Alejandraseptiembre 17, 2021
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3min25
Por el Arq. Gustavo Di Costa
Editor de Revista Sepa Cómo INSTALAR

 

El presupuesto de una instalación determinada supone el costo implicado en su materialización. Al armar el presupuesto se deben considerar y calcular minuciosamente una serie de factores. Su correcto dimensionamiento es imprescindible para llegar a un número real y se mantenga a lo largo del proyecto, favoreciendo de esta forma al comitente y, además, manteniendo la incidencia de cada uno de los términos componentes de ese número total, permitiendo de esta forma, recibir el beneficio proyectado para el trabajo en cuestión. Estadísticamente, la tasa de incumplimiento en los proyectos de construcción es muy elevada: La mayoría, ya sean pequeños o grandes, terminan retrasados y no cumpliendo con el presupuesto.

Según una reciente encuesta desarrollada por la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO), el 73% de los proyectos de construcción finalizan con un desvío de más del 10% en el plazo de obra y el 57% concluyen con un desvío en el costo base superior al 10%. La CAMARCO, entonces, deberá trabajar más eficientemente en la capacitación de sus asociados…

Algunos retrasos en los proyectos son normales: Un pedido de material se desvía, un equipo se rompe, un subcontratista falta, etc. Este es un punto fundamental a considerar en el diseño del presupuesto, ya que cuando se retrasa un proyecto, los gastos generales se incrementan. La mayoría de las obras terminan sobrepasando el presupuesto por varias razones, entre ellas se encuentran errores de estimación, falta de metodología y carencia de control. Si se pretende lograr el control sobre los costos, se deberán controlar indefectiblemente los tiempos de obra.

Para poder hablar sobre el presupuesto relativo a un proyecto de una determinada instalación, primero se debe establecer en qué consiste el citado proyecto. Según el Artículo 46° del Decreto-Ley 7887/55, un proyecto es: “[…] el conjunto de elementos gráficos y escritos que definen con precisión el carácter y finalidad de la obra y permiten ejecutarla bajo la dirección de un profesional. Comprende: 1) Planos generales, a escala conveniente, de plantas, elevaciones principales y cortes, acotados y señalados con los símbolos convencionales, de modo que puedan ser tomados como básicos para la ejecución de los planos de estructura y de instalaciones.; 2) Planos de construcción y de detalles.; 3) Planos de instalaciones y de estructuras con sus especificaciones y plantillas correspondientes.; 4) Presupuesto, pliego de condiciones, llamado a licitación y estudio de propuestas”.
Aspectos de valiosa consideración para no perder capacidad de trabajo.


Alejandraagosto 25, 2021
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4min67
Escribe: Arq. Gustavo Di Costa
Editor de revista INSTALAR

 

La seguridad se ocupa de la prevención de accidentes, identificando los peligros y eliminándolos o poniéndolos bajo control. Por su parte, la higiene tiene como objetivo la prevención de enfermedades profesionales, por ejemplo, hipoacusias o sordera, una enfermedad considerada profesional (en ocasión del trabajo) e irreversible. La Higiene y Seguridad en el Trabajo conforma, entonces, la técnica orientada hacia la prevención de todo daño capaz de afectar la salud de los trabajadores, dadas las condiciones de su trabajo, incluyendo en ellos los del tipo “in itinere”, es decir, aquellos ocurridos en el trayecto del personal hacia su trabajo o en su regreso al hogar.

