Alejandranoviembre 23, 2021
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4min29
Escribe: Arq. Gustavo Di Costa
Editor de revista INSTALAR

En años recientes, algunos propietarios de pequeñas empresas han comenzado a enfatizar la administración de la experiencia con el cliente (CEM por sus siglas en inglés). Este método reconoce que, con cada interacción, el cliente aprende algo acerca de una empresa lo cual fortalecerá o debilitará su satisfacción y deseo de regresar, volver a adquirir un bien o un servicio de la empresa y recomendarla con otros.

Tener una experiencia positiva con una empresa puede hacer toda la diferencia del mundo, en especial, si los productos y precios son similares a los de los competidores; esta experiencia entonces, se convierte en parte de la ecuación del valor de una compañía. Por ejemplo, asegurar comunicaciones placenteras con el cliente es un punto central de las iniciativas de la CEM. Los sistemas de Call Centers pueden ahorrar costos, pero frustran a las personas.

De acuerdo con Perry Wright, emprendedor y presentador veterano de programas de radio, el 70% de las personas que llama por motivos de negocios son puestas en espera, y casi 60% de ellas cuelga, mientras que el otro 30% no vuelve a llamar. Ofrecer un excepcional servicio al cliente dará a las pequeñas empresas una ventaja competitiva sin importar la naturaleza del negocio, y existen muchísimas herramientas para hacerlo posible. Cuesta mucho más reemplazar a un cliente que mantener a uno y las pequeñas empresas, en realidad, pueden brillar en lo relativo a administrar una relación.

Debido a su contacto estrecho y personal con los clientes a quienes atienden, las pequeñas empresas suelen ser mejores que las grandes para conocer las necesidades de sus demandantes y así ofrecer un servicio personalizado y de excelencia. Es importante identificar los problemas con el servicio al cliente mediante un proceso formal de revisión dentro de la pequeña empresa. Los problemas suelen salir a la luz mediante las quejas del cliente en el curso de las operaciones cotidianas. Todas las empresas se esfuerzan por eliminar dichas quejas de sus clientes. Sin embargo, cuando estas ocurren deben analizarse con detalle para descubrir posibles debilidades en la calidad del producto y/o el servicio al cliente.

Las pequeñas empresas se encuentran, potencialmente, en una mejor posición respecto de las empresas grandes para responder ante tales quejas y, por lo tanto, para lograr una mayor satisfacción entre sus clientes. La mayoría de los problemas tienen solución tan solo cuando se enfrentan en el momento donde se originan, otorgándole al cliente más atención y respeto. Mostrar respeto suele ser más fácil para una pequeña empresa, puesto que tiene menos empleados y se los autorizará para actuar en el mejor interés del cliente.

En cambio, una empresa grande suele asignar esa responsabilidad a un solo gerente, quien tiene un contacto limitado con el cliente. Debemos tener en cuenta que la mayoría de los propietarios de pequeñas empresas no pueden permitirse ignorar las relaciones con sus clientes, pues el propietario de una empresa con solo 100 clientes sentirá la pérdida de uno solo de ellos mucho más que el propietario de una empresa más grande con 1.000 clientes.


Alejandranoviembre 12, 2021
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5min54
Por el Arq. Gustavo Di Costa
Editor de Revista Sepa Cómo INSTALAR

He allí la cuestión… Una vez que el trabajo de una empresa crece más allá de la capacidad de un solo individuo, una organización se hace necesaria. Se deben asignar varios trabajos a diferentes personas y coordinar sus esfuerzos. A medida que la empresa crece, el proceso de organización lleva a la formación de departamentos y divisiones, cada cual con una misión particular. Es aquí donde el administrador debe poner en práctica algunos de los principios fundamentales de la organización. Uno de ellos es el de determinar la forma de organización. Dicha organización dentro de una empresa se representa como una pirámide. Es generalmente recomendable que la altura de ésta no sea muy grande para así tener un flujo rápido de información.

