Sepa Cómo Instalaroctubre 10, 2018
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Permítame, estimado lector, poner en cifras ciertos diarios derroches que con una inconciente impunidad llevamos a cabo. Tiene que ver con economizar un vital elemento: el agua. Sin dudas, somos privilegiados al poder hacer uso de ella simplemente girando el volante o accionando el comando de una grifería. Pero esa ventaja debería reportarnos una enorme responsabilidad, dado que son muchos los compatriotas que carecen de ese confort, imprescindible para la vida. Una canilla abierta sin razón derrocha de 5 a 10 litros por minuto. Algo tan cotidiano como dejar abierta la canilla mientras higienizamos nuestros dientes implica un derroche de casi 20 litros. Lavar los platos y demás enseres de cocina con la canilla abierta supone un consumo de unos 100 litros de agua. Lavar un automóvil con una manguera demanda unos 500 litros de agua…

Por el Arq. Gustavo Di Costa, editor de la Revista Sepa Cómo INSTALAR.

Debemos preguntarnos ¿qué hacer? Bien, por suerte los instaladores y profesionales sanitaristas tenemos mucho que decir al respecto de la economía del agua. Contamos siempre con la inestimable asistencia de las empresas proveedoras de insumos y elementos, quienes se encuentran abocadas a comercializar nuevas tecnologías capaces de economizar agua. De todas formas, nuestros hábitos podrán aportar una notable reducción del consumo. Por caso, una canilla a la cual se le repara su goteo economiza unos 200 litros de agua por día. Recomendar a nuestros clientes la instalación de equipos con etiqueta ecológica conforma otro adecuado hábito. Ajustar correctamente los aspersores y concentrar el riego en aquellos espacios verdes, redunda en un notable ahorro de agua a igual salud de las plantas. En este punto, también conforma una verdadera ventaja disponer de plantas autóctonas las cuales consumen poca agua.

Renovar periódicamente los cabezales de las duchas permite economizar el fluido. ¿Cómo saber si el dispositivo trabaja al límite de su vida útil? Simple, sólo es necesario un reloj con segundero y un balde de 3 litros de capacidad. Tomamos el recipiente, lo colocamos bajo la ducha y calculamos el tiempo que el agua tarda en llegar a la línea de los 3 litros. Si demanda menos de 20 segundos, entonces debemos sustituir el cabezal por un modelo de bajo consumo.

El recupero de aguas de lluvias y grises, conforma hoy una alternativa atendible. Las aguas grises constituyen del 60 al 65% del consumo doméstico de agua. No todas las aguas grises son apropiadas (por ejemplo, debemos evitar que las grasas originadas en las cocinas alcance a las depuradoras de aguas grises). Observando dichas precauciones, resulta sumamente eficiente y sencillo alimentar las cisternas de los inodoros con estos líquidos. Muchas de esas aguas pueden materializar un buen recurso para el riego de jardines. Su instalación es recomendable siempre que sea en una nueva construcción, o bien, en reformas de viviendas.

Hay mucho por hacer y la tecnología se encuentra de nuestro lado. Manos a las obras…


Sepa Cómo Instalaroctubre 3, 2018
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¿Cuántas veces se pierde un trabajo por tomar a la ligera la confección de su presupuesto, o bien, se resta seriedad al incluir, una vez tomado el encargo, costos adicionales que pudieron ser previstos con un análisis más detenido? Independientemente de las buenas condiciones que atraviesa en estos momentos la industria de la construcción, evidentemente, una empresa de instalaciones debe implementar una seria política de formación de precios para, de este modo, poder ser competitivos y confiables comercialmente. Ese es uno de los ítems que más valoran las empresas constructoras serias que tercerizan los trabajos de instalaciones para fluidos de una obra.

Por el Arq. Gustavo Di Costa, editor de la Revista Sepa Cómo INSTALAR.

Saber escuchar lo que el mercado tiene para decirnos resulta ser un factor clave. Las empresas de instalaciones, independientemente de su escala, conforman una parte de las células esenciales dentro del mercado de la construcción. Atento a ello, deben sentar las bases para su propio desarrollo organizando su estructura productiva en todas las áreas de su accionar, desde el sector administrativo, productivo y de comercialización.

