Alejandranoviembre 30, 2021
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El colector solar es el alma de cualquier SST. Su función es transformar el sol en calor.

De acuerdo a su tecnología, se dividen en tres grupos genéricos: planos, tubos de evacuados, y plásticos o de piscinas. Técnicamente, los colectores solares se identifican por su curva de rendimiento. Para cumplir su función de transformar la energía radiante en calor, existen diferentes tipos de colectores solares, los cuales aplican diversas tecnologías.

Según sus características esenciales, los colectores pueden clasificarse en los siguientes grupos:

Planos: Están formados por una caja o gabinete aislado térmicamente con una cubierta o cobertor transparente, y en su interior, contienen un sistema de tubos por el cual circula el fluido a calentar. Los tubos pueden o no permanecer unidos a otras superficies con el fin de captar más radiación solar.

Estos colectores pueden diferir entre sí en distintas variables:

• La cubierta transparente puede ser de una o más capas de plástico, vidrio, vidrio de baja emisividad o vidrio de borosilicato;
• El absorbedor puede ser negro mate o presentar un recubrimiento selectivo que le permita maximizar la captación solar y minimizar las pérdidas de calor radiativas. La selectividad de la superficie depende del tipo de recubrimiento del absorbedor;
• El aislante puede ser lana de vidrio, lana mineral o poliuretano;
• Puede o no poseer superficies reflectantes que ayuden a la captación de energía solar;
• Los tubos de agua dentro del colector pueden ser paralelos (denominados “tipo parrilla”), encontrarse dispuestos en forma de serpentina, o bien, poseer una configuración específica.

Tubos Evacuados: Consiste en dos tubos de vidrio concéntricos, soldados entre sí como una ampolla, en cuyo interior se dispone un vacío con el fin de reducir las pérdidas convectivas registradas en los colectores planos. Por el proceso de manufactura, todos los tubos evacuados se presentan con un recubrimiento selectivo en la parte externa del tubo interno. De hecho, el vacío solo tiene sentido si previamente se efectuó un recubrimiento selectivo. De otra manera, seguirían predominando las pérdidas radiativas.

Estos colectores pueden diferir entre sí en distintas variables:

• Pueden poseer espejos reflectores exteriores de diversa geometría, capaces de captar más energía solar;
• El agua puede circular dentro de los tubos inundándolos completamente (“All Glass”);
• El agua puede circular en un tubo de cobre dentro del tubo evacuado (“U-Pipe”). Esta tecnología permite operar con mayor presión de agua;
• El calor capturado por el tubo evacuado puede ser transferido al agua a través de un tubo, el cual, en su interior, cuenta con una pequeña cantidad de un fluido caloportador que se evapora y condensa constantemente, cediendo calor a un tubo colector ubicado en la parte superior (“Heat Pipe”);
• Pueden ser de diferente diámetro y, en consecuencia, distinto rendimiento;
• Pueden ser enteramente de vidrio o la ampolla permanecer compuesta por un tubo de vidrio externo, más un tubo metálico interno, ambos unidos mediante un sello responsable de absorber las dilataciones diferenciales de cada material.

Plásticos o de piscinas: Esos colectores son, en su mayoría, de polipropileno extruido o inyectado. La característica sobresaliente es que no tienen caja o cobertura transparente, ni tampoco aislamiento térmico. Al ser de plástico resisten bien la corrosión ocasionada por el agua clorada de las piscinas, pero al no contar con una cubierta transparente ni aislante, presentan grandes pérdidas térmicas cuando las condiciones ambientales se tornan desfavorables. Su uso se limita, exclusivamente, a extender la temperatura de uso de la piscina en primavera/otoño, elevando algunos grados la temperatura del agua de la misma. No deben aplicarse en sistemas de agua caliente sanitaria. Los colectores plásticos para piscinas no funcionan por circulación natural, y requieren de una bomba de recirculación. La misma trabajará, comúnmente, a una presión de entre 1 y 1,5 kg/cm2. Estos colectores pueden diferir, entre sí, en distintas variables:

• Geometría de extrusión o inyección;
• Disposición del circuito de agua dentro del colector;
• Material de inyección.

El tipo correcto de colector solar a utilizar en cada aplicación específica (agua caliente sanitaria, calefacción o calentamiento de piscinas) está dado por las características climáticas de la zona (temperatura ambiente, velocidad de viento, irradiación solar, etc.). Todos los colectores son útiles para calentar fluidos. Algunos son más eficientes respecto de otros, es decir, generan más calor con la misma radiación. No obstante, no siempre el más eficiente es el más conveniente. En las zonas del norte del país, donde existe mucha radiación solar disponible, es conveniente utilizar un colector que no sea tan eficiente para evitar sobrecalentamientos en verano. Sin embargo, en el sur, donde se registra poca radiación solar, es necesario utilizar colectores lo más eficientes posible.

Asimismo, el colector debe ser capaz de resistir las condiciones de operación: altas temperaturas y registros bajo cero, presión de sobrecalentamiento, dilataciones, lluvias, etc. De esta manera, para asegurar la calidad de un colector, es necesario que el mismo cumpla varios requisitos definidos por las normas. En Argentina, los requisitos mínimos a cumplir por parte de los colectores están dados por la norma IRAM 210.022-1, los métodos de ensayo de caracterización de los colectores se definen en la IRAM 210.007, y la curva de rendimiento térmico se determina mediante los procedimientos de la norma IRAM 210.002.

Los colectores deben certificarse de acuerdo a las citadas normas, a los fines de ser utilizados en una instalación. Para que el certificado resulte válido debe figurar el número de serie y lote en el mismo y cada colector poseer un número de serie que lo identifique en ese lote. En caso contrario, el certificado no corresponde a ese colector, y consecuentemente, no quedan aseguradas las prestaciones del mismo. Adicionalmente, todos los colectores comercializados en la Argentina, deben cumplir con la Resolución 520/2018 de la Secretaría de Comercio.