Los trabajos en altura, dentro de una obra, son frecuentes más cuando las construcciones modernas tienden a ganar espacios en la tercera dimensión, y es ahí donde se generan un gran número de accidentes, los cuales en su mayoría, pueden ser mortales, debido a las caídas a diferente nivel de altura. En el momento de llevar a cabo trabajos donde se tengan que utilizar andamios, o plataformas móviles de acceso, es indispensable y obligatorio el uso del arnés de seguridad, los cuales deben cumplir con los siguientes requisitos: Contar con una línea de vida adecuada, limitar la caída por medio de un dispositivo de inercia, ser resistentes para sostener el peso del obrero, presentar un soporte anclado a una estructura sólida con un punto firme ubicado por encima del plano de trabajo. Además, el personal debe ser certificado por una institución reconocida, presentando un mínimo de 40 horas de entrenamiento. Es indispensable contar con un profesional antes del inicio de la obra, responsable de identificar los riesgos específicos de cada etapa, quien además, confeccionará el Plan o Legajo técnico. Para cumplir con ese objetivo, es necesario establecer un sistema de gestión el cual incluya todas las medidas de seguridad preventivas, correctivas y de control en las obras, mediante la planificación, identificación de áreas problemáticas, coordinación y dirección de las actividades de higiene y seguridad.

Este plan y sistema de gestión debe desarrollarse en la práctica mediante tareas de campo del profesional, que directamente en obra, dictará capacitaciones, procedimientos de trabajo seguro, medición de contaminantes, administración técnica del legajo de obra, investigación de accidentes (si los hubiera), selección de elementos de protección personal y verificación de los mismos luego de su uso, etc. Vale recalcar la capacitación permanente que debe recibir el trabajador, pues es a través de ella que se logran modificar conductas. Tan importantes son las conductas que en la generación de accidentes existen acciones y condiciones inseguras. Siempre encontraremos a ambas en la investigación de un accidente, y sorprendentemente, en una proporción del 90% son las acciones inseguras protagonizadas por las personas las responsables, mientras que las condiciones solo se cuantifican en un 10%.

Una cultura “prevencionista” evitará la mayor cantidad de accidentes.


Alejandraagosto 20, 2021
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5min74
 
Por el Arq. Gustavo Di Costa
Editor de Revista Sepa Cómo INSTALAR

 

Los métodos de riego más utilizados hoy en espacios verdes (riego por aspersión, difusión y goteo) necesitan agua circulando a presión por cañerías, con suficiente presión también a los emisores (aspersores, difusores y goteros), para permitir su adecuado funcionamiento y una distribución correcta del recurso. En esos sistemas a presión es importante, al momento de diseñar el espacio, estimar el caudal de agua disponible y la presión de entrada de la misma. Esos datos pueden ser obtenidos haciendo uso de caudalímetros y manómetros, equipos a disposición en cualquier punto del sistema para averiguar el caudal y la presión.

El caudal es el volumen de agua el cual transita por el sistema de caños en un determinado tiempo. Cuando el caudal y la presión de la red de distribución urbana no son suficientes, se hace necesaria la instalación de un reservatorio de agua y un sistema de bombeo, ingresando el agua al sistema de riego a mayor presión. Ese sistema es accionado con energía eléctrica (más común en ambientes urbanos) o por combustión y, cuándo en funcionamiento, aspira el agua desde un reservatorio hasta el eje de la bomba a través de un tubo, a partir de ese punto, el agua es conducida desde la bomba hasta su destino final por las tuberías de impulsión, con un caudal y presión controlados para llegar hacia su destino final con una presión adecuada para el correcto funcionamiento de los emisores.

Es importante destacar la importancia de mantener el caudal y la presión en un rango específico, de poca variación, ya que al diseñar el sistema de riego, la elección de los elementos y materiales están basados en esos valores iniciales. Un cambio en el caudal o la presión en el sistema podrían llevar a una distribución inadecuada del agua o hasta a la reducción de la vida útil de sus elementos componentes.

Otro factor necesario de considerar, una vez que se afecta la distribución del agua, es la pérdida de carga durante el transporte del líquido en el sistema. Los factores que influyen en la pérdida de carga son el diámetro y longitud de la tubería, el caudal, la velocidad del agua, el material de los tubos (rugosidad) y la presencia de otras piezas (conectores, válvulas, reguladores) en el sistema. Cada elemento del sistema genera un valor distinto de pérdida de carga. Vale destacar que los materiales plásticos, como el polietileno (PE) y el policloruro de vinilo (PVC) generan menor pérdida de carga, y es una de las ventajas del uso de esos materiales en los sistemas para riego. Conocer la pérdida de carga es importante para definir la presión inicial del sistema y habilitar una presión suficiente a los emisores para que el sistema de riego funcione adecuadamente, ya que los mencionados emisores requieren de una presión determinada de trabajo. Los valores de pérdida de carga son, en general, ofrecidos por los fabricantes. En los sistemas de riego a presión es importante observar la interrupción brusca del flujo de agua, capaz de generar una sobrepresión conocida como “golpe de Ariete”. Para reducir los efectos de esa sobrepresión, son instalados algunos dispositivos cómo válvulas de alivio, cámaras de absorción de presión y ventosas.