Por otro lado, una pirámide demasiado baja, hace que el control del personal se concentre en pocos individuos. Además, dentro de cada empresa existen divisiones o departamentos que organizarán en forma similar al de la empresa. En la construcción, las superintendencias de campo tienden a adoptar un esquema similar a la de la empresa, siendo, en cierta forma, empresas dentro de la empresa.

Otro principio fundamental de organización es el de la descentralización de operaciones. Por lo general, la empresa del sector de la construcción tiene por necesidad, una oficina central y una o varias oficinas de campo. De aquí se desprende que la empresa se organice en la forma más adecuada a sus operaciones. En una compañía centralizada, todas las decisiones se tomarán en la oficina central, y sólo se informará a las oficinas de campo los procedimientos a seguir. La ventaja de esta organización es que las operaciones están integradas dentro de los objetivos de la compañía. La desventaja puede ser que quien toma las decisiones no cuente con la información adecuada. En una compañía descentralizada, el mayor número de decisiones se analizarán en las oficinas de campo, dejando únicamente las decisiones de tipo general a la oficina central.

Desde luego, este tipo de organización presupone una integración de objetivos para que la compañía no tenga duplicidad de trabajos. En realidad, el grado de descentralización de la empresa, variará con las condiciones propias de ella, pero en general, no será una situación de absoluta centralización o de completa descentralización. El organigrama de una empresa constructora arroja una representación gráfica de los roles y la estructura de la organización. Usando un organigrama, el personal y las partes interesadas pueden reconocer claramente las relaciones operativas, para así conocer cómo funciona este tipo de empresa. El trabajo realizado por una empresa constructora se completa generalmente con un conjunto de personas con diferentes roles y especializaciones. El organigrama de una empresa de construcción puede ayudar a aclarar los canales de comunicación y las áreas de responsabilidad, tanto internamente como con los clientes.

La mayoría de las empresas de construcción son pequeñas compañías llamadas “microempresas”, operadas por un solo propietario con menos de diez empleados. En estas pequeñas acciones, el propietario realiza todas las tareas de gestión de la empresa: Agente de ventas, gerente de proyecto, trabajador calificado y gerente de presupuesto. Sin embargo, en las medianas empresas, dichas labores normalmente se asignan a personas concentradas en tareas especializadas.


Alejandraoctubre 28, 2021
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5min78
Escribe: Arq. Gustavo Di Costa
Editor de revista INSTALAR

Una empresa promedio conserva solo del 70 al 90% de sus clientes cada año. Aunque esta parece una tasa de retención decente, cuesta alrededor de seis veces más adquirir un nuevo cliente respecto del valor de conservar a uno fiel a nuestra marca, sin contar que los nuevos clientes suelen comprar menos en relación con los cautivos. Los clientes perdurables suelen permanecer en una empresa tan solo porque confían en ella, y, como es natural, la confianza se traduce en mayores ventas. Los clientes leales tienden a comprar los productos más costosos de una empresa y son menos sensibles a los incrementos de precios, y también nos recomiendan con sus amistades.

Debido a la gran importancia de retener a los clientes, es esencial que una empresa lo haga de manera eficaz. La administración de las relaciones con el cliente (CRM, cuyas siglas significan Customer Relationship Management), significa diferentes cosas para distintas empresas. Para algunos representan simples sonrisas o comentarios como “gracias” y “vuelva pronto”, comunicada por los empleados a los clientes que acaban de hacer una compra. Para otros, CRM representa un esfuerzo de marketing mucho más amplio, dando lugar a nada menos que una completa personalización de los productos o servicios adaptados a las necesidades individuales de los clientes. Los objetivos de un programa de CRM, para la mayoría de las pequeñas empresas, caen en algún lugar entre estas dos perspectivas.

