Acción del agua pluvial sobre las construcciones

El agua de lluvia infiltrada ocasiona daños irreversibles o de muy difícil solución en techos, cielorrasos, paredes, pisos y en otras partes del edificio. Una solución muy empleada, aunque no siempre efectiva, en zona de lluvias intensas es la colocación de membranas asfálticas, las cuales a su vez, impiden el proceso de secado natural de la humedad contenida en el edificio. El agua atrapada por la membrana hidrófuga busca dirigirse hacia el interior del edificio, causando daños a la estructura edilicia y perjuicios a la salud de los habitantes.

En el caso de los enlucidos de yeso, este material es muy sensible al contacto con el agua, ya que las moléculas que componen el yeso se expanden al hidratarse dañando las pinturas y terminaciones. También resultan afectadas las armaduras de hierro utilizadas en la construcción de los cielorrasos, éstas  generan manchas y exfoliaciones al oxidarse, que terminan haciendo estallar el material utilizado. Este fenómeno también se repite en cajas y conductos de la instalación eléctrica, con el consecuente riesgo de cortocircuito. De la misma manera pueden sufrir deterioro los aceros presentes en el hormigón armado, sobre todo si se cuenta con un medio corrosivo generado por la disolución del anhídrido carbónico, este último puede provenir de cales no fraguadas presentes en el hormigón.

El agua infiltrada desde el exterior llega frecuentemente a los niveles más bajos saturando los contrapisos, los cuales están construidos con material de relleno que se comporta como una esponja que absorbe humedad. Esto facilita los medios para el desarrollo de insectos, especialmente hormigas, las cuales si son seguidas en sus caminos probablemente conduzcan a una vía de infiltración. Pueden contener cales no fraguadas solubles en agua, al no estar en contacto con el anhídrido carbónico del aire. Esto produce un medio corrosivo que puede llegar a afectar fachadas, cerramientos, pinturas, maderas, etc.

Es importante evitar que queden restos de madera ocultos en el material, como por ejemplo bolines (utilizados en los revoques) y partes que integran el encofrado. Los fragmentos de madera actúan como esponjas que terminarán absorbiendo la humedad del entorno ocasionando daños (al expandirse rompen el mortero que los rodea) y manchan las paredes, pisos, etc. Con restos orgánicos originados en su degradación. Los cerramientos que contienen hierro deben recibir mantenimiento periódico con pinturas antióxido.

Las obras de arte construidas en Zinc, que adornan algunos edificios en grandes ciudades, han perdido gran parte de su espesor original debido a la corrosión galvánica.

Cuando la humedad relativa ambiente es alta dentro de los espacios habitados, debido al ingreso humedad del exterior, se produce el fenómeno de absorción de la misma por parte de los materiales higroscópicos, como la madera de muebles, cerramientos, pisos, lana de alfombras, etc.; dando lugar descomposiciones fácilmente detectadas odoríficamente.

Las cubiertas de tejas o pizarras, realizadas con materiales porosos, absorben el agua del ambiente, en especial en zonas saturadas de humedad. Generalmente, se trata de lugares con una densa vegetación circundante. Esto da lugar al desarrollo de musgos y líquenes, los cuales desestabilizan la estructura química de la materia y terminan por quitarle los elementos consolidantes.

En zonas climáticas con estaciones bien marcadas, el colapso de las tejas se produce al llegar el frío invernal, esto es debido al congelamiento del agua intersticial que al expandirse por congelamiento, hace estallar los poros en zonas deficientemente calcinadas. Las tejas evidencian exfoliaciones en su superficie que brindan asilo a colonias de bacterias que producen asentamiento de partículas polutivas arrastradas por los vientos.

Las tejas fabricadas con arcillas contaminadas con carbonatos (caliza, mármoles, etc.) dan lugar a reacciones químicas en medio acuoso debido a las lluvias. Dicho proceso experimenta una expansión molecular que termina haciendo estallar la rígida estructura cerámica.

Cuando las tejas resultan saturadas de humedad aumentan su peso sustancialmente, esto repercute en la estructura portante del edificio cuando es débil, siendo especialmente riesgoso en zonas donde puede acumularse gruesas capas de nieve sobre los tejados.

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