Sepa Cómo Instalaragosto 14, 2019
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Además de calefaccionar, ¿puede el artefacto ayudar al aspecto general del ambiente? Con ello nos referimos a la utilización de un leño a gas, por ejemplo, ya que en general, los calefactores actuales son bastantes sobrios y decorativos. Atención al empleo de un leño a gas, equivalente a un calefactor infrarrojo, ya que un quemador de gas natural calienta el material refractario encargado de imitar a los troncos de leña.

Estos se proveen también por cantidad de calorías, son de fácil instalación y poseen válvula de seguridad. En lo posible, vale brindarles una entrada de aire, la cual puede ser una reja de 15 x 15 cm ubicada en una pared lo más próxima posible; o bien, un conducto, si el espacio lo permite, a efectos de generar una toma de aire para que el equipo no lo consuma desde el ambiente.

Si bien ello genera un mayor costo respecto de un calefactor común, además de calefaccionar, le puede brindar un toque muy acogedor a un estar o a un comedor, por ejemplo, donde la toma de gas permanece ubicada en un lugar ideal para ello. A fin de verificar las calorías necesarias para un ambiente, debemos realizar un balance térmico. Dicho análisis es el más seguro a efectos de encontrar el requerimiento necesario; pero muchas veces para un único ambiente conforma un cálculo engorroso.

Un sistema de cálculo sencillo, a los fines de conocer las calorías necesarias, consiste en estimar las medidas del ambiente a calefaccionar (largo, ancho y alto). Ello nos brindará el metraje cúbico. Ese valor, multiplicado por un coeficiente el cual variará de acuerdo con la ubicación de la vivienda y su implantación (por ejemplo, si todas las medianeras permanecen libres, resulta óptimo conocer los volúmenes de aire en torno a la vivienda en cuanto a espacio se refiere, etc.), este coeficiente será de entre 50 a 60 para dormitorios, y de 60 a 70 para estar o comedores.

Lo cierto es que ni bien llegan los primeros fríos, comienzan las corridas del usuario demandando la compra de calefactores para su instalación. Adquisición la cual, con más comodidad, mejor costo y tiempo, se debería realizar en períodos de clima templado.

Compra del equipo

Más allá del asesoramiento efectuado por parte de un vendedor en el momento de la compra de un equipo calefactor, el usuario puede también consultar con un profesional instalador, hecho que -lamentablemente- rara vez sucede.

En general, todo comienza en el local de electrodomésticos o en el supermercado. Continúa cuando el instalador pasa su factura, y termina o cuando hace mucho frío y el vendedor al cual se le reclama, manda al usuario a consultar con el service, o al instalador; o finalmente, cuando llega la primera factura de gas, momento en el cual las palabras sobran.

Ante la necesidad de un artefacto calefactor trataremos de responder a las siguientes premisas:

  • ¿Qué espacio de la casa se va a calefaccionar?
  • ¿Cuántos metros cúbicos tiene?
  • ¿Cuántos habitantes estables cuenta ese ambiente?
  • ¿Tiene ventilación natural?
  • ¿Qué tipo de artefacto de todos los provistos por el mercado se puede instalar?
  • ¿Cómo se va a ventilar ese espacio?

Con esas preguntas respondidas obtendremos mejores resultados en la compra del equipo calefactor adecuado para el ambiente a acondicionar. Siempre es necesario el asesoramiento por parte de un profesional gasista matriculado, a fin de habilitar el equipo para un funcionamiento sustentable, de bajo mantenimiento y, especialmente, seguro para los usuarios.


Sepa Cómo Instalaragosto 12, 2019
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Aquellas obras de importantes superficies, a menudo, disponen de dos o más unidades separadas de calefacción y aire acondicionado para diferentes pisos o áreas. Los sistemas múltiples garantizan un óptimo confort mientras ahorran energía, al posibilitar mantener diferentes zonas de la unidad a distintas temperaturas. Los ahorros más significativos ocurren cuando una unidad dispuesta en una zona vacante puede desactivarse. En lugar de diseñar dos sistemas separados, los proyectistas en sistemas de aire acondicionado y ventilación pueden proporcionar sistemas automáticos por zonas, capaces de funcionar con un sistema. La canalización de los mimos ofrece una serie de reguladores controlados termostáticamente, encargados de asegurar un flujo de aire en cada zona.