La administración de las relaciones con el cliente (CRM) es una estrategia de negocios adoptada por la organización, diseñada para optimizar la rentabilidad, los ingresos y la satisfacción del cliente, mediante la orientación focalizada en grupos de clientes altamente definidos y precisos. También, es una manera de aprender más acerca de las necesidades y conductas de los clientes con el propósito específico de construir relaciones más sólidas con ellos.

En cierta forma, CRM es una mentalidad capaz de guiar las estrategias centradas en el cliente, anteponiendo a los compradores, de manera tal de garantizar el triunfo de la marca. La CRM precisa que los clientes sean tratados de la misma forma en que al emprendedor le gustaría ser tratado si él o ella fuera el cliente. Sin importar el nivel de compromiso de una empresa con la administración de las relaciones con el cliente, el mensaje central de todo programa CRM es “Cultivar al cliente para lograr que compren más de una vez”. La empresa capaz de comprometerse con firmeza con dicha idea, apreciará los diversos beneficios que un programa CRM puede ofrecerle. El tema central de la CRM no es nuevo. Por décadas, los emprendedores han reconocido la importancia de tratar bien al cliente. No obstante, aporta un nombre y utilizar las técnicas más nuevas y las tecnologías más innovadoras para implementar prácticas responsables de desarrollar una mejor relación con el cliente.

La CRM moderna se enfoca en 1) los clientes más que en los productos, 2) los cambios en los procesos, sistemas y cultura de la empresa y 3) todos los canales involucrados en el esfuerzo de marketing, desde Internet hasta las ventas de campo. Es posible comprar o desarrollar un software de CRM. Esto no lo llevará a aumentar la retención de clientes, pero puede ayudar si se usa de manera adecuada. Pero lo más importante, debe existir un compromiso organizacional con el concepto, si deseamos que el CRM resulte productivo.


Alejandraoctubre 20, 2021
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5min102
Por el Arq. Gustavo Di Costa
Editor de Revista Sepa Cómo INSTALAR

 

¿Qué distingue a los emprendedores de cualquier otra persona? Su capacidad para ver el potencial de alguna oportunidad que otros pasan por alto y sumar la valentía de tomar las medidas necesarias para poner en marcha el negocio y mantenerlo funcionando…

Las oportunidades para la creación de empresas pueden ser vistas desde dos perspectivas: La del consumo (mercado) y la de la firma (estructura sectorial). Dentro de la primera perspectiva, lo importante radica en la magnitud y diversidad en la demanda de los consumidores como generadora de oportunidades. La segunda perspectiva se focaliza en la estructura industrial, en las características y comportamientos de los mercados sectoriales, los desarrollos tecnológicos y las regulaciones del gobierno. Pero además de esto, es importante una actitud de alerta emprendedora, ello significa la capacidad de reconocer estas oportunidades de negocio con alto potencial, que otros han ignorado, y no pasarlas por alto. Reynolds (1997) plantea un proceso de creación abarcativo que empieza cuando una o más personas tienen una idea empresarial y finaliza cuando la firma ya está establecida y ha superado los primeros años de actividad, logrando consolidarse en el mercado. Este proceso atraviesa cuatro etapas: Concepción, gestación, infancia y adolescencia. El pasaje de una etapa a otra se da a través de períodos de transición, dado que los límites entre las distintas etapas no siempre se encuentran claramente establecidos.

La “concepción” se inicia cuando una persona o un grupo de personas se involucra activamente en la búsqueda de una idea de negocio, teniendo deseo e interés en llevar adelante acciones para concretar su proyecto empresarial, pero sin que aún las haya iniciado. La etapa de “gestación” comienza cuando la persona o grupo de personas involucradas en la nueva idea realizan acciones concretas para llevarla adelante. A quienes han verificado la transición desde la concepción de una idea hasta la etapa de la gestación de la misma (primera transición), se los denomina Emprendedores Nacientes. En la etapa de gestación, el emprendedor validará su idea, haciendo uso de sus capacidades y habilidades para desarrollar la estructura de la firma y conseguir los recursos necesarios para concretar su idea de negocio. La segunda transición ocurre cuando el emprendedor naciente (solo o en equipo) finaliza la etapa de gestación. El resultado puede ser el lanzamiento exitoso de la nueva firma, o el fracaso en la implementación de la idea.

