Artífices de un mundo artificial

El hombre, en su afán por mejorar su calidad de vida, ha modificado en forma paulatina y definitiva su relación con el medio ambiente que lo rodea y contiene, transformando la realidad en respuestas a sus necesidades y expectativas inmediatas creando, de esta manera, un ambiente de carácter “artificial”, el cual con justeza podemos definir como “mundo artificial”. Por supuesto, las construcciones forman una parte vital de este mundo, abarcando las razones del habitar. Pero este “mundo artificial”, que de hecho se opone al “mundo natural”, abarca no sólo a las obras creadas por el hombre, sino también, a la totalidad del conjunto de objetos, sistemas, dispositivos, procesos, etc.

En los últimos 200 años la velocidad de crecimiento de ese mundo artificial, y el ritmo innovador que ha caracterizado a su particular desarrollo, han provocado que el mismo adquiriera un nivel tal de complejidad que actualmente, en algunos aspectos, resulta sólo equiparable en importancia con el mundo natural, pero dejando asentado que la conservación de este último debe conformar un tema prioritario, puesto que de él depende la supervivencia de la especie humana.

Todo lo expresado hasta aquí nos plantea la necesidad de entender y concebir a la realidad con una nueva óptica, teniendo en cuenta que si bien la relación entre el hombre y su entorno natural, constituye un tema que merece nuestra más absoluta atención, sólo se arribará a objetivos sustentables si se maximizan los cambios en el mundo artificial, capaces de predecir el futuro armónico del hombre con su medio ambiente.

Cabe aquí formalizar una definición de medio ambiente, como el marco animado o inanimado en el cual se desarrolla la vida de un organismo. Son los factores y condiciones exteriores los que rodean e influyen la vida y actividades de dicho organismo. De más está decir que entendemos a esos organismos como los seres humanos, y a las construcciones que los cobijan, como el marco artificial que dinamiza su vida.

Vale definir otro concepto común a las obras arquitectónicas: “impacto ambiental”. A priori parecería que dicho impacto provocado por la aparición en un medio físico de una nueva construcción, va a modificar en forma negativa ese medio. Este es un concepto erróneo. Desde siempre, los hombres han modificado su medio ambiente, pero sólo las malas decisiones en este aspecto han provocado preocupantes características en cuanto a la contaminación del agua y del aire, por mencionar sólo dos aspectos del entorno natural.

“La tarea más importante de hoy en día, resulta tal vez, aprender a pensar de una nueva manera”. Estas palabras de G. Bateson merecen un profundo análisis, dado que entiendo que detrás de las mismas subyace un concepto clave: el de la solidaridad.

Vale preguntarnos entonces respecto del grado de responsabilidad que nos cabe dentro de esta problemática, como profesionales que resguardamos recursos naturales vitales. No olvidemos que heredamos dichos recursos, y que los mismos, conformarán nuestro legado para las futuras generaciones.

He allí el mejor ejemplo de solidaridad y apuesta a la continuidad de la vida del hombre.

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista Sepa Cómo INSTALAR

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