a sí mismo. Se trata de un hormigón estándar que se impregna con una bacteria microscópica, que ha sido sintéticamente diseñada, y está inspirada en un microorganismo que se encuentra en la cima de los volcanes. Es una bacteria que se despierta en contacto con el agua, se alimenta de compuestos disponibles en el entorno y excreta una sustancia capaz de pegar las grietas en edificios y puentes.

La democratización y trazabilidad gracias a blockchain

Abunda la información sobre los aspectos técnicos de los materiales, pero tenemos muy pocos datos sobre su impacto social, económico y ambiental desde su creación hasta que se descartan como basura. El uso del blockchain permitiría implementar un nuevo sistema de custodia que haga transparente y accesible la información sobre el ciclo de los materiales. Una mayor transparencia en el ciclo de vida de los materiales arrojaría luz sobre las consecuencias de su desarrollo y uso en el mundo. También empoderaría a las y los ciudadanos para que ejerzan una presión que incentive a las grandes empresas y a los políticos a generar una economía más equitativa, responsable y justa en el futuro.

Para Corbin, un futuro que mola en la intersección entre los datos y los materiales es uno en el que los ciudadanos tienen acceso a datos abiertos sobre los materiales y son capaces de diseñar y producir sus propias innovaciones. Así, la gente podría liderar una revolución de materiales desde su propia casa y atendiendo a necesidades locales.

Fuente : WEF


Cristiannoviembre 13, 2020
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8min39

Hablar hoy de sostenibilidad es muy común en empresas y aunque quizás lo sea un poco menos en ámbitos domésticos, tanto en sectores industriales como en los hogares la tendencia hacia sistemas de climatización sustentables es un camino de una sola vía.

Para acompañar esa corriente, las marcas de electrodomésticos vienen manteniendo un nivel de investigación y desarrollo continuo con el objetivo de apuntalar la búsqueda de la eficiencia energética y para adaptarse a las normativas y leyes medioambientales de muchas regiones del mundo.

En los últimos años, la tecnología inverter se convirtió en la estrella del mercado, más allá de que se empezó a desarrollar a principios de la década del 80. El sistema, que mejoró el funcionamiento de diferentes electrodomésticos, regula la velocidad del compresor para mantenerlo con un ritmo constante y evitar esfuerzos que afectan su vida útil.

Para los acondicionadores de aire, en particular, significó prácticamente un relanzamiento de la categoría porque los fue transformando en una opción ventajosa para la climatización general, ya no como simple enfriador de ambientes.

Producción de equipos inverter en la Argentina

Inicialmente, el segmento inverter del mercado era abastecido por productos importados, pero el esfuerzo de la industria local fue marcando un cambio de tendencia. Desde 2014 se producen acondicionadores de aire con tecnología inverter en las fábricas terminales de electrónica, ubicadas en Tierra del Fuego. En share de producción y ventas, esta tecnología se encuentra en franco crecimiento desde 2017.

En julio de 2018, el ministerio de Producción actualizó el proceso para la fabricación de acondicionadores de aires con el foco puesto en mejorar la productividad y se realizaron modificaciones para que la industria nacional apueste a la fabricación de equipos con tecnología inverter.

Acondicionadores inverter: se producen en Tierra del Fuego.

El objetivo es lograr una mejora en el parque instalado de acondicionadores de aire en las viviendas residenciales y así contribuir a una matriz energética nacional más eficiente. Como consecuencia, ya al cierre de 2019 el 93 por ciento de los equipos inverter comercializados fueron de producción nacional, según datos de la Asociación de Fábricas Argentinas Terminales de Electrónica (AFARTE).

Antes de que los equipos inverter ganaran terreno en el mercado, los compresores funcionaban a velocidad máxima, de manera ineficiente. Hoy, los consumidores tienen un nivel de conocimiento que los lleva a demandar la tecnología más actual para cuidar el consumo de energía hogareña. Y en las industrias, la renovación se produjo mucho más rápido todavía.

El acondicionador: clave para industrias y hogares

El nacimiento del acondicionador de aire se registra en 1902, cuando un imprentero estadounidense buscaba variantes para proteger sus elementos del trabajo de los constantes cambios de temperatura y humedad. Eso, sin contar que antiguas civilizaciones como las egipcias ya buscaban la manera de refrigerar los ambientes en los que vivían los faraones mediante el enfriamiento de piedras durante la noche para que los días fueran menos sofocantes.