La productividad es un punto clave a considerar. Resulta imprescindible organizar y optimizar los procesos de realización de los trabajos, por ejemplo, automatizando las tareas a partir del empleo de equipos específicos. Obviamente, será de suma importancia contar con tecnología, en la medida de lo posible, que permita el correcto desarrollo de la producción. Todo servicio o producto puede contar con excelentes condiciones, pero si no se realiza un preciso estudio del mercado y posterior comercialización, el mismo puede fracasar.

La óptima formación de precios, debe ir siempre acompañada por el asesoramiento de un profesional, encargado de estimar los costos más importantes dentro de la producción. El resultado buscará alcanzar una inmejorable eficiencia mediante la eliminación de gastos superfluos e innecesarios, anulando de esta manera, desvíos presupuestarios, que por lo general, concluyen en situaciones conflictivas con el comitente, o bien dentro de la administración de las finanzas de la propia empresa de instalaciones.

Muchas pequeñas y medianas empresas de instalaciones, o los técnicos independientes, han iniciado sus actividades de manera precaria, casi improvisada, no contando con los elementos necesarios para fortalecerse y sembrar las bases de su propio desarrollo. Tiempo atrás el mercado permitía ciertas falencias que en el siglo XXI son incompatibles con la realidad verificada a nivel productivo.

El ejercicio de la profesión de instalador demanda un cierto alineamiento empresarial detrás de una conducta que le permita organizarse, producir y competir.


Sepa Cómo Instalaroctubre 2, 2018
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Nuestra “tradicional” forma de construir, equivocadamente, tolera altos niveles de desperdicios. No hay más que ver el contenido de un volquete estacionado en la cercanía de cualquier obra para despejar dudas al respecto. El citado ejemplo conforma una clara muestra de los altos niveles de improvisación y retrabajos que la ausencia de ciertos documentos (planos de replanteo, detalles constructivos, etc.) provoca. Poco a poco, nos vamos a ver obligados a cumplir con las reglas de juego, para que en la pelea: Planificación y Programación versus Improvisación, el knock-out levante el brazo victorioso de una construcción realizada con calidad y buena vida útil. El desperdicio por falta de planificación no sólo abarca el proceso de materialización de la obra en su estadío de plena producción. El desmadre de recursos por falta de planificación se traslada tristemente a la vida útil de la construcción.

Por el Arq. Gustavo Di Costa, editor de la Revista Sepa Cómo INSTALAR

En cuanto a instalaciones se refiere, el derroche resulta sumamente serio ya que demanda recursos energéticos. A diario se valora la necesidad del ahorro energético debido a limitaciones del recurso, cuestión económica, efectos ambientales, etc. De ahí se infiere que, la demanda de energía debería ser satisfecha a través de un uso racional de la misma, prolongando la disponibilidad de fuentes no renovables (combustibles fósiles y nucleares), y reemplazándolas paulatinamente por fuentes renovables, formas directas e indirectas de la energía solar y energía geotérmica, conjuntamente con el desarrollo de nuevas tecnologías.

Dentro del citado escenario se inscribe la eficiencia energética de los edificios, integrando un sistema más amplio y no como una estrategia aislada, considerando que el uso de combustibles fósiles ocupa un 86% y las energías renovables un 1% del consumo mundial y un 88% y 4% respectivamente del consumo a nivel nacional.

La educación del profesional en el ámbito institucional posibilitaría la implementación de normativas que premien la eficiencia mientras que, entre los diseñadores, permitiría incorporar, en la más temprana toma de decisiones, las pautas de diseño que consideren la eficiencia en todas las etapas de la vida útil del edificio. Paralelamente, debería promoverse, por parte del usuario, la apropiación de tecnologías y modos de uso que le serían en principio, culturalmente ajenos, y que han demostrado ser el talón de Aquiles de las campañas y programas de promoción de energías renovables. Se ha comprobado que los subsidios no son la panacea de estos programas, sino la venta financiada de sistemas y equipos dónde el usuario se transforma en partícipe, mientras recibe la asistencia técnica durante todo el período de operación y mantenimiento de dichos sistemas.
Modestamente entiendo, que nada de ello será posible si ya, desde la obra misma, se acentúa el desperdicio por mala (o nula) planificación de los trabajos.