Aunque es algo nuevo en la construcción residencial, los termóstatos, reguladores y controles para la división en zonas centrales de los sistemas, han sido aplicados con éxito durante años en edificios corporativos. Si los especialistas en calefacción y aire acondicionado piensan que la instalación de dos o tres unidades separadas es necesaria, en paralelo, estudiarán y dimensionarán el costo de un solo sistema con un control por regulador sobre la canalización. Tal sistema se diseñará cuidadosamente a los fines de asegurar que el soplador no sea dañado si los reguladores se obturan ante varios conductos surtidores. Ante la posibilidad descripta, el soplador intenta delegar el mismo flujo de aire, pero ahora solamente a través de unos pocos conductos. La presión creada contra las aletas del soplador provocará un severo daño al motor.

Los expertos detallan la existencia de tres opciones primarias de diseño. La primera de ellas consiste en instalar un sistema manufacturado, el cual dispone de un conducto de puente con flujo de aire dirigible, conectando así el pleno surtidor con la canalización de retorno. La instalación del puente regulador con flujo de aire dirigible resulta el método típico. Cuando solamente una zona permanece abierta, el regulador de puente con flujo de aire dirigible, quien responde automáticamente a los cambios de presión verificados en el sistema del conducto, se abre para permitir parte del aire disponible, tomando un “atajo” directo al conducto de vuelta, y así disminuir la presión total en la canalización.

Una segunda opción de diseño creará dos zonas y agrandará el tamaño de la canalización, de modo que cuando el regulador se cierra en un sector, el soplador no sufra daños. Solamente se recomienda este método para dos zonas de cargas, aproximadamente iguales, de calefacción y enfriamiento.

La tercera opción habilita a diseñar un sistema de aire acondicionado y ventilación de velocidad variable, mediante un ventilador de velocidad variable para el sistema de conducto. Dado que los sistemas de velocidad variable resultan, generalmente, más eficientes respecto de los sistemas de una velocidad, se logrará un incremento significativo de los ahorros.

Controles de temperatura

El tipo más básico de sistema de control de temperatura se resume a la instalación de un termostato de calefacción y enfriamiento. Los termóstatos programables pueden ahorrar mucha energía en los hogares al ajustar automáticamente el nivel de temperatura cuando los usuarios se encuentran durmiendo o fuera del hogar. Cabe asegurarse que el termóstato programable seleccionado permanezca diseñado para el equipo de calefacción en particular y de enfriamiento a controlar. Ello es especialmente importante para las bombas de calor, pues un incorrecto termóstato programable puede, en realidad, incrementar sensiblemente el consumo de energía. Un termóstato se situará centralmente dentro de la zona. Obviamente, no debe recibir luz directa del Sol o ubicarse cerca de un electrodoméstico generador de calor. Algunos propietarios han experimentado incomodidad y un más alto consumo de energía por años, ya que el aire de un ático se filtró en la cavidad de la pared detrás del termóstato, provocando que el sistema de enfriamiento o calefacción funcionara por mucho más tiempo de lo necesario.


Sepa Cómo Instalaragosto 8, 2019
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En caso de incendio, proteger las vidas de las personas es lo más importante. Todos los ocupantes del edificio deben tener la oportunidad de evacuar a tiempo, y el tiempo disponible depende en gran parte de los materiales escogidos y su comportamiento frente al fuego.

Con el fin de facilitar y optimizar este proceso, la Unión Europea ha adoptado la Norma EN 13501, introducida en la década del 2000, donde se especifican una serie de ‘clases’ que determinarán las propiedades anti-incendio de los distintos materiales de una solución arquitectónica. Sus clasificaciones se unifican y comparan con base en los mismos métodos de prueba, y actualmente se toman como referencia en muchos países del mundo.

Hemos recopilado sus nomenclaturas más importantes, para comprender de mejor manera el nivel de ‘seguridad’ de nuestro entorno construido, y la protección que entregamos como arquitectos al elegir los materiales de nuestros proyectos.