Criterios de selección del colector

Son varios los criterios a evaluar en el momento de seleccionar un tipo de colector solar. Entre los factores determinantes, se pueden listar los siguientes:

• El recurso solar disponible en el lugar de instalación influye directamente con la energía útil generada. El colector óptimo dependerá de la zona de instalación y de su aplicación.
• La curva de rendimiento del colector, que, en conjunto con la radiación solar, define cuánta área de colectores será necesaria para abastecer una determinada demanda.
• La calidad del colector, definida mediante los certificados responsables de acreditar los ensayos conforme a la Resolución 520/2018 de la Secretaría de Comercio.
• La posibilidad de aplicar un sistema modular, donde se puedan ir sumando colectores para cubrir mayores demandas energéticas.
• El tipo de fluido caloportador y la accesibilidad para reponer el fluido de trabajo.
• La disponibilidad de accesorios, especialmente, en colectores importados.
• Las condiciones de entrega, garantía, tareas de mantenimiento y costos, son también criterios a tener en cuenta a la hora de elegir un colector.
• El lugar de la instalación y los medios de acceso al mismo, pueden limitar el tipo de tecnología a utilizar.

 

Fuente: INTRODUCCIÓN A LA ENERGÍA SOLAR TÉRMICA. Subsecretaría de Energías Renovables y Eficiencia Energética. Presidencia de la Nación.

Alejandranoviembre 17, 2021
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Los beneficios en el aislamiento térmico son varios:

  • Uso eficiente de energía y ahorro en los costos.
  • Mejoras en el impacto ambiental generando un consumo de energía más responsable.
  • Optimización del control de humedad y condiciones de salubridad.
  • Protección estructural de la construcción.

Cuando se busca aislar un ambiente, se pretende disminuir la transferencia de calor, del interior al exterior en invierno y del exterior al interior en verano. Será por lo tanto un buen aislante, todo aquel el cual disminuya el escape de calor en invierno y el ingreso de calor en verano. Para poder aislar correctamente es necesario saber que el calor se transfiere de distintas maneras. Puede ser por radiación, conducción y convección.

Radiación

La radiación es el pasaje del calor desde un material con mayor temperatura hacia el material a menor temperatura, mediante la emisión de rayos caloríficos o infrarrojos. Este fenómeno ocurre cuando existe un espacio o separación entre los dos materiales que se encuentran a distinta temperatura.

La energía calorífica pasará de un cuerpo caliente o emisor a un cuerpo frío denominado receptor. Diversos colores y texturas permiten entregar mayor cantidad de calor por radiación. Son, en general, las superficies opacas y rugosas las encargadas de emitir mayor radiación.

Esta relación entre la radiación y el tipo de superficie se extiende también al material receptor de los rayos. Si el material frío presenta una superficie espejada, parte de los rayos caloríficos son repelidos o reflejados, dificultando de esta manera la transferencia de calor.

La radiación se manifiesta de manera visible (luz) o invisible. Justamente, la radiación infrarroja es la mayor emisora de calor, siendo precisamente, “invisible”. Este fenómeno sucede en el interior de techos y muros.

El aire es mal conductor del calor, buen aislante, pero sin duda, lo conduce. Cuanto menor es el espesor de ese espacio de aire, mayor será el efecto de conducción. El fenómeno de la transmisión del calor por radiación, y la influencia del tipo de superficie, se aprecia en las cámaras de aire de los techos. En esos espacios, la radiación es protagonista para transmitir calor.

 

Conducción

La conducción implica el pasaje del flujo de calor por contacto físico. Esta transferencia es causada por el movimiento molecular de los materiales. Las moléculas con mayor temperatura brindan más energía de movimiento transmitiéndose el mismo a las moléculas de los materiales de menor temperatura por contacto directo.  Esa característica que diferencia a un material de otro se denomina Coeficiente de Conductividad Térmica (λ: lambda). Así, los materiales que por conducción transmiten rápidamente el calor, presentarán una alta conductividad térmica (por ejemplo, los metales) y los que demoran más tiempo en transmitir el calor (por ejemplo, la cerámica) mostrarán una baja conductividad térmica. Finalmente, podemos encontrar elementos o materiales con una muy baja conductividad térmica, como es el caso del aire, cuyas moléculas demoran en transferir calor por conducción.

Convección

La convección, conforma el pasaje indirecto del flujo de calor a través del movimiento de las moléculas del aire. Estos movimientos, causados por cambios de densidad, consecuencia de las transformaciones de temperatura, permiten que el aire u otro fluido, se constituyan en transmisores de calor entre los cuerpos que separa. A medida que el fluido se desplaza, transfiere su energía calórica a los cuerpos contiguos. Normalmente, los pasajes de calor por el fenómeno de radiación, se manifiestan atravesando el aire. Es en ese aire donde se suman pequeñas transferencias de calor por conducción y convección.


Alejandraoctubre 20, 2021
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¿Cómo garantizar la salubridad?

 

Un sistema de ventilación eficiente es aquel capaz de garantizar la calidad del aire interior con el menor consumo de energía. Para ello, se extrae el aire contaminado del interior, introduciendo al mismo tiempo, aire limpio y renovado, todo ello haciendo uso del menor consumo energético posible.

 

Según el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía (IDAE), el consumo energético de las viviendas en España supone la quinta parte de toda la energía demandada en el país. Por ello, ante el reto europeo de reducir un 20% de la energía consumida por los edificios, los equipos de renovación de aire maximizan el ahorro energético sin ocasionar una reducción en el confort. Al mismo tiempo, garantizar la salubridad del aire no debe suponer un aumento en la factura energética de la vivienda. Bajo esa premisa, nacen normativas como la Directiva europea Ecodesign 2009/125/EC (Directiva ErP), encargada de regular los sistemas de ventilación mecánica, entre otros. Dicha normativa establece que todos los equipos demandantes de energía deben cumplir con ciertos requisitos de diseño para mejorar su eficiencia energética. Esta Directiva forma parte de las nuevas normativas de aplicación que buscan impulsar la eficiencia energética, aunque desde hace tiempo, existen otros textos legales los cuales regulan las instalaciones de una edificación donde se señala que las instalaciones térmicas han de diseñarse, calcularse, ejecutarse, mantenerse y utilizarse de manera de favorecer su eficiencia energética, y así contribuir en la reducción de la contaminación atmosférica.

