Sepa Cómo Instalarjunio 10, 2019
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4min15

No se vende en ninguna juguetería. No se comercializa en una caja de rutilantes colores. Sin embargo, el “Rompecabezas sustentable” permanece a nuestra vista, esperando que las piezas se ubiquen cada una en su lugar. Será allí cuando la suma de las partes, convenientemente unidas, brindará como resultado un paisaje, una imagen que permanecerá allí hasta que alguna de las piezas, por esos azares del destino, abandone su puesto. Entonces, la figura lucirá ausente, un espacio dejará de sumar valor al todo.

Sin lugar a dudas, la arquitectura sustentable es un modo de llegar a un proyecto arquitectónico, sostenible, de manera de satisfacer las necesidades básicas actuales sin comprometer las del mañana. En una obra de estas características, estudiar los factores climáticos como el agua, el sol, las lluvias y el viento, resulta un aspecto fundamental.

De acuerdo al contexto de nuestra edificación vamos a aplicar algunas de las consideraciones adquiridas respecto de las energías renovables. El viento, para un generador de energía eólica, el recorrido del sol, para aprovechar al máximo la luz del día y captar energía a través de paneles solares o fotovoltaicos, como así también ahorrar en demanda para calefacción y refrigeración. Desde luego, la cuestión ambiental se asume como un gran problema social. Si los encargados de elaborar las leyes estuviesen realmente comprometidos con la causa, podrían impulsar nuevas empresas encargadas de generar energía limpia, como por ejemplo, el biogás. Cristoph Martens, de Alemania, pionero en el uso de biogás, continúa desarrollando nuevas utilidades para ese combustible. Recordemos que el biogás en Alemania produce el 3% de la electricidad, con casi 7.000 instalaciones de biogás en funcionamiento.

El reciclaje de materiales y elementos constructivos ha derivado en una serie de sitios de Internet capaz de vincular a los usuarios que buscan vender o comprar materiales usados, como madera, metales, vidrio, eléctricos, goma, caucho, orgánicos, aceites, entre otros. Estos sitios ofrecen además, jornadas y fichas técnicas, datos de expertos recicladores y distintas empresas dedicadas al recupero de insumos específicos de la industria de la construcción.

Concientizar a cada individuo de la población hasta tomar medidas, como el efectivo cumplimiento de la ley 13.059, la cual determina el acondicionamiento de una vivienda, resulta fundamental. Las Normas LEED, certifican que un edificio reduce sus costos operativos, al tiempo que incrementan el valor de la propiedad, sus espacios son más sanos y seguros para sus habitantes, reducen la emisión de gases dañinos… En suma, este certificado comprueba el rendimiento de un edificio y permite su valoración a partir de distintos alcances. Por lo tanto, se garantiza que un edificio es ambientalmente responsable, redituable y suma espacios sanos para vivir y trabajar.

Quedan todos invitados entonces a participar de un juego que no es tal. A armar un rompecabezas de compleja dinámica, pero que brindará el mejor de los resultados: Un futuro posible para la continuidad de la vida.

 

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista Sepa Cómo INSTALAR


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5min38

La palabra sustentabilidad no engloba solamente a la construcción, sino a toda actividad humana. Según el diccionario de la Real Academia Española, sustentable significa: “Que se puede sustentar o defender con razones”. En arquitectura, la mencionada definición se torna más compleja, al intervenir diversos factores, entre ellos, el social, económico y ambiental. Se deben crear espacios saludables, económicamente viables y que respondan a las necesidades sociales. La arquitectura sostenible es aquella que se preocupa por todas las fases del proceso constructivo, analizando cómo impacta y afecta a su entorno. El ahorro energético es uno de los puntos más importantes en la arquitectura sostenible, por eso se utilizan diferentes métodos para obtener energía, entre ellos, los paneles solares o a través del viento, mediante generadores eólicos. Estados Unidos certifica a nivel mundial las construcciones sustentables a partir de la norma LEED (Leadership in Energy & Enviroment Design, es decir, Liderazgo en Energía y Diseño Ambiental). Se trata de un sistema responsable de determinar las condiciones a cumplir por parte de aquellos edificios considerados “sustentables”.