Alejandrajulio 27, 2021
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4min123
 Escribe: Arq. Gustavo Di Costa
Editor de revista INSTALAR

 

Una edificación energéticamente eficiente es aquella capaz de minimizar el uso de las energías no renovables.

Eficiencia energética

La norma IRAM 11900-2010 establece un cálculo de eficiencia energética de las envolventes de los edificios, otorgando una categoría de “eficiencia energética” en función de la transmisión térmica de la envolvente del volumen.

El coeficiente de transferencia de calor (K) indica cuál es la cantidad de calor que se transmite a través de un determinado material:

  • Por unidad de tiempo
  • Por unidad de superficie.

Cuanto menor es el valor de K, mayor es su capacidad de aislar calor o frío por conducción y convección, siendo más eficiente el sistema.

La transmisión térmica sirve para calcular las necesidades de potencia del equipamiento energético de un ambiente. Así se determina la energía necesaria para mantener la diferencia de temperatura entre el interior y exterior.

La transmisión térmica expresa la aislación que ofrece el vidrio al paso del calor, que por conducción y convección superficial, atraviesa un acristalamiento en la unidad de tiempo.  Cuando entre la superficie exterior y la interior existe una diferencia de temperatura.

El valor K

Si dividimos 1 m2 de nuestra envolvente por la diferencia de temperatura entre sus caras, obtendremos el valor correspondiente a la transmisión térmica, llamado valor K.

Valor permite conocer su nivel de aislación térmica en relación al porcentaje de energía que lo atraviesa:

  • Si el número resultante es bajo, superficie bien aislada.
  • Si el número es alto, superficie térmicamente deficiente.

El valor K depende de la resistencia térmica de cada uno de los elementos constitutivos de la superficie (porcentaje  del elemento se opone al paso del calor), y en particular obedece al espesor de cada capa y a su conductividad térmica.

Se puede observar que el vidrio de 4 mm tienen un valor K casi 4 veces mayor respecto de los elementos tradicionales y muy cercano a la chapa de zinc.

Cada vez que se reemplaza 1 m2 de pared tradicional por 1 m2 de vidrio común, se cuadriplica la carga térmica de un edificio. Esto produce un gran aumento de la cantidad de calefacción y/o refrigeración necesaria para acondicionar el ambiente.

Variando el espesor de ese vidrio entre 3 y 19 mm, el valor de K cambiaría de 5.8 a 5.2 W/m2K, demostrando que, la aislación térmica es prácticamente insignificante.

El valor K para un Doble Vidriado Hermético (DVH) con 12 mm de cámara equivale a 2,80 W/m2°K y para un DVH con vidrio Low-E de baja emisividad el valor K sería cercano a los 1,80 W/m2°K.

El factor K de los diferentes materiales permite llevar a cabo una comparación del aislamiento térmico ofrecido por cada elemento y apreciar las ventajas de elegir un óptimo DVH para las ventanas, al lograr un 50% más de ahorro de energía respecto de un vidrio común.

 


Alejandrajulio 20, 2021
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6min136
Por el Arq. Gustavo Di Costa
Editor de Revista Sepa Cómo INSTALAR

 

En el balance térmico de una edificación, las ventanas han sido consideradas como causantes de pérdidas netas de calor por la diferencia de temperatura interior y exterior. Las ganancias incorporadas gracias al sol, son inferiores a las pérdidas. Es un argumento válido para condiciones climáticas donde los inviernos son muy fríos.

Para ciertas áreas del hemisferio sur con inviernos más templados, el balance podría ser diferente.

