Alejandradiciembre 29, 2020
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La industria de la construcción conforma uno de los sectores con mayor intensidad en el uso de la mano de obra, y a su vez, en los momentos de crecimiento, se convierte en motor de empleo. Sin embargo, sus trabajadores muestran una baja calificación en cuanto a su educación formal si se los compara con otros sectores de la economía.

Una parte importante de los trabajadores que normalmente se consideran como asalariados de la construcción, en realidad estarían desempeñando tareas no propias de la industria (relacionadas con obras de diversos tipos), sino con trabajos de refacciones y ampliaciones en viviendas privadas, que no responden a la lógica de la actividad productiva sectorial.

Uno de los problemas derivados de las últimas crisis económicas fue la exclusión de una cantidad sustancial de obreros, que no sólo perdieron su trabajo, sino que, a su vez, vieron dificultada su reinserción en la actividad económica.

Asimismo, muchos jóvenes no tuvieron oportunidad de incorporarse al mercado laboral, ni de acceder a la educación. Ambos grupos sociales, que ven dificultada ya sea su reinserción o directamente su inserción en el mercado laboral, podrían encontrar en la construcción una actividad en la cual desenvolverse y desarrollarse. En este sentido, la construcción no sólo sería una fuente de empleo para la economía (de las más dinámicas en la actualidad), sino que cumpliría una importante función social, contribuyendo a la reinserción de sectores antes excluidos.

Ahora bien, la posibilidad de que la construcción continúe creciendo a paso firme en los próximos años, así como su tendencia a ser intensiva en demanda de trabajadores, conlleva la posibilidad de un escenario de escasez de mano de obra. Se evidencia que, en términos relativos, los salarios del sector no se encuentran entre los más altos, lo cual dificulta la posibilidad de competir por trabajadores con otros sectores. De esta forma, la incorporación de nuevos obreros se debiera realizar sobre la base de los desocupados.

Cabe destacar que la escasez de mano de obra descripta es de carácter global, dejando de lado análisis más detallados de potencial escasez de técnicos y mano de obra calificada. No debe soslayarse ello, dado que la participación de técnicos y profesionales en el total del empleo es muy baja, especialmente entre los técnicos.

Trabajador calificado, se busca

Uno de los mayores problemas de la actualidad en la industria de la construcción, radica en la escasez de trabajadores con calificaciones específicas de oficio, no sólo en la construcción, sino en toda la economía. Ello demanda de una política de formación de trabajadores, la cual va más allá de la educación formal e intenta desarrollar conocimientos y habilidades específicos en los diversos oficios presentes en el sector.

El análisis del nivel educativo constituye un factor clave para entender cuáles son los requisitos demandados a un potencial trabajador a incorporar a las actividades de la construcción. Ante una alta demanda de obreros, como viene ocurriendo en nuestra industria, es muy diferente la situación de un sector cuya demanda se orienta a personas con niveles básicos de educación, respecto de la de otro sector cuya tarea requiera de personal más calificado.

Por los datos presentados, resulta evidente que el crecimiento de la construcción posibilita la incorporación de ciertos sectores cuyo acceso al mercado laboral tiende a ser más dificultoso en términos de calificaciones requeridas, aspecto trascendental en el combate contra el desempleo. Es necesario realizar alguna salvedad al respecto, ya que dicha característica distintiva de la construcción va perdiendo énfasis en la actualidad.

A diferencia de años atrás, cuando muchas veces se recurría al trabajo en una obra sin experiencia, hoy es indispensable que los trabajadores permanezcan capacitados en las nuevas tecnologías aplicadas y actualizados en cuanto a las normativas imperantes sobre condiciones y ambiente de trabajo.

Los menores requisitos de calificación explican los guarismos que indican una importante participación de trabajadores con bajos niveles de educación. Esa carencia también resulta ser un factor demostrativo de la elevada, aunque decreciente, participación del empleo informal dentro de la industria de la construcción.