En los años siguientes a la aparición del primer equipo de acondicionador de aire, algodoneras, tabacaleras, laboratorios farmacéuticos y panaderías fueron adoptando esas máquinas gigantescas y ruidosas que mejoraban enormemente los procesos industriales. Después fueron teatros y restaurantes. Y casi treinta años más tarde comenzó a utilizarse para climatización hogareña, aunque la popularidad creció muchísimo recién después de la Segunda Guerra Mundial.

De todos modos, las mejoras en cuanto al menor consumo de energía de los electrodomésticos resultaron decisivas para reforzar la tendencia del uso de aires acondicionados como único sistema de climatización para hogares en muchos países del mundo.

En la Argentina viene creciendo la aceptación de esa costumbre y actualmente los equipos con tecnología inverter. En 2017 sólo el 10% de los acondicionadores de aires del mercado eran inverter, en 2019 ese porcentaje se duplicó y ya el 20% de los equipos se comercializan con la nueva tecnología.

 

Los equipos inverter implican un paso adelante en eficiencia energética.

Hacia una mejor eficiencia energética

Paneles solares, generadores eólicos, ventanas capaces de producir energía y otros elementos que de a poco también van ganando espacio, explican por qué los constructores eligen a la electricidad por encima del gas en los proyectos de desarrollos de arquitectura más modernos en nuestro país.

Hay ciudades que desde hace varios años sancionaron ordenanzas municipales con el foco puesto en la eficiencia de uso de la energía y por eso exigen y controlan que se diseñe y se construya con parámetros de sustentabilidad muy estrictos. Por eso, en la mayoría de esos casos, más allá del aprovechamiento de materiales con gran capacidad de aislación, el uso de los aires acondicionados con tecnología inverter se transforman prácticamente en la única alternativa.

Durante la última década, en la Argentina se comercializaron -en promedio- 1.500.000 equipos de aires acondicionados hogareños por año y en la última edición del Hot Sale local figuraron en la lista de los productos más solicitados por los consumidores. De todos modos, 2019 ya había registrado una caída en las ventas y 2020, pandemia de Covid-19 mediante, va a mantenerse por debajo de las cifras de los años anteriores.

Más allá de los números coyunturales, el crecimiento de la tecnología inverter ya es una tendencia irreversible en el país. Equipos que aseguran ahorrar hasta un 50 por ciento del consumo de electricidad respecto de generaciones anteriores y que a la vez garantizan una vida útil más extensa, se convierten en sucesores naturales e indiscutidos de equipamientos de enfriamiento y de calefacción en todos los hogares.

Con información de: www.iprofesional.com


Cristiannoviembre 12, 2020
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Para optimizar la instalación del piso térmico TUBOTHERM,  Grupo Dema lanzó al mercado rollos de 100 y 240 metros que permiten un mayor  aprovechamiento del tubo, con menor nivel de desperdicio y ahorro de tiempos de mano de obra. 

Con esta innovación, Grupo Dema consolida aún más el constante crecimiento en obras del primer piso térmico argentino producido con Polietileno de Alta Resistencia Térmica, PERT® y unido por Thermofusión.

Sus ventajas principales frente al polietileno reticulado son las siguientes:

  • Máxima seguridad de las uniones por Thermofusión®.
  • Mayor flexibilidad y facilidad de trabajo.
  • Gran economía de costos.
  • Material reciclable, apto para construcción sustentable.

Entre las últimas incorporaciones al sistema TUBOTHERM se destacan las siguientes: 

    • La Manta Aislante, cuya principal función es la de aislante térmico entre los tubos, las losas y paredes, incluye un film que la protege de la humedad del mortero durante la construcción. 
    • Termostatos de ambientes Digitales y Táctiles con conexión a 220 volts.
    • Tres nuevas válvulas de zona: Válvula de Zona RM, que mediante el uso de un actuador térmico permite controlar el flujo de agua hacia un sector de la instalación; Válvula de Zona con Bypass RM, que además de controlar el flujo de agua hacia un sector de la instalación, cuando interrumpe el flujo lo deriva mediante un bypass hacia el retorno; Válvula de Zona con Bypass, que cumple la misma función que la anterior, con la diferencia de que la separación entre mandante y retorno tiene la distancia justa para ser instalada delante de un colector.

 

  • Kits Colectores de 6 y 7 circuitos y dos nuevos modelos: con caudalímetro y con bypass, con sus variantes de 2 a 5 circuitos. Todos con nueva disposición con entrada de conexión izquierda y derecha.

