Aislar la radiación solar

Por el Arq. Gustavo Di Costa
Editor de Revista Sepa Cómo INSTALAR

 

Aislar térmicamente una vivienda consiste en lograr aumentar su resistencia a las pérdidas de frío o calor, lo cual se consigue incorporando materiales aislantes, como una buena instalación de los mismos. Los beneficios en el aislamiento térmico son varios: Uso eficiente de energía y ahorro en los costos; mejoras en el impacto al ambiente, generando un consumo de energía más responsable; mejoras en el control de humedad y condiciones de salubridad y protección estructural de la construcción. Cuando se busca aislar un ambiente, en realidad, se pretende disminuir la transferencia de calor, del interior al exterior en invierno y del exterior al interior en verano. Será un buen aislante, por lo tanto, todo aquel que disminuya el escape de calor en invierno y el ingreso de calor en verano. Para aislar correctamente es necesario saber que el calor se transfiere de distintas maneras: Por radiación, por conducción y por convección.

La radiación es el pasaje del calor desde un material con mayor temperatura hacia el material a menor temperatura, mediante la emisión de rayos caloríficos o infrarrojos. Este fenómeno ocurre cuando existe un espacio o separación entre los dos materiales que se encuentra a distinta temperatura. El caso más claro es el del Sol, que por radiación entrega su calor a nuestro planeta. La energía calorífica pasará de un cuerpo caliente que emite a un cuerpo frío que absorbe. Diversos colores y texturas permiten entregar mayor cantidad de calor por radiación. Son, en general, las superficies opacas y rugosas las que emiten mayor radiación. Esta relación entre la radiación y el tipo de superficie se extiende también al material receptor de los rayos. Si el material frío presenta una superficie espejada, parte de los rayos caloríficos serán repelidos o reflejados, dificultando la transferencia de calor.

Se habla entonces, en la transferencia de calor por radiación, de las propiedades de las superficies de los cuerpos. Allí surge el concepto de emitancia, vale decir, la propiedad de las superficies de emitir radiación. Es así como las superficies de alta emitancia transfieren el máximo posible de calor radiante según su temperatura. Es el caso, por ejemplo, del hierro fundido color negro de la salamandra. Al contrario de lo anterior, los de baja emitancia son las superficies que transmiten un mínimo de calor por radiación, como es el caso de los films de aluminio brillante. Normalmente, las superficies de baja emitancia también reflejan, en alto grado, la radiación (reflectividad). Si se quiere evitar la pérdida o ganancia de calor por radiación, una superficie reflectiva es adecuada. Es decir, dificultar al cuerpo caliente (emisor) la transferencia de rayos caloríficos. La radiación se manifiesta de manera visible (luz) o invisible. Justamente, la radiación que más calor transmite, es la infrarroja que es invisible. Este fenómeno sucede en el interior de techos y muros.

Otro ejemplo ocurre en los envases para conservar líquidos a temperaturas bajas o altas. Los termos donde dos botellas de vidrio, espejadas están una dentro de otras separadas por un espacio donde la forma importante de transferir calor es la radiación. Al ser las superficies reflectivas, y por ende, de baja emitancia se consigue mantener el líquido interior a una temperatura distinta respecto de la del ambiente por mucho tiempo.

Finalmente, la radiación, es decir, la forma de transferir calor por medio de rayos caloríficos a través del aire, normalmente, va acompañada por la conducción de calor a través de las moléculas de ese mismo aire. Como se vio al analizar la conducción, el aire es mal conductor del calor, buen aislante, pero sin duda, lo conduce. Cuanto menor es el espesor de ese espacio de aire, mayor será el efecto de conducción. El fenómeno de la transmisión de calor por radiación y la influencia del tipo de superficie, se puede apreciar en las cámaras de aire de los techos. En esos espacios, la radiación es protagonista para transmitir el calor.

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Alejandra



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