Alejandradiciembre 23, 2020
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5min229

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista Sepa Cómo INSTALAR

Cuando hablamos de un emprendimiento o una obra arquitectónica podemos decir que es atravesada por distintas estructuras que la conforman, las cuales le dan vida a la misma y se van relacionando entre ellas. El arquitecto debe ser capaz de reunir los capitales, buscar el terreno, evaluar el negocio y concretar el financiamiento del proyecto. En definitiva: Crear negocios que resulten atractivos para sus inversores.

Para ello, los profesionales tienen que incorporar una nueva visión sobre los temas de índole económica. Primero, abrazarán la siguiente idea: El inversor no busca comprar un edificio, sino realizar un negocio financiero. En el armado de ese gran paquete -el negocio-, el proyecto arquitectónico es solo un ingrediente. Entonces, para que el proyecto de construcción resulte tentador, necesitamos demostrar una rentabilidad superior a la de cualquier otra inversión alternativa.

En el proceso de evaluar la conveniencia o no de un negocio, es muy útil conocer las visiones de los inversores o ejecutivos de finanzas. Estas suelen ser absolutamente diferentes respecto de las de los arquitectos. Mientras que para un arquitecto el proyecto es un conjunto de planos, cómputos de materiales y precios, para un economista es una fuente de costos y beneficios que concurren en diferentes períodos de tiempo. En cambio, para un banquero que está considerando prestar dinero o invertir, un proyecto es un esquema de flujo de fondos en el tiempo, a una tasa de interés determinada.

A la hora de evaluar un proyecto, cada uno de estos actores lo analizará de diferente forma. El economista identificará los costos y beneficios, y los medirá para saber la conveniencia o no de la inversión. Para el financista, el desafío radicará en determinar si el flujo de fondos es suficiente para cancelar la deuda y si la ganancia remanente supera o no otras alternativas posibles de inversión.

En el momento de analizar la obra apreciamos los distintos aspectos de la misma, ya sea teniendo en cuenta los aspectos técnicos, económicos, legales y sociales. Si nos metemos en profundidad en cualquiera de ellos entenderíamos su directa interrelación.

Los tres roles en la construcciòn

Definida la viabilidad de un proyecto, nos pondremos a analizar las personas que van a llevar a cabo este proceso, ya sea el inversor (Comitente o propietario) que es quien comienza a comunicarse con alguien del rubro profesional de la construcción.

La primera producción intelectual del arquitecto, en su rol de proyectista, es el anteproyecto. Este consiste en la sucesión de plantas arquitectónicas, secciones, fachadas, entre algunos documentos más. Se entiende por proyecto al conjunto de elementos gráficos y escritos que definen con precisión el carácter y finalidad de la obra y permiten ejecutarla bajo la dirección de un profesional. La documentación de proyecto debe constituir el desarrollo natural del anteproyecto e incluir, cuando corresponda, los ajustes o modificaciones necesarios para superar observaciones formuladas por el comitente a los primeros. Si durante el desarrollo de la etapa de anteproyecto se desea introducir modificaciones substanciales con respecto al anteproyecto aprobado, se recomienda no progresar en la tarea sin consultar al comitente y contar con su conformidad.

Una vez aceptado por el comitente el proyecto y llegar a un acuerdo, surge la figura del Director de Obra, quien puede ser quien elaboró el proyecto.

La empresa constructora, tercera figura que completa el trilito de relaciones junto al Comitente y el Director de Obra, constituye uno de los aspectos cruciales de la materialización. Los tres roles, interactuando, sopesarán cada una de las decisiones y desafíos que suponga la encomienda, sin dejar de considerar en ningún momento a la totalidad de las componentes de la obra.


Alejandradiciembre 22, 2020
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5min230

Toda empresa constructora organizada de forma racional debe contar con personal directivo encargado de conducir, controlar y vigilar sus operaciones y de interrelacionar las diferentes áreas en la organización.

Los gastos de oficina central, por su naturaleza, quedan íntimamente relacionados con las características intrínsecas de la sede central de la empresa constructora y su determinación permanece directamente atada a los antecedentes estadísticos de la citada empresa.