El papel clave de los recuperadores de calor

 

Uno de los elementos determinantes de la eficiencia de un sistema de ventilación mecánica es el recuperador de calor. Este elemento es el encargado de recuperar parte de la energía del aire viciado y utilizarla para climatizar el aire de impulsión, sin que ambos aires entren en contacto, ni se produzca contaminación. Ello reduce considerablemente el consumo de energía para climatizar el aire nuevo, tanto en invierno como en verano. El recuperador de calor puede estar formado por un solo núcleo de intercambio térmico o por un equipo, el cual además, incorpore los ventiladores de aporte y extracción. No obstante, independientemente del modelo, es importante tener en cuenta que cuanto mayor sea la eficiencia del núcleo del recuperador, mayor será la cantidad de calor recuperado, y, por ende, mayor el ahorro energético.

Diversas normas establecen la obligatoriedad para que todos los sistemas de climatización, cuyo caudal de aire expulsado al exterior por medios mecánicos supere los 0,5 m³/s, deben disponer de recuperadores de calor.

 

Ventiladores con motores con regulación de velocidad

 

Para conseguir la renovación del aire interior y garantizar la salubridad del edificio, se utilizan ventiladores accionados por motores eléctricos, los cuales extraen el aire contaminado de las zonas húmedas, provocando la entrada de aire fresco por depresión. El uso de motores eléctricos, de alta eficiencia energética, habilita al sistema de ventilación mecánica para ser más eficiente, con un ahorro energético de alrededor del 20%, en comparación con un motor convencional. Además, estos motores permiten incorporar un regulador de frecuencia. Gracias a ello, el ventilador extrae el caudal de aire requerido en cada momento. La Demanda Controlada de Ventilación (DCV) permite adaptarse a las necesidades reales de cada espacio en función de su ocupación, lo cual unido a la regulación de velocidad de los motores, supone un ahorro energético considerable. Combinar distintas tecnologías como la regulación de la velocidad de los ventiladores, en función de la demanda de caudal y la recuperación de calor, conforma la mejor solución para garantizar la salubridad del aire y la eficiencia energética del sistema de ventilación mecánica.


Alejandraseptiembre 23, 2021
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La canalización del agua para la creación de sistemas de riego permitió el asentamiento humano y el cultivo en zonas semiáridas y áridas, al desarrollar una forma más eficaz de distribución del agua y el uso del suelo. Los sistemas de riego más antiguos conocidos son, probablemente, los de Mesopotamia, entre los ríos Tigris y Éufrates, que permitió un gran desarrollo de la agricultura en esa región 5.000 a 4.000 antes de Cristo. Esos sistemas consistían en canales los cuales direccionaban el agua del río hacia los cultivos, a través de la inundación de surcos superficiales abiertos en el suelo. En Sudamérica, existen ciertas evidencias, de hace 5.400 años, de sistemas similares en Perú. Es lo que actualmente se conoce como “sistema de riego por gravedad”, uno de los más sencillos y económicos, empleado en algunos cultivos agrícolas. Otros sistemas de riego muy utilizados son los de presión, dónde se utiliza una bomba de agua encargada de suministrar el caudal necesario hacia los emisores para su distribución en el área de interés.
Los sistemas a presión, además de ampliamente utilizados en la agricultura, presentan suma importancia en el planeamiento de parques y jardines. Esos sistemas tienen en común la utilización del PVC (Policloruro de Vinilo) como uno de los principales constituyentes de los circuitos de distribución del agua. El objetivo de la presente nota es formalizar una investigación, a modo de revisión, sobre los sistemas de riego a presión en ciertas áreas verdes urbanas y, principalmente, sobre el PVC como material constituyente de los mencionados sistemas.

El Policloruro de Vinilo (PVC)

El PVC es parte de la familia de los termoplásticos, materiales que al ser sometidos al calentamiento pueden ser moldeados sin provocar modificaciones en la estructura química del mismo. Se obtiene a partir del cloro (57%), resultado de electrólisis de sal marina, y eteno (43%), un derivado del petróleo. La reacción entre esos dos gases forma el dicloro etano (DCE), de lo cual se obtiene el monocloreto de vinila. La polimerización del monocloreto de vinila resulta en un polvo blanco muy fino, vale decir, el PVC. Para la fabricación de los productos en PVC se torna necesaria la mezcla de ese polvo blanco de PVC con aditivos químicos, formando los compuestos de PVC. Esos pueden ser moldeados, utilizando máquinas con altas temperaturas o presión (extrusoras, por ejemplo), resultando en los productos finales aplicados comúnmente en industrias y construcciones. La flexibilidad y opacidad de cada producto de PVC son determinadas por el tipo de aditivo utilizado. Por sus características, el PVC es interesante como material de construcción, al constituir un producto resistente, no inflamable y auto-extinguible. Es impermeable, atóxico, y no sufre acción biológica, características ideales para su uso en el transporte del agua. Presenta, además, un buen costo-beneficio, al tratarse de un producto rentable y con bajo costo de instalación. El hecho de conformar un material liviano también ofrece una característica que torna su aplicación más sencilla. Algunas desventajas permanecen en la utilización de derivados del petróleo en su producción, un recurso no renovable. Otra desventaja aparece al ser expuesto ante la acción de los rayos UV, acotando su vida útil. En esos casos, debe utilizarse un PVC que contenga filtro UV en su formulación.

Tuberías y otras piezas en PVC

Cómo afirmamos anteriormente, en los sistemas para riego a presión, el transporte del agua se garantiza a través de canales formados por tubos y/o mangueras. La elección del PVC es debido a todas las características mencionadas: es un material de bajo costo, extensa vida útil, resistente, seguro (no sufre acción biológica y no es inflamable) y, algo muy importante en instalaciones hidráulicas, genera una menor pérdida de carga en relación a otros elementos. En comparación con los tubos de PE del mismo diámetro, el PVC posee uniones más rápidas y sencillas de materializar, con una instalación de accesorios también más simple. Eso se debe al diseño de sus componentes, los cuales se provén con una embocadura la cual permite acoplar fácilmente varios tubos utilizando piezas de unión. A esas embocaduras se las denominan “extremo hembra” y “extremo macho”, siendo las piezas acopladas uniendo los distintos extremos.
Los tubos certificados deben tener grabada, en su superficie, la referencia a la norma que cumplen, la marca comercial, la identificación del material específico, su presión nominal (PN) y su diámetro nominal (DN), año de fabricación y espesor. Es importante destacar que la presión nominal, calculada en Kg/cm2, corresponde a la presión máxima de trabajo a la cual ese tubo puede ser sometido, ya que una presión de trabajo superior a la indicada llevará a una mayor pérdida de carga y, en casos extremos, a la ruptura de la tubería. La denominación “DN” corresponde al diámetro interior del tubo y se expresa en mm o pulgadas. En Argentina, el organismo responsable de las certificaciones de esos materiales es el IRAM (Instituto Argentino de Normalización y Certificación), pero también, se pueden encontrar materiales con certificación de la organización internacional ASTM (American Society Testing and Materials).

El PVC en el mercado

Los tubos en PVC son encontrados para venta en diversos diámetros y de largos de entre 3 a 6 metros. La elección de los tubos será en función del caudal y la presión del sistema, pero el mismo será armado con componentes de distintos diámetros, los cuales cambiarán desde el punto de bombeo hacia los puntos de distribución y emisión. Eso porque el agua pasa a ser dividida en distintos canales dentro del sistema de riego, y el caudal reducirá desde su punto de origen hasta los emisores. Al diseñar el sistema de riego, los largos de los tubos pueden ser modificados para adaptarlos al área donde se está trabajando. Se puede cortar, por ejemplo, el extremo macho cuando sea necesario acotar en tamaño, o acoplar otro tubo de PVC, a partir del extremo hembra, para extender el tubo.
Existe también una amplia oferta de piezas accesorias en PVC conocidas como “piezas especiales”, las cuales también son acopladas fácilmente a las tuberías. Esas piezas permiten la adaptación de los tubos al área de riego y actúan cambiando la dirección del agua, dividiendo el caudal, reduciendo el diámetro de unión e interrumpiendo el flujo del líquido. Algunos ejemplos de uso común son las piezas T, codos a 45º y 90º, casquillos de reducción, cruces, tapones y enlaces de 3 piezas.
Para la unión de piezas PVC, se recurre a dos procedimientos, los cuales varían de acuerdo al diámetro de la tubería. En tuberías con diámetros más grandes, en general superior a los 60 mm, se lleva a cabo la unión con juntas elásticas, acoplando una pieza de goma en el extremo hembra de la tubería. Los tubos con diámetro menor y las piezas especiales, se juntan por encolado, aplicando adhesivos especiales para PVC en la parte exterior de la extremidad macho e interior de la extremidad hembra.
Al trabajar con piezas fabricadas en PVC es necesario observar algunos cuidados además con su manipulación y almacenamiento, ya que pueden afectar las piezas y acortar su vida útil. Deben ser evitados impactos y fricciones, por eso, se recomienda mover el tubo cargando (y no arrastrando) y no lanzarlo en el momento de descarga del material de un camión. Para su correcto almacenamiento, la forma adecuada consiste en apilar los tubos de forma horizontal cerca del lugar de su utilización, en una superficie plana para evitar deformaciones y anulando la acción de agentes capaces de dañar la tubería (por ejemplo, los rayos UV).


Alejandraseptiembre 7, 2021
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Anticipos para la compra de materiales

El régimen de anticipos para la compra de materiales está previsto para que el comitente abone anticipadamente al contratista un importe convenido a los efectos de fijar el precio de la provisión, la que quedará cubierta por una garantía a favor del comitente. Los ítems y rubros objeto de anticipos para la compra de materiales, mantendrán en lo sucesivo su precio inamovible en la misma proporción con que hayan sido objeto de anticipos.

De esta forma se facilita la gestión del contratista y reducción de sus gastos financieros, y la mejora del precio de su oferta;  así mismo permite al comitente fijar anticipadamente el precio de una parte del rubro afectado.

La decisión de adoptar este régimen es de exclusiva competencia del comitente. En cada caso conviene evaluar las ventajas y desventajas en función de la naturaleza de los materiales o equipos afectados, el monto de la operación, la solvencia moral y económica del contratista y las garantías ofertadas.

Decidida la realización del anticipo, corresponde establecer el lugar donde acopiar los materiales o equipos. El acuerdo de un régimen de anticipos para la compra de materiales puede ser posterior a la firma del contrato, en cuyo caso, se recomienda al DO redactar disposiciones para implementarlos.

 

Los anticipos financieros

Los anticipos son de aplicación cuando así ha sido establecido el que contrata;  es necesario sean amparados por garantías; y que no sean afectados por deducciones para el fondo de reparo. El acuerdo de un régimen de anticipos financieros puede ser posterior a la firma del contrato, en cuyo caso, se recomienda al DO redactar disposiciones para implementarlo.

 

Liquidación de los trabajos

A efectos de facilitar la medición de los trabajos y la preparación de las liquidaciones, conviene que las propuestas de los contratistas sean desagregadas hasta alcanzar el detalle estimado como necesario por la DO, ya sea por rubros e ítems y/o por sectores o niveles de obra y, en su caso, en materiales y mano de obra. De esta manera, se facilita la conformación de las planillas de liquidación que el contratista prepara siguiendo las indicaciones de la DO, demandando sean configuradas bajo determinados programas informáticos, mediante ello, se facilita enormemente la confección de las planillas y su revisión.

Medición de los trabajos

 Conviene que la DO acuerde con los contratistas las fechas y rutinas para llevar a cabo conjuntamente las mediciones, las cuales pueden ser llevadas a cabo también por sus representantes autorizados.  En función de la medición y los precios de su oferta, el Contratista confecciona las planillas de liquidación.

Liquidaciones del Contratista

Se recomienda imponer al contratista la obligación de presentar, separadamente, las liquidaciones de diferente naturaleza, por ejemplo, de trabajos según precios de contrato, de modificaciones, de anticipos para la compra de materiales o de anticipos financieros, si los hubiera. Conviene aconsejar al contratista para postergar la emisión de las facturas oficiales hasta que la DO haya aprobado las liquidaciones y emitido el certificado respectivo. Seguir este procedimiento evitará inconvenientes en caso de efectuar correcciones ordenadas por la DO.

 

Certificación de los trabajos

Los pliegos de condiciones disponen el procedimiento para la emisión de certificados y los alcances de dichos instrumentos contractuales. Resulta conveniente que la DO adopte ciertas rutinas para la emisión de los certificados en función de las disposiciones de los contratos entre el comitente y los contratistas. En el caso de obras por contratos separados, se recomienda incorporar disposiciones uniformes en los pliegos de condiciones de los diversos contratos con respecto a la periodicidad y fecha de emisión de las liquidaciones. Esta rutina facilita otras rutinas, la del comitente para prever los fondos y efectuar los pagos y las de la DO para la revisión de las liquidaciones, emisión de los certificados y emisión de las facturas de honorarios por Dirección de Obra.

 

Aplicación de sanciones

Los cargos son sanciones en dinero que, según previsiones contractuales, el comitente puede imponer a un contratista para resarcirse por los costos y gastos en que deba incurrir dados los perjuicios ocasionados motivados por sus acciones, errores u omisiones o sus efectos. Previo a la imposición de un cargo, se debe brindar al contratista la oportunidad de proceder a la reparación correspondiente por sus propios medios o mediante terceros. En su defecto, los trabajos pueden ser encomendados por el comitente a un tercero, debiendo el DO llevar cuenta de los costos, gastos y honorarios necesarios para valorar el monto de la imposición.

Los pliegos pueden prever multas por diversas contravenciones y por montos que varían según su gravedad. Las multas y cargos los aplica el comitente a solicitud del DO, razón por la cual, se recomienda la consulta al comitente antes de la solicitud formal, pues la aplicación casi siempre da lugar a un pedido de reconsideración por parte del contratista y no es conveniente se rectifique la medida una vez aplicada.


Alejandraagosto 10, 2021
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En el riego por aspersión, el agua alcanza a las plantas por medio de tuberías y pulverizadores (aspersores)  los cuales, gracias a una presión determinada, elevan el agua para que luego caiga pulverizada, o en forma de gotas, sobre la superficie a regar.

¿Qué se necesita para un buen riego por aspersión?

Presión en el agua: la red de distribución se multiplica en proporción a la superficie a regar, y el agua debe llegar al mismo tiempo e idéntica  presión, a los aspersores, para conseguir un riego uniforme.  También es importante que la presión del agua debe ser capaz de activar todos los aspersores al mismo tiempo, sean fijos o móviles, de riego más o menos pulverizado. En el caso que la presión de la red no sea suficiente, se deberá instalar un motor capaz de brindar la presión suficiente desde el depósito hasta los aspersores.

 

Red de tuberías: La red de tuberías que conducen el agua por la superficie a regar se compone de ramales de alimentación los cuales canalizan el agua principal para suministrar a los ramales secundarios conectados directamente con los aspersores. Todo ello supone un estudio técnico adecuado, ya que de él dependerá el éxito de la instalación.

 

Depósito del agua: Almacena el agua suficiente para uno o varios riegos y conforma un punto de enlace entre el agua sin presión y el motor de impulsión, para el riego calculado.

 

Aspersores: Los más utilizados son los giratorios, que rotan alrededor de su eje y permiten regar una superficie circular, impulsados por la presión del agua. Son parte muy importante del equipo de riego por aspersión, por lo tanto, el modelo, tipo de lluvia producida, debe formar parte de un estudio técnico pormenorizado.

 

Ventajas del riego por aspersión

 

Ahorro en mano de obra: Una vez puesto en marcha no demanda una especial atención. Existen en el mercado eficaces programadores activados por electro válvulas conectadas a un reloj, los cuales, por sectores y tiempos, activarán el sistema según las necesidades previamente programadas.

 

Adaptación al terreno: Se puede aplicar tanto en terrenos lisos como ondulados, no demandando allanamiento ni preparación de las tierras. La eficiencia del riego por aspersión es de un 80% frente al 50% de los riegos por inundación tradicionales. En consecuencia, el ahorro de agua conforma un factor muy importante a la hora de valorar este sistema.

 

Proceso de Evapotranspiración

La evaporación se define como “el proceso físico por el cual un sólido o líquido se transforma a la fase gaseosa”.

La evaporación del agua a la atmósfera ocurre a partir de los efectos verificados sobre las superficies de agua libre como océanos, lagos y ríos, de zonas pantanosas, del suelo, y de la vegetación húmeda.

La mayor parte del agua evaporada por las plantas constituye un líquido el cual ha pasado a través de la especie vegetal, absorbida por las raíces, circulando por sus tejidos vasculares y emigrando por las hojas, a través de las estomas, aunque a veces, también ocurre a través de la cutícula. La evaporación del agua a través de las plantas es la denominada transpiración.

Dicha transpiración se encuentra controlada por muchas variables al depender directamente de algunos aspectos dinámicos de la actividad de la planta:

 

  • Durante la noche, la transpiración es del orden del 5 al 10% de la tasa de transpiración diurna.
  • Las diferentes especies vegetales pueden transpirar cantidades muy diferentes de agua en función de la naturaleza de las aberturas de evaporación que presentan sus hojas, las denominadas estomas,  por su tamaño, densidad y localización o exposición.
  • La estación del año determina si las plantas tienen hojas y por cuánto tiempo.
  • La hora del día, capaces de alterar el balance de la radiación y los ritmos de fotosíntesis y crecimiento de la planta, más la actividad de los estomas.
  • El estado de crecimiento de la planta, dado que las especies verdes consumen mucha más agua en estado de crecimiento activo, o en aquellos periodos de construcción de biomasa, o cuando el sistema radicular ha alcanzado el máximo de su expansión y eficiencia.
  • Para ciertas especies vegetales, el máximo de evapotranspiración tiene lugar cuando ha conseguido cubrir la totalidad de la superficie del suelo.
  • Los factores meteorológicos también influyen en la apertura de las estomas, dándose la siguiente circunstancia: Con fuertes vientos, especialmente si los mismos son cálidos, los estomas se cierran, como mecanismo para no perder grandes cantidades de agua. Por el contrario, en casos de gran humedad ambiental, las plantas pueden seguir eliminando agua, incluso en forma líquida, para permitir el movimiento y circulación de la savia.
  • Las propiedades del suelo, por supuesto, también condicionan la cantidad de agua disponible para la planta, conformando un factor limitante a considerar, de manera que, en función de la litología, las plantas serán capaces de extraer más o menos cantidad del agua retenida por el suelo.