Sepa Cómo Instalarseptiembre 7, 2018
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Durante algunas de mis clases en las que estudiamos nuevos sistemas constructivos, los estudiantes no pueden reprimir una pregunta: Ese sistema es muy interesante, ¿pero cuál es su costo? Una rápida respuesta sería -en la mayoría de los casos-, “Este sistema tiene un costo superior al de su simil dentro de los sistemas constructivos industrializados”. Pongamos un ejemplo, un tabique realizado con construcción de placa de roca de yeso será un tanto más costoso que uno realizado en forma tradicional. Pero esta respuesta será incorrecta. ¿Por qué? Porque los estudiantes comparan los recursos de producción involucrados y nada más. Obvian valores sumamente importantes como el costo de la mano de obra -que se reduce notablemente en la materialización de los sistemas industrializados- y por ende, los gastos indirectos de la empresa constructora, seguros, y otras remuneraciones que perforan el bolsillo (o la billetera) del comitente. Deseo sumar aquí un nuevo valor: el Costo Ambiental.

Por el Arq. Gustavo Di Costa, editor de la Revista Sepa Cómo INSTALAR

El costo inicial de un edificio energéticamente eficiente es sustancialmente superior de aquél donde prima el beneficio económico de construir y vender, porque quien lo materializa no paga los costos de operación a lo largo de su vida útil (estimado, en promedio, en unos 70 años). Una envolvente eficiente priorizará la iluminación, climatización y ventilación natural con una mínima intervención de instalaciones mecánicas para tal fin, así como el uso de sistemas pasivos que no requieran del consumo de energía para su operación. Se puede incluir el uso de instalaciones operadas con energías renovables (solar, eólica, etc.), si su costo así lo justifica. El valor económico de la energía debería ser considerada como una parte más del ciclo de vida del edificio, ya que no todas las tecnologías son equivalentes ni provocan los mismos efectos ambientales, si se tienen en cuenta los costos externos.

Los costos de construcción del edificio tendrían una incidencia directa en el precio de adquisición del mismo, pero cierto es que se verían compensados por el ahorro en los costos de operación y mantenimiento. Esto es: “Lo inicialmente barato puede resultar carísimo a futuro”. La categorización podría transformarse en un atractivo para el comprador del inmueble, favoreciendo el uso de estas tecnologías por parte del constructor.

Los costos de operación y mantenimiento de un edificio eficiente representan un ahorro para quien paga por dichos servicios, pero que no necesariamente es el propietario, por lo tanto, deberían arbitrarse los mecanismos para que el beneficio también alcance a éste.


Sepa Cómo Instalaragosto 13, 2018
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El monóxido de carbono es un gas sumamente peligroso, producto de una combustión incompleta originada generalmente por el mal estado de las instalaciones, insuficiente ventilación o la disposición de artefactos en espacios incorrectos. Resulta ser altamente tóxico y sumamente “traicionero”, ya que los sentidos no pueden detectarlo: es incoloro, inodoro e insípido. En nuestro organismo se combina con la sangre a través de los pulmones, mucho más fácilmente que el oxígeno. Pero la exposición ante este gas, aún durante un breve período, produce daños irreversibles. Unas pocas partículas alteran el funcionamiento del sistema nervioso y provoca desde cambios de humor y cefaleas permanentes hasta lesiones neurológicas.

Por el Arq. Gustavo Di Costa,Editor de Revista Sepa Cómo INSTALAR

Una persona expuesta a un ambiente contaminado con apenas 600 partes por millón de monóxido de carbono, en tres horas, puede fallecer. En ciertas ocasiones, defunciones adjudicadas al monóxido de carbono suelen ser atribuidas a escapes de gas. Pero es necesario aclarar que el gas natural (metano) no es tóxico, puesto que las moléculas de Metano no son solubles en agua, por ende, no ingresan a la sangre a través de las mucosas pulmonares. Pero sí es asfixiante, puesto que su irrupción desplaza al aire presente en el ambiente.

Las estufas catalíticas, al igual que las pantallas infrarrojas, consumen el oxígeno del ambiente y resultan ser doblemente peligrosas ya que emiten los productos de la combustión al mismo ambiente. No constituyen un peligro si son instaladas bajo normas de seguridad por parte de un gasista matriculado, previendo la colocación de las reglamentarias rejillas de ventilación.