La trascendente importancia de aplicar los correctos controles técnicos y administrativos, se torna vital. Más allá del sistema de control en adoptado particular, es necesario prestar una especial atención a esta tarea, ya que con ella se puede integrar, a través del tiempo, una serie de datos estadísticos los cuales se ajusten cada vez más a la realidad, y que servirán para determinar los montos de cada uno de los conceptos comprendidos en los gastos indirectos de la sede central. De esta manera, se busca prever ese gasto con una aproximación a la realidad más acertada para futuras obras.

La suma de todos los gastos necesarios en la administración central de una empresa constructora conforma los costos indirectos. Son los gastos que le permiten a la misma ejercer sus funciones junto con las erogaciones destinadas a organizar, coordinar, dirigir, controlar y motivar aquellas operaciones propias.

La relación existente entre el monto promedio anual de gastos de oficina y el monto promedio anual de concentración de la empresa en ese período, resulta en el costo indirecto de la sede central. Los siguientes conforman los desembolsos de la sede central:

  • RECURSOS HUMANOS: Tales como el personal directivo, técnico y administrativo.
  • RECURSOS MATERIALES: Tales como oficina, equipos, mobiliarios.
  • SERVICIOS: Tales como electricidad, internet, teléfono y demás gastos propios originados en la sede.

Existirá un natural equilibrio entre los importes de contratación anual promedio y los gastos de sede central partiendo de la premisa que la dirección, el personal técnico y el administrativo, puedan ejercer sus tareas de la mejor manera posible.

Del mismo modo, tanto las oficinas como el mobiliario y todos los gastos que una sede central conlleva, deben ser los mínimos necesarios para el importe total anual de obra el cual se espera contratar, partiendo de la premisa que cualquier empresa constructora debería funcionar con el mayor grado de eficiencia y todo excedente de instalaciones o personal redundarán en una licuación de la utilidad neta.

Todos los gastos fijos a cubrir por una empresa, mientras no realiza trabajos productivos, es decir, los costos de operación de la misma, varían en un amplio rango que va desde casi cero, en el caso de simples personas físicas como un pequeño contratista, sin oficina ni personal fijo, hasta costos de entre 5 y 8% de los contratos, en el caso de las grandes empresas, cuando operan a plena capacidad y con eficiencia.

Cualquier aumento de dicho porcentaje, indica claramente la existencia de una falta de eficiencia o excedente en la capacidad de la empresa, no siendo aconsejable la corrección de esa deficiencia con el aumento de los precios, ya que ese común error redundará en menores oportunidades a la hora de conseguir contratos, afectando de esta manera, la economía de la empresa, como así también, el ámbito socio-económico donde opera.

Es de suma importancia organizar la sede central de una empresa constructora equilibradamente, contemplando las posibles variaciones de la contratación anual estimada, para así determinar previamente límites razonables entre los que puedan oscilar los costos indirectos.


Alejandradiciembre 16, 2020
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5min224

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista Sepa Cómo INSTALAR

Cuando se dictan clases sobre la industria de la construcción o la arquitectura se habla de múltiples aspectos, en su mayoría, relacionados a términos constructivos, tecnológicos, ecológicos, urbanos, legales, cuestiones de diseño, creatividad, calidad, costos, pesos, dólares, inversión… En una mirada un poco más detallista, encontramos la vinculación con la naturaleza, los recursos productivos, el impacto ambiental, las razones ecológicas y demás. En fin, muchos importantes temas los cuales pueblan escritos, páginas de internet, temas que, en ocasiones, atraen a un gran público.

En estos años descubrí otra cara de la arquitectura, faceta donde resulta determinante lo social, lo humano. Digo determinante porque una obra no la puede realizar una sola persona… siempre se necesita de un pequeño ejército armado con termofusoras, llaves de tuercas… y estos grupos son muy variados, compuestos por personas de distintas clases sociales, diversas nacionalidades, culturas, costumbres, también distintos pasados, variopintas motivaciones, dispares ambiciones, desiguales intereses, desemejantes historias de vida, las cuales son concluyentes en cómo esa persona va a desempeñarse en su puesto de trabajo. Empezando por su actitud, sus ganas, su energía, los intereses que defiende, por qué lo hace, por quién lo hace, qué espera obtener, qué resultado sueña alcanzar.