Cuando el proceso de gestación finaliza y la empresa comienza a funcionar, se inicia la etapa de “infancia”. Ella está caracterizada por un alto grado de incertidumbre, ya sea respecto a la realización de la demanda prevista durante la etapa de gestación o al funcionamiento de sus capacidades gerenciales y organizativas dentro de la nueva empresa. El rol del aprendizaje es fundamental en el proceso de selección validado en el mercado en los primeros años. La mayor parte de las empresas nuevas necesitan un período de aprendizaje y afianzamiento en la actividad estimado en cinco años, tiempo en el cual se pone a prueba la factibilidad del proyecto empresarial. Cuando las firmas se consolidan, pasan de la infancia a la adolescencia. Una vez estabilizadas, y si la performance de sus primeros años lo amerita, intentarán expandirse para acercarse al tamaño mínimo eficiente, buscar alternativas innovadoras u otras formas de crecimiento. Una vez definida nuestra meta, y hallada una oportunidad de negocio, es necesario evaluar la factibilidad de ese proyecto empresarial. En la etapa pre-operativa se analizan múltiples aspectos los cuales nos ayudaran a evaluar las posibilidades de éxito -o fracaso- de nuestra empresa…

 


Alejandraseptiembre 28, 2021
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4min129
Escribe: Arq. Gustavo Di Costa
Editor de revista INSTALAR

 

Resulta interesante repasar cómo define el nuevo Código de Edificación de la ciudad de Buenos Aires al rol del Director de obra. Se trata de los ojos técnicos del comitente puestos en la obra, su principal función es toda la gestión productiva de la misma (dirigir las tareas a desarrollar), controlar la calidad, interpretar fielmente los planos para materializar lo proyectado, respetando las medidas de seguridad e higiene de los trabajadores. En otras palabras, es la máxima autoridad de la obra (lo que él dice es lo que se hace), y por eso, se lleva la máxima responsabilidad. Puede ser la misma persona que elaboró el proyecto, eso es lo más deseable, aunque no es necesariamente así. Se trata de un profesional matriculado y su forma de contratación es directa con el comitente. Su lugar de trabajo está compartido entre el estudio y la obra. Para poder ejercer ese control de calidad su herramienta principal es la documentación técnica elaborada por el proyectista. Maneja el libro de órdenes de servicios, el cual tiene carácter legal. No hay que confundir “Director de obra” con “Jefe de obra”, el primero es quien ejerce el “control de calidad” y el segundo es quien “administra los recursos de producción”. Estas tareas no pueden ser ejecutadas por una misma persona, porque podría traicionarse la calidad de la obra. Para preservar el buen uso de la profesión en defensa de los comitentes, esas tareas son totalmente independientes. El Estado entiende legalmente, que se trata de funciones incompatibles.
Con todo ello queda claro que el “Director de obra” no presenta ningún tipo de relación con la empresa constructora, y ostenta total libertad para penalizar a la empresa constructora en función de los intereses del comitente. El Director de Obra es el único representante por parte del Comitente para interactuar con el Jefe de Obra y esa comunicación debe hacerse de manera fehaciente para los asuntos importantes entre ambas partes. Luego de formuladas y confirmadas por escrito, las órdenes de servicio como las notas de pedido pasan a integrar la documentación contractual. Sirven como medio de prueba en caso de intervención judicial.
Son otras funciones del Director de Obra: Aprobar las soluciones de ingeniería propuestas para cambios de obra; autorizar el ingreso de subcontratistas; autorizar el ingreso y egreso de materiales del predio de la obra; controlar los plazos de ejecución; decidir la ejecución y suspensión de tareas; evaluar la idoneidad del personal interviniente en el desarrollo de los rubros que comprende el suministro; revisar, corregir y aprobar las actas de medición, los certificados y facturas respectivas; solicitar y autorizar cambios en la obra; peticionar, supervisar y aprobar todos los ensayos y pruebas que se realicen para asegurar la adecuada calidad de procesos y resultados; y finalmente, supervisar el cumplimiento de las obligaciones laborales, de seguros y municipales.
Datos a tener en cuenta para un sano y claro ejercicio profesional.