Todas estas características y ventajas hacen de Tubotherm® la instalación del piso térmico más competitiva y segura del mercado.

Al igual que Acqua System, Sigas Thermofusión y Duratop, TUBOTHERM  cuenta con una Garantía Escrita y un Seguro de Responsabilidad Civil, que complementan el respaldo que sólo puede ofrecer la trayectoria empresaria del Grupo DEMA, vanguardia tecnológica en la conducción de fluidos.

Para más información, visite la página web www.grupodema.com.ar o envíe WhatsApp al 1144778493

 

 

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Cristiannoviembre 9, 2020
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Las ventanas son el punto de la vivienda por el que más intercambio de calor se produce con el exterior, resultando en un problema energético si no están bien aisladas sobre todo en regiones con cambios térmicos elevados.

En la actualidad existen tecnologías que permiten reducir este inconveniente, ya sea por medio de sistemas de ventanas inteligentes de los que hemos hablado en otras ocasiones o de inventos como el que hoy os traemos que tratan de darle una vuelta más al concepto de doble acristalamiento.

La idea desarrollada en el Nanyang Technological University de Singapur es sencilla pero potente: cogemos el clásico sistema de doble cristal con un medio no conductor en su interior y sustituimos este elemento por un hidrogel más agua y elementos estabilizadores con propiedades específicas para absorber el calor procedente de la luz solar y almacenarlo en sus moléculas.

 

Durante el día la luz del Sol penetra a través del cristal e incide en el hidrogel que va absorbiendo calor y variando sus propiedades de opacidad, volviéndose menos transparente para dejar pasar menor radiación solar a la vivienda, reduciendo así la necesidad de aire acondicionado. Cuando llega la noche, el gel va liberando poco a poco el calor almacenado hacia el interior de la habitación volviendo a su estado de opacidad inicial y reduciendo la necesidad de calefacción nocturna.

Además, según sus creadores, este sistema permite mejorar la capacidad de aislamiento sonoro de la ventana alrededor del 15% con respecto a la de una con cristal doble convencional. Y en cuanto al consumo energético de la climatización, afirman que es capaz de reducirlo en un 45%.

Por el momento se trata de un prototipo, pero desde la Universidad afirman que están ya buscando socios industriales para comercializar esta prometedora tecnología.

Con información de: www.xatakahome.com


Cristiannoviembre 5, 2020
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Un proyecto bastante interesante combinará la inteligencia artificial y tecnología de punta con una de las tareas más importantes para la sociedad, las obras de construcción. El proyecto se llama Buildots, e instalará cámaras GoPro en los cascos de los albañiles para mapear y rastrear el progreso en la obra, además de los hasta 150.000 objetos que usan para llevarse a cabo. La computadora comparará el trabajo con la proyección virtual del proyecto y el algoritmo advertirá de potenciales problemas o irregularidades.

La construcción es uno de los grandes indicadores de actividad en cualquier sociedad y a la vez que otorgan múltiples trabajos. También requieren especial supervisión para garantizar la seguridad de todos los involucrados. Esta es la principal preocupación de Buildots, que trata al proyecto como un enorme rompecabezas y potencialmente evita accidentes o carísimos errores o demoras. De este modo se le da herramientas a los supervisores de las grandes obras, como afirma el CEO Roy Danon: “Es imposible que una persona sea capaz de controlar esa cantidad de detalles“.

Como explica Danon, la inteligencia artificial es la respuesta a varios de los problemas del lado de los supervisores. Con el sistema de reconocimiento de imágenes se puede analizar el progreso, señalar retrasos, errores y más.

Actualmente gigantes de la construcción como Wates del Reino Unido utilizan este sistema. De este modo se busca tecnologizar un sector que ya usa tecnología como excavadoras autónomas y reduce el riesgo de accidentes, que es particularmente alto en los edificios más importantes de las grandes capitales del mundo.

Los cascos tendrán cámaras GoPro con las que se mapeará el ambiente y se usará un software de reconocimiento de imágenes para comparar el estado real de una obra con la proyección. Esto no solo tratará de los rudimentos sino que se meterá en detalles como línea eléctrica o accesorios de baño. A la vez, además de los cascos también habrá cámaras generales que sigan el estado de los diversos objetos a usarse, con indicadores en varias fases asignados por la inteligencia artificial. Ahora solo falta combinar proyectos así con realidad aumentada.