Reacción al fuego

Los materiales y productos se pueden clasificar en 7 ‘Euroclases’ distintas, según la manera en que reaccionan al fuego. Para entender esta clasificación, es importante considerar la combustión súbita generalizada o Flashover, que es el momento en que los materiales combustibles –no involucrados en el incendio original– comienzan a arder, acrecentando la temperatura en la habitación y aumentando su velocidad de propagación.

A1

No combustible y no contribuye al fuego. Entre ellos podemos encontrar materiales y/o productos de concreto, vidrio, acero, piedra natural, ladrillos, y cerámicos.

A2

Poco combustible y muy baja contribución al fuego, sin causar Flashover. Entre ellos podemos encontrar materiales y/o productos similares a los Euroclase A1, pero con un pequeño porcentaje de componentes orgánicos.

B

Poco combustible y muy baja contribución al fuego, pero si causan Flashover. Entre ellos podemos encontrar materiales y/o productos como las placas de yeso y algunas maderas con protección al fuego.

C

Combustible, causa Flashover a los 10 minutos. Entre ellos podemos encontrar materiales y/o productos como la espuma fenólica, o placas de yeso con revestimientos superficiales más gruesos.

D

Combustible, causa Flashover antes de 10 minutos. Entre ellos podemos encontrar materiales y/o productos de madera sin protección, variando su reacción según su espesor y su densidad.

E

Combustible, causa Flashover antes de 2 minutos. Entre ellos podemos encontrar materiales y/o productos como tableros de fibra de baja densidad, o sistemas de aislamiento compuestos de plástico.

F

Comportamiento indeterminado. Materiales y/o productos no testeados.

S

Opacidad del Humo. Capacidad del elemento de no producir humos. Se divide en:

  • S1. Baja opacidad y producción de humos.
  • S2. Mediana opacidad y producción de humos.
  • S3. Alta opacidad y producción de humos.

D

Caída de Gotas. Capacidad del elemento de no producir ni gotas ni partículas inflamadas. Se divide en:

  • D0. No produce gotas ni partículas.
  • D1.Produce gotas y/o partículas no inflamadas.
  • D2. Produce gotas y/o partículas inflamadas.

Resistencia al Fuego

Cada elemento constructivo se comporta de manera distinta al entrar en contacto con el fuego, y su resistencia se mide en base a los siguientes parámetros (o sus combinaciones). Esta clasificación es acompañada habitualmente por un número (en minutos: 15, 30, 45, 60, 90, 120, 180, 240 o 360) que indica el tiempo en que estos parámetros se cumplen. [2] A modo de ejemplo, un REI 90 indica que un elemento constructivo mantiene su estabilidad (R), integridad (E) y su aislamiento térmico (I) durante 90 minutos.

R

Capacidad Portante. Capacidad del elemento constructivo de resistir mecánicamente, sin perder sus propiedades estructurales. Aunque los criterios de rendimiento varían según la solución constructiva, y las cargas que reciben –axiales (como muros o pilares) o en flexión (como pisos o vigas)–, en los dos casos se mide su tasa de deformación y su deformación máxima.

E

Integridad. Capacidad del elemento constructivo de impedir el paso de fuego y gases calientes hacia un recinto no afectado por el incendio.

I

Aislamiento. Capacidad del elemento constructivo de impedir el aumento de temperatura en la cara no expuesta directamente al fuego.

Otros parámetros importantes a considerar:

  • W (Radiación).Capacidad del elemento de evitar la transmisión del fuego hacia un recinto no afectado, a causa del exceso de calor irradiado a través del elemento.
  • M (Acción mecánica). Capacidad del elemento de resistir el impacto por la falla estructural de otro elemento cercano.
  • C (Cierre automático).Capacidad de puertas y ventanas de cerrarse completamente sin intervención humana.
  • K (Protección contra incendios de revestimientos). Capacidad de los revestimientos de muros y techos de entregar protección a los componentes que se encuentran detrás de ellos.

La intención de este artículo es acercarnos de manera sencilla a la protección anti incendios, a través de una de las normas más referidas al rededor del mundo. Es importante aclarar que este es un tema serio, que debe ser siempre evaluado por expertos, considerando las normativas locales y las especificaciones técnicas de cada material y producto utilizado.