Alejandraseptiembre 17, 2021
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3min151
Por el Arq. Gustavo Di Costa
Editor de Revista Sepa Cómo INSTALAR

 

El presupuesto de una instalación determinada supone el costo implicado en su materialización. Al armar el presupuesto se deben considerar y calcular minuciosamente una serie de factores. Su correcto dimensionamiento es imprescindible para llegar a un número real y se mantenga a lo largo del proyecto, favoreciendo de esta forma al comitente y, además, manteniendo la incidencia de cada uno de los términos componentes de ese número total, permitiendo de esta forma, recibir el beneficio proyectado para el trabajo en cuestión. Estadísticamente, la tasa de incumplimiento en los proyectos de construcción es muy elevada: La mayoría, ya sean pequeños o grandes, terminan retrasados y no cumpliendo con el presupuesto.

Según una reciente encuesta desarrollada por la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO), el 73% de los proyectos de construcción finalizan con un desvío de más del 10% en el plazo de obra y el 57% concluyen con un desvío en el costo base superior al 10%. La CAMARCO, entonces, deberá trabajar más eficientemente en la capacitación de sus asociados…

Algunos retrasos en los proyectos son normales: Un pedido de material se desvía, un equipo se rompe, un subcontratista falta, etc. Este es un punto fundamental a considerar en el diseño del presupuesto, ya que cuando se retrasa un proyecto, los gastos generales se incrementan. La mayoría de las obras terminan sobrepasando el presupuesto por varias razones, entre ellas se encuentran errores de estimación, falta de metodología y carencia de control. Si se pretende lograr el control sobre los costos, se deberán controlar indefectiblemente los tiempos de obra.

Para poder hablar sobre el presupuesto relativo a un proyecto de una determinada instalación, primero se debe establecer en qué consiste el citado proyecto. Según el Artículo 46° del Decreto-Ley 7887/55, un proyecto es: “[…] el conjunto de elementos gráficos y escritos que definen con precisión el carácter y finalidad de la obra y permiten ejecutarla bajo la dirección de un profesional. Comprende: 1) Planos generales, a escala conveniente, de plantas, elevaciones principales y cortes, acotados y señalados con los símbolos convencionales, de modo que puedan ser tomados como básicos para la ejecución de los planos de estructura y de instalaciones.; 2) Planos de construcción y de detalles.; 3) Planos de instalaciones y de estructuras con sus especificaciones y plantillas correspondientes.; 4) Presupuesto, pliego de condiciones, llamado a licitación y estudio de propuestas”.
Aspectos de valiosa consideración para no perder capacidad de trabajo.


Alejandraagosto 25, 2021
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4min172
Escribe: Arq. Gustavo Di Costa
Editor de revista INSTALAR

 

La seguridad se ocupa de la prevención de accidentes, identificando los peligros y eliminándolos o poniéndolos bajo control. Por su parte, la higiene tiene como objetivo la prevención de enfermedades profesionales, por ejemplo, hipoacusias o sordera, una enfermedad considerada profesional (en ocasión del trabajo) e irreversible. La Higiene y Seguridad en el Trabajo conforma, entonces, la técnica orientada hacia la prevención de todo daño capaz de afectar la salud de los trabajadores, dadas las condiciones de su trabajo, incluyendo en ellos los del tipo “in itinere”, es decir, aquellos ocurridos en el trayecto del personal hacia su trabajo o en su regreso al hogar.