En Argentina, varios ejemplos irrumpen con fuerza. Parámetros encargados de demostrar que una arquitectura sustentable de calidad no conforma una quimera del futuro, sino una realidad del presente. Por caso, el local de la marca Mc Donalds cito en Pilar, provincia de Buenos Aires, obtuvo la certificación LEED Oro en la categoría “Nuevas Construcciones” reutilizando un local modular tradicional aprovechado en un 50%, adaptado a las exigencias de la certificación. Se utilizaron materiales reciclados en el revestimiento de pisos y cielorrasos. La energía es obtenida mediante un aerogenerador y el excedente energético se almacena en baterías como medida preventiva para los días de poco viento. El edificio cuenta con un sistema de recolección de agua de lluvia y aguas grises de los lavamanos, reutilizadas en las descargas de los inodoros y en la limpieza de la playa exterior. Los lavamanos y los inodoros muestran válvulas las cuales evitan el exceso de su uso. Los techos y paredes exteriores presentan una aislación térmica capaz de reducir el empleo de calefacción y aire acondicionado. La iluminación, tanto exterior como interior, dispone de sistemas LED.

En paralelo, la constructora CASA4 trabaja la arquitectura sustentable a través de sus módulos prefabricados, aplicando paneles solares para desarrollar energía y calentar agua. La cubierta emplea el agua de lluvia a fin de potabilizarla para el consumo humano o destinarla para el riego. En el exterior, la CASA4 propone una huerta orgánica y biodinámica, donde su calendario de siembra se rige por el movimiento de los planetas y se alimenta del sistema de reutilización del agua.

ICBC logró certificar dos edificaciones de su propiedad: Barracas de Lezama en la categoría “Operación y Mantenimiento” -en nivel Oro- y la sucursal administrativa de San Isidro, la cual recibió la certificación Plata en la categoría “Nuevas Construcciones y Reformas Mayores”. Barrancas de Lezama conforma un antiguo edificio reciclado cuyos materiales empleados en su diseño y arquitectura evitan la emisión de compuestos orgánicos volátiles los cuales contaminan seriamente el ambiente. La cubierta adhiere a la modalidad “Terrazas Verdes”, conformando un espacio con vegetación el cual actúa como aislante para conservar la temperatura. El agua para su riego proviene de un sistema encargado de recolectar el recurso condensado en los equipo de aire acondicionados. La marca bancaria buscó garantizar el aspecto social de la sustentabilidad incentivando a sus empleados a utilizar el transporte público y llevar a cabo actividades físicas en sus gimnasios.

Más allá de todos los beneficios otorgados por los sistemas constructivos sostenibles, debemos estimar un aspecto fundamental: Educar al usuario para aprovechar las posibilidades ofrecidas por los edificios descriptos y no derrochar los recursos. La citada educación del usuario deberá repercutir en la sociedad, a través de jornadas capaces de concientizar sobre la importancia de una arquitectura ambientalmente sustentable.

 

Por el Arq. Gustavo Di Costa

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3min55

La calidad de una instalación termo-hidrosanitaria puede pensarse “a priori”, desde dos puntos de vista. Uno más relacionado con la actitud constructiva -la ejecución de la red-; generadora de la calidad; otro relacionado a la etapa de proyecto -la estética-. De allí resultaría la calidad del diseño. Es evidente que una instalación no revestirá visos de calidad si no ha sido eficientemente proyectada. Allí el Instalador, aunque sea el mismo proyectista, no podrá plasmar esa “especialidad” con la que ha sido pensada. El proyectista que sea luego el Director de Obra, si no pensó en la calidad de una determinada instalación durante la etapa de proyecto, difícilmente logre una buena calidad del producto final. El proyectista, entonces, en cada decisión de diseño, deberá tener en cuenta la calidad del producto final, la calidad espacial y la calidad constructiva -e incluso- la calidad de los sistemas de ejecución de la obra.

Por lo antes dicho, la Calidad queda definida como “el conjunto de propiedades y características de un producto o servicio que le confiere su aptitud para satisfacer necesidades expresas o implícitas”. Así surge el concepto de Calidad Total, el cual aplicado en nuestra industria asegura el proceso de gestión completa de la instalación, desde su concepción hasta su etapa de post-entrega, en forma gradual y permanente.

La gestión de la calidad constituye entonces un conjunto de acciones planificadas y sistemáticas necesarias para proporcionar la confianza adecuada de que un producto o servicio satisfará los requisitos dados sobre la calidad. Se trata de un complemento de la serie de normas ISO 9000. En ella se definen términos relacionados con la calidad. Clarifica y normaliza los términos relativos a la calidad que sean aplicables al campo de su gestión. La necesidad de utilizar una terminología normalizada a efectos de evitar malentendidos o confusiones, obligó al desarrollo de una norma auxiliar capaz de precisar términos y conceptos.