Con información de: culturageek.com.ar


Cristianoctubre 30, 2020
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La máquina más simple a veces resulta ser la más útil. Y, si además llega en el momento perfecto, puede acabar salvándonos la vida.

WakeCap es un dispositivo de monitorización en forma de casco inteligente que rastrea la proximidad entre obreros para mejorar la eficiencia y la seguridad. La empresa dio sus primeros pasos solucionando un problema de protección concreto: detectar cabeceos en conductores que se están quedando dormidos —de ahí su nombre: wake es “despertar” en inglés—, pero enseguida dio el salto a la tecnología a pie de obra y aplicaciones similares.

Cuando la pandemia del COVID-19 dio lugar a una crisis de salud pública global y paralizó la economía, estos datos básicos demostraron capacidades heroicas de rastreo de contacto entre trabajadores en obra, algo que supone una capa extra de protección para los obreros mientras el virus sigue activo.

WakeCap, lanzado en 2017, es proyecto residente del Autodesk Technology Center de San Francisco. Desde su sede, ubicada en esta ciudad de California, la compañía trabaja con conglomerados multinacionales de la construcción, como AECOM, EMAAR o Besix. WakeCap cuenta con proyectos activos en Estados Unidos y Oriente Medio, de donde proviene su fundador, Hassan Albalawi, y pronto iniciarán otros nuevos en Japón e India.

Esta primavera, Besix, cliente de WakeCap, descubrió que alguien había contraído COVID-19 en una obra en la que estaban trabajando 2200 personas. Al pensar en la capacidad de monitorización del casco, la empresa le preguntó a WakeCap si podría decirles en qué fase de la obra se encontraba ese trabajador o trabajadora y con quién estaba en contacto. La respuesta fue un sí rotundo, según Daniel Pifko, vicepresidente de WakeCap Norteamérica.

Al haber empezado ya a desarrollar estas habilidades, en unas pocas horas WakeCap pudo facilitar a Besix una lista de todos los trabajadores que habían estado en contacto estrecho con esta persona durante un tiempo prolongado, así como un mapa de los movimientos de esa persona por la obra. Para identificar y clasificar los posibles contagios de COVID-19, WakeCap simplemente tenía que realizar un nuevo informe.

“En el caso del COVID-19, podemos introducir un número de placa y obtener así una lista de quienes han estado en contacto con esa persona”, explica Pifko. Después, algunos miembros del equipo comprobaron contactos de segundo y tercer grado (personas que tuvieran contacto con las que, a su vez, hubieran estado en contacto con el trabajador o trabajadora infectada). Esto les permitió predecir con precisión qué trabajadores podrían haber contraído COVID-19.

 

Una unidad de monitorización WakeCap, con un peso de menos de 30 gramos, se fija a la rueda de ajuste del casco. Gentileza de WakeCap.

WakeCap también permite a los constructores comprobar si se están siguiendo las precauciones de distanciamiento social y si estas funcionan bien. “Si le preguntase a una de estas empresas de antemano si están funcionando las precauciones, se me quedarían mirando sin saber qué decir —explica Pifko—. Pero nosotros sí podemos responder. ¿Estás limitando el aforo de una habitación a 15 personas? Nosotros tenemos la respuesta”.

El hardware de WakeCap valora una baja dificultad de acceso (no requiere formación) y facilidad de uso por encima de una funcionalidad compleja: solo monitoriza dónde está cada persona y con quién está en contacto. El sistema no utiliza más de cuatro componentes. Cada trabajador tiene una pequeña unidad de monitorización, de menos de 30 gramos de peso, que se fija a la rueda de ajuste del casco. La unidad contiene un acelerómetro capaz de detectar caídas e impactos: una medida clave para la seguridad.

En general, no obstante, WakeCap se cuida de incluir avisos de precaución intrusivos, como los pitidos (que las unidades sí pueden emitir), pues podrían saturar el ambiente ya de por sí ruidoso de una obra en construcción. Con un botón, los usuarios pueden informar de un incidente urgente o indicar que han recibido mensajes de emergencia. Una placa opcional con forma de tarjeta (que no se fija a los cascos) tiene esta misma función.

Por el recinto de la obra hay un conjunto de dispositivos de anclaje de mayor tamaño fijados a los materiales de construcción. Esto crea una red que sitúa a los trabajadores como unidades en el espacio. Dichos anclajes también miden la temperatura, la humedad y la presión atmosférica, cosa que ofrece a los obreros una mayor protección en cuanto a cotas peligrosas de calor y, también, más flexibilidad.