Esta ganancia solar se aborda en el diseño y selección de ventanas, puertas y otros acristalamientos.

Los principales inconvenientes del vidrio están relacionados con la falta de aislamiento térmico y el exceso de luz. Las bajas temperaturas de invierno son uno de los principales problemas técnicos del vidrio. La sensación de pared fría, pérdidas de calor y la condensación en su superficie, son consecuencia de la falta de un adecuado aislamiento térmico.

Estas pérdidas de calor se producen a través de tres procesos:

  • Convección
  • Conducción
  • Radiación

Transmisión de calor

Para comprender el comportamiento térmico del vidrio, y realizar el balance térmico , es importante tener presentes los siguientes mecanismos de transmisión del calor:

  • Por su condición de sólido transmite el calor por conducción. Se define como el paso de calor de unas moléculas a otras dentro de la misma sustancia o varias puestas en contacto en el sentido de temperaturas decrecientes.
  • Por su característica transparente, transmite el calor por radiación. Se define como el paso del calor desde un foco que lo produce en sentido radial, en todas direcciones y en línea recta, con la velocidad de propagación de la luz y transmitido a través del éter.

En ambos casos intervienen fenómenos de convección superficial. Se define como el paso de calor de un punto a otro dentro de la masa de un fluido transportado por el movimiento de las moléculas del fluido, dicho movimiento se origina en las variaciones de densidad dentro del fluido receptor del calor.

La pérdida de calor de una casa o edificio se produce en casi todas las direcciones. De acuerdo a los estudios efectuados, aproximadamente, el 35% del total de las pérdidas de calor se ocasionan a través de las aberturas y los vidrios.

Elección de los vidrios

Evitar el ingreso excesivo de calor en verano e impedir que el calor procedente de los sistemas de calefacción escape hacia el exterior durante el invierno, es muy importante considerarlo durante la elección de los vidrios en una edificación.

El exceso de radiación solar está vinculado al efecto invernadero que, al atravesar los infrarrojos solares el vidrio, calienta los materiales sobre los cuales incide, convirtiendo al vidrio en una barrera, quedando atrapados los rayos en el interior de la construcción.

Este fenómeno conforma un recurso energético beneficioso cuando se necesita calentar, pero resulta contraproducente cuando las condiciones interiores no lo necesitan.

En la elección de la utilización de los distintos tipos de vidrios intervienen factores capaces de incidir directa e indirectamente, sobre la transmisión de calor a través del vidrio:

  • El tamaño y la superficie vidriada (horizontal o vertical);
  • El clima
  • La orientación solar de las fachadas;
  • El destino y modalidad de uso del edificio;
  • Los dispositivos de sombreado (exteriores o interiores).

Para encontrar la forma de minimizar la pérdida de energía, es necesario disponer de elementos de medición los cuales permitan cuantificar los consumos energéticos y así brindar una solución.

Se dispone de dos índices:

  • Coeficiente de transmitancia térmica (K)
  • Coeficiente de sombra (CS).

Ambos son ampliamente usados en la industria, al posibilitar medir las ganancias o pérdidas de calor a través de distintos materiales y elementos constructivos.


Alejandrajunio 29, 2021
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6min153
Escribe: Arq. Gustavo Di Costa
Editor de revista INSTALAR

 

Si el espacio a diseñar se ubica sobre napas freáticas altas o posee un horizonte edáfico de baja permeabilidad, debe diseñarse un buen sistema de drenaje. Asimismo, si la intensidad de las precipitaciones es superior a la velocidad de infiltración de la superficie, y el volumen sobrante de agua no es debidamente canalizado, la escorrentía puede causar daños al suelo por erosión o arrastre de semillas, y al sistema radicular de las plantas de un jardín por anegamiento. Una red de desagüe conforma un sistema de canalizaciones, absorbedores y conexiones, el cual recoge el volumen de agua residual y le brinda salida de forma contralada. Este conjunto de elementos canaliza el agua hacia un colector principal que puede conformarse mediante un sistema de zanjas excavadas (impermeabilizadas o no), construidas con un pequeño desnivel para facilitar el flujo del agua. El colector principal puede materializarse con un sistema de tubos de PVC o mangueras tipo poliducto. El caudal de agua excedente es canalizado hasta el lugar de utilización o almacenamiento o hacia la red de desagüe municipal. Es importante tener en cuenta la pendiente de escorrentía de todas las superficies pavimentadas, y de ser posible, el sistema debe diseñarse de tal forma que el agua circule por gravedad.