Un importante porcentaje del éxito del proyecto de una instalación estará supeditado al talento del proyectista, pero otro gran porcentaje permanecerá directamente relacionado con el esfuerzo que el mismo disponga para resolver cuestiones de calidad básicas. Los citados constituyen factores fundamentales, no solo para alcanzar el objetivo de calidad, sino también, para plasmar las buenas intenciones del proyecto.

 

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista Sepa Cómo INSTALAR


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La clave radica en el tiempo. Dominar una técnica, un sistema constructivo, una tecnología, demanda tiempo y dinero, el cual deberemos desviar desde otras actividades. Pero ¿qué ocurre si no contamos con un proyecto en concreto para su aplicación, capaz de compensar en el futuro esa inversión?

Además de novedosos materiales, sistemas constructivos y opciones de diseño, existen nuevas respuestas y alternativas ante problemáticas que hoy pueden ser resueltas de mejor manera, las cuales en un pasado cercano, no presentaban soluciones disponibles.

Como profesionales, nos encontramos éticamente comprometidos a brindar respuestas acordes a nuestro título. Los clientes esperan y merecen una resolución idónea y actualizada. Los avances tecnológicos en la industria de la construcción constituyen una herramienta que suele desalentar al profesional, ya que demanda una gran cantidad de tiempo para su estudio y entendimiento. Además, el desarrollo exponencial de la tecnología crea nuevas alternativas y soluciones, incluso, originales posibilidades que hasta hace algunos años, eran impensadas o económicamente inviables. Gracias al avance de la comunicación y los sistemas de logística, se logra su disponibilidad casi en forma simultánea a nivel global.

Si brindamos soluciones más eficientes y detallamos los motivos por los cuales elegimos una tecnología frente a otra, comparando resultados, fortalezas y debilidades, costos a mediano y largo plazo; los clientes serán mucho más receptivos ante nuestra imaginación, si contamos como guía con el interés de cada comitente sobre el proyecto, sus verdaderas necesidades y prioridades.

Es allí donde el avance tecnológico encuentra su fuerza impulsora y se retroalimenta de la interacción existente entre la investigación científica pura o teórica; la necesidad de respuestas ante situaciones puntuales; y la experimentación del empleo de nuevas tecnologías, materiales o elementos capaces de plantear, a su vez, originales desafíos para proyectar el camino siempre hacia adelante. Hoy podemos manejar desde un equipo celular nuestra agenda, obtener recordatorios de pagos, cobros, reuniones, sincronizar información, trabajar conjuntamente sobre proyectos, tener disponible toda la información almacenada en la computadora de escritorio y actualizarla en tiempo real, imprimir y visualizar planos, elaborar y modificar presupuestos, calcular estructuras, evitar largas esperas en los bancos, llevar a cabo videoconferencias y llamadas internacionales -prácticamente- en forma gratuita, publicar nuestros proyectos, participar en licitaciones… la lista sigue y continuará creciendo.

Si pensamos un poco más lejos, consideraríamos la incorporación de los avances tecnológicos sumados por la informática y el mundo digital. Debemos tomar como parte de la filosofía de trabajo la predisposición a permanecer al corriente de las nuevas herramientas digitales al alcance de nuestra mano, no solo relacionadas con aspectos técnicos, sino también, con la organización del trabajo y las tareas personales demandadas.

En un mercado tan competitivo siempre alguien empleará las citadas herramientas y nos presentará batalla…

Por el Arq. Gustavo Di Costa

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Sepa Cómo Instalarabril 29, 2019
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4min81

La producción de energía está directamente ligada al desarrollo económico de cualquier país, y es precisamente la demanda de ese recurso lo que plantea el debate más punzante de la sociedad actual. El sector de la construcción resulta determinante dentro de la problemática, puesto que se requieren más de 2 toneladas de materias primas por cada metro cuadrado de obra. La cantidad de energía asociada a la fabricación de los materiales puede ascender, aproximadamente, a un tercio del consumo energético de una familia durante un periodo de 50 años. La producción de residuos de construcción y demolición supera la tonelada anual por habitante. El análisis del ciclo de vida de un edificio permite intuir -con mayor facilidad- las consecuencias ambientales derivadas del impacto de la construcción. Los edificios resultantes del proceso, así como las infraestructuras necesarias para favorecer su accesibilidad, ocupan y transforman el ambiente donde se construyen.

