Sepa Cómo Instalarfebrero 17, 2020
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En los últimos diez años presenciamos la consolidación de la plataforma digital como espacio donde mediamos nuestras acciones diarias. Las corporaciones que reconfiguraron el modo de consumir y prestar servicios, compañías como Airbnb a nivel global eliminaron  la brecha entre el propietario y el inquilino. Servicios nacionales como Zonaprop que aglutinan la oferta inmobiliaria y acercan al posible inquilino o comprador a un mercado completo al que antes solo podía accederse mediante distintas inmobiliarias en un trabajo lento y fragmentario de búsqueda.

En la actualidad, la brecha entre lo que queremos comprar y el tiempo que nos toma elegirlo y obtenerlo parece hacerse más y más fina. Decisiones que antes significaban un arduo planeamiento, hoy no implican más que unos segundos (alquilar un auto en cualquier ciudad, decidir en el día a qué hotel ir, en qué restaurante comer, trasladarse, etc.). Aplicaciones como Google maps o Waze redefinen nuestra forma de relacionarnos con el territorio.

El paradigma digital alcanzó tal nivel de credibilidad que ya no nos subimos a nuestro automóvil sin antes consultar con la aplicación cuál será el mejor camino. La transformación alcanzó su madurez y así como sucede en todos los ámbitos del mercado, estas acciones se reproducen en el rubro de la construcción, la venta y la planificación de viviendas.

Proyección a futuro

Sería interesante realizar un estudio transdisciplinario el cual permita apreciar nuestro objeto de estudio -la arquitectura- desde disímiles perspectivas. Pensar en sus puntos fuertes, habilitantes de una proyección a futuro y responsables de incrementar nuestra calidad de vida. Imaginar los espacios que habitamos es pensar en nuestra cultura, en el sentido antropológico del término, nuestros hábitos, ideas, necesidades. Es hablar, en buena medida, de nuestra mente y su proyección sobre la realidad.

No me cabe ninguna duda que la ciencia de la psicología puede (y debe) jugar un rol en todo proyecto arquitectónico. El arquitecto y/o diseñador será quien delimitará los diversos ambientes capaces de influir en los estados de ánimo de quienes ocupen dichos espacios, sin importar el destino de los mismos (usos privados, públicos o institucionales). Muchas veces se diseña sin tomar en consideración las “emociones”, “las características de personalidad”, “el tipo de cultura de origen” etc., de quienes ocuparán los espacios proyectados.

Aquí es donde podría cometerse el primer error…

Todo buen arquitecto, antes de comenzar cualquier proyecto, debe conversar detenidamente con los futuros moradores e intentar explorar sus expectativas, ahondando y prestándole especial atención a sus emociones. Así como es cierto que toda obra arquitectónica permite inferir los sentimientos que embargaban al autor en el momento de su creación, del mismo modo, resulta necesario que el proyecto definitivo de una obra permita reflejar la personalidad de los futuros ocupantes de la misma. Es decir, que ellos sientan que ese espacio es parte de ellos mismos.

¿Por qué razón?

Porque son ellos -y no el arquitecto- los que pasarán una parte importante de sus vidas en ese espacio…

 

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista Sepa Cómo INSTALAR


Sepa Cómo Instalarfebrero 7, 2020
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Planificación: “Plan general, metódicamente organizado y frecuentemente de gran amplitud, para obtener un objetivo determinado”.

La planificación de una obra de construcción constituye el conjunto de actividades tendientes a simular la realización de un trabajo, ordenándolo de la manera más económica posible y previendo todas las acciones para la ejecución del mismo. Una planificación contiene:

  • Un programa detallado del proceso de ejecución elegido.
  • Las necesidades de recursos físicos situados en tiempo y espacio.
  • La valoración del costo del proceso constructivo elegido.
  • Un plan de calidad.
  • Un plan de seguridad.
  • Un plan de control de producción.

Suma numerosas ventajas una buena planificación, como obligar al profesional proyectista a profundizar en los medios para realizar cada unidad, con la consiguiente ventaja en cuanto a la precisión de los precios y plazos, permitir una definición más exacta de los pliegos de condiciones, ajustar los presupuestos con menores posibilidades de variaciones posteriores, evitar retrabajos en la realización de la obra y lagunas en la identificación de actividades de tipo administrativo y aprovechar mejor los recursos disponibles, entre otras. Las fases presentes en la planificación de una obra de arquitectura son las siguientes:

  • Determinación de las cantidades de obra a realizar.
  • Elección de las tecnologías a emplear.
  • Determinación de la productividad de los recursos aportados.
  • Cálculo de los tiempos parciales.
  • Definición del encadenamiento entre los procesos.
  • Programa fechado.
  • Suma de recursos.
  • Determinación de los costos de los recursos.

