Calidad, un factor clave a mejorar en la industria

La llamada Industria de la Construcción constituye uno de los motores de la economía de nuestro país, tanto en infraestructura pública como de obras particulares, conformando un sector el cual refleja, indefectiblemente, los índices de crecimiento económico y el nivel de vida de sus ciudadanos.

La responsabilidad social de las Empresas Constructoras, asume un objetivo inseparable de las políticas empresariales. La construcción de obras no solamente permanece enfocada en la realización de un contrato, sino además, en mejorar la calidad de vida de una comunidad. El servicio al cliente deberá contemplar, más que una estructura, una estrategia encaminada a modificar los sistemas empresariales, utilizando la tecnología no solamente aplicada en los equipos de construcción, sino en esquemas de información, ofreciendo nuevas alternativas (ecológicas, económicas, tecnológicas, etc.) capaces de desarrollar mejores prácticas para lograr un cliente satisfecho, como así también, atender las expectativas y requisitos de las partes interesadas en las mismas.

Entregar los proyectos con los mejores estándares de calidad crea confiabilidad, otorgando como beneficio económico empresarial una activa y abundante cartera de clientes. Es decir, tomar como objetivo la calidad constructiva optimiza la calidad de vida del individuo, pero paralelamente, brinda y brindará, sin lugar a dudas, notables beneficios inmediatos y futuros para las empresas constructoras, cooperando para mejorar sus desempeños globales y proporcionando sólidas bases para las iniciativas de desarrollo sostenible. El costo de la no calidad, conocido también como el “precio del desvío”, permanece compuesto por aquellos gastos generados a partir de ineficiencias o errores, los cuales muchas veces resultan ser evitables, como, por ejemplo, incumplimientos, desperdicios, devoluciones, reparaciones, retrabajos, imprevistos, costos por atención ante quejas o exigencias del cumplimiento de garantías, que potencialmente, pueden convertirse en conflictos legales.

El enfoque basado en la Calidad tiende a desarrollar la capacidad de proporcionar productos y servicios responsables de satisfacer, no solo los requisitos de los clientes, sino también, los legales y reglamentarios. Este enfoque amplio permite mejorar la satisfacción de los clientes abordando riesgos y oportunidades con las particularidades de cada proyecto. En paralelo, permitirá mejorar los niveles de productividad en las obras, beneficiando la rentabilidad de las mismas y de las empresas en el largo plazo. Adoptando la definición de las Normas ISO 9000, podemos afirmar que “Calidad es el grado en el que un conjunto de características inherentes del producto o servicio cumple con los requisitos (necesidad o expectativa, generalmente implícita u obligatoria) de las partes interesadas”.

El personal encargado de cualquier fase de la obra constituye el primer eslabón en la cadena de la Calidad, puesto que cualquier fallo de la persona restará calidad al conjunto. Por ello, el compromiso de las Direcciones, tanto de las casas matrices como de cada una de las obras y las políticas de las empresas al respecto, son fundamentales para el proceso cultural que implica incorporar a la calidad como un aspecto clave del negocio y de la vida de las empresas, a efectos de cumplir los compromisos con los mayores beneficios posibles.

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