Un recurso natural es aquel elemento o bien que la sociedad, con su tecnología, es capaz de transformar para su propio beneficio. Por ejemplo, el grado de desarrollo que ha adquirido la sociedad actual fue capaz de transformar el petróleo (recurso natural) en una fuente de energía, en plástico, en asfalto… La fabricación de materiales de construcción comporta el agotamiento de los recursos no renovables y el consumo de energías fósiles.

Debemos considerar que el aprovechamiento de un determinado recurso natural no debe afectar al equilibrio ecológico que lo sostiene y es responsable de su existencia. Por ejemplo, en el caso de la madera, será necesario compatibilizar las explotaciones forestales con la regeneración de las mismas mediante replantaciones, responsables de producir nueva materia prima al ritmo pertinente, pues de otra manera, estaremos agotando un recurso renovable por definición.

El entorno natural se encuentra afectado por la emisión de contaminantes, así como por la deposición de residuos de distinto tipo y origen. Sin embargo, para poder conseguir nuestro objetivo y contribuir al progreso sin dañar el planeta, será imprescindible contar con la colaboración del conjunto de agentes intervinientes en las diferentes etapas del ciclo de vida de un edificio (desde la extracción de las materias primas hasta su demolición o desmantelamiento). Si cada uno de ellos asume la responsabilidad correspondiente, será posible aplicar estrategias para la prevención y minimización del impacto ambiental. Considerar los residuos como un bien, es decir, aprovecharlos como materia prima mediante su reciclaje o reutilización, e incorporarlos de nuevo en el proceso productivo, imitando en cierto modo a los ciclos de la naturaleza, se afirma como el camino a transitar.

 

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista Sepa Cómo INSTALAR


Sepa Cómo Instalarabril 17, 2019
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  Una empresa dedicada a la materialización de instalaciones en la industria de la construcción conforma una organización la cual, fundamentalmente, posee una cierta capacidad administrativa para desarrollar y controlar la realización de obras; capacidad técnica para aplicar procesos y procedimientos y capital o crédito para financiar sus operaciones, obteniendo así un beneficio. Así definida, la empresa se asume como una manifestación de trabajo colectivo, un conjunto de esfuerzos armonizados para la realización de un fin común. Para que la misma funcione necesita, también, de las personas.

  Las empresas pueden clasificarse según varios criterios. Los mismos dan lugar a distintos tipos: Individuales o sociales, públicas o privadas, industriales, comerciales, o de servicios. A su vez, ello depende de su aspecto jurídico, de su carácter económico, de su actividad económica y finalidad. Las de aspecto jurídico, pueden ser individuales o sociales. Las de caracteres individuales pertenecen a un solo empresario, asumiendo toda la responsabilidad por su gestión con su patrimonio, a diferencia de las sociales, las cuales reúnen un grupo de personas con una finalidad en común. De esta manera, es posible repartir el capital -y a su vez- las responsabilidades que la obtención del mismo conlleva. Las citadas sociedades se clasifican en personalistas, capitalistas y cooperativas. A través de su carácter económico, se pueden sectorizar en públicas o privadas. La empresa puede permanecer formadas por personas particulares o privadas, o constituirse a partir de un grupo de personas o entidades de carácter público. Las empresas públicas, son las del Estado o algún otro organismo público.

  Las empresas privadas están integradas por personas particulares o privadas y poseen una característica fundamental: La existencia de un estímulo, vale decir, el interés privado o beneficio. Según su actividad y finalidad económica se pueden clasificar en productivas, comerciales y de servicios -y a su vez-, pueden ser lucrativas o no. Los elementos de la empresa más importantes son los financieros, económicos, técnicos y humanos. A través de un organigrama empresarial, representan la estructura organizativa y muestran de una forma clara y resumida la manera en que se comunica la estructura de la misma. Las funciones que cumplen pueden ser de dos tipos, estáticas y dinámicas. De esta manera, se estudia la oferta y demanda, instrumento esencial para la determinación de los precios. Cuando la oferta supera la demanda, los productores deben reducir los precios para estimular las ventas. Cuando la demanda es superior se incrementan los precios de los bienes.