Los trabajos en altura, dentro de una obra, son frecuentes más cuando las construcciones modernas tienden a ganar espacios en la tercera dimensión, y es ahí donde se generan un gran número de accidentes, los cuales en su mayoría, pueden ser mortales, debido a las caídas a diferente nivel de altura. En el momento de llevar a cabo trabajos donde se tengan que utilizar andamios, o plataformas móviles de acceso, es indispensable y obligatorio el uso del arnés de seguridad, los cuales deben cumplir con los siguientes requisitos: Contar con una línea de vida adecuada, limitar la caída por medio de un dispositivo de inercia, ser resistentes para sostener el peso del obrero, presentar un soporte anclado a una estructura sólida con un punto firme ubicado por encima del plano de trabajo. Además, el personal debe ser certificado por una institución reconocida, presentando un mínimo de 40 horas de entrenamiento. Es indispensable contar con un profesional antes del inicio de la obra, responsable de identificar los riesgos específicos de cada etapa, quien además, confeccionará el Plan o Legajo técnico. Para cumplir con ese objetivo, es necesario establecer un sistema de gestión el cual incluya todas las medidas de seguridad preventivas, correctivas y de control en las obras, mediante la planificación, identificación de áreas problemáticas, coordinación y dirección de las actividades de higiene y seguridad.

Este plan y sistema de gestión debe desarrollarse en la práctica mediante tareas de campo del profesional, que directamente en obra, dictará capacitaciones, procedimientos de trabajo seguro, medición de contaminantes, administración técnica del legajo de obra, investigación de accidentes (si los hubiera), selección de elementos de protección personal y verificación de los mismos luego de su uso, etc. Vale recalcar la capacitación permanente que debe recibir el trabajador, pues es a través de ella que se logran modificar conductas. Tan importantes son las conductas que en la generación de accidentes existen acciones y condiciones inseguras. Siempre encontraremos a ambas en la investigación de un accidente, y sorprendentemente, en una proporción del 90% son las acciones inseguras protagonizadas por las personas las responsables, mientras que las condiciones solo se cuantifican en un 10%.

Una cultura “prevencionista” evitará la mayor cantidad de accidentes.


Alejandraagosto 20, 2021
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5min197
 
Por el Arq. Gustavo Di Costa
Editor de Revista Sepa Cómo INSTALAR

 

Los métodos de riego más utilizados hoy en espacios verdes (riego por aspersión, difusión y goteo) necesitan agua circulando a presión por cañerías, con suficiente presión también a los emisores (aspersores, difusores y goteros), para permitir su adecuado funcionamiento y una distribución correcta del recurso. En esos sistemas a presión es importante, al momento de diseñar el espacio, estimar el caudal de agua disponible y la presión de entrada de la misma. Esos datos pueden ser obtenidos haciendo uso de caudalímetros y manómetros, equipos a disposición en cualquier punto del sistema para averiguar el caudal y la presión.

El caudal es el volumen de agua el cual transita por el sistema de caños en un determinado tiempo. Cuando el caudal y la presión de la red de distribución urbana no son suficientes, se hace necesaria la instalación de un reservatorio de agua y un sistema de bombeo, ingresando el agua al sistema de riego a mayor presión. Ese sistema es accionado con energía eléctrica (más común en ambientes urbanos) o por combustión y, cuándo en funcionamiento, aspira el agua desde un reservatorio hasta el eje de la bomba a través de un tubo, a partir de ese punto, el agua es conducida desde la bomba hasta su destino final por las tuberías de impulsión, con un caudal y presión controlados para llegar hacia su destino final con una presión adecuada para el correcto funcionamiento de los emisores.

Es importante destacar la importancia de mantener el caudal y la presión en un rango específico, de poca variación, ya que al diseñar el sistema de riego, la elección de los elementos y materiales están basados en esos valores iniciales. Un cambio en el caudal o la presión en el sistema podrían llevar a una distribución inadecuada del agua o hasta a la reducción de la vida útil de sus elementos componentes.