Como vemos, este gas reclama un gran respeto, por ello, valen estos consejos del ENARGAS (Ente Nacional Regulador del Gas), para evitar accidentes por inhalación de monóxido de carbono: efectuar una revisión periódica de sus artefactos por parte de un gasista matriculado; respetar las normas técnicas y reglamentarias de instalación ya que una disposición irregular de un artefacto puede ocasionar accidentes; permitir siempre el ingreso de aire al ambiente desde el exterior, en suficiente cantidad como para renovarlo, teniendo en cuenta que una pequeña abertura puede salvarnos la vida; verificar que la llama de los artefactos sea de color azul, si es de otro color (amarillo o tonalidades anaranjadas o rojas) el equipo se encuentra funcionando en forma defectuosa; resulta indispensable que las salidas de los gases al exterior permanezcan libres de obstrucciones y colocadas en forma reglamentaria, ya que la mayoría de los casos fatales tienen su origen en conductos defectuosos; no colocar calefones en baños o dormitorios si no son de tiro balanceado, debido a que las estadísticas muestran que el 72% de los accidentes fatales se deben a calefones con funcionamiento incorrecto; el uso de hornallas y hornos de la cocina para calefaccionar el ambiente es sumamente peligroso; si los conductos de evacuación (chimeneas o salidas al exterior) son retirados para trabajos de limpieza o pintura, y luego no son correctamente reinstalados, pueden ocasionar severos accidentes.

Todos los accidentes por inhalación de monóxido de carbono son evitables. Trabajemos en favor de ello.


Sepa Cómo Instalaragosto 3, 2018
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“En Argentina, el consumo diario de agua por persona es superior a los 500 litros, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) fija el consumo diario razonable en 50 litros por día. Los resultados ponen de manifiesto la falta de conciencia por parte de los ciudadanos”, señala un informe desarrollado por la Universidad de Palermo (UP). Los temas abordados en el estudio (que comprendió encuestas y seguimientos) fueron el cuidado de las instalaciones sanitarias hogareñas, los derroches y consumos cotidianos más comunes -en especial el uso del agua en la higiene personal y doméstica- y el uso de los desagües como vertederos. Las preocupantes conclusiones del informe señalan que la cantidad de agua diaria mínima indispensable para la vida de un humano es de cinco litros; la OMS fija el consumo razonable en 50 litros; en Europa gastan un promedio de 200 litros y, en el área encuestada, el consumo es de 500 litros, siempre por habitante, por día, con picos de 613 litros.

Por el Arq. Gustavo Di Costa, editor de la Revista Sepa Cómo INSTALAR.

Las preguntas a los encuestados se refirieron a pérdidas en las canillas; derroches durante el baño, la higiene bucal y la limpieza de ropas; el lavado de vehículos, vajillas, frutas y verduras, el regado de plantas y jardines y el uso de desagües como vertederos.

La investigación puntualiza que “los resultados de la encuesta ponen de manifiesto la falta de conciencia por parte de los ciudadanos de la región metropolitana a la hora de usar el agua en sus casas”. Entre los datos más destacados figuran que el 79,07% de los encuestados respondió no tener canillas que pierdan en su hogar; el 92,34% toma duchas y sólo el 6% baños de inmersión, en tanto, el 49% deja el grifo abierto mientras se baña y el 51% restante lo abre y cierra según su necesidad. Tras señalar que el 49,87% deja la canilla abierta durante la limpieza bucal, precisa que “una canilla abierta durante el lavado de dientes desperdicia aproximadamente 30 litros de agua”. El 89% tiene lavarropas y, de ellos, el 54,34% selecciona el programa corto de acuerdo a la suciedad de la ropa o por tipo de tela o prenda, mientras el 41,68% utiliza el programa largo, que gasta 60 y 100 litros por ciclo, respectivamente. De quienes poseen coches (59,45%), el 31,26% reconoció que lo lava en casa y deja abierta la canilla todo el tiempo que dura el proceso lo que, en un auto mediano, equivale a unos 360 litros de agua.