 

La evaporación directa a partir el suelo y la transpiración se verifican de manera simultánea en la naturaleza, y no es fácil distinguir cuánto vapor de agua es producido por cada uno de los dos procesos.

Atento a ello, se emplea usualmente el término Evapotranspiración, englobando el proceso de transferencia de agua a la atmósfera, tanto por acción de las plantas como por evaporación directa a partir del suelo.

La cantidad de agua intercambiada en el proceso de respiración de los animales es minúscula y no se considera especialmente.


Alejandrajulio 30, 2021
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Los porcellanatos constituyen un tipo de revestimiento de alta gama y resistencia. Gracias a la importación y a la fabricación interna, crecieron en el mercado de la construcción. Por su variedad de diseños, tipologías, medidas, precio y condiciones de calidad, brindan al usuario una interesante opción.

Para su correcta colocación en obra, los fabricantes son quienes recomiendan disponerlos sobre una superficie plana, limpia y seca, dejando entre las placas una junta mínima de 1 mm para el porcellanato pulido y 2 mm para el natural.

Su espesor –que varía entre los 8 y 10 mm – permite colocarlos en reciclajes o refacciones,  sin mayores inconvenientes.

Para el corte de la pieza, por su dureza, existen discos y máquinas con puntas especiales con una capacidad de corte adecuada.

Por lo general, se coloca con mezclas adhesivas, sobre carpeta.

Pero algunos prefieren hacerlo empleando mezclas “a la cal”, que puede generar diferencias en los niveles de piso si no se establece la forma de colocación con la suficiente anticipación.

El porcellanato conforma un revestimiento de una pieza única. Se logra a partir de materias primas seleccionadas (caolines, arcillas, feldespatos y óxidos varios), que sometidas a altas presiones (40 k/cm2) pigmentadas con delicados procedimientos, luego elevadas a temperaturas de 1.200 ºC, provocan la vitrificación de sus componentes, volviéndolos resistentes a los cambios físicos y ataques químicos.

Luego de la colocación del porcellanato

 

Después de colocado, es muy común observar manchas de pastina o restos cementicios que se acumulan en las juntas. Aconsejamos disponer algún producto hidrorrepelente, de base acuosa, sobre la superficie seca. No necesario para el porcellanato natural, de acabado mate, por ser menos absorbente.

 

Por sus inigualables características, conforma una pieza cerámica con muy baja absorción de agua (entre 0 y 0.5%), alta resistencia a la flexión y a los golpes, y por ser una pieza única, tiene un desgaste parejo e imperceptible.

 

En nuestro país se comercializa en dos formatos:

 

  • Natural (Mate)
  • Pulido (brillo y belleza).

 

También los hay lisos, con dibujos, simulando granito o mármol. En medidas y formatos distintos:

  • Cuadrados
  • Rectangulares
  • Tosetos
  • Guardas estandarizadas
  • Zócalos específicos

 

Resistencia de las piezas

 

A pesar de su alta resistencia,  se corre el riesgo que la pieza se manche (sobre todo el pulido).

Para ello existen productos preparados y formulados para protegerlos, impidiendo con el tiempo que la mancha penetre en su interior y sea de imposible remoción. Los cuales se clasifican en función del tipo de mancha a eliminar:

 

  • Resinas
  • Pinturas
  • Aceites
  • Herrumbre, óxidos
  • Materiales de obra
  • Tintas
  • Jugos
  • Mates

Nos encontramos con este noble material en: Shoppings, centros comerciales, sanatorios, entidades bancarias, edificios públicos, supermercados, escaleras con alta rotación de público, colegios. Todos espacios de alto tránsito, exigidos en desgaste por transitabilidad y ataque químico por limpieza.

Sin embargo, las piezas garantizan una elevada respuesta a los mencionados ataques y una alta vida útil, aportando belleza y calidad en la estética de la resolución de los espacios enumerados.

Es muy probable que, con el surgimiento de nuevos modelos y la importación de la maquinaria y herramental adecuado, el costo del metro cuadrado descienda, y sin cuestionamientos, se imponga en el mercado de la construcción de nuestro país.


Alejandrajulio 7, 2021
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Su uso a nivel global se ha multiplicado por seis durante el siglo pasado y, de mantenerse esa tendencia, se enfrentará un déficit mundial de agua del 40 % para 2040.(Unesco)

En 20 años, la demanda global de agua potable será mayor al suministro. Su utilización se ha multiplicado por 6 y según un trabajo de la UNESCO, el mundo se enfrentará a un déficit global de agua del 40% para el 2040.  (Fuente)

Las ciudades no solo son grandes consumidoras de agua, sino que también ejercen la mayor presión sobre los sistemas e infraestructura. Utilizarla de manera eficiente y económica nunca ha sido más importante que en la actualidad y, sin embargo, seguimos tratando el agua como un bien inagotable.  La pérdida del 50 % de agua a través de fugas en redes de distribución obsoletas no es infrecuente en las zonas urbanas. Agua que, si se ahorra, podría abastecer hasta 20 millones de habitantes de zonas urbanas (Fuente). Para ello, es importante adaptar nuestras ciudades para hacer frente a la escasez hídrica de forma eficaz lo cual es posible, pero requiere una mentalidad radicalmente diferente.

En Argentina la pérdida de agua por fuga equivale al 40%. En los EE. UU., un promedio del 13% del agua doméstica se pierde a través de inodoros, canillas y electrodomésticos con fugas. Puede que esto no parezca mucho, pero todas esas gotas ascienden a casi 25 mil litros por año por hogar (Fuente). Los daños causados por fugas cuestan a los propietarios de viviendas en el Reino Unido un promedio de £ 13,6 mil millones cada año. En otras palabras, reparar las fugas no solo es bueno para el medio ambiente, sino también para el bolsillo.