Otro factor necesario de considerar, una vez que se afecta la distribución del agua, es la pérdida de carga durante el transporte del líquido en el sistema. Los factores que influyen en la pérdida de carga son el diámetro y longitud de la tubería, el caudal, la velocidad del agua, el material de los tubos (rugosidad) y la presencia de otras piezas (conectores, válvulas, reguladores) en el sistema. Cada elemento del sistema genera un valor distinto de pérdida de carga. Vale destacar que los materiales plásticos, como el polietileno (PE) y el policloruro de vinilo (PVC) generan menor pérdida de carga, y es una de las ventajas del uso de esos materiales en los sistemas para riego. Conocer la pérdida de carga es importante para definir la presión inicial del sistema y habilitar una presión suficiente a los emisores para que el sistema de riego funcione adecuadamente, ya que los mencionados emisores requieren de una presión determinada de trabajo. Los valores de pérdida de carga son, en general, ofrecidos por los fabricantes. En los sistemas de riego a presión es importante observar la interrupción brusca del flujo de agua, capaz de generar una sobrepresión conocida como “golpe de Ariete”. Para reducir los efectos de esa sobrepresión, son instalados algunos dispositivos cómo válvulas de alivio, cámaras de absorción de presión y ventosas.


Alejandrajulio 27, 2021
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4min224
 Escribe: Arq. Gustavo Di Costa
Editor de revista INSTALAR

 

Una edificación energéticamente eficiente es aquella capaz de minimizar el uso de las energías no renovables.

Eficiencia energética

La norma IRAM 11900-2010 establece un cálculo de eficiencia energética de las envolventes de los edificios, otorgando una categoría de “eficiencia energética” en función de la transmisión térmica de la envolvente del volumen.

El coeficiente de transferencia de calor (K) indica cuál es la cantidad de calor que se transmite a través de un determinado material:

  • Por unidad de tiempo
  • Por unidad de superficie.

Cuanto menor es el valor de K, mayor es su capacidad de aislar calor o frío por conducción y convección, siendo más eficiente el sistema.

La transmisión térmica sirve para calcular las necesidades de potencia del equipamiento energético de un ambiente. Así se determina la energía necesaria para mantener la diferencia de temperatura entre el interior y exterior.

La transmisión térmica expresa la aislación que ofrece el vidrio al paso del calor, que por conducción y convección superficial, atraviesa un acristalamiento en la unidad de tiempo.  Cuando entre la superficie exterior y la interior existe una diferencia de temperatura.

El valor K

Si dividimos 1 m2 de nuestra envolvente por la diferencia de temperatura entre sus caras, obtendremos el valor correspondiente a la transmisión térmica, llamado valor K.

Valor permite conocer su nivel de aislación térmica en relación al porcentaje de energía que lo atraviesa:

  • Si el número resultante es bajo, superficie bien aislada.
  • Si el número es alto, superficie térmicamente deficiente.

El valor K depende de la resistencia térmica de cada uno de los elementos constitutivos de la superficie (porcentaje  del elemento se opone al paso del calor), y en particular obedece al espesor de cada capa y a su conductividad térmica.

Se puede observar que el vidrio de 4 mm tienen un valor K casi 4 veces mayor respecto de los elementos tradicionales y muy cercano a la chapa de zinc.

Cada vez que se reemplaza 1 m2 de pared tradicional por 1 m2 de vidrio común, se cuadriplica la carga térmica de un edificio. Esto produce un gran aumento de la cantidad de calefacción y/o refrigeración necesaria para acondicionar el ambiente.

Variando el espesor de ese vidrio entre 3 y 19 mm, el valor de K cambiaría de 5.8 a 5.2 W/m2K, demostrando que, la aislación térmica es prácticamente insignificante.

El valor K para un Doble Vidriado Hermético (DVH) con 12 mm de cámara equivale a 2,80 W/m2°K y para un DVH con vidrio Low-E de baja emisividad el valor K sería cercano a los 1,80 W/m2°K.