El nivel de definición que necesita la obra

Un elemento diferenciador e imprescindible de toda planificación es la consecución de un fin determinado. Lo primero que debemos decidir cuando empezamos a planificar es el nivel de definición que necesita la obra. La definición queda acotada a los niveles de desglose en los cuales dividiremos las tareas. Evidentemente, no todas las obras necesitan ser definidas de la misma manera. Incluso, dentro de una misma obra, las tareas no tienen por qué mostrar un idéntico nivel de definición. Principalmente, el mismo resultará proporcional a la duración de la tarea. Establecido el nivel de definición, pasaremos a relacionar las tareas por orden cronológico, con sus subtareas igualmente relacionadas de manera temporal. Para ellos, realizaremos una tabla donde asignaremos los valores a controlar: Tiempos mínimos y máximos, inicio más temprano y tardío posible, número de operarios, presupuesto. Lo último a definir será el nivel de control. La planificación conforma una herramienta de trabajo, pero también, de control. El control será proporcional al nivel de definición del proyecto, pero también, lo será del nivel de exigencia impuesto.

Periódicamente, semanal o mensualmente, se realizarán puntos de control donde se compruebe el desarrollo de las tareas, los plazos invertidos y la concordancia con el presupuesto inicial. A cada tarea se le asignará un encargado de la revisión (quien además debe ser responsable sobre el criterio de aceptación, siempre dentro de la normativa correspondiente). Establecidos los tiempos óptimos de realización de cada una de las tareas, pasamos a identificar las interrelaciones entre las mismas. Luego, determinaremos el camino crítico, vale decir, la relación de las tareas cuyos retrasos alterarán los plazos totales de obra. Sobre esas tareas deberá maximizarse el control de los plazos.

Por el Arq. Gustavo Di Costa

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Sepa Cómo Instalarenero 22, 2020
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Los gastos financieros que deben afrontar los contratistas de la industria de la construcción motivan que las formas de pago y los plazos para hacerlos efectivos yen su caso, el pago de anticipos, sean factores a los cuales los contratistas asignan significativa relevancia en el momento de fijar los precios de sus ofertas. En épocas de inflación esta circunstancia adquiere máxima importancia. La fijación de formas y plazos de pago razonables facilita la obtención de buenas propuestas; por oposición: formas y plazos de pago desusados generan sobreprecios desmedidos y pueden provocar la abstención de las empresas a presentar sus propuestas.

Por otra parte, se aconseja no dejar librado a los oferentes la propuesta de estos conceptos pues dificultaría la comparación y evaluación de sus ofertas en un plano de total igualdad.

Un instrumento vinculado con la forma de pago, usual en las obras privadas con buenos resultados, es el llamado “anticipo financiero”, por medio del cual el propietario adelanta al contratista determinadas sumas de dinero para facilitarle la gestión financiera, con lo que puede inclusive obtener una mejora en los precios cotizados.

Otro instrumento vinculado con la forma de pago, también usual en las obras privadas con buenos resultados y que puede contribuir a obtener mejoras en los precios cotizados es el “anticipo para la compra de materiales” mediante el cual el propietario adelanta al contratista determinadas sumas de dinero a los efectos de fijar el precio de la provisión y facilitar su gestión, anticipo que debe quedar amparado por una garantía a favor del comitente.

El procedimiento permite fijar el precio de la provisión si simultáneamente se establece que no se reconocerá modificación del precio de los materiales o provisiones que hubieren sido objeto de anticipo para su compra. La Sección 14 de todos los pliegos de condiciones de los contratos de construcción editados por el Consejo incluye disposiciones que implementan un régimen de anticipos para la compra de materiales.

Es sabido que la liquidación de jornales en la industria de la construcción se efectúa quincenalmente y en casos, semanalmente y que la compra de materiales acepta pagos diferidos en plazos cortos que a su vez originan pérdidas de descuentos y bonificaciones.