  En una empresa destinada a materializar instalaciones, cada uno de los medios empleados realiza una tarea concreta, cuya finalidad es conseguir un objetivo en común. Los recursos son las personas, el capital, materiales y herramientas. De esta manera, la mencionada empresa se vuelca a la elaboración de un producto específico.

Casi, un traje a medida. Único e irrepetible.

 

Por el Arq. Gustavo Di Costa

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Sepa Cómo Instalarabril 10, 2019
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  Los diversos formatos de contratos que se pueden aplicar en las obras de instalaciones implican importantes consecuencias sobre los costos finales, los tiempos de ejecución junto con las obligaciones y responsabilidades de los distintos agentes participantes en su materialización: Él o los contratistas, el Director de Obra (en adelante DO) y el Comitente. Desde el contrato único a los contratos separados y desde el ajuste alzado al coste y costas, existe una transferencia de riesgo de los contratistas al comitente, al mismo tiempo que se incrementan las responsabilidades y obligaciones del DO.

  El contratista único que actúa como empresa constructora, asume la totalidad de las responsabilidades laborales, civiles, comerciales, previsionales, técnicas y penales por la construcción de la obra y es responsable por su ejecución y entrega, de acuerdo con los planos y especificaciones del proyecto, los precios y plazos estipulados y demás obligaciones determinadas en los documentos que integran el contrato de construcción.

  Además de la obligación principal señalada precedentemente, los pliegos de condiciones de los contratos de construcción deberían contemplar lo siguiente: Adoptar, mantener y controlar las medidas y precauciones de seguridad e higiene, de acuerdo con lo establecido por la normativa vigente; Disponer la maquinaria y equipo, para el movimiento y transporte de materiales y personas en la obra, responsabilizándose por su operación y mantenimiento; Prestar ayuda de gremios a sus subcontratistas; Adoptar, mantener y controlar las medidas y precauciones para la vigilancia de la obra; Adquirir las responsabilidades como constructor y firmar los planos municipales, como constructor, ejecutor de la estructura e instalador de las redes necesarias.

  En paralelo con sus obligaciones como contratista único, deberá cumplir las obligaciones atinentes a cualquier otro contratista, tales como, respetar la autoridad de la DO y acatar sus órdenes; cumplir los códigos, reglamentos y disposiciones de orden técnico vinculados con los trabajos a su cargo; cumplir las normas oficiales vigentes rectoras del trabajo de los distintos gremios intervinientes respecto a salarios mínimos, vacaciones, jubilaciones, descanso semanal, jornada legal, seguros, seguridad e higiene, trabajo en lugares insalubres, horas extras, fondo de desempleo, etc.; cumplir las leyes, decretos, ordenanzas, edictos y reglamentaciones oficiales, las cuales rigen en el ámbito de ejecución de los trabajos; adoptar los procedimientos constructivos, secuencias de tareas, técnicas y equipos; coordinar la ejecución de los trabajos del personal propio con el de sus subcontratistas; conducir y controlar cualitativa, cuantitativa y permanentemente el proceso de construcción, la calidad y los trabajos de acuerdo con la documentación contractual y las “reglas del arte”, entendiéndose por tales a “los procedimientos consagrados por la experiencia constructiva”; programar y controlar la provisión e ingreso a obra de los materiales, equipos y suministros necesarios para la ejecución de las distintas tareas y controlar su calidad, programar la presentación de mano de obra y controlar su calidad.

La sumatoria de los aspectos mencionados debe formar parte, indefectiblemente, de los contenidos de un contrato.

 

Escribe: Arq. Gustavo Di Costa

Editor de revista INSTALAR


Sepa Cómo Instalarmarzo 20, 2019
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4min213

  El tema del presente Editorial tiene que ver con las notables ventajas que brindan los sistemas de acondicionamiento térmico. El siglo XXI nos permite apreciar los resultados por sí mismos. La construcción sustentable permite una planificación total de la obra, considerando detalles mínimos, salvando imprevistos; un mejor aprovechamiento de los recursos, evitando grandes desperdicios; garantizar la calidad del trabajo en base a certificaciones de los procesos empleados; la optimización de tiempos, horas/hombre y mano de obra en el lugar. De hecho, el acondicionamiento térmico compromete un ahorro de la energía, tanto para calefaccionar como para refrigerar espacios; generando condiciones de confort higrotérmico, evitando patologías constructivas e impulsando diseños los cuales utilicen, de manera eficiente, los recursos.