En zonas ajardinadas, con el objetivo de ahorrar agua, los líquidos pluviales pueden ser derivados mediante canaletas y pendientes hacia las superficies de suelo permeable, de acuerdo con los requerimientos hídricos de cada hidrozona. La reutilización de aguas grises (residuales no cloacales) o blancas (pluviales) para riego es una excelente alternativa de aprovechamiento del recurso. Esto conlleva a la creación de una red de almacenamiento, distribución y riego diferente de la actual de agua potable, por esto, su denominación de “fuente alternativa”. Los sistemas de drenaje pueden constar de tuberías de drenaje, zanjas con material drenante o una combinación de tuberías y zanjas, denominados sistemas mixtos. Las tuberías de drenaje permiten el ingreso del agua por medio de una abertura y ésta luego circula por acción de la gravedad hacia los sectores de recogida. La infiltración del agua a la tubería se da a través de ranuras o poros. El ranurado puede ser total o parcial, dependiendo de su extensión a lo largo de la tubería. El empleo de tubos corrugados le otorga mayor rigidez al sistema. Otro factor el cual aumenta la rigidez son las tuberías de pared doble, mientras que una pared simple otorgará flexibilidad y mayor adaptabilidad a la configuración del terreno en la instalación. Generalmente, se utilizan tuberías corrugadas de doble pared en drenajes profundos, mientras que, si el sistema de drenaje se ubica en los dos metros de profundidad, suelen prescribirse tuberías lisas de pared simple.

Al igual que en los sistemas de riego, el material más comúnmente empleado en los esquemas de drenaje es el Policloruro de Vinilo no plastificado o PVC-U. También se disponen tuberías de polietileno perforado, polipropileno, hormigón poroso o arcilla, estos últimos en menor medida. Al instalar una red de drenaje interna debe considerarse la profundidad de las tuberías, la disposición y el espaciado entre tubos, la pendiente del terreno y su longitud, más el diámetro de las cañerías. Con relación al diámetro, este va de los 50 a 600 milímetros, siendo frecuente el intervalo de 100 a 400 milímetros en el PVC. El diámetro aumentará a mayor jerarquía del colector. Como se puede observar, el Policloruro de Vinilo o PVC es un material muy común en sistemas de riego y desagüe. Las tuberías de PVC son ampliamente consideradas para este tipo de sistemas, ya que además de su gran versatilidad, son duraderas, no requieren mantenimiento y ofrecen un muy bajo costo de instalación. Es un material ignífugo y si cuenta con filtro UV como aditivo, son resistentes a la intemperie. En el caso del riego subterráneo por goteo, el filtro UV no es necesario. Es un material resistente a la abrasión, con alta resistencia mecánica y al impacto, aspecto que le otorga una prolongada vida útil y disminuye los riegos de pérdidas de agua por deterioro del sistema. Es estable e inerte, por lo tanto, el almacenamiento o circulación de agua en contacto con este material es seguro.


Alejandrajunio 18, 2021
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5min171
Por el Arq. Gustavo Di Costa
Editor de Revista Sepa Cómo INSTALAR

Los sistemas de riego por gravedad, o por aspersión y difusión, son grandes consumidores de agua. Estos se utilizaban tradicionalmente para el riego de jardines o espacios con mucho césped. Con la creciente necesidad de disminuir el consumo de agua, fueron proliferando sistemas de riego localizado. Tanto el riego localizado en superficie como el riego subterráneo por goteo conforman técnicas más eficientes en el uso de agua, ya que el emisor se encuentra muy cercano a la planta, y por ello, reduce el volumen de agua suministrada. Asimismo, ambos sistemas permiten la reutilización del agua residual, evitando así el consumo de agua potable.

El riego localizado en superficie es un sistema muy eficiente con la única desventaja de que al no ser debidamente oculto por material vegetal puede alterar la estética del jardín. Para evitar este problema, además del material vegetal, puede emplearse algún tipo de cobertura para ocultarlo. Un elemento muy utilizado son los chips de madera. El material de cobertura también favorece la retención de humedad en el suelo y reduce la evaporación. El riego subterráneo por goteo no presenta una problemática estética, ya que las mangueras se encuentran enterradas, conformando al mismo tiempo, un sistema sumamente eficiente. El aporte de agua se da muy próximo al sistema radicular, por ello reduce al mínimo la pérdida de agua por evaporación o escorrentía. Las instalaciones requieren poco mantenimiento y al permanecer enterradas, se encuentran protegidas de la radiación ultravioleta, minimizando el riesgo de pérdidas por fisuras, fallas o deterioro. La única desventaja es que este tipo de sistema de riego puede requerir una inversión inicial un poco más elevada por la necesidad de enterrar la instalación y de diseñar una red de riego mallada.

El jardín puede dividirse en hidrozonas, agrupando especies en áreas con escasa necesidad de riego, zonas con necesidades moderadas, y aquellas con demandas elevadas. Así, se podrá instalar un sistema de riego diferenciado por hidrozona, donde cada grupo de especies reciba la cantidad justa de agua necesaria. Otro aspecto para tener en cuenta dentro del sistema de riego, lo conforman los puntos donde se producen pérdidas. Estos puntos de pérdidas se suelen dar tanto en la distribución del líquido como en los emisores de riego, y pueden deberse a fugas en las tuberías o canales, o fallos en las uniones por una presión de agua excesiva. Para evitar este problema, las redes presentarán un adecuado mantenimiento y conservación.

Los componentes de un sistema de riego varían según el jardín y el estilo del paisajista responsable del diseño, pero pueden distinguirse algunos elementos siempre presentes. Por ejemplo, todo sistema de riego contará con una conexión de la red al suministro de agua. El material del cabezal de riego o bocatoma, donde se origina la toma de agua, suele ser materializada en polietileno y PVC. El cabezal también puede incluir un manómetro, válvulas y un contador volumétrico, si se desea cuantificar el consumo del sistema. La disposición de la red de distribución será diseñada cuidadosamente para asegurar el transporte adecuado. Una distribución con presión excesiva podría dañar las instalaciones. La carga de partículas también puede causar un daño a las instalaciones al obstruir o corroer las tuberías, por tal motivo, se utilizan materiales resistentes a la abrasión y corrosión. Los más comúnmente empleados son el policloruro de vinilo (PVC) y el polietileno de alta densidad (HDPE). Ambos materiales son muy maleables y de fácil instalación, posibilitando la realización de sistemas de riego sencillos y económicos.


Alejandramayo 26, 2021
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4min189
Escribe: Arq. Gustavo Di Costa
Editor de revista INSTALAR

 

La calidad de vida, principalmente en los grandes núcleos urbanos, está estrechamente ligada a la superficie del espacio verde público disponible por habitante. Según la Organización Mundial de la Salud, las áreas verdes ofrecen un impacto positivo en el bienestar ciudadano, al mejorar la salud mental, promover la actividad física y minimizar la exposición ante contaminantes ambientales. Pero nuestro bienestar no solo depende de la cercanía a esos espacios verdes donde oxigenarnos y recrearnos, sino también, en mayor medida, de la disponibilidad del agua para consumo humano. El aumento de las actividades económicas, el crecimiento poblacional y la inminente crisis climática, hacen que la gestión eficiente y sostenible de este recurso finito resulte indispensable.

