Accidentología y responsabilidad

No es ajeno al mundo del trabajo, el importante rol que está jugando la construcción en el proceso económico de nuestro país. Distintos son los factores que concurren para que este crecimiento del PBI se produzca: la desconfianza en el sistema financiero, el aumento de la actividad económica, la fuerte baja en los rendimientos financieros internacionales a consecuencia de la alta liquidez que hace que las tasas sean negativas o neutras en torno del monto de la inversión que se trate, el encarecimiento de los costos de mantenimiento de las cuentas bancarias en el extranjero, la ausencia de otras alternativas financieras en el país que resulten más atractivas, etc.

El incremento en los niveles de producción ha traído aparejado un importante aumento en la construcción, y por ende, un notable incremento en la ocupación de mano de obra, no sólo respecto del propio sector, sino también, contemplando el efecto multiplicador de esta actividad sobre otras. Si bien dicho escenario resulta ser sumamente alentador en lo que hace a la ocupación de los trabajadores, existen otros datos que no resultan tan favorables como los de los accidentes de trabajo. La construcción es, sin ningún lugar a dudas, una de las actividades que mayor cantidad de accidentes de trabajo genera en relación al personal que desempeña tareas dentro de ella. No sólo sucede este fenómeno en la República Argentina sino que también se presenta en la mayoría de los países del mundo, sean estos industrializados o no, desarrollados o en vías de desarrollo, ricos o pobres.

En el caso de la Argentina, la accidentología se ve agravada por algunas características propias de la industria de la construcción, y en particular, toda vez que se deben considerar las responsabilidades que, en materia de higiene y seguridad, corresponden tanto al comitente como a los contratistas principales y/o subcontratistas.

Lamentablemente, es en los juicios laborales donde se observan las consecuencias de no asumir dichas responsabilidades, y son los jueces, en ausencias de contratos, los que fijan las sanciones, en forma simultánea, tanto para los contratistas como para los comitentes. Efectivamente, cabe recordar que de acuerdo con lo establecido en la normativa legal vigente, la responsabilidad de toda la problemática en materia de higiene y seguridad en el trabajo, recae en el Comitente o propietario de la obra (Art. 1º – Res. S.R.T. Nº 319/99). Dicha norma surge a raíz de algunos accidentes de trabajo ocurridos en grandes emprendimientos o desarrollos en donde no fue posible deslindar jurídicamente las mencionadas  responsabilidades. Ello fue así dado que, por primera vez, se nombran los términos Comitente y Contratista Principal en el año 1998 por medio de la Resolución S.R.T. Nº 35/98, haciéndolos responsables de elaborar un “Programa de Seguridad Único” para toda la obra.

Sin dudas, la accidentología en nuestra industria requiere la máxima atención de todos los profesionales involucrados.

 

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista Sepa Cómo INSTALAR

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