En definitiva, vale preguntase entonces ¿a quienes afecta o involucra y de qué manera lo hace la arquitectura? La arquitectura es el arte de proyectar y construir edificios, pero de nada vale hacerlo sin ser conscientes de lo creado o del impacto que generamos o podríamos generar. Hay mucho más en juego que honorarios, o el nombre grabado en una placa dispuesta en el frente de un edificio reconocido y valorado. En el transcurso de una obra, el aspecto humano y social resulta indispensable. Mucho podemos hacer por quienes nos rodean en una obra. El interés por el otro marca la diferencia.

Si en un proceso estamos tan preocupados por el hecho constructivo y no le brindamos absoluta importancia a nada ni nadie que no tenga que ver exclusivamente con ese hecho, la obra se realizará, y muy probablemente se materialice en el tiempo acordado, con la calidad pactada y el costo estimado, respetando los índices de producción esperados.

Pero obtendremos nada más que el edificio solicitado con el beneficio correspondiente, pudiendo haber arribado al mismo resultado con algunos logros mayores, como una mano de obra más calificada respecto de la que comenzó la obra, con otra visión sobre su futuro, con ganas de progresar, con un más alto respeto por los profesionales, con un elevado reconocimiento por él mismo y sus compañeros.

Transmitimos valores, intereses. Horizontes…

Desde una mirada técnica a través de la descripción de las distintas tareas de obra encontraremos a diversas figuras cumpliendo sus roles. Todos ellos, a la hora de controlar y entablar una relación con la mano de obra, verifican que la envolvente, la espacialidad, la estructura, el entorno, la naturaleza y demás aspectos asociados automáticamente a la arquitectura, quedan a un lado, y es allí donde se piensa en quiénes verdaderamente ponen sus manos, físico, fuerza, salud, tiempo, y tristemente, sea por negligencias, falta de dirección u otros motivos, muchas veces, ponen hasta sus vidas en juego durante la materialización de una obra.

Enseñemos arquitectura, mostremos todas sus facetas.


Alejandranoviembre 16, 2020
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El rol de Proyectista de Instalaciones asume un fuerte componente creativo, capaz de sumar los conceptos de diseño y construcción, esto es, capacidad creativa de expresión espacial y posibilidad de concreción material del diseño de la instalación requerida. Por ende, se afirma que la función del Proyectista abreva en la creatividad -no sólo expresiva sino también tecnológica- para crear los documentos técnicos motivo del encargo. Su relación contractual es con el comitente, siendo su responsabilidad fundamental la elaboración del proyecto, el cual quedará plasmado en una serie de documentos -no sólo gráficos sino también escritos-, conocidos como Documentación Técnica Completa (DTC). Para la concreción de la misma, el Proyectista de Instalaciones deberá nutrirse de una serie de datos obtenidos en el propio emplazamiento de la obra (estado y tipos de servicios de la parcela, por sólo mencionar un ejemplo). Con dicha información desarrollará tres instancias de documentación:

Croquis preliminares: Constituyen los esquemas, croquis de plantas, de vistas, volumétricos, esquemas, o cualquier otro gráfico que el profesional ejecuta a fin de interpretar el diseño y materialidad de las instalaciones necesarias.

Anteproyecto: Plasmado en un lenguaje accesible para una completa compresión del comitente, presentará posibilidades espaciales y técnicas de resolución del encargo. Allí plasmará trazados de las redes y características materiales de la obra, pero siempre basándose en su capacidad de afirmar que dichas posibilidades son factibles de desarrollar. Este resulta ser un punto clave, ya que muchos Proyectistas de instalaciones “dejando para la instancia de proyecto la resolución de ciertos detalles del esquicio”, suman vacíos en el imaginario del comitente, que luego, pueden motivar enojosas situaciones con el mismo. Este suele ser el primer escollo a sortear en la relación proyectista-comitente, por ello sugerimos la realización de un anteproyecto donde el diseño pueda verse representado en la faz tecnológica-constructiva.