El uso de agua para riego es una de las actividades con mayor demanda a nivel mundial. El gran consumo hídrico de los espacios verdes se debe, no solo al aumento de la superficie, sino también, al enfoque en el diseño de esos espacios. Por ejemplo, árboles y arbustos nativos fueron sustituidos por cubiertas de césped, un material con una elevada demanda de riego. En los últimos años, y ante la problemática del consumo de agua, varios profesionales del sector se avocaron al desarrollo de tecnologías de riego eficiente. Asimismo, se verifica una tendencia creciente al uso de especies las cuales se adecuan a ambientes secos o con períodos de sequías, alejándose de los modelos tradicionales de jardinería con especies ornamentales cuyos requerimientos hídricos son superiores a lo deseable.

La ciudad de Buenos Aires es una de las capitales del mundo con menor superficie de espacios verdes por habitante. Para revertir esta tendencia, es necesario aplicar un riguroso proceso de planificación urbana, acompañada por un estilo de diseño innovador capaz de evitar que los espacios verdes públicos se conviertan en grandes consumidores de agua y compitan por un recurso conflictivo para la ciudad. Asimismo, una buena planificación incluye la recopilación de datos, como la distribución e intensidad de las precipitaciones y la determinación de las condiciones ambientales de los espacios a trabajar. Muchas veces el fácil acceso al riego artificial hace que el análisis de las precipitaciones no resulte ser un factor determinante de las especies vegetales a utilizar.

Las problemáticas surgidas en un espacio verde, en relación con la disponibilidad de agua, son tanto la escasez en función de la demanda de los cultivos como un exceso del líquido por drenaje inapropiado. Las inundaciones no solo alteran la experiencia visual del paisaje y la posibilidad de un aprovechamiento recreativo del espacio, sino que además, dañan a los cultivos y deterioran el suelo. En regiones con una marcada estacionalidad y períodos de sequía, la aplicación de técnicas de captación y aprovechamiento del agua de lluvia se torna más necesaria. Junto con un sistema de riego eficiente, la captación y drenaje conforman aspectos esenciales de la gestión del agua en los espacios verdes.


Alejandramayo 19, 2021
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3min161
Por el Arq. Gustavo Di Costa
Editor de Revista Sepa Cómo INSTALAR

 

La función es transportar agua, ya sea para abastecer un determinado lugar o para quitar el sobrante, y que por ejemplo, no se inunden en una tormenta. Los materiales más utilizados para la conducción de agua son: PRFV, PVC, polipropileno y polietileno (PEAD). El PRFV es un material compuesto, formado por una matriz de plástico o resina reforzada con fibras de vidrio. Se trata de un material ligero, resistente y fácil de moldear, por lo que es muy usado en la elaboración de piezas de formas suaves y complejas. El punto fuerte de las resinas plásticas es la carga a la compresión; el de las fibras de vidrio, es la resistencia a la tracción. Soporta muy bien tanto las fuerzas de compresión como las de tracción. Se trata de un material altamente duradero, de extensa vida útil. Por su parte, el PVC se está utilizando con más frecuencia, debido a su bajo costo. Sirven para transportar agua a alta presión y podemos encontrar una gran variedad de diámetros. No deben utilizarse para transportar agua caliente, ya que los materiales de su composición podrían sufrir deformaciones. Presenta un alto poder aislante. Es muy ligero para transportar, su instalación es sencilla, ofrece una gran durabilidad, resiste la abrasión y es flexible. El Polipropileno es el segundo plástico sintético más utilizado en todo el mundo. Comparte muchas características con el polietileno y sus propiedades más importantes son: Es un material liviano, de poca densidad, posee una estructura cristalina con mayor resistencia mecánica, es un excelente aislante eléctrico, de baja absorción de humedad, por esta razón, no se daña con el agua, se puede aplicar con altas temperaturas y es muy resistente a la corrosión. El Polietileno es químicamente el polímero más simple. Es uno de los plásticos más comunes debido a su bajo precio y simplicidad de fabricación, lo cual genera una producción de, aproximadamente, 80 millones de toneladas anuales en el mundo. Es químicamente inerte. Se obtiene de la polimerización del etileno del cual deriva su nombre. Es un material termoplástico que podemos encontrar en numerosos productos cotidianos como una bolsa, un envase, el pomo de una puerta, o inclusive, nuestro celular. Su superficie es blanda y rayable, resulta tenaz y flexible a temperaturas ordinarias.