 

Fuente: www.plataformaarquitectura.cl


Sepa Cómo Instalaragosto 5, 2019
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El hombre, a lo largo de su historia, ha puesto especial énfasis en el arte de construir. La historia de la arquitectura nos muestra cómo fue adquiriendo conocimientos, técnicas, habilidades y experiencias, desde las más rudimentarias a las más complejas. En este proceso de aprendizaje, el hombre comprendió que “la idea” (el proyecto) debía ser muy bien pensada, estudiada y desarrolla en plenitud, para que cuando se materializara “la obra” (construcción) pudieran satisfacerse las expectativas y necesidades de quien o quienes la habían encomendado. Debió estudiar materiales y desarrollar otros. Aprendió a planificar las obras y analizar distintas técnicas constructivas, a fijar tiempos de ejecución y optimizar los recursos. Además, la actividad de la construcción demanda del trabajo de muchísimas personas, entonces, surgió la necesidad de que alguien -suficientemente idóneo y capaz- asumiera la dirección o gerenciamiento, con la función de equilibrar el empleo de los recursos y coordinar las actividades de los participantes, a fin de lograr un óptimo resultado.

El hombre, por medio del ingenio y de las técnicas desarrolladas en consecuencia, creó sistemas para disminuir el esfuerzo físico e incrementar la velocidad en la ejecución de las diversas tareas. La era industrial, la aparición de la máquina, el avance científico y tecnológico, la creación de nuevos materiales, la disponibilidad de recursos económicos, el crecimiento de la población demandante de una mayor cantidad de bienes y servicios, y entre otros muchos, el estudio y la capacitación en forma masiva en todas las áreas del conocimiento, modificaron sensiblemente a la industria de la construcción.

Esta breve reflexión tiene por objeto plantear qué ha ocurrido en el proceso de producción de una obra -y paradójicamente- qué aspectos no se han modificado con el paso del tiempo.

Quien encomienda a un profesional una obra tiene como objetivo principal obtener un buen edificio, el cual satisfaga sus necesidades, expectativas e interés económico. En particular, dicho comitente encargará su realización, si comparando el valor de plaza y el costo total de obra del edificio, se colman sus expectativas en cuanto a la ecuación costo-beneficio.

Un edificio es uno de los pocos productos de la actividad del hombre cuyo precio, calidad, plazo de ejecución y otras características especiales, deben establecerse antes de su ejecución material. A diferencia de los productos industriales, donde el precio se determina después de elaborado el mismo, en el caso de las obras de arquitectura se debe establecer anticipadamente.

Entonces, se deberá partir de un proyecto el cual permita establecer un correcto diseño del producto, con toda la documentación gráfica presente en su contenido -con exactitud y detalle de todas las características generales y particulares del edificio a construir-, en el todo y en cada una de sus partes. Un pliego de especificaciones técnicas claro y preciso, permitiendo conocer con la mayor exactitud posible, la calidad del producto. Un presupuesto responsable de detallar y analizar, con amplio criterio, los costos directos e indirectos. Una programación y planificación de la producción llevada a cabo con profesionalismo y experiencia, la cual acote las tareas a realizar y sus interrelaciones, con fin de conocer, entre otros, el plazo total de la obra, los trabajos críticos, el personal y/o subcontratistas necesarios, las fechas tempranas y tardías en la disponibilidad de los materiales y equipos.

De todo lo expuesto, y únicamente habiendo citado algunos temas a modo de llamado de atención, dentro de un vasto universo, la actividad de la construcción le ha permitido al hombre administrar con mayor eficiencia su recurso más importante: “El tiempo”, y que paradójicamente, ello lo ha logrado pensando para tener más tiempo para pensar. Así mismo, y como consecuencia, disponer de más tiempo para pensar potencia la etapa de proyecto y planificación. Desde el punto de vista económico, esto se ha traducido, a lo largo de los años, en una disminución paulatina de costos y una mayor productividad.

 

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista Sepa Cómo INSTALAR


Sepa Cómo Instalaragosto 1, 2019
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El Polietileno de Alta Densidad Reticulado (PE-x) se aplica en tuberías de insuperables características mecánicas, químicas y térmicas, ofreciendo una elevada calidad y fiabilidad, que le confieren notables propiedades. El PE-x resulta ideal para su aplicación en sistemas de piso radiante.