  Teniendo como premisa esas ventajas trataremos de hallar un punto de relación. A diferencia de lo que sucede con los Sistemas Constructivos Industrializados y la Construcción Tradicional, donde elegir entre uno u otro puede permanecer condicionado por el alcance o tamaño de la obra, en lo referido al Acondicionamiento Térmico, se opta por construir a favor o en contra de los recursos energéticos, independientemente del sistema constructivo elegido y el tamaño de la obra. Transitamos un tiempo y realidad social que nos permite hacer derroche de la mayoría de los recursos esenciales. Hemos tomado esa actitud como un estilo de vida, llevándola a los diversos ámbitos donde nos desarrollamos. Por supuesto, la industria de las instalaciones no permanece exenta. Pero estos tiempos no pueden sostenerse mucho más, ya que año tras año somos testigos de la desinversión generada para sostener los subsidios que nos permiten mantener este dudoso estilo de consumo irracional, sin mencionar los graves daños ambientales que dicho accionar provoca.

  Hablamos de la necesidad de cambiar de conducta y qué mejor ejemplo que el Estado como propulsor de ciertos proyectos que impulsen obras masivas, donde se empleen al 100% los beneficios de la arquitectura sustentable, capaces de fomentar, además, la Inversión Pública.

  La construcción de viviendas de Interés Social que reúnan todas las citadas características conformaría un ejemplo claro de lo que se puede lograr en cuanto a ahorro energético. Favorecer mediante incentivos a aquellas empresas las cuales utilicen sistemas capaces de favorecer el ahorro de los recursos, conformará una inteligente política, a la altura de las circunstancias. De esta forma, lograr una toma de conciencia a nivel social, que no se trata de un gasto mayor el hecho de “construir bien”, sino de una inversión a futuro.

  Desde mi modesto punto de vista, la construcción en serie y masiva puede incidir favorablemente en los espacios diseñados, alcanzando un mejor y más inteligente aprovechamiento de los recursos energéticos.

 

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista Sepa Cómo INSTALAR


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6min234

  Las incumbencias del arquitecto lo habilitan para “ejecutar obras”, para cumplir las tareas y adquirir las responsabilidades técnicas para su construcción. La práctica de dicha modalidad requiere del profesional actuante, además, habilidad y experiencia para desempeñarse en las áreas comercial y empresarial y ejecutividad para el manejo del proceso constructivo, la conducción del personal y de los subcontratistas, actividades que no demandan una habilitación especial, pero sí formación y experiencia adecuadas, al tiempo de contar con asesoramiento legal y contable. El arquitecto que se inicia dentro de la modalidad de “Proyecto y Construcción”, deberá adquirir o perfeccionar sus conocimientos, habilidades y experiencias en áreas tales como: Conducción de personal, relaciones laborales, cuestiones previsionales; seguridad, seguros, ART; manejo del problema financiero y bancos; liquidaciones, normas de facturación e impuestos; programación, seguimiento y control del proceso constructivo; uso de maquinaria y coordinación de subcontratista; entre otras disciplinas.

  La modalidad de “Proyecto y Construcción” ha dado lugar a prácticas donde lo profesional no siempre aparece correctamente deslindado de lo comercial, circunstancia que conspira directamente contra el prestigio de la profesión. La citada modalidad presenta entonces facetas las cuales obligan a todos los profesionales a observar cuidadosamente las disposiciones del Código de Ética Profesional (MEPA, Manual de Ejercicio Profesional del Arquitecto del Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo), entre ellas:

