Imprescindibles hemisferios

Nuestro cerebro conforma una de las más perfectas máquinas de dificultosa organización a nivel de funciones y ritmo. La naturaleza humana ha organizado dichas funciones con un carácter sumamente simple. La sumatoria de acciones del cerebro humano quedan delimitadas y definidas mediante la interacción de dos hemisferios. El izquierdo se ocupa de las acciones lógicas (funciones motrices y analíticas), el derecho es el responsable de las funciones relacionadas con la creatividad (análisis de la imagen y las sensaciones). Ambos hemisferios colaboran mutuamente, incrementando sus fortalezas. ¿Vale una comparación con el desarrollo de los aspectos creativos y técnicos de nuestro diario quehacer como profesionales del mundo de la construcción?

Por el Arq. Gustavo Di Costa, editor de la Revista Sepa Cómo INSTALAR.

En varias oportunidades hemos parafraseado aquella definición fundamental del término “Arquitectura”, definida como “el arte de proyectar y construir edificios”. No resulta por ello difícil entender que el hemisferio derecho es el encargado de proyectar una determinada obra. De esta forma, imagina espacialmente el conjunto y concibe las situaciones y estrategias del pensamiento de una forma total. Integra varios tipos de informaciones (sonidos, imágenes, olores, sensaciones) y los transmite como un todo. Así, el hemisferio derecho se considera como el receptor e identificador de la orientación espacial, el responsable de nuestra percepción del mundo en términos de color, forma y espacialidad.

Cuando la tarea resulta ser compleja, su contraparte, el hemisferio izquierdo, es quien la asume, ya que su especialidad es el análisis. Carlo Lodoli, matemático y clérigo veneciano, le brinda a la arquitectura el concepto de razón, cuando expresa: “Los materiales deben ser empleados según sus propiedades y ser, a la vez, capaces de representar la función del edificio”. He aquí la acción del hemisferio izquierdo, el cual es lógico, procesa secuencial y linealmente, forma el todo a partir de las partes, se ocupa de analizar los detalles, piensa en conceptos y números.

Evidentemente, se requiere de ambos desarrollos. Por un lado la “jerarquía visual” del proyecto, capaz de procesar la totalidad de la información a partir de una “síntesis” donde se especifica el problema espacial como un todo, intentando aplicar un método de relaciones para resolver el diseño adecuadamente, y por otra parte, la debida organización de la información empleando el “análisis” para formular una consecuente materialización de la obra, a partir de la elaboración de un método capaz de resolver la matriz de detalles, descomponiendo la caja arquitectónica en sus principales piezas y analizando a las mismas separadamente.

Es importante el aporte que cada hemisferio realiza actuando mancomunadamente para racionalizar el conjunto de experiencias experimentadas. Como en la arquitectura, se requiere del análisis (la materia) y de la imaginación (el diseño).

Eugène Viollet-le-Duc, arquitecto, arqueólogo y escritor francés, sentenció: “La arquitectura es el arte de construir. Se compone de dos partes, el arte y la ciencia. El arte comprende a las reglas sugeridas por el gusto, derivadas de la tradición. La ciencia, que se funda sobre fórmulas constantes y absolutas, nos remite a la naturaleza de los materiales, al clima y a las fuerzas que sobre la obra actuarán indefinidamente”.

Comentarios

Sepa Cómo Instalar



Auspician Sepa Cómo Instalar




Newsletter







Comentarios