Ocho recomendaciones para la instalación de PE-x:

  1. Para la instalación del suelo radiante se requiere, aproximadamente, 7 cm de espesor, entre aislamiento y mortero de cemento.
  2. Se recomiendan espesores no menores a 4 cm ni mayores a 6 cm de mortero, a fin de no elevar la inercia térmica del sistema.
  3. Para empezar los trabajos se deberá contar con todos los tabiques elevados y las instalaciones cloacales terminadas.
  4. La superficie debe permanecer nivelada y limpia, a fin de permitir la colocación del aislante en forma fácil y prolija.
  5. La proyección de la ubicación del colector en un punto baricéntrico de la obra ayuda a distribuir mejor los circuitos.
  6. Se recuerda no superar los 120 metros de longitud de cada circuito.
  7. La separación de tubos responderá al balance térmico según proyecto.
  8. En los locales cuya superficie supere los 40 m2, se dividirá la superficie total mediante una nueva junta de dilatación en la construcción del piso radiante.

Pruebas de presión

Antes de cubrir los tubos con el mortero aditivado con líquido fluidificante, debe asegurarse la estanqueidad de todos los circuitos de calefacción. Para ello se realiza la “prueba de presión”, aplicando una bomba con una presión de 6 Kg/cm2. Aconsejamos seguir los siguientes pasos:

  • Una vez montado el colector y conectados todos los circuitos, llenar con agua la instalación desde el colector.
  • Purgar el sistema. De ser necesario, evacuar eventuales burbujas en forma manual desde el grifo de descarga.
  • Completada la operación de llenado de todos los circuitos, cerrar las válvulas esféricas del colector y conectar en él, la bomba provista de manómetro y llave esférica.
  • Aplicar una presión de 6 Kg/cm2. Mantener el sistema a presión por el lapso de 24 horas. Aconsejamos mantenerlo con presión hasta tapar todos los circuitos a fin de garantizar la estanqueidad del sistema.

Puesta en marcha

Antes de la puesta en marcha es importante que transcurran, al menos, cuatro semanas desde la aplicación del mortero (curado ideal). Se detallan, a continuación, los pasos a seguir:

  • Comprobar el purgado de los circuitos.
  • Poner en marcha la calefacción a una temperatura de mando de 25 ºC.
  • El sistema debe funcionar a dicha temperatura, al menos, por tres días.
  • Una vez realizado el arranque inicial se procede al ajuste de caudal de cada circuito interviniendo tantas vueltas del detentor de cada circuito, como indique el correspondiente diagrama de pérdidas de carga.
  • Transcurrido el período inicial se procederá a elevar la temperatura del agua de mando a 45 ºC de régimen regular.

Sepa Cómo Instalarjulio 29, 2019
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4min66

La escasa envergadura o simplicidad de un encargo profesional no es motivo suficiente para omitir la redacción y firma de contratos. Tampoco lo es el conocimiento o familiaridad que pueden vincular al cliente y su arquitecto. La gran ventaja de los contratos es que lo escrito permanece, mientras que lo acordado informalmente puede ser olvidado o mal interpretado, razón por la cual resulta aconsejable que el comitente suscriba con su arquitecto un convenio escrito, con un claro detalle de las obligaciones de cada parte, resguardando de esta forma los derechos de ambos.

Los honorarios por los servicios de un arquitecto deben ser considerados como una sensata inversión, entre otras, por las siguientes razones: Primero, un proyecto bien concebido permite lograr sensibles economías, tanto en su construcción como durante su vida útil, pudiendo ser materializado evitando improvisaciones e imprevistos, responsables de prolongar -innecesariamente- el lapso de construcción y originar costos adicionales. En segundo lugar, un buen diseño y construcción aportan valor agregado al proyecto, conjuntamente con una mayor cuantía inmobiliaria para una propiedad, más clientes para un comercio, mayor productividad en los lugares de trabajo.

Cabe consignar que los honorarios profesionales deben retribuir la capacitación, creatividad, dedicación y responsabilidad del arquitecto; la labor de los profesionales y personal técnico necesarios para cumplir el encargo; y otros conceptos como amortización y gastos generales del Estudio, gastos directos, movilidad, seguros e impuestos.