Alejandramayo 3, 2021
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5min308
Escribe: Arq. Gustavo Di Costa
Editor de revista INSTALAR

El principio general de funcionamiento de las membranas reflectivas consiste en crear cámaras de aire cerradas y mejorar su capacidad aislante con la reflectividad. Históricamente, las cámaras de aire han sido empleadas para mejorar el aislamiento de los cerramientos, el aire es un excelente aislante, sin embargo, presentan transmisión de calor por radiación. Sobre este último punto, actúan los aislantes reflectivos. La reflectividad en las cámaras de aire disminuye la mayor parte de la transmisión de calor por radiación. Por sus características mecánicas, las membranas reflectivas permiten construir cámaras de aire de un modo económico y efectivo, mejorando la eficiencia aislante del sistema. A diferencia de otros materiales aislantes, los cuales solamente actúan sobre una única forma de transmisión de calor: la conducción; las membranas reflectivas aplican sobre dos formas de transmisión: En menor grado la conducción y principalmente la radiación. Por esa razón, la forma óptima de colocarla es justamente aprovechando su efecto sobre la radiación. Esto se logra formando cámaras de aire o enfrentando espacios de aire. Las membranas reflectivas son impermeables al agua, no son afectadas por la humedad y conservan su poder aislante, actuando como barreras de vapor. Dentro del grupo de las membranas reflectivas existen dos tipos de productos principales: Los constituidos por espuma de polietileno y los de burbuja. Las membranas reflectivas de espuma de polietileno cuentan con una estructura de celdas estancas con aire en su interior. Estas celdas hacen que el material sea aislante térmico, así como también, elástico y fácil de manipular. La espuma de polietileno se comercializa en distintos espesores: 2, 5 y 10 mm y tiene incorporada en una de sus caras un film de polietileno con protección contra los rayos ultravioletas. La aislación térmica está dada por masa y por reflexión: La espuma de baja conductividad térmica otorga una efectiva aislación térmica por masa, siendo totalmente impermeable y comportándose como barrera de vapor. La cara de aluminio puro refleja el calor radiante de la cubierta en verano y conserva el calor interno en invierno, dada su baja emisividad. La colocación solapada permite una perfecta continuidad en la aislación.

Una membrana reflectiva de burbuja de polietileno conforma un aislante térmico e hidrófugo reflectivo con burbujas de aire encapsuladas con aluminio puro. Puede ser colocado como aislación bajo piso, sobre muros de mampostería, bajo chapa en tinglados, galpones etc. También se lo utiliza para revestir conductos de aire acondicionado. Debe colocarse en cualquier caso con la cara de aluminio hacia arriba. Es recomendable solapar 5 cm entre sí y sellar con cinta de aluminio. Previene el ingreso de calor en verano y la pérdida de temperatura en invierno, con el consiguiente ahorro de temperatura. Las membranas reflectivas de burbuja se componen de un colchón de burbujas de aire encapsulado en polietileno, de muy eficiente coeficiente de conductividad, lo cual confiere una característica adicional como aislante térmico de masa.

Poseen como característica que son impermeables y se comportan como barrera de vapor (∆=0.013g/m2.h.hPa.). La diferencia entre burbuja y espuma está dada en la cantidad de material utilizado para su fabricación. Las membranas de espuma requieren más materia prima. Ambos presentan resistencias térmicas similares. La espuma se mide por el espesor (5 mm o 10 mm) y la burbuja por su diámetro de aire (10 mm o 30 mm). Las membranas de espuma están fabricadas con una espuma de polietileno de baja densidad, con estructura de celda cerrada. Dicha celda contiene aire estanco, mientras que las membranas de burbujas están formadas por dos láminas de polietileno de baja densidad y burbujas de aire encapsulado adheridas entre ellas, producido en una sola operación de termosellado. Ambas utilizan el aire de diferentes maneras, para lograr una baja conductividad térmica.



Auspician Sepa Cómo Instalar




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