En base a ello se aconseja que, salvo casos especiales, los contratos de construcción dispongan liquidaciones y certificaciones mensuales y se recomienda a la DO diligencia en esta gestión ya sea en las medición de los trabajos realizados, revisión de las liquidaciones, emisión de los certificados y su elevación en tiempo y forma al propietario.

El cumplimiento de las obligaciones de pago contraídas por el propietario es condición casi excluyente para evitar atrasos o la suspensión de los trabajos por parte del contratista y asegurar la continuidad y terminación de la obra en condiciones normales.

Plazos de ejecución y planes de inversión

El plazo de ejecución de una obra tiene una marcada y directa incidencia sobre su precio, razón por la cual debe ser encuadrado dentro de términos técnicamente razonables e informado a los oferentes como un dato importante a ser tenido en cuenta para la preparación de sus propuestas. Una de las causas de incumplimientos en la construcción de las obras se origina en la fijación de plazos técnicamente inadecuados o de difícil cumplimiento, cosa que da lugar además a costos adicionales que pueden alterar la ecuación económico-financiera de la obra.

Cuando se estipulan plazos de ejecución más breves que los aconsejables según los estándares habituales, su cumplimiento además de requerir una perfecta programación y coordinación de los trabajos y gran eficiencia por parte de los contratistas, puede llegar a requerir la incorporación de equipos especiales, habilitación de turnos de trabajo especiales u horas extra y en casos y como efecto no deseado, puede dar lugar a la pérdida de calidad en la ejecución de los trabajos, especialmente en las terminaciones.

Por el Arq. Gustavo Di Costa

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5min95

A las etapas industriales clásicas del diseño, las materias primas, el proceso de fabricación y el producto acabado; corresponden al proyecto, los materiales, la ejecución y la obra terminada. Es aconsejable recurrir a éste paralelismo con la industria porque las técnicas de control de calidad, nacidas en este siglo, han encontrado desarrollo y aplicación en las industrias más jóvenes (automatización, electrónica, etc.), mientras su inserción en campos tan tradicionales como el de la construcción se efectúa mucho más lentamente por razones de complejidad e inercia entre otras. La construcción conforma una industria que trabaja bajo pedido, por ello el análisis deberá comenzar por la consideración del encargo, el cual se sitúa en el origen del proceso, siguiendo el siguiente esquema cronológico:

Sólo quien sabe que quiere, sabe pedirlo. Esta verdad de Perogrullo, se hace presente con frecuencia ante los profesionales de la construcción, quienes reciben en ocasiones, encargos poco precisos, insuficientemente definidos, los cuales originan situaciones enojosas. Una comunicación amplia y detallada entre el comitente y el profesional, es una condición previa, indispensable en todos los casos, sin olvidar la importancia de deslindar en esa interpelación, Comitente-Profesional (tanto en la fase de proyecto como durante la construcción) los deberes y derechos de cada una de las partes con la mayor claridad posible.

Otro aspecto de peso es la viabilidad, ya sea que la propiedad esté representada por intereses privados o por la administración del Estado. Suele suceder que situaciones de exagerada “urgencia” conducen a la ejecución de proyectos insuficientemente estudiados de los cuales resultan, con frecuencia, construcciones defectuosas. Conviene tener en cuenta que esa etapa generalmente da lugar a los aciertos y desaciertos de las siguientes etapas en forma determinante.

El éxito de la ejecución de toda obra exige su total planificación, tanto en su conjunto como en los detalles. La confección del proyecto, materializado en una eficiente documentación técnica de la obra a construir, es el primer paso de esa planificación. El segundo paso de la etapa de proyecto, lo constituye la comprobación de la relación entre la documentación y la forma de ejecución adoptada. Cuanto más racional e inteligentemente estudiados y mejor controlados sean esos planos de proyecto, menores serán las modificaciones a aplicar en la etapa de ejecución de la obra.

El resultado se traduce en menor pérdida de tiempo y dinero. El elemento que debemos pulir, para lograr el objetivo, será la carpeta técnica (compuesta por planos, planillas, especificaciones y contratos). También existen otras ventajas, como por ejemplo, minimizar el trabajo posterior de dirección de obra, reduciéndolo a una serie de controles sucesivos de los trabajos que ya fueron previstos y estudiados. Además, cuando todo se encuentra bien especificado, la construcción se torna menos aleatoria para la empresa constructora, pudiéndose realizar cotizaciones más ajustadas.

El estudio preciso de la documentación de obra en la etapa de proyecto, permitirá cumplir con los plazos de ejecución pactados y con el precio previsto. De esta forma, se reduce para el comitente el riesgo de aparición de adicionales y modificaciones. Con el objeto de evitar divergencias, deben estudiarse primero los detalles, luego confeccionar los planos generales en función de aquellos, y las especificaciones se harán también partiendo de los planos de detalles, consiguiendo de este modo, una total unidad de criterio.

 Escribe: Arq. Gustavo Di Costa

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Sepa Cómo Instalardiciembre 26, 2019
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Al analizar el aspecto financiero de una obra determinada, se estará en condiciones de calcular los gastos de financiación. Primero, tendremos en cuenta los intereses y gastos del capital de ejecución. En el caso de financiación bancaria, generalmente acordado con contratistas de obras públicas, consiste en que la institución o Banco, toma en prenda mediante la respectiva cesión de derechos de tres cobros, los certificados de una obra y a su sola presentación, acredita un giro en descubierto en la cuenta corriente del contratista, por un importe del 70 al 90% del valor neto del certificado, según el estado de la plaza y solvencia del concertante. Los intereses del depósito de garantía de contrato conforman una carta de fianza bancaria, o una póliza de caución. Por su parte, los intereses de depósitos de garantía retenidos en los certificados, se asumen como el “Fondo de reparo” de la obra.

También cuantificaremos las previsiones, gastos de reposición del plantel de máquinas, equipos, etc., o bien, la desvalorización del capital circulante durante el plazo afectado a la obra, motivado por factores de inflación, por ejemplo.

Los Ingresos

Los denominados “Ingresos” constituyen la suma económica que percibe la empresa constructora por la realización de los trabajos pactados. Los mismos surgen de las certificaciones de obra. Lo más frecuente es que la administración expida mensualmente certificaciones que comprendan las tareas ejecutadas durante dicho periodo, cuyos abonos representan el concepto de pagos a buena cuenta, sujetos a las rectificaciones y variaciones verificadas en la medición final, sin suponer aprobación y recepción de las obras que comprenden. Las certificaciones se expedirán tomando como base la documentación técnica de gestión y administración de la obra y se tramitará por parte del Director en los siguientes diez días del periodo correspondiente.

Al contratista solo se le concede un trámite de audiencia el cual no paraliza el curso de la certificación. En la misma fecha cuando el Director tramita la certificación remitirá al contratista una copia de la documentación y de la cotización correspondiente, a los efectos de brindar su conformidad o reparos. A su vez, el contratista podrá formular descargos en el plazo de quince días, contados a partir de la recepción de los expresados documentos.

La certificación mensual pude ser ordinaria. En la misma se recoge simultáneamente la obra ejecutada, la revisión de precios y anticipos, la certificación anticipada, es decir la expedida para acreditar que la obra excede de la anualidad prevista y la certificación de liquidación.

La obligación de abonar el importe

La administración tiene la obligación de abonar el importe de las certificaciones dentro de los dos meses siguientes a la fecha de expedición. Caso contrario, incurre en mora y debe abonar los intereses devengados debido a ese retraso. Si la demora del pago fuese superior a cuatro meses, el contratista procederá a la suspensión del cumplimiento del contrato, debiendo comunicarlo a la administración con un mes de antelación. Si la demora en el pago fuese superior a ocho meses, el contratista tendrá derecho a resolver el contrato y al resarcimiento de los perjuicios por ello originado.

La obra ejecutada, a medida que las unidades contratadas van siendo materializadas, nace perteneciendo a la propiedad. Pero eso no indica que la propiedad pague siempre con igual fluidez el valor de esas unidades realizadas. Por el contrario, existe la tendencia del cliente a demorar sus pagos, pues la obra en todo caso ya es suya, a diferencia de lo sucedido en la compraventa habitual, donde solo el pago del precio permite la adquisición de la cosa comprada, la cual mientras tanto pertenece al vendedor y permanece en su poder.

A dicha tenencia se une, en muchos casos, la necesidad de concertar modificaciones de precios o acordar nuevos valores, permitiéndole al cliente demorar pagos de unidades realizadas, las cuales no pueden ser certificadas hasta conseguir esas concesiones o acuerdos.

Por el Arq. Gustavo Di Costa

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Sepa Cómo Instalarnoviembre 27, 2019
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5min180

La eficiencia energética conforma una de las principales metas de la arquitectura sustentable. Los profesionales del diseño disponen de diversas técnicas capaces de reducir las demandas energéticas de sus creaciones mediante el ahorro del consumo, buscando incrementar su capacidad de capturar, por ejemplo, la energía del Sol o de generar su propia matriz de economías a partir de la instalación de novedosos sistemas.

Entre las citadas estrategias de diseños sustentables se encuentran la calefacción solar activa y pasiva; el calentamiento solar del agua -también, activo o pasivo-; la generación eléctrica solar, y más recientemente, la incorporación en los edificios de generadores eólicos.

La arquitectura sustentable es asumida como un modo de concebir un diseño de manera sostenible, buscando optimizar los recursos naturales y aquellos sistemas de edificación de tal modo que minimicen el impacto ambiental de las obras sobre el ambiente circundante directo y sus habitantes.

Los principios de la arquitectura sustentable incluyen la permanente y obsesiva consideración de las condiciones climáticas, la hidrografía y los ecosistemas del entorno en el cual se construyen los edificios, a efectos de alcanzar un máximo rendimiento con el menor impacto; eficacia y moderación en el uso de los materiales y elementos de construcción, primando los de bajo contenido energético frente a los de alto contenido energético; la reducción del consumo de energía para calefacción, refrigeración, iluminación y otros equipamientos, cubriendo el resto de la demanda con fuentes de energías renovables; la minimización del balance energético de la edificación, abarcando las fases de diseño, construcción, utilización y final de su vida útil; y el cumplimiento de los requisitos en cuanto a confort higrotérmico, salubridad, iluminación y habitabilidad de las edificaciones.

El impacto ambiental del diseño, su construcción y operación son muy importantes. Como ejemplo, vale describir ciertos edificios ubicados en los Estados Unidos, responsables del 39% de las emisiones del CO2, del 40% del consumo de energía primaria y de un 13% de la demanda de agua potable. Por todo ello, atendiendo a las mencionadas cifras, es imprescindible instalar una “arquitectura de rascacielos” la cual respete el ambiente y fundamentalmente, sea capaz de garantizar una adecuada sustentabilidad, como el caso de la “arquitectura vertical”.

Resumiendo, los rascacielos pueden ser adaptados a la arquitectura verde y sostenible. El momento es, precisamente, ahora.

La arquitectura no se refiere exclusivamente a la implantación de las edificaciones urbanas, como se consideraba tradicionalmente -salvo contados casos de aquellos profesionales sensibles, quienes estudiaban y aprovechaban las variables socioambientales de las implantaciones de sus obras-.

Un ejercicio “íntegro” de arquitectura, importa la dedicación de técnicas basadas en la sostenibilidad y las energías renovables. Sin eufemismos ni “pirotecnia de marketing”, sino con ejemplos verificables, cuantificables y demostrables.

La arquitectura sustentable, sanamente entendida, deriva en la generación de confort. Un confort consciente y sostenible a lo largo de los años.

¿Nuestros profesionales arquitectos trabajan en esa línea?

¿Se encuentran las Universidades estudiando e instalando esos temas vitales en las mentes de sus estudiantes, o esas problemáticas son ignoradas y meramente formuladas en base a slogans de casi nula corroboración en la demostración material de lo producido en los talleres de “Diseño”?

De esas respuestas depende, nada más ni nada menos, que el presente y el futuro de la arquitectura, entendida como “el arte de proyectar y construir edificios”.

 

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista Sepa Cómo INSTALAR


Sepa Cómo Instalarnoviembre 15, 2019
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5min176

Siempre es conveniente que el profesional arquitecto realice un presupuesto para estimar el costo de producción de un proyecto. Debería desarrollarlo, idealmente, antes de convenir el honorario con su comitente, única manera de no cometer errores que puedan hacer peligrar una lógica y esperada utilidad. Por ello, un presupuesto deberá siempre tener en cuenta los siguientes conceptos e ítems:

Gastos indirectos:

También denominados “Gastos generales”, son los costos y gastos que existen independientemente de los originados por el encargo. Conviene que el arquitecto lleve registro estadístico de sus ingresos, de sus gastos generales y del porcentaje o incidencia de los segundos sobre los primeros, incidencia que tiende a reducirse a medida que aumenta el ingreso.

A los efectos de elaborar un presupuesto, los gastos generales pueden ser considerados como un factor o valor promedio a aplicar sobre los gastos directos mencionados entre los Gastos Directos.

Entre los Gastos Indirectos más significativos se encuentran las retribuciones de personal administrativo y/o técnico afectado a tareas generales del estudio, las cargas sociales, vacaciones, aguinaldo, sobre los salarios del personal administrativo y/o técnico en relación de dependencia, afectado a tareas generales del estudio, el alquiler, expensas, tasas e impuestos, la energía, gas, teléfono, obras sanitarias, Internet, la amortización del equipamiento del estudio (mobiliario, equipos, hardware), el instrumental de dibujo, software, biblioteca, la suscripción de revistas, el asesoramiento legal, contable e impositivo, los útiles y materiales de dibujo y oficina, insumos para computación, los gastos de movilidad, el correo, mensajería, gastos bancarios, los seguros por robo, incendio, accidentes personales, el seguro de responsabilidad profesional, las matrículas profesionales, cuotas societarias, los aportes provisionales, la limpieza del estudio, cafetería, entre muchos otros.

Gastos directos:

Son los costos y gastos posibles de asignar exclusivamente a un trabajo determinado. Entre ellos, los más representativos son los honorarios y/o retribución (incluyendo cargas sociales) de profesionales, dibujantes, operadores de programas de diseño asistido, honorarios de asesores y consultores de las especialidades intervinientes en el proyecto, los honorarios y/o gastos por gestión de trámites municipales, las retribuciones de administrativos afectados directamente a la ejecución del trabajo, las cargas sociales, vacaciones, aguinaldo, sobre los salarios del personal administrativo en relación de dependencia, afectado directamente al trabajo, los gastos de ploteos, copias de planos, fotocopias, carpetas, etc.

Gastos de promoción y organización:

Aquellos originados por las acciones para lograr la obtención de contratos profesionales y para organizar y conducir la actividad interna del estudio con la finalidad de perfeccionar, apoyar y hacer más eficiente la prestación de los servicios profesionales.

Estos gastos pueden estimarse por separado respecto de los gastos generales o en conjunto con ellos.

Impuesto al Valor Agregado:

Cuando la condición ante el IVA del comitente determina que ese impuesto sea facturado por separado del honorario, no tiene incidencia en el honorario y por ende no lo afecta.

Pero el arquitecto deberá aclarar a su comitente, desde el primer momento, que el honorario a convenir se verá incrementado por la alícuota vigente.

La experiencia del arquitecto debería llevarlo a fijar los citados conceptos con suma prudencia, teniendo en cuenta que sería la única variable de ajuste en caso de tener que afrontar una negociación.

 

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista Sepa Cómo INSTALAR


Sepa Cómo Instalaroctubre 30, 2019
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6min190

Aunque la definición más ortodoxa de “Domótica” sugiere que “se trata de una ciencia atinente al hogar, de hecho, “Domus” significa casa en latín, el concepto de “dispositivos inteligentes” resulta ser sumamente útil y aplicable en cualquier lugar, sean viviendas, empresas, zoológicos, locales comerciales, cárceles, universidades… No obstante, los expertos difieren al momento de proponer el segundo vocablo raíz, algunos indican que se trata de “robótica”, otros afirman su procedencia de “automática”. Adoptaremos el término “informática”, definido por la Real Academia de la Lengua Española.

Cierto es que a pesar de los notables avances tecnológicos, resulta imposible admitir en la actualidad el desarrollo de un robot androide con la inteligencia de Einstein. Un robot así no existe, y muy probablemente nunca existirá. Sin embargo, con la tecnología actual, en poco tiempo más podrá emularse una entidad con algunas de esas características, solo las importantes, para cada empresa o persona. No precisamente un robot, sino una computadora capaz de cumplir con los citados conceptos al permanecer en red con una serie de dispositivos especializados (cámaras, interruptores, circuitos), todos ellos integrados a lo largo y ancho de las instalaciones, y que permita a una o unas pocas personas mantener el control total de las instalaciones, equipos y personal.

La Domótica aplicada en las instalaciones ofrece importantes ventajas, conformando una magnífica inversión, sin importar lo pequeña que ella sea, ya que proporciona una gran variedad de ventajas, entre las cuales se pueden destacar el ahorro de energía, el incremento en los niveles de seguridad, un mayor y mejor control centralizado sobre todas las áreas, una óptima comunicación, automatización, ahorro de tiempo, mejoras en la calidad de vida, un incremento del valor de las propiedades, compatibilidad y garantía de funcionalidad en el futuro, y porque no, un alto grado de confort.

Para tener una idea más clara sobre el tema estudiaremos el caso siguiente: Una empresa japonesa ubicada en la ciudad de Monclova, Coahuila, dedicada a la producción de bolsas de aire para automóviles, fue víctima recientemente de una serie de explosiones que ocasionaron la pérdida total de la nave industrial, y daños materiales millonarios a algunas locaciones vecinas. Afortunadamente, las pérdidas humanas fueron nulas. A grandes rasgos, sucedió lo siguiente: Un pequeño incendio fue creciendo y alcanzó los contenedores de un material altamente explosivo; una persona de intendencia se percató del incendio y dio parte a sus superiores para iniciar la evacuación, mientras gracias a la eficiencia de sus sistemas de simulacros, lograron desplazar rápidamente a todo el personal a un espacio seguro. En este caso, la inversión requerida para la adaptación de una red domótica compleja sería inferior comparado con los gastos demandados en la reconstrucción total de la planta, indemnizar a todos los vecinos, e incluso, a un aeropuerto cercano, más otros tipos de costos relacionados a las pérdidas materiales.

En este caso, un grupo de sensores de temperatura y detectores de humo activaron una alarma la cual alertó a los encargados de seguridad, quienes a través de cámaras ipv6 tomaron la afortunada decisión de activar dispositivos antiincendios, cerrar las puertas de esa habitación mediante motores de automatización de puertas, y al mismo tiempo, aislar las áreas críticas de la empresa.

Por lo expresado, concluimos que la domótica no es exclusiva de las viviendas, sino que sus alcances van desde una simple mini-casita, hasta un importante edificio corporativo. En cualquiera de los casos, la seguridad y tranquilidad de las personas resulta invaluable.

Hoy se encuentran en el mercado una serie de dispositivos orientados a la conformación de una “vivienda domótica”, siendo cada vez mayor el número de compañías interesadas en el desarrollo del sector.

 

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista Sepa Cómo INSTALAR


Sepa Cómo Instalaroctubre 21, 2019
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5min226

El concepto de “arquitectura sustentable”, hace mención al hecho de contar con tecnologías capaces de convertir diversas formas de energía y recursos naturales en fuentes aprovechables y utilizables por las sociedades del siglo XXI. En cuanto a los distintos usos que se le puede brindar al agua para colaborar con una vivienda sustentable, describiremos a continuación brevemente tres sistemas, habiendo sido los mismos seleccionados por cubrir significativas necesidades.

El primer caso a especificar es el conocido como “Muro de agua”, sistema definido como “Muros que almacenan agua, los cuales integran un sistema de calefacción al combinar captación y acumulación”.

El segundo es el “Panel solar”. Se trata de un dispositivo el cual aprovecha la radiación solar para generar agua caliente para uso doméstico. Mediante energía térmica se calienta un líquido contenido en su interior, el cual transfiere la temperatura a un depósito con agua para su disposición final. La energía recibida naturalmente no es constante durante todo el año debido al cambio climático. En invierno los días son más cortos, por lo tanto, existen menos horas de Sol. Además, por el frío los dispositivos pueden mermar en cuanto a su rendimiento. Se entiende que en verano éstos, en las mismas condiciones de instalación, presentan la capacidad de calentar un volumen mucho mayor de agua. Por ello mismo, el consumo de agua caliente solar debe llevarse a cabo mediante su acumulación, y así utilizar lo producido en ciertas horas en cualquier momento del día y la noche. Dicha tecnología disminuye notablemente los costos de gas y electricidad, siendo factible de implementar tanto para uso residencial como industrial.

Por último, una de las soluciones para el aprovechamiento directo y eficiente del agua como recurso natural radica en la captación pluvial. Se conoce de forma global como uso racional del agua y “consiste básicamente en conducir el agua de lluvia desde las cubiertas por medio de canalizaciones (canaletas, pluviales, gargantas, bocas de lluvia, etc.) hacia equipos de filtrado y depósitos de almacenamiento o cisternas”.

A partir de allí, el proceso continúa al igual que el tradicional (alimentación de agua por red), una bomba toma el agua de la cisterna y la dirige a un tanque de reserva elevado exclusivo para agua no potable, desde el cual se distribuirá a los distintos artefactos y griferías.