El factor K de los diferentes materiales permite llevar a cabo una comparación del aislamiento térmico ofrecido por cada elemento y apreciar las ventajas de elegir un óptimo DVH para las ventanas, al lograr un 50% más de ahorro de energía respecto de un vidrio común.

 


Alejandrajulio 20, 2021
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6min323
Por el Arq. Gustavo Di Costa
Editor de Revista Sepa Cómo INSTALAR

 

En el balance térmico de una edificación, las ventanas han sido consideradas como causantes de pérdidas netas de calor por la diferencia de temperatura interior y exterior. Las ganancias incorporadas gracias al sol, son inferiores a las pérdidas. Es un argumento válido para condiciones climáticas donde los inviernos son muy fríos.

Para ciertas áreas del hemisferio sur con inviernos más templados, el balance podría ser diferente.

Esta ganancia solar se aborda en el diseño y selección de ventanas, puertas y otros acristalamientos.

Los principales inconvenientes del vidrio están relacionados con la falta de aislamiento térmico y el exceso de luz. Las bajas temperaturas de invierno son uno de los principales problemas técnicos del vidrio. La sensación de pared fría, pérdidas de calor y la condensación en su superficie, son consecuencia de la falta de un adecuado aislamiento térmico.

Estas pérdidas de calor se producen a través de tres procesos:

  • Convección
  • Conducción
  • Radiación

Transmisión de calor

Para comprender el comportamiento térmico del vidrio, y realizar el balance térmico , es importante tener presentes los siguientes mecanismos de transmisión del calor:

  • Por su condición de sólido transmite el calor por conducción. Se define como el paso de calor de unas moléculas a otras dentro de la misma sustancia o varias puestas en contacto en el sentido de temperaturas decrecientes.
  • Por su característica transparente, transmite el calor por radiación. Se define como el paso del calor desde un foco que lo produce en sentido radial, en todas direcciones y en línea recta, con la velocidad de propagación de la luz y transmitido a través del éter.

En ambos casos intervienen fenómenos de convección superficial. Se define como el paso de calor de un punto a otro dentro de la masa de un fluido transportado por el movimiento de las moléculas del fluido, dicho movimiento se origina en las variaciones de densidad dentro del fluido receptor del calor.

La pérdida de calor de una casa o edificio se produce en casi todas las direcciones. De acuerdo a los estudios efectuados, aproximadamente, el 35% del total de las pérdidas de calor se ocasionan a través de las aberturas y los vidrios.

Elección de los vidrios

Evitar el ingreso excesivo de calor en verano e impedir que el calor procedente de los sistemas de calefacción escape hacia el exterior durante el invierno, es muy importante considerarlo durante la elección de los vidrios en una edificación.

El exceso de radiación solar está vinculado al efecto invernadero que, al atravesar los infrarrojos solares el vidrio, calienta los materiales sobre los cuales incide, convirtiendo al vidrio en una barrera, quedando atrapados los rayos en el interior de la construcción.

Este fenómeno conforma un recurso energético beneficioso cuando se necesita calentar, pero resulta contraproducente cuando las condiciones interiores no lo necesitan.

En la elección de la utilización de los distintos tipos de vidrios intervienen factores capaces de incidir directa e indirectamente, sobre la transmisión de calor a través del vidrio:

  • El tamaño y la superficie vidriada (horizontal o vertical);
  • El clima
  • La orientación solar de las fachadas;
  • El destino y modalidad de uso del edificio;
  • Los dispositivos de sombreado (exteriores o interiores).

Para encontrar la forma de minimizar la pérdida de energía, es necesario disponer de elementos de medición los cuales permitan cuantificar los consumos energéticos y así brindar una solución.

Se dispone de dos índices:

  • Coeficiente de transmitancia térmica (K)
  • Coeficiente de sombra (CS).

Ambos son ampliamente usados en la industria, al posibilitar medir las ganancias o pérdidas de calor a través de distintos materiales y elementos constructivos.



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