Sepa Cómo Instalarabril 13, 2018
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Es común que el agua de un pozo recién construido no sea bacteriológicamente potable, pero ello puede ser temporario y el agua mejorar con sólo efectuar un bombeo intenso o si se quiere más rápidamente por medio de una desinfección. Cuando se realiza un examen (microbiología) del agua, no es posible investigar por separado cada especie de microorganismo que pueda originar una enfermedad, sino que se recurre a la búsqueda de un grupo de microbios cuya existencia es normal en los desechos humanos o animales, para averiguar si el agua ha mantenido contacto con ellos en forma directa o indirecta. El agua de un pozo bien construido no debe contener bacterias de este grupo (grupo coliforme) pero cuando el examen revela su presencia, el agua es sospechosa, debiéndose investigar la forma de la llegada de éstos. Si efectuada la desinfección correspondiente se consigue en varios exámenes sucesivos resultados satisfactorios, quiere decir que el agua es buena y la contaminación se debió a causas accidentales.

En las perforaciones que tienen antepozos, el mismo puede encontrarse en mal estado higiénico y con agua. En esos casos corresponde subsanar tales inconvenientes, materializando un piso de ladrillos u hormigón y sellando con asfalto la unión del piso y el caño camisa, evitándose de esa manera, la infiltración del agua. Resulta muy conveniente construir a su alrededor, y a nivel de terreno, un pequeño brocal con su correspondiente tapa para impedir la entrada de animales o cualquier otra materia extraña. De no tomar esas precauciones, es lógico que al poco tiempo los análisis vuelvan a indicar que el agua es bacteriológicamente mala. Pero si a pesar de todas estas medidas y de repetir la desinfección aparece en los exámenes la presencia de las bacterias antes mencionadas, es indudable la contaminación del agua, por lo tanto, debe ser deshechada para bebida.

Por razones económicas y de facilidad de obtención de desinfectantes, se emplean, casi exclusivamente, aquellos con propiedades de liberar Cloro, de cuyo poder bactericida es bien conocido. Por su concentración y duración, es preferible utilizar los desinfectantes en estado sólido, como el cloruro de cal (no confundir con cloruro de calcio) que tiene del 20 al 30 r/r de cloro útil, o mejor aún los hipocloritos de calcio, que alcanza hasta el 70 r/r; siendo conocidos en el comercio con los nombres de Per-chlorón, Caporit, H.T.H., etc., todos éstos deben ser guardados en recipientes bien cerrados y en ambientes poco húmedos.

En cuanto a la desinfección de pozos excavados, generalmente, los mismos son de gran diámetro, excavados con herramientas de mano y revestimiento de ladrillos, piedra, etc., sobreelevado del nivel del terreno a efectos de impedir la entrada al mismo de las aguas superficiales y otros cuerpos extraños. Además, están provistos de una tapa para completar las mencionadas medidas de precaución. Como estos pozos se surten con el agua de la primera capa, la cual en los centros poblados sin cloacas, es casi siempre de mala calidad por la vecindad de los pozos negros, los que de no encontrarse a una distancia prudencial la contaminan.

Para desinfectar esos pozos, debe calcularse previamente el volumen de agua que contiene, hallando éste, se le agrega la cantidad de desinfectante necesario, el cual variará de acuerdo al tipo a emplear. Los desinfectantes líquidos, se agregan al agua del pozo, tal como se obtienen en el comercio, en cuanto a los sólidos, es conveniente hacer una “papilla”, para preparar ésta, se coloca la cantidad de desinfectante necesario en un recipiente no metálico agregándosele un poco de agua y por medio de una espátula o varilla de madera se revuelve hasta obtener una pasta liviana, la cual se mezcla bien en unos diez litros de agua. En tales condiciones se vierta en el pozo.

Resulta conveniente lavar con desinfectante el revestimiento interior del pozo, preparándose para tal efecto una solución, agregando a 10 litros de agua un vaso de agua lavandina, o 1/5 parte de esa cantidad de hipoclorito de sodio. Cabe agregar que un exceso de desinfectante no es perjudicial, no siendo por tal causa necesario medir exactamente las cantidades antes indicadas.



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