El aumento de la población urbana va de la mano de un incremento de la demanda de agua para la fabricación, la generación de energía térmica y el uso doméstico. Sin embargo, nuestra infraestructura de agua actual no es capaz de distribuir de manera segura y eficiente esta cantidad de agua a través de nuestras ciudades. Los sistemas de suministro y plomería obsoletos continúan mostrando signos del paso del tiempo y deterioro, y gran parte de nuestra valiosa agua potable está muy contaminada o ni siquiera llega a nuestras canillas. (Fuente)

 

“En las áreas urbanas, el agua está disponible de la canilla, lo que crea la ilusión de que el agua limpia y el agua potable no son recursos. Existe una necesidad evidente de un cambio de paradigma en la forma en que pensamos y manejamos el agua limpia. Las ciudades ya no pueden tratar el agua como una mercancía”, explicó Víctor Guajardo, Gerente General de Amanco Wavin Argentina.

 

“Los problemas del agua se abordan generalmente como un tema global cuando, en realidad, estos desafíos deben resolverse a nivel local. Todos somos parte de este cambio, desde ciudadanos individuales, iniciativas locales, empresas, gobiernos, hasta instituciones del conocimiento”, agregó Guajardo.

 

“En Amanco Wavin estamos redefiniendo la industria de las tuberías con soluciones innovadoras a largo plazo y que requieren un menor tiempo de instalación. Disponemos además, de los mejores expertos para ayudar a las ciudades a planificar sus sistemas de abastecimiento de agua potable y saneamiento para prepararse para el futuro”, finalizó.


Alejandramarzo 30, 2021
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Los muros de una obra constituyen el abrigo de sus habitantes, complementando la vestimenta humana. Su función protectora estructural es auxiliar dadas las características que transmiten un bienestar físico. Detalles para evitar sobre sus superficies los efectos del fenómeno físico denominado “Condensación”.

 

Los cerramientos, tanto sean verticales u horizontales, en permanente contacto con el exterior deberán garantizar, por definición, condiciones de habitabilidad, vale decir, especificaciones térmicas, hidrófugas, acústicas y ópticas. Entonces, dichas superficies deberán tener la capacidad de:

 

  • Amortiguar los cambios de temperatura por su inercia térmica, la cual depende de su masa y conductividad térmica.
  • Permitir el intercambio de la presión del vapor existente, siempre por diferencia de temperatura, especialmente en invierno desde adentro hacia fuera.
  • Regular la humedad del ambiente al absorber cierta cantidad de agua de condensación y devolverla al ambiente oportunamente.

Sabemos por experiencia que, en las zonas climáticas templadas de la Argentina, se cumple la misión expuesta más arriba con un muro de ladrillos comunes de 30 cm de espesor, revocando Ias dos caras con un revestimiento a la cal, aparte del revoque impermeable, sobre la cara correspondiente. En cambio, el muro de medio ladrillo, o de 15 cm de espesor, no cumple esa misión, pues se enfría tanto en invierno que provoca una excesiva condensación de vapor de agua, al principio dentro del muro, y una vez que éste se encuentra humedecido, también sobre su superficie interna. Lo mismo puede ocurrir también en los muros de 30 cm de espesor, cuando se humedecen por fallas del revoque impermeable, de la capa aisladora horizontal o de otras fuentes de humedad, como las pérdidas en las cañerías de agua.

 

Condensación y “punto de rocío”

 

EI aire, según su temperatura, puede absorber cierta cantidad de agua en forma de vapor, hasta saturarse. Con 20 ºC, aproximadamente, 20 gr/m3 o con 15 ºC, 15 gr/m3, lo que representa un 100% de humedad relativa. Cuando desciende la temperatura de 20 a 15 ºC debe condensarse la diferencia de 5 gr/m3. Este es el caso de Ia humedad absoluta, con una humedad relativa Inferior debe calcularse la humedad real contenida y definir así el punto de rocío, de saturación o de 100% de humedad relativa, donde comienza la condensación. Este punto puede encontrarse tanto dentro del muro, o sobre su superficie. En el primer caso, se habla de condensación intersticial. Si el aire, con unos 20 ºC de temperatura, contiene menos vapor de agua de los 20 gr/m3 de saturación, por ejemplo, 15 gr/m3; se habla de humedad relativa a la saturada, en este caso, del 75%, y en consecuencia, eI punto de rocío se encuentra a los 15 ºC con los 15 gr/m3 de vapor de aqua, vale decir, su punto de saturación. Sí, en cambio, la temperatura de verano se eleva hasta unos 35 ºC, con un porcentaje de humedad relativa del 80% y la temperatura interior del ambiente es de 20 ºC, el flujo de vapor va del exterior hacia el Interior, y el punto de rocío se encuentra a los 28 ºC en el interior del muro. Es el caso que se observa también en una cámara frigorífica, donde existe igualmente calor de afuera para adentro, con el consiguiente flujo de vapor, y donde resultará necesario tomar las medidas correspondientes, para evitar la condensación según el punto de rocío.

La solución del problema de condensación de muros es, en consecuencia, tomar medidas para evitar la saturación del vapor de agua en el aire, y que el mismo pueda enfriarse debajo de su punto de rocío. Las medidas posibles son las siguientes:

 

  • Elevar la temperatura del ambiente con una calefacción adecuada.
  • Una aislación térmica suficiente, para que el muro no se enfríe debajo del punto de rocío.
  • Ubicación de una barrera de vapor del lado caliente del muro, para evitar que el vapor de agua llegue a la zona fría, para condensarse.

Musgo sobre paredes exteriores y techos

 

Con el transcurso del tiempo, las paredes exteriores y, fundamentalmente, los techos de placas plásticas se ponen grisáceos, a veces, hasta negros. Amén del hollín y las suciedades acumuladas, aparecen verdaderas plantaciones de musgos; cada vez más gruesas y espesas, que con el tiempo se ponen verdes. Estos musgos encuentran su medio ambiente, al igual que los hongos, cuando los favorecen la humedad y la baja alcalinidad, o en el caso de los hongos, acidez. Un remedio para evitar la formación de musgos, es la reiterada aplicación de pintura a la cal, pues su alta alcalinidad no permite la implantación de esos musgos, al restarles la posibilidad de un medio ambiente favorable. Para limpiar frentes y techos afectados por musgos se debe aplicar 1 o 2 manos de un fungicida rebajado en dos partes de agua. Cuando la superficie se encuentre seca se la limpia con un cepillo de acero, eliminando con toda facilidad el musgo destruido por la acción del fungicida.

Hongos en ambientes interiores

 

La formación de hongos sobre paredes es consecuencia de condiciones favorables para el crecimiento de esos microorganismos, cuyas esporas se encuentran permanentemente en el aire. No pueden desarrollarse en un medio alcalino, pero sí en un medio ligeramente ácido. Por esta razón, no se observan hongos en aquellos ambientes pintados a la cal, pero sí a menudo en ambientes pintados al látex, especialmente, en cocinas y baños, donde los vapores condensados sobre las paredes frías ayudan para crear un ambiente ideal para los hongos. Su presencia se advierte en las citadas “superficies negras”, detectándose así a los lugares de mayor condensación. Como los hongos, según el tipo, pueden afectar a los seres humanos, es necesario combatirlos. Una medida preventiva es, como siempre, la más ejecutiva. La más sencilla y efectiva consiste en pintar ambientes húmedos como cocinas, baños y lavaderos a la cal, dada su alta alcalinidad que no admite la formación de colonias de hongos, colaborando para regular la humedad del ambiente por su capacidad de absorción.

Como todas las pinturas sintéticas son de origen orgánico, por ende, requieren una protección contra el ataque de microorganismos. Para este uso, existe una variable cantidad de substancias. Algunas muy efectivas, presentan una duración activa limitada, otras son duraderas, pero también, dañinas para las personas. Depende entonces del fabricante la elección del protector más indicado para su producto, siendo en paralelo, inofensivo para el usuario. Una vez en presencia de las manchas negras indicativas de la existencia de colonias de hongos, se los suele combatir con las distintas líneas de fungicidas ofertadas en el mercado. Diluido en la proporción dictada en las instrucciones del fabricante, se lo aplica con una esponja sobre la superficie afectada, lavando la misma posteriormente con abundante agua limpia. Para el repintado de esa superficie, se recomienda reforzar la nueva pintura con un 2% del fungicida aplicado para la limpieza.

Como medida adicional, se procurará que el ambiente permanezca lo mejor ventilado posible. En ese sentido, un extractor puede mejorar considerablemente las condiciones del ambiente. Recordamos que los hongos crecen y se multiplican rápidamente solo cuando cuentas con las condiciones favorables para su desarrollo, o sea, cuando se encuentran en un medio húmedo, ácido y caluroso.

 


Alejandramarzo 19, 2021
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Planificación: “Plan general, metódicamente organizado y frecuentemente de gran amplitud, para obtener un objetivo determinado”.

 

La planificación de una obra de construcción constituye el conjunto de actividades tendientes a simular la realización de un trabajo, ordenándolo de la manera más económica posible y previendo todas las acciones para la ejecución del mismo. Una planificación contiene:

 

  • Un programa detallado del proceso de ejecución elegido.
  • Las necesidades de recursos físicos situados en tiempo y espacio.
  • La valoración del costo del proceso constructivo elegido.
  • Un plan de calidad.
  • Un plan de seguridad.
  • Un plan de control de producción.

 

Suma numerosas ventajas una buena planificación, como obligar al profesional proyectista a profundizar en los medios para realizar cada unidad, con la consiguiente ventaja en cuanto a la precisión de los precios y plazos, permitir una definición más exacta de los pliegos de condiciones, ajustar los presupuestos con menores posibilidades de variaciones posteriores, evitar retrabajos en la realización de la obra y lagunas en la identificación de actividades de tipo administrativo y aprovechar mejor los recursos disponibles, entre otras. Las fases presentes en la planificación de una obra de arquitectura son las siguientes:

 

  • Determinación de las cantidades de obra a realizar.
  • Elección de las tecnologías a emplear.
  • Determinación de la productividad de los recursos aportados.
  • Cálculo de los tiempos parciales.
  • Definición del encadenamiento entre los procesos.
  • Programa fechado.
  • Suma de recursos.
  • Determinación de los costos de los recursos.

 

Un elemento diferenciador e imprescindible de toda planificación es la consecución de un fin determinado. Lo primero que debemos decidir cuando empezamos a planificar es el nivel de definición demandado por la obra. La definición queda acotada a los niveles de desglose en los cuales dividiremos las tareas. Evidentemente, no todas las obras necesitan ser definidas de la misma manera. Incluso, dentro de una obra, las tareas no tienen por qué mostrar un idéntico nivel de definición. Principalmente, el mismo resultará proporcional a la duración de la tarea. Establecido el nivel de definición, pasaremos a relacionar las tareas por orden cronológico, con sus subtareas igualmente relacionadas de manera temporal. Para ellos, realizaremos una tabla donde asignaremos los valores a controlar: Tiempos mínimos y máximos, inicio más temprano y tardío posible, número de operarios, presupuesto. Lo último a definir será el nivel de control. La planificación conforma una herramienta de trabajo, pero también, de control. El control será proporcional al nivel de definición del proyecto, y en paralelo, lo será el nivel de exigencia impuesto.

Periódicamente, semanal o mensualmente, se realizarán puntos de control donde se compruebe el desarrollo de las tareas, los plazos invertidos y la concordancia con el presupuesto inicial. A cada tarea se le asignará un encargado de la revisión (quien además será responsable sobre el criterio de aceptación, siempre dentro de la normativa correspondiente y vigente). Establecidos los tiempos óptimos para llevar a cabo cada una de las tareas, pasamos a identificar las interrelaciones entre las mismas. Luego, determinaremos el camino crítico, vale decir, la relación de las acciones cuyos retrasos alterarán los plazos totales de obra.

Sobre esas tareas deberá maximizarse el control de los plazos.



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