“Si hay una parte de la obra en la que hace demasiado calor pero aún es aceptable, se pueden enviar oficiales de seguridad para determinar si se debe cerrar o no —expone Pifko—. Sin este tipo de monitorización de la temperatura, o bien no saben el calor que hace en un espacio cerrado, con lo cual corren más peligro, o puede pasar lo contrario: que tengan un par de termómetros para toda la obra y haya que cerrarla entera”. Finalmente, una unidad de acceso (en esencia, un pequeño ordenador) en cada uno de los recintos de la obra vincula todas las unidades del terreno y las conecta a internet.

Para abordar cuestiones de privacidad y seguridad, la unidad de acceso es el único elemento conectado a internet (y a un enchufe: el resto de piezas están fabricadas para tener una duración de batería extremadamente larga). El mapa virtual de la obra de WakeCap es autónomo en gran medida y no está conectado a ningún otro dato de geolocalización —ni online ni de otro tipo—; en su lugar utiliza la intensidad de señal como indicador de distancia.

Los cascos no tienen cámaras ni receptores GPS: “Medimos la intensidad de señal con relación a los anclajes que están colocados a nuestro alrededor mediante lecturas de RSSI [siglas de Received Signal Strength Indicator] y después una multilateración de la ubicación del casco —indica Pifko—. Es importante destacar que el rastreo termina cuando el trabajador abandona la obra”.

Aunque WakeCap viene con su propio software, que recaba y muestra datos de ubicación y proximidad, está diseñado para trabajar con software de gestión de proyectos, plataformas de notificación de emergencias y aplicaciones de registro y asistencia. En el último caso, el registro de los trabajadores cuando llegan a la obra es un salto de gigante hacia la comunicación sin contacto que se ha vuelto tan necesaria en la era del COVID-19. Según Pifko: “Ya no hay tarjetas perforadas, ni un bolígrafo con el que firma todo el mundo, ni firmas en un iPad compartido. Ahora con que entren en la obra es suficiente”.

WakeCap permite a los usuarios importar mapas y modelos de la obra y superponer y designar zonas por ubicación y función. Este tipo de divisiones puede ayudar a los obreros a minimizar cuellos de botella, asegurándose de que no hay demasiadas personas en una zona concreta, en un momento en el que el distanciamiento social es un principio básico de seguridad en el entorno laboral.

Más allá de la preocupación por el COVID-19, gran parte del valor de WakeCap reside en el modo en que les ofrece a los constructores una imagen más completa de los itinerarios que realizan las personas por la obra, cosa que les permite refinar aún más los procesos y obtener una mayor eficiencia. La integración con software de gestión de proyectos significa, en palabras de Pifko, que “podemos partirlo y dividirlo por subcontratista o por proveedor. El contratista general puede gestionar el tiempo de trabajo y la productividad por sus proveedores y subcontratistas en una obra de construcción”.

Estos tipos de mejoras de la eficiencia son relativamente fáciles para la industria de la construcción, que va gravemente atrasada en cuanto a procesos de digitalización y depende del coste de la mano de obra (que puede llegar a ser la mitad de un presupuesto de construcción normal). En ese sentido, el panel de control del gestor de proyectos del WakeCap permite a los constructores examinar qué fracción de tiempo se pasa en zonas productivas de la obra, calculada por cada trabajador o por grupo. Así pueden identificarse al instante los subcontratistas que estén trabajando por debajo del ritmo adecuado. Todo esto evita impactos negativos en el presupuesto y los plazos programados.

WakeCap está desarrollando más funcionalidad de inteligencia artificial para en un futuro reconocer patrones en movimientos de los trabajadores y refinar la eficiencia aún más. Por ejemplo: ¿cuáles son los lugares más eficientes para colocar los cobertizos de herramientas o las salas de descanso? En Oriente Medio, donde WakeCap realiza gran parte de su trabajo, ¿cuál es la mejor ubicación para los rezos diarios? En lo que respecta a la contención del COVID-19, WakeCap podría prever casos de posible infección y sugerir límites de circulación por la obra para evitar patrones nocivos de interacción.

Es posible que pasar de detectar la fatiga en el trabajo a ubicar trabajadores en un espacio no sea una mejora exponencial en complejidad técnica, pero la ausencia de hardware complejo es clave en el valor que ofrece WakeCap.