El agua recolectada no puede emplearse para beber, únicamente se destina para la alimentación de depósitos de inodoros, lavarropas, piletas de lavar, riego o para limpieza de patios y autos, debiendo permanecer correctamente indicada en las fuentes de provisión. Gracias a los citados sistemas, el consumo de agua potable puede verse reducido hasta en un 50%, siempre y cuando los esquemas de diseño se desarrollen en zonas geográficas donde cuenten con las condiciones adecuadas de suficiente precipitación como para garantizar su rendimiento diario.

El anterior itemizado de casos constituye tan solo una síntesis acerca de una política tendiente al empleo económico del agua en los hogares, el cual podemos tomar como ejemplo, incorporando sus apartados dentro de un esquema de factibilidad financiera.

Resulta vital tomar conciencia sobre cómo obtener y alcanzar un manejo cuidadoso de los mecanismos de reutilización, captación y almacenamiento del agua, ya que ello nos permitirá contar con un líquido relativamente limpio, de menor costo y sin un desmedido consumo de energía para su empleo cotidiano.

 

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista Sepa Cómo INSTALAR


Sepa Cómo Instalarseptiembre 16, 2019
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5min197

Un profesional de la industria de la construcción debe, en la actualidad, manejar una sumatoria de temas abriendo su formación al conocimiento permanente y activo, para de esta manera interactuar con otras disciplinas y profesionales. Cualquier profesional de la especialidad de la arquitectura y ocupaciones afines, se ve obligado a contar con un adecuado nivel de capacitación y precisión en el manejo de múltiples herramientas, las cuales le posibilitarán administrar un amplio abanico de recursos.

Más allá de las particularidades coyunturales del actual contexto económico, donde las variables financieras han adquirido una trascendental relevancia, consideramos imprescindible que cualquier profesional de la industria de la construcción se encuentre adecuadamente familiarizado con todo lo concerniente a la cotización, presupuesto, costo y precio de su trabajo. Específicamente, la gestión de costos y presupuestos conforma una de las herramientas fundamentales para que el profesional de la arquitectura no pierda dinero y haga rendir al máximo sus recursos. Solo de esa forma lograremos el respeto y la consideración de nuestro cliente en una serie de ítems los cuales valora tanto o más que el trabajo técnico encargado, dado que el desarrollo sano y armónico de las tareas necesarias para materializar una obra, constituyen un factor fundamental de crédito en la profesión. Contribuir al entendimiento y acuerdo de partes que discuten los alcances de un trabajo, constituirá mucho más que una meta y será un fin específico adoptado en favor de sus Comitentes y de la industria en sí.

Solo en apariencia el costo más el beneficio brinda como resultado el precio de un trabajo. En verdad la polinómica de términos definitorios del precio de una obra, consiste en la adición entre el Costo Directo (compuesto por los materiales, mano de obra y equipos o herramientas; vale decir, los recursos empleados para la producción), los Gastos Generales Directos (aquellos que se adjudican en forma directa y unívoca a un trabajo puntual), los Gastos Generales Indirectos (es decir, los gastos de funcionamiento de la sede que produce la obra), el Costo Financiero (el cual se analizará en función de la planificación y programación de la obra), el Beneficio (consistente en los montos que redundan en la ganancia establecida por quien ejecuta la obra), y por último, los costos aplicables sobre las Condiciones y Ambiente de Trabajo (CyAT). Sobre este último punto vale decir, a fin de evitar accidentes y brindar herramientas preventivas, que es necesario aportar un cambio de actitud en el sector empresarial, pero dicho cambio no vendrá únicamente de la mano de los reglamentos y normativas, sino de la efectiva incorporación cotidiana en el trabajo de valores éticos capaces de orientar las conductas, en el marco de los objetivos de calidad, productividad y seguridad.

El siglo XXI le demanda a los profesionales de la industria de la construcción  capacitarse en áreas prácticas, tanto relativas a la tecnología como a la gestión de un emprendimiento. Constituye un notable error descuidar aspectos teóricos como normas reglamentarias, organización y métodos, legislación penal, comercial, previsional, laboral e impositiva aplicables a la actividad, ética y responsabilidad profesional, entre otros aspectos.

Desde luego, que en todos esos campos contaremos con expertos asesores, pero el desconocimiento de la teoría básica del tema podría comprometernos seriamente ante determinadas situaciones.

Por todo lo expuesto, vamos por más formación y conocimientos.

Por el Arq. Gustavo Di Costa

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