Administración de la energía térmica

En tiempos de arquitectura sustentable, de cuidado del ambiente, de disminuir los costos, maximizar las ganancias y ser rentable en el mercado laboral, surge un concepto acerca de formalizar un manejo de la energía más eficiente, tendiente a disminuir o evitar los costos de refrigeración y calefacción mediante el empleo de materiales considerados como “aislantes térmicos”.

 

Definimos como aislante térmico a todo material o elemento aplicado en la construcción el cual presenta la característica de poseer una alta resistencia térmica, estableciendo así una “barrera” al paso del calor entre dos medios. Esos medios, naturalmente, tienden a igualar sus temperaturas. Por esa razón, se emplean como aislante térmico las lanas minerales (de roca o vidrio), el poliestireno expandido, la espuma de poliuretano, el poliestireno extruido, el corcho, entre otros. Resulta factible optimizar el rendimiento térmico de un edificio, toda vez que introduzcamos mejoras gracias a un cambio en el diseño, el cual se oriente a maximizar el acondicionamiento térmico mediante una adecuada aislación de sus cerramientos, capaz de contribuir al logro de un microclima responsable de asegurar las condiciones necesarias de confort, con las consiguientes ventajas económicas, en cuanto al consumo de energía para alcanzar las metas establecidas en las distintas normas, mediante el uso de nuevas tecnologías aplicadas a los distintos materiales.

Por caso, el sistema constructivo de terrazas verdes provee de materiales y elementos originarios del ambiente como agua, aire, tierra y vegetación, los cuales junto a los materiales industrializados que utilizan nuevas tecnologías, brindan como resultado, una fusión entre lo natural y lo artificial, con la finalidad de asegurar las condiciones mínimas de habitabilidad. Entre las ventajas de disponer las terrazas verdes, podemos mencionar los efectos absorbentes generados, retardando el drenaje del agua de lluvia y mitigan las inundaciones, contribuyendo al ecosistema, favoreciendo el aislamiento térmico, permitiendo reducir la temperatura interior, atenuar los ruidos en las ciudades y aportar un componente estético a las terrazas, convirtiéndolas en áreas recreativas.

Contar con espacios verdes en la casa, en el lugar de trabajo, ayuda (por la vegetación) a producir un efecto que contrarresta a la contaminación, mejorando notablemente la calidad de vida. Las terrazas verdes son soluciones modernas ante el compromiso de la arquitectura sustentable de contribuir al cuidado del ambiente, ya que fueron creadas como una solución efectiva ante los problemas edilicios de extrema magnitud, tales como la climatización y el ahorro energético. Como única desventaja, vale mencionar que en algunos casos se los considera intensivos porque necesitan mucho mantenimiento. Por ello, algunos sistemas se encuentran diseñados para ser “autosustentables” y requieren de un mínimo de mantenimiento, considerándolos “extensivos”. Otros de los elementos utilizados para mejorar el manejo de la energía es el poliestireno expandido (EPS), ya que al ser el producto de mayor poder aislante térmico conocido, se aplica ampliamente en la construcción de edificios con la finalidad de ahorrar energía. Un volumen aislado adecuadamente con espuma de poliestireno puede reducir la energía utilizada para climatizarlo hasta en un 40%. Con ello se logran reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Entre otras ventajas de este producto, podemos nombrar:

 

  • Confiere rigidez estructural.
  • Actúa como amortiguador de vibraciones.
  • Duración indefinida. Existen aplicaciones de más de 30 años que no presentan insuficiencia en el producto.
  • Se trata de un material ideal, adecuado a las distintas necesidades propuestas, ya que la rapidez y sencillez de su aplicación permite obtener reparaciones en forma inmediata y/o realizar reformas con facilidad.

 

Otros materiales a utilizar para alcanzar la aislación térmica necesaria radican en la aplicación de poliuretano, paneles sándwich, productos livianos reflectantes y el eco-aislamiento. Finalmente, la utilización de los mejores aislantes térmicos y la implementación de nuevas tecnologías, aunque parezca más costoso, teniendo en cuenta que una propiedad se calcula a cincuenta años de vida útil, vale contemplar estos sistemas para entender que una inversión correcta y oportuna logra, con los años, economía en su mantenimiento, dados los ahorros acumulados en materia de refrigeración y calefacción. Lo expresado se incrementa si tenemos en cuenta nuestra realidad de interrupción forzada de los suministros, más un crecimiento exponencial de la demanda.

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Alejandra



Auspician Sepa Cómo Instalar




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