“Es crucial entender dónde compensa una implementación del internet de las cosas a la hora de hacer que todo funcione —afirma Pifko—. Veo otros productos que dicen ser fantásticos, pero luego resulta que la batería dura solo dos semanas y después hay que recargarla otra vez”. Cada unidad de casco WakeCap tiene una batería con una duración de más de un año: lo suficiente, si todo va bien, para que aguante hasta que desaparezca el virus y pueda hacerse un hueco en el mercado.

Con información de: Zach Mortice | redshift.autodesk.es


Cristianoctubre 28, 2020
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7min92

De acuerdo a la Decisión Administrativa 1863/2020 del 14 de octubre, las obras privadas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires quedaron exceptuadas del aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO) y, por ende, las personas que trabajan en ellas.

Deben realizarse de acuerdo al protocolo aprobado por la autoridad sanitaria nacional (IF-2020-69278708-APN-SSMEIE#MS). En todos los casos, se deberá garantizar la organización de turnos y los modos de trabajo y de traslado que garanticen las medidas de distanciamiento e higiene necesarias para disminuir el riesgo de contagio de COVID-19.

Los desplazamientos de las personas deberán limitarse al estricto cumplimiento de esta actividad. Deberán tramitar el Certificado Único Habilitante para Circulación – Emergencia Covid-19 y no podrán utilizar el transporte público.

“Esta medida tan esperada está en sintonía con lo que vinimos pidiendo a los gobiernos de Nación y Ciudad desde el mes de abril hasta la última nota enviada el 5 de octubre: la reanudación parcial hasta el reinicio total en un programa que planteaba el trabajo en grupos (cuadrillas seguras). También acercamos ideas y distintas propuestas para incentivar la construcción, algunas de ellas fueron tomadas e incorporadas al plan presentado por el GCABA”, expresó Valeria del Puerto, presidenta del CPAU.

Resumen del protocolo autorizado

Solo se podrá realizar actividades en el horario de 10 a 19 de lunes a viernes, y los sábados de 10 a 14.

Garantizar distancia entre personas de al menos 1,5 metro. Llevar al mínimo posible la convivencia simultánea en un mismo espacio.

Uso de tapabocas en todo momento tanto para los empleados como para las personas ingresantes.

La jefatura de obra debe conformar cuadrillas operativas previendo las suficientes separaciones entre los puestos de trabajos activos, con un factor de ocupación máximo de 1 persona cada 4 a 6 metros cuadrados, manteniendo 1,5 metro de separación.

Se debe priorizar el trabajo autónomo y aislado. Y adecuar las diferentes tareas en turnos rotativos de trabajo.

Los trabajadores deberán contar con reposición de elementos de protección personal (EPP) y kit de desinfección húmeda.

Los/as trabajadores/as no pueden usar el transporte público.

Medidas de limpieza y desinfección general de instalaciones y vehículos, y tratamiento de residuos, según protocolo.

Ver boletín oficial

Ver protocolo en el anexo 2

Cómo solicitar reinicio de Obra en el sistema TAD-Director de Obra

Ver última nota al Jefe de Gobierno de CABA


Cristianoctubre 23, 2020
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3min188

ATACAMA, es una solución inteligente en recubrimientos de fácil aplicación que disminuye la temperatura interior de viviendas y otros espacios.  Se trata de un “Escudo Térmico”, un aislante liquido con nano tecnología de última generación, cuya principal propiedad es la capacidad de refractar el calor solar. De esta forma, las temperaturas en el interior de las viviendas logran disminuir entre 6 y 8º en relación a un techo sin aislante. 

Desarrollado por dos firmas locales de gran trayectoria como Isolant y Venezia, este producto de industria nacional de base acuosa viene listo para utilizar en la presentación de balde y de repuesto de cartón fácilmente reciclable.

Orientado a mejorar el confort térmico de viviendas y obras en general durante las estaciones de más calor del año, puede utilizarse sobre chapa, losa, baldosas, hormigón, impermeabilizantes y membranas asfálticas, entre otros, y sus componentes permiten una óptima transferencia y máxima facilidad de aplicación con pistola air less, rodillo, pinceleta y equipos de alto rendimiento. Su fácil aplicación lo vuelve un producto ideal para utilizarlo sin necesidad de ayuda profesional.