El Decreto-Ley 7887/55, la Resolución de la Junta Central de los Consejos Profesionales de Arquitectura, Ingeniería y Agrimensura del 12/04/1977 y la Resolución del Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo (CPAU) del 02/05/2006, establecen que los honorarios del arquitecto desempeñando el rol de Director de proyectos y/o Director de obra, en obras que comprenden estructuras e instalaciones, resultan de la suma de los honorarios por proyecto y/o dirección de las obras de arquitectura, según lo dispuesto en el artículo 50 inciso 1) del Arancel Profesional, más los honorarios por proyecto y/o dirección de las obras de estructuras e instalaciones comprendidas en las primeras, según lo dispuesto en el inciso 2) del mismo artículo, con deducciones del 20% en el primer caso y del 7% en el segundo.

Los citados honorarios son de aplicación siempre que no se haya pactado otra situación, ya sea que el arquitecto contrate profesionales externos a su Estudio, que las tareas sean llevadas a cabo por profesionales de su Estudio o que las desarrolle personalmente, siempre bajo su coordinación, dirección y control, ya que es responsable del trabajo en su conjunto.

Se aclara que la desregulación de los honorarios, vigente desde el año 2001, permite acordar los mismos mediante otros procedimientos, escalas y tasas a convenir libremente entre las partes. El Arancel Profesional también establece que el comitente deberá abonar los gastos especiales originados con motivo de consultas con especialistas, presentaciones especiales, retribución de sobrestantes, viáticos y otros gastos extraordinarios no comprendidos en los honorarios del arquitecto.

Solo respetando los mencionados alcances trabajaremos sobre la base de relaciones sanas entre el Arquitecto y su Comitente.

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista Sepa Cómo INSTALAR


Sepa Cómo Instalarjulio 24, 2019
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6min94

Podemos afirmar, en cuanto a sus elementos constitutivos, que las instalaciones contra Incendio son responsables de asegurar tiempos y formas de trabajo contra el fuego con la mayor de las eficacias. Al producirse un siniestro de consideración en un edificio, muy probablemente, la reserva de agua del tanque no resultara suficiente como para sofocarlo en su totalidad. Atento a ello, en el diseño de la instalación, se diseña un tramo de cañería llamada “Prolongación de alimentación”, la cual circula desde la válvula o grifería más baja, vale decir, la más cercana al ingreso principal del edificio, hasta la puerta de calle, donde se ubica una tapa con la nomenclatura “Bomberos”, dispuesta en la vereda o en alguno de los muros. Dentro de esta caja embutida se instala una válvula o grifo con su anilla giratoria, en la cual se conectará la manguera de los bomberos.

En cuanto a carga de llama, vale señalar que estimamos dos tipos distintos de fuegos. Al denominado “Fuego eléctrico” no se lo sofoca con agua, sino con la llamada espuma o polvo químico, extinguiendo mediante la asfixia que el propio peso de dicha sustancia ejerce sobre las llamas, anulando de esta manera la participación del oxígeno en la combustión.

La autobomba puede asistir o alimentar al edificio por medio de la misma cañería, de forma tal que pueda llegar a los grifos, válvulas y/o rociadores, asegurando así un mayor ingreso de agua. La alimentación de la instalación contra incendio puede conformar dos sistemas distintos, uno por tanque elevado y otro de forma directa, es decir toma el agua de la red de suministro por medio de una conexión especial de 0,025 m, con su respectiva llave de paso en la vereda que dice VI. En el primer caso, es decir por medio del tanque, sabemos que el tiempo es limitado, mientras que al tomar agua de la red, se corre el riesgo de una baja presión en el momento de desatarse el siniestro, entorpeciendo la extinción, tema que se agrava en el caso de edificios. Las mencionadas instalaciones se autorizan o permiten para locales de planta baja y hasta un subsuelo.

Otro elemento de uso exterior, es la llamada “Columna hidrante”, la cual consta de un tramo de caño de, aproximadamente, 70 cm de longitud, que en su extremo superior presenta un grifo o válvula y en el extremo inferior, una base totalmente roscada. Cuenta también con manijas laterales para ayudar a su roscado con la válvula a bolilla ubicada en las esquinas, en las veredas y tomando agua de la red. En paralelo, la columna hidrante y la válvula a bolilla, conforman elementos utilizados por el personal de bomberos. Desde allí estos profesionales extraen el agua, que a su vez, alimenta la cisterna de la autobomba. Éstos como los anteriores, normalmente son ignorados, pues se disponen como unas más de las tapas de hierro de 0,15 x 0,15 cm instaladas en la vereda. Sin embargo, dada su extrema importancia, se debe localizar e identificar preventivamente su emplazamiento.

Finalmente, podemos decir que como toda instalación cuya finalidad radica en brindar un servicio, es considerado de vital importancia el mantenimiento de la misma. Dicha tarea se realiza -por lo menos- dos veces al año, a partir de la acción de profesionales especializados en la materia, brindando participación por escrito ante la empresa de suministro, la cual se encuentra facultada para designar uno de sus inspectores para verificar dicha tarea.

Tanto los señores administradores, propietarios o consorcistas de un edificio que posea este tipo de instalación, se ven obligados al cumplimiento de los citados requisitos. Al no purgar o probar el sistema, el sarro del tanque puede quedar depositado en las cañerías, los cuerpos de las válvulas o grifos, las membranas de los rociadores o sprinklers, dispositivos los cuales quedarían obstruidos por esos residuos. En especial condición se presentan las mangueras, constituidas en su parte exterior por un tejido de fibra de Nylon y en su interior de elastómero, una membrana de gema siliconada. La falta de manutención de las mismas puede ocasionar cortes por reseca, los que al recibir la presión del sistema, reviertan. Aconsejamos enfáticamente que las mangueras permanezcan roscadas en su posición a los grifos, y las lanzas con sus respectivas boquillas conectadas a las mangueras, tomando en consideración que una serie de juntas de goma se distribuyen en forma de sello en las anillas roscadas, a efectos de garantizar la ausencia de pérdidas de agua.

 


Sepa Cómo Instalarjulio 22, 2019
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Transitamos una sociedad cada vez más competitiva, donde las empresas constructoras deben poner sus  mejores esfuerzos para motivar y captar clientes. Para lograr dicho objetivo, incorporan tecnología, analizan costos, se ocupan de la calidad de las obras e intentan aproximarse -lo más posible- a aquello demandado por los clientes, enfrentándose a otras empresas competidoras. Ante el escenario descripto, vale señalar que muchas empresas no alcanzan índices básicos de competitividad. Definimos competitividad como la capacidad de desarrollar servicios profesionales y obras cuyos ingresos permanezcan por encima de los costos totales -y en paralelo- produzcan resultados adecuados para sus clientes. Hoy es necesario incorporar herramientas gerenciales al sector, así como sumar tecnologías las cuales permitan construir más obras a menor costo y con mayor calidad.

En la medida en que el mercado de la construcción se torna más competitivo, es necesaria una capacitación adicional a la tradicionalmente demandada por los profesionales del sector. Las empresas que pretendan competir en el entorno descripto, deberán estudiar y analizar el mercado, estratégica y tácticamente, definir un plan de acción, difundir y preparar a la empresa para que sostenga el plan con su trabajo específico. Deberán, además, seleccionar los segmentos objetivos del mercado, diseñar propuestas de servicios y productos alineados con dichos segmentos e instrumentar los procesos necesarios para realizar las obras dentro de los costos y tiempos previstos, sosteniendo una sana relación con los clientes durante la totalidad del proceso.

El mercado de la construcción sufrió radicales transformaciones, y esos cambios son irreversibles y estructurales. La demanda se ha fraccionado en segmentos con particulares necesidades y exigencias, los clientes han cedido su espacio protagónico a las empresas, instituciones e inversores profesionales, y ellos requieren de interlocutores capacitados técnicamente para interpretar sus necesidades y plasmarlas en propuestas de negocios.

En paralelo, serán responsables de establecer una estrategia pertinente para desarrollar nuevos proyectos y obras. La enumeración de las citadas tareas requiere tiempo para capacitación, más una considerable dedicación diaria capaz de implementar los cambios en las propias empresas. No se demandan resultados instantáneos, por lo tanto, las acciones requerirán de continuidad, constancia y permanencia. Los profesionales de la construcción y responsables de empresas constructoras se encuentran ante el inicio de una nueva etapa en la actividad, el desarrollo de la sociedad y de la economía.

Quien antes se capacite y asuma esa realidad obtendrá ventajas competitivas que le permitirán desarrollarse con continuidad en un mercado en permanente evolución.

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista Sepa Cómo INSTALAR


Sepa Cómo Instalarjulio 17, 2019
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6min112

Para llevar a cabo de manera práctica y eficiente un trabajo de pintura, es común hacer uso de un equipo para pintar. Estos aparatos gracias a su diseño, facilitan la aplicación de pintura sobre innumerables tipos de superficies ahorrándole tiempo y esfuerzo a los usuarios.

Los equipos para pintar deben tener un cuidado y limpieza minuciosa, debido a la naturaleza de su función. Para cumplir con un mantenimiento adecuado, es primordial que se le de un uso correcto a este tipo de máquina.

En esta publicación te estaremos detallando los puntos y criterios que debes considerar para mantener en buen estado tu equipo de pintar, y extender de esta forma su tiempo de vida útil.

Un uso adecuado de la máquina para pintar

Estas son algunas de las recomendaciones básicas para el uso adecuado de un equipo para pintar:

  • Antes de utilizar el equipo debes leer completamente el manual de usuario.
  • Familiarízate con todos los controles y con el funcionamiento del equipo.
  • El aparato solo debe ser empleado por personas debidamente capacitadas para su uso.
  • La máquina solo debe ser utilizada en ambientes secos.
  • En caso de que el equipo presente algún tipo de falla o desperfecto, no debes utilizarlo.
  • El equipo para pintar solo debe utilizarse para realizar la función para la que fue diseñado.
  • No debes permitir que los niños jueguen con la máquina o hagan un uso indebido de la misma.
  • Utiliza solo los accesorios señalados por el fabricante.

Limpieza del equipo para pintar

Para que la máquina se conserve correctamente debes asegurarte de mantenerla limpia.

Antes de realizar cualquier actividad de limpieza del aparato, debes desconectarlo de la red eléctrica, por tu seguridad y la del equipo.

  • Después de culminar el trabajo de pintura, apaga el motor del aparato.
  • Aprieta el gatillo para que el líquido que haya quedado en el tubo de aspiración, regrese al vaso o recipiente.
  • Destornilla o desconecta el vaso del aparato, y vacíalo de todo remanente de pintura.
  • Utiliza un pincel para realizar una limpieza previa tanto al recipiente de pintura como al tubo de alimentación.
  • Coloca agua o solvente en el vaso y atorníllalo o acóplalo al aparato. Emplea solventes únicamente con un punto de inflamación mayor a 21°C.
  • Conecta el motor y procede a rociar el solvente o el agua sobre un paño o recipiente.
  • Repite este proceso hasta que el solvente o el agua salgan totalmente limpios.
  • Apaga el equipo nuevamente.
  • Vacía el contenedor por completo y asegúrate de que la unión del vaso se encuentre libre de residuos y sin ningún tipo de daño.
  • Limpia el exterior de la pistola y del recipiente utilizando un paño impregnado en solvente o agua.
  • Retira la tapa y la boquilla de la pistola, y límpialas utilizando un pincel con agua o solvente.
  • Finalmente deja que todos los componentes se sequen por completo antes de guardarlos.

Mantenimiento del equipo para pintar

Cambiar el filtro de aire si este se encuentra sucio, es básico para el mantenimiento del equipo.

Debes sacar el filtro de aire retirando la tapa correspondiente, sustituye el filtro y coloca nuevamente la tapa. Verifica que tanto la tapa como el filtro están en el lugar correcto.

Nunca utilices el aparato sin el filtro de aire. Esto podría ocasionar que la suciedad sea absorbida por el motor perjudicando el funcionamiento del equipo para pintar.

Siguiendo estas recomendaciones podrás llevar a cabo una limpieza y un mantenimiento correcto a tu equipo para pintar.

 

Fuente: demaquinasyherramientas.com



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