  • “Es deber primordial de los profesiones respetar y hacer respetar todas las disposiciones legales y reglamentarias de la profesión. Es también deber primordial de los profesiones velar por el prestigio de la profesión”.
  • “Contribuir con su conducta profesional y por todos los medios a su alcance, a que en el consenso público se forme y mantenga un exacto concepto del significado de la profesión en la sociedad, de la dignidad que la acompaña y del alto respeto que merece”.
  • “No ejecutar actos reñidos con la buena técnica, aun cuando pudiere ser en cumplimiento de órdenes de autoridades, mandantes o comitentes”.
  • “Oponerse como profesional y en carácter de consejero del cliente, comitente o mandante, a las incorrecciones de éste en cuanto atañe a las tareas profesiones que aquel tenga a su cargo, renunciando a la continuación de ellas si no puede impedir que se lleven a cabo”.
  • “Manejar, con la mayor discreción, los fondos que el cliente pusiere a su cargo, destinados a desembolsos exigidos por los trabajos a cargo del profesional y rendir cuentas claras, precisas y frecuentes, todo ello independientemente y sin perjuicio de lo establecido en las leyes vigentes”.
  • “No ofrecer, por medio alguno, la prestación de servicios cuyo objeto, por cualquier razón de orden técnico, jurídico, reglamentario, económico o social, sea de muy dudoso o imposible cumplimiento, o si por sus propias circunstancias personales el profesional no pudiere satisfacer”.
  • “Advertir al cliente los errores en que éste pudiere incurrir, relacionados con los trabajos que el profesional proyecte, dirija o conduzca, como así también, subsanar los que él mismo pudiera haber cometido y responder civilmente por daños o perjuicios conforme la legislación vigente”.
  • “No asumir en una misma obra funciones de director al mismo tiempo que las de contratista total o parcial”. En este aspecto, se considera necesario aclarar que el Contratista de “Proyecto y Construcción”, no dirige la obra por encargo del comitente ni percibe honorarios por ello, que en cambio asume las responsabilidades como Constructor, y debido a las particularidades de su contrato, las correspondientes a las de Director, con el objeto de “controlar la fiel interpretación de los planos y de la documentación técnica que forma parte del proyecto”.

Estamos (todos) debidamente advertidos…

 

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista Sepa Cómo INSTALAR


Sepa Cómo Instalardiciembre 21, 2018
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   En esencia, la seguridad conforma una actitud personal, pues es el hombre -en definitiva- quien ejerce el derecho o criterio en la adopción de las medidas que nos acercarán a ese estado seguro. Vale la pena detenernos y analizar algunas definiciones que normalmente utilizamos como frases hechas, pero encierran toda la filosofía de nuestra responsabilidad. Al hablar de seguridad, estamos tratando de definir un estado libre de peligros. El hombre de seguridad es el “artífice” que tratará de eliminar esos peligros. Podemos entonces aceptar como definición, que la seguridad es el “arte de la minimización de los peligros”. Decimos minimización, pues tratar de pensar que con todos los medios que la tecnología pone a nuestro alcance  vamos a eliminar el riesgo, es una utopía. Logramos una definición que es el objetivo: Minimizar los peligros.

   Podemos también decir, como concepto, que la seguridad es el “uso del sentido común”, el cual generalmente, es el menos común de los sentidos. Dijimos  que la seguridad conforma una actitud personal y como tal, asume un estado anímico originado al considerar que el ser humano es capaz de enfrentar y vencer los riesgos que la vida y la sociedad donde convive pueden depararle. El individuo considerará el nivel de seguridad en función de los riesgos identificados a su alrededor, estableciendo la manera en la cual se sienta preparado o protegido para controlar una contingencia.

   Los riesgos que reconoce o identifica y para los cuales procura su protección, son exclusivamente aquellos que sus conocimientos, cultura e información, le indique que son tales. Estará de esta manera expuesto e inconscientemente no cubierto ante aquellos riesgos que no percibe o reconozca. Vale decir: aquella persona que haya recibido instrucción sobre el tema, estará mucho más sensibilizada y preparada para desarrollar un programa de seguridad acorde con las posibles circunstancias.

   Perder una vida puede ser mucho más fácil de lo que podamos imaginar si no tomamos en cuenta ciertos factores. Un proceso se interrumpe no solamente por un incendio de magnitud. El deterioro de una pieza vital, que puede ser de bajo costo pero no se consigue en el mercado local, por efecto del calor u oxidación ante los gases de combustión, implica la parada del proceso hasta conseguir el repuesto necesario, el cual puede demorar mucho tiempo. En un incendio, siempre se pierde dinero. Los seguros contemplan las pérdidas a prorrata y generalmente no se considera el lucro cesante. Las estadísticas indican que un porcentaje muy importante de empresas las cuales han sufrido un incendio de magnitud, no han podido recuperarse y se vieron obligadas a cerrar sus puertas definitivamente.

   Ello nos lleva a plantearnos que más importante que encontrar posibles soluciones, debemos detectar los problemas con la debida antelación. Generalmente, son los expertos en seguridad quienes plantean las distintas soluciones para un determinado riesgo e indican qué debemos hacer ante una emergencia.

Pero no siempre nos enseñan a reconocer los problemas ante los cuales podríamos enfrentarnos.

 

Por el Arq. Gustavo Di Costa

Editor de Revista Sepa Cómo INSTALAR

 



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