Entre otros beneficios, cuenta con protección doble AA: anti hongos + algas, y carece de pegajosidad superficial, lo que se traduce en mayor limpieza y durabilidad. Además, es de fácil mantenimiento y tiene un rendimiento de 1m2 por litro.

La nano tecnología aplicada en este producto se basa en micro esferas poliméricas expandidas que aportan propiedades reflectivas y aislantes, especialmente de las radiaciones infrarrojas, lo que permite evitar la absorción del calor solar. A estas propiedades se suman en su composición pigmentos, expendedores, aditivos poliuretánicos Premium, elastómeros y tecnología UV curable.

Además, se trata de una tecnología eco amigable, ya que presenta un Bajo nivel de VOC (compuestos orgánicos volátiles), es libre de formaldehídos, amoníaco y de tensioactivos agresivos APOE, posee alta eficiencia en ahorro de energía y aplica a las normas LEED, un sistema de certificación de edificios sostenibles desarrollado por el Consejo de la Construcción Verde de Estados Unidos.  

 

 

Atacama caja (1)
Atacama aplicación producto (1)
Atacama - Preparación Chapa

Cristianoctubre 23, 2020
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5min82

Con el norte puesto en cultivar maní de manera sustentable, sacando de este producto su máximo provecho, ingenieros cordobeses comenzaron a fabricar, a partir de las cáscara de maní, ladrillos ecológico de bajo costo para utilizarlos en la construcción.

La elaboración para consumo humano de maní genera un desecho, las cascaras de maní, las cuales pasan por un procesado con el que se produce energía eléctrica, dejando como restante cenizas, que se convierten en un pasivo ambiental. Pensando en encontrarle una utilidad a estas cenizas, ingenieros cordobeses comenzaron a elaborar un proyecto para crear ladrillos para construcción.

La idea de utilizar la ceniza de la cáscara para elaborar ladrillos partió de un análisis de composición química realizada por el Ing. Mauro Uberto, de Rio Cuarto, en el que investigó a fondo el contenido de nutrientes de la ceniza para utilizarlas como fertilizante agrícola.

Uberto, además de poner a disposición los resultados de los análisis, elaboró dos ladrillos con la ceniza que, de acuerdo al informe del Ingeniero, no deben tomar contacto directo con el suelo debido a sus características no solubles.

El Ing. Agrónomo Guillermo Cavigliasso, director de Prodeman, firma manicera ubicada en la localidad de General Cabrera, aseguró que a partir de lo investigado por Uberto, enfocaron la investigación en desarrollar un ladrillo para construcción, convirtiendo así al maní no sólo como una fuente de alimento y energía sino también un elemento fundamental para la construcción.

Se lograron unos ladrillos ecológicos que son similares a los bloques de tierra compactados que se usan para construcción con muy buenos resultados”, dijo Cavigliasso a Clarín y detalló que los ladrillos creados tienen una dimensión de 30 cm x 15 cm x 8 cm. Se pueden unir con el pegamento corriente que se aplica en los pisos, lo cual facilita y agiliza su uso para levantar paredes, galpones y otras construcciones.

Por su composición, se trata de un ladrillo de bajo peso, que demostró tener la resistencia suficiente como para soportar esfuerzos y cargas, se han evaluado: resistencia en húmedo, en seco, conductividad térmica, absorción de agua, valores de acústica, entre otras.

Una vez contando con la certificación correspondiente, los ingenieros tienen como objetivo construir una instalación desarrollada integralmente con estos ladrillos para que el público pueda conocerlos, tomen confianza y pueda reconocerse su utilidad para la construcción al igual que el ladrillo tradicional.

El presidente de Prodeman asegura que al ser un ladrillo ecológico, con bajo costo, tendrá una buena demanda y su fabricación generará mano de obra. Pudiendo convenientemente unir esas aristas positivas con la generación de aporte de valor desde un plano ambiental y social, desarrollado a partir del cultivo de maní.

Podemos decir que del resultante de la quema de la cáscara de maní se industrializa un 100% de manera tal que siendo un cultivo muy industrial, ofrece la posibilidad de desarrollar una agricultura circular consistente“, dijo Cavigliasso al medio.

La utilización de la cascara de maní para la generación de energía eléctrica puede generar energía suficiente para 1800 hogares. El resultante de su procesamiento, deja diferentes tipos de cenizas que pueden ser utilizadas para mejoras de caminos o para elaborar ladrillos.

Por Belén Benítez | www.elagrario.com



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