Proyecto: También conocido como “Proyecto ejecutivo”, consiste en una serie de planos, planillas, detalles, cálculos e información escrita (pliegos de especificaciones técnicas), capaces de constituirse en un verdadero “Manual de ejecución de la obra”. Dicha información asimismo brindará respuesta a dos angustias iniciales de todo tipo de comitente (sin importar la escala o destino del encargo) ¿cuánto costará la instalación? y ¿en cuánto tiempo estará resuelta la misma? Entonces, será de fundamental importancia que el Proyectista de instalaciones confeccione un “Cómputo y presupuesto estimativo” y un “Plan de trabajos”. Entiéndase que cada uno de dichos documentos resolverá los interrogantes de “precio” y “tiempo”. La definición de “calidad” de la obra (los tres pilares en los que debe sostenerse cualquier proyecto de instalaciones) encontrará fundamento en la misma documentación, a partir de la selección de los insumos y la tecnología a aplicar. 

Por el Arq. Gustavo Di Costa

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Alejandranoviembre 2, 2020
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Es conviene conocer la trayectoria que siguen los operarios, materiales y equipos o herramientas (es decir, los recursos de producción), a través del interior de una obra o puesto de trabajo durante el proceso de construcción o en el curso de la distintas actividades. Con el objeto de optimizar tiempos y estándares de producción, apuntando a reducir o eliminar tiempos improductivos, es necesario que las empresas constructoras realicen, en función de la escala de obra, un plano o detalle de las circulaciones, acopios, ubicación de puestos, etc. para el desarrollo completo de las tareas. Entre las herramientas más eficaces para efectuar dicho análisis, se destaca el diagrama de recorridos, que reproduce a escala, la zona donde transcurren las tareas, ubicando los diversos puntos de actividad junto con la trayectoria observada de unos a otros. Sin embargo, antes de examinar en detalle el diagrama de recorrido y su utilización, vale la pena comentar algunos aspectos de la disposición de las tareas dentro de una obra.

Por caso, determinar la disposición de una tarea, equivale a diseñar un plano para colocar las máquinas y demás equipos de manera que permita a los operarios y materiales, avanzar con mayor facilidad, al costo más bajo y con el mínimo de manipulación, desde que se reciben los insumos hasta que se materializa la tarea. La mala disposición de los puestos de trabajo en relación a los sectores de acopio de materiales u obradores, por ejemplo, puede aumentar la duración total del trabajo, pues origina movimientos innecesarios del material, consumiendo tiempo y energía a los trabajadores, sin registrar avances significativos.

Optimizar la zonificación de las partes que conforman la infraestructura operativa de una obra constituye una de las funciones del Jefe de obra. Modificar esa disposición, generalmente, significa trasladar instalaciones, equipos e incluso tuberías y cables, si es que el planteo no se realizó con anterioridad al inicio de las tareas de construcción, con las consiguientes pérdidas. 

De más está decir que dicho estudio (materializado en el mencionado diagrama de recorrido o cursograma, plano de implantación, etc.), debe realizarse en el momento de cotizar los trabajos. De esta manera, se estimará correctamente dentro de los gastos generales directos, los montos equivalentes al montaje y puesta a punto de los mecanismos de apoyo a las tareas de construcción, siempre respetando los parámetros de referencia establecidos por las CYMAT (Condiciones y Medio Ambiente de Trabajo).

Si el tiempo invertido en movimientos y manipulaciones representa una gran proporción del tiempo total de producción, toda disminución en el tiempo de recorrido o manipulación repercutirá en la productividad del proceso constructivo, particularmente, si se trata de una obra de escala importante.

Cuando se acota la duración del proceso constructivo, porque se aceleran las operaciones o se utilizan nuevas instalaciones o maquinaria de gran rendimiento, cambia la proporción entre el tiempo de manipulación y el del proceso, haciéndose relativamente más extenso el tiempo de la manipulación.

Por el Arq. Gustavo Di Costa

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Alejandraoctubre 19, 2020
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La medida del trabajo dentro de nuestra industria resulta de la aplicación de las técnicas para determinar el contenido de horas/hombre de una tarea definida, fijando el tiempo que un trabajador calificado invierte en llevarla a cabo con apego a una norma de rendimiento preestablecido. La medida de un trabajo determinado permanece de esta manera asociada a un método o modo de realizar la tarea. Es decir, que cuando se define la duración de una tarea se aclarará qué método o forma de materialización se está empleando para realizarla.

Previamente a efectuar la medida de un trabajo definido, se llevará a cabo un estudio del método el cual permita obtener un modelo más eficiente de tal forma que, cuando se practica la medición del trabajo, éste corresponda al método óptimo y sea un valor estable o irreductible. La determinación de la medida del trabajo para las tareas de obra es de gran utilidad para la conducción y dirección en cuanto permite:

 

  1. Programar la producción, igualando la carga de trabajo de los componentes de cada grupo o grupos de obra, obteniendo el uso racional de los recursos de personal y equipos.
  2. Contribuir al conocimiento exhaustivo de los costos de obra.
  3. Utilizar una política de incentivos o de primas de producción, que verifica una muy buena herramienta de dirección.

 

Para que el tiempo tipo a determinar resulte significativo, es evidente que debe ser ejecutable por la mayor cantidad de operarios o trabajadores de una obra. Sería inútil fijar ritmos de trabajo muy elevados, los cuales puedan cumplir solamente los mejores empleados. Asimismo, no fomentaría la eficiencia de una obra fijar niveles tan bajos que puedan ser realizados, holgadamente, por los trabajadores menos activos.

Para obtener, entonces, valores equitativos y razonables en la medida del trabajo, se puede cuantificar la tarea con trabajadores promedio. Pero debemos ser conscientes de la necesidad de considerar que los operarios no trabajan día a día, y ni siquiera, minuto a minuto con suma constancia. A partir de lo anterior llegamos a una clara conclusión: Es vital disponer de algún medio capaz de permitir evaluar el ritmo con que los operarios observados están trabajando y establecer la relación con el ritmo normal.

El procedimiento empleado para lograrlo se denomina “Valoración”. Lo definimos como la operación mediante la cual quien observa una tarea con el objeto de hallar la medida del trabajo, comparando la situación de los operarios a quienes está observando, con el propio ritmo normal de ejecución de la tarea.

EI ritmo normal lo definimos como “aquel que puede mantenerse fácilmente un día tras otro sin excesiva fatiga física o mental, y se caracteriza por llevar adelante un esfuerzo constante y razonable”.

Es aceptado que el ritmo normal resulta equivalente a la velocidad de movimiento de un hombre que recorre a pie, por terreno llano y en línea recta, 4.800 metros en una hora (Velocidad de 4,8 Km/h).

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista Sepa Cómo INSTALAR

 


Alejandraoctubre 2, 2020
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4min252

Algunos años atrás, un slogan publicitario afirmaba: “Un buen nombre es lo más valiosos que uno puede tener”.

En este sentido, la imagen profesional es el capital más importante con que cuenta un técnico instalador. Trabajar en mejorar y optimizar dicha imagen implica efectuar una inversión, pero como en todo negocio la inversión a efectuarse será acorde con las posibilidades del mercado demandante, y ese es el equilibrio necesario de procurar por parte del instalador.

Las empresas de instalaciones no escapan a las generales de la ley en cuanto a desembolso e inversión. Como en todo negocio, nuestro sector debe garantizar el debido mantenimiento e inversión sobre las tareas realizadas. De no formular dicha inversión, nuestra imagen profesional se irá desluciendo, y en el corto plazo, quedaremos fuera del mercado.

Pero una adecuada imagen profesional no implica contar con herramientas de última generación o sistemas capaces de explotar y explorar tecnologías de punta. También debemos ocuparnos de la imagen profesional que implica aplicar nuestras aptitudes humanas: Confiabilidad, seguridad, presencia, cultura, cordialidad, etcétera.

En este sentido, la fundamental imagen que debe lograr un profesional radica en demostrar que para él las labores encaradas no le demandan un esfuerzo desmedido, es más, le resultan sencillas de resolver. En realidad, una persona es reconocida como profesional dentro de su área cuando hace que su labor parezca tan sencilla de realizar, natural y fácil que cualquiera podría llevarla a cabo.

Otro aspecto fundamental de la imagen es la de ser tan natural como sea posible, cuando uno actúa llega un momento donde los otros se dan cuenta y eso crea desconfianza e inseguridad, y así nos señalan James y Jongeward, dos autores que interpretan el marketing desde la imagen profesional: “El triunfador no consagra su vida al servicio de lo que imagina que debe ser, sino, por el contrario, se esfuerza por ser él mismo y, como tal, no consume sus energías en representaciones dramáticas, ni en falsas pretensiones, ni tampoco en manipular o inducir a otras personas en sus propios juegos. El triunfador puede revelarse como realmente es, en lugar de proyectar imágenes que agraden, inciten o seduzcan a los demás; tiene conciencia de que existe una importante diferencia entre ser cariñoso y actuar cariñosamente, entre ser estúpido y actuar estúpidamente, entre ser inteligente y actuar inteligentemente. El triunfador no necesita esconderse detrás de una máscara; se despoja de sus propias imágenes irreales de inferioridad o de superioridad y no se deja atemorizar por la autonomía”.

Entonces, en nuestro diario quehacer, brindemos imágenes nítidas del trabajo ofertado.

Será el bien más valioso que un Instalador pueda tener.

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista Sepa Cómo INSTALAR

 


Alejandraseptiembre 21, 2020
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5min388

La planificación de proyectos forma parte de la gestión, la cual se vale de cronogramas tales como diagramas de Gantt para planear, y subsecuentemente, informar del progreso dentro del entorno del proyecto. La finalidad de una óptima planificación consiste en crear un sistema referencial utilizado para evaluar previamente todas las instancias de la concatenación de los trabajos necesarios a efectos de materializar la instalación encargada. La programación incorpora la variable del tiempo como condicionante del esquema referencial adoptado en la etapa de planificación.

Aquí se deben estimar los tiempos y los esfuerzos requeridos para cada actividad, aplicando un programa realista para completarlas. De hecho, se involucra al equipo de proyecto y construcción en la estimación de la duración de las actividades. 

La planificación y programación de un proyecto para crear una instalación determinada resulta inútil si no es comunicada efectivamente. Cada miembro del equipo necesita conocer sus responsabilidades y limitaciones. Desde luego, partimos de un proyecto definido en el cual comenzamos a analizar todas las tareas necesarias para completarlo. Las dependencias lógicas entre dichas tareas son definidas a partir de un diagrama de actividad en red (Activity Network Diagram), el cual posibilita la identificación del mejor formato de trabajo a adoptar. Una forma de planificar un proyecto de instalaciones debe contemplar:

  1. Las condiciones exactas para que la instalación sea finalizada. Antes de que permanezcan absolutamente claros cuáles son los objetivos del proyecto, no tiene sentido comenzar a estimar cuánto tiempo llevará y/o cuánto demandará económicamente. Desgraciadamente, muchos profesionales fallan al no examinar esta primera y crucial etapa.
  2. Realizar un inventario de todas las tareas demandadas para finalizar la instalación motivo del contrato. Aquellas que insuman mucho tiempo necesitan ser divididas en tareas menores. 
  3. Identificar todos los recursos necesarios para ejecutar cada tarea. En ese momento se puede estimar el costo de cada subrubro y, consecuentemente, de todo el proyecto.
  4. Decidir si el plan previsto reúne todas las condiciones adecuadas desde el punto de vista técnico, administrativo, etc. Aquí es donde se deberán modificar los objetivos y el trabajo de ser necesario.
  5. Definir dependencias entre tareas. Algunas necesitan ser finalizadas antes que otras puedan comenzar. Poniendo las tareas en orden de conclusión se construye una red de proyecto (diagrama PERT). Aquí es donde el profesional instalador deberá interactuar e intercambiar opiniones con otros técnicos de los diferentes rubros de la obra en cuestión. Vale recordar que nuestra disciplina asume, cada vez más, un papel interdisciplinario.
  6. Calcular el tiempo mínimo para ejecutar el proyecto. Este será el trayecto más extenso a través de la red del proyecto (PERT), desde el comienzo del mismo hasta su extremo final. Dicho trayecto se denomina “Camino crítico”. Las otras tareas pueden ser ejecutadas en paralelo al camino crítico, pero cualquier atraso en las tareas que componen el camino crítico resultará automáticamente en el atraso del proyecto completo.
  7. Crear un cronograma de proyecto, por ejemplo, empleando un diagrama de Gantt.
  8. Efectuar un plan de gestión de riesgos y modificar el proyecto de acuerdo con dicho plan.
  9. Verificar el comportamiento de la empresa de instalaciones al iniciar la ejecución del proyecto.

De esta forma, contemplando estos nueve pasos, los profesionales instaladores podrán cumplimentar los plazos previstos, y de provocarse algún contratiempo, precisamente, gracias a contar con un plan, se podrá programar el nuevo lapso para la entrega de la red finalizada.

Por el Arq. Gustavo Di Costa

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Sepa Cómo Instalarseptiembre 3, 2020
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5min325

La ubicación de los artefactos alimentados a gas deberá hacerse teniendo en cuenta los siguientes requisitos:

  1. a) Que no ofrezcan peligro alguno a personas o a la propiedad.
  2. b) Que no estén expuestos a corrientes de aire.
  3. c) Que el local posea las aberturas necesarias comunicadas con el exterior, para reponer el aire consumido por la combustión. Para artefactos a rayos infrarrojos el local poseerá sobre un muro que linde con el exterior, una abertura inferior (para reposición del aire utilizado en la combustión) y otra superior (con el objeto de evitar viciar el ambiente).
  4. d) Cuando se trate de artefactos diseñados para funcionar con gas de densidad superior a 1 no podrán instalarse en subsuelos.
  5. e) Los artefactos pueden instalarse dentro de garajes, siempre que los quemadores y pilotos permanezcan a una altura de 0,15 m sobre el nivel de cordón vereda, debiendo el local poseer ventilación permanente. Aun cumpliendo esta condición, no podrán instalarse en depresiones del piso del garaje, ni en trincheras a fosas. Esto no se tendrá en cuenta para artefactos de cámara estanca. Las pantallas a rayos infrarrojos se ubicarán a una altura no menor de 2,5 m con respecto al piso del garaje. Los artefactos a gas deberán ubicarse o encontrarse razonablemente protegidos, de manera que no sean dañados por los vehículos en su movimiento y/o maniobras.
  6. f) Los artefactos de cámara estanca son aptos para ser ubicados en cualquier ambiente.
  7. g) Los artefactos de cámara abierta no podrán ubicarse en dormitorios ni baños.
  8. h) En pasos comunicados con dormitorios no pueden ubicarse calentadores de ambientes a rayos infrarrojos pero sí con cámara abierta con ventilación a los cuatro vientos por conducto individual, limitándose su potencia calórica a las condiciones que más adelante se indican siempre que entre el paso y el ambiente contiguo (no se considerará cómo ambiente contiguo a dormitorios, baños o cocinas) se presente una comunicación permanente (rejilla) cuya superficie libre mínima sea de 300 cm² ubicada dentro del tercio inferior de la altura.

El ambiente contiguo deberá tener -obligatoriamente- una o dos aberturas comunicadas con el exterior según los casos siguientes:

1° Cuando dicho ambiente contiguo no posea calentador de ambiente o el mismo sea hermético con respecto al ambiente (tiro balanceado), poseerá una abertura en la parte inferior para reposición del aire utilizado en la combustión de la estufa en paso a instalar; cuya sección libre mínima de pasaje de aire deberá ser de 50 cm².

2° Cuando el ambiente contiguo posea uno o más calentadores de ambiente con ventilación de diseño a los cuatro vientos, dicho ambiente poseerá una abertura en la parte inferior para reposición del aire utilizado en la combustión cuya sección libre mínima de pasaje de aire deberá ser de 100 cm2 (50 cm2 por la instalada en paso y 50 cm2 por la o las instaladas en el ambiente contiguo).

3° Cuando el ambiente contiguo posea uno o más calentadores del tipo a rayos infrarrojos, ofrecerá una abertura inferior y otra superior, ubicadas dentro del tercio interior y superior de la altura respectivamente.

Brindamos respuesta de esta forma a una serie de consultas que, sobre el particular, fueron remitidas a nuestra Web.

 

Por el Arq. Gustavo Di Costa

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