Aliados contra la humedad

Las empresas petroquímicas incrementan sus propuestas e investigaciones para dominar patologías dentro del ámbito de la construcción. Si las citadas patologías no son controladas, pueden generar importantes problemas en nuestras construcciones. Los efectos de la humedad configuran una de las más complejas acechanzas capaces de alterar el adecuado envejecimiento y mantenimiento de las obras.

Sea por causas del exterior (humedad ambiente, lluvias, cambios de temperatura exterior-interior, etc.) o por problemas en el interior de las viviendas (uniones defectuosas de cañerías, dilataciones de los materiales por cambios bruscos de temperatura, etc.), el agua puede convertirse en una pesadilla si no se toman ciertos importantes recaudos.

Los distintos avances tecnológicos han permitido, mediante nuevos productos que día tras día llegan al mercado de la construcción, controlar el agua, tanto en lo relacionado con la humedad como en lo estrictamente relativo a los problemas de uniones o soldaduras.

El primer caso (la conocida “Humedad de cimientos“) conforma un problema el cual se manifiesta, por lo general, en viviendas antiguas, donde las manchas comienzan a aparecer desde los zócalos ascendiendo hasta no más de 1,50 m de alto, aproximadamente.

Como en todos los casos de humedad, es importante descartar los diferentes motivos que pudieron haber generado esa húmeda; en ese caso, la pérdida de cañerías, falta de revoque exterior o su rajadura, etc.

Un enemigo implacable: La humedad ascendente

La humedad ascendente conforma una patología de dificultosa solución, ya que ella tiende a subir por capilaridad a través del muro. Una solución parcial, recomendada por algunos constructores (fundamentalmente ante la falta de recursos o conocimientos), radica en remover el revoque humedecido, hasta llegar al ladrillo, y luego, revocar con un mortero hidrófugo. Esta solución, que en primera instancia parece eficaz, no lo es del todo, ya que la humedad seguirá ascendiendo por detrás del nuevo revoque, y si bien por un tiempo bastante prolongado (en ocasiones demora años) la humedad no aparece, finalmente, por encima del revoque hidrófugo que se realizó a media altura, vuelve a aflorar la humedad.

Existen productos específicos para detener la humedad de cimientos, y empresas especializadas en su aplicación, las cuales garantizan los trabajos por varios años. Por lo general, se trata de bloqueadores hidrostáticos líquidos a base de siliconas, combinados químicamente con componentes de mezcla cementicia, reestableciendo las capas aisladoras horizontales.  De esta forma impiden el “efecto capilar”, es decir, el ascenso del agua.

Su aplicación demanda de una serie de perforaciones oblicuas, ejecutadas mediante taladores de mechas de gran diámetro y longitud (para llegar lo más profundo posible), regulares en altura y distancia, para permitir de ese modo, interceptar el agua en su intento por ascender. El proceso se repite hasta que el muro se encuentra saturado con el producto, dependiendo la distancia y altura de las perforaciones del tipo de muro tratado.

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