De quienes limpian la vereda, el 42,95% dijo que deja abierta la canilla todo el tiempo, con lo que gasta unos 1.140 litros de agua por hora. El 59% de quienes respondieron sobre el lavado de la vajilla, deja abierta todo el tiempo la canilla, en un proceso que desperdicia 100 litros de agua.
El 50,75% de quienes lavan verdura o fruta deja correr el agua mientras lo hace, en tanto, el 50,56% de los que riegan plantas de día, pese a que el horario oficialmente recomendado para el riego, lavado de autos o veredas y llenado de piletas, es después de las 22 horas.

“El análisis de los resultados obtenidos demostró que los porcentajes arriba mencionados no presentan diferencias al estudiar a la población encuestada en sus distintos segmentos (sexo, edad, nivel educativo alcanzado)”, agrega. Luego, advierte que “en los últimos tiempos se ha dado gran difusión a los problemas vinculados con la escasez de agua y las consecuencias de su derroche pero, evidentemente, aún cuesta vincular el conocimiento adquirido con los hábitos cotidianos”.


Sepa Cómo Instalarjulio 13, 2018
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El Arq. Ruy Varalla, especialista en temas de gestión y administración de obras, reflexiona: “…Confiados en las particulares características de la industria, nuestras empresas de construcción, en lugar de aplicar y afianzar conceptos gerenciales capaces de asegurar la obtención de las metas deseadas, han preferido aplicar un manejo empresarial basado en la “intuición y el coraje”. Ya de por sí, en cualquier actividad dichos componentes no resultan ser suficientes para asumir un compromiso productivo. Agreguemos las peculiaridades propias de la construcción y veremos que el logro de resultados acordes con las expectativas deseadas es “puro milagro”. Sólo el milagro nos puede salvar de “no haber dicho no” en el momento preciso. Y si es puro milagro, ¿cuál es la confianza que les podemos brindar a nuestros comitentes sobre el producto final que les entregamos? Hemos intentado “delegar” al transferir la responsabilidad que, sobre el producto y la producción tenemos, entregándosela a operarios “por producción”. Ante esto nos preguntamos: ¿Cuál es la función que los profesionales tenemos dentro de la industria? ¿De qué manera podremos brindarles confianza a nuestros Comitentes, si nosotros nos desligamos de las responsabilidades que implica el gerenciamiento de la producción y el manejo de la calidad del producto?…”.

Por el Arq. Gustavo Di Costa, editor de la Revista Sepa Cómo INSTALAR.

En nuestra industria, la base de un sistema de calidad se compone de dos documentos, denominados Manuales de Aseguramiento de la Calidad. Los mismos definen, por un lado, el conjunto de la estructura, responsabilidades, actividades, recursos y procedimientos genéricos que una organización establece para llevar a cabo la gestión de la calidad (Manual de Calidad), y por otro lado, la definición específica de todos los procedimientos que aseguren la calidad del producto final (Manual de Procedimientos). De esta manera, el Manual de Calidad nos dice ¿Qué? y ¿Quién?, y el Manual de Procedimientos, ¿Cómo? y ¿Cuándo?

Resulta necesario prestar atención a la fundamental importancia que revisten dichos documentos, ya que de ellos depende el feliz final de la obra y que su diseño no degrade la gestión productiva, técnica o económica de la materialización encargada.

Dentro de la infraestructura del sistema existe un tercer pilar que es el de los Documentos Operativos, conjunto de informaciones los cuales reflejan la actuación diaria de la empresa. Ahora bien, ¿cuáles son en nuestra industria los documentos aplicados como reaseguro de la calidad pactada ante un Comitente? Evidentemente, nuestro Manual de Aseguramiento de la Calidad no es otro que el Pliego de Condiciones Generales (PCG) de la obra en cuestión. Por su parte, el Manual de Procedimientos es equivalente al Pliego de Especificaciones Técnicas (PET) y finalmente, los Documentos Operativos, serán todos los planos que gráficamente nos servirán para corroborar la fiel interpretación del proyecto en la obra.

Resulta clave en la industria de la construcción planear la ejecución de los procesos, ya que de ellos dependerán los logros en cuanto a eficacia y eficiencia, y por ende, los resultados operativos de la obra o proyecto. Debe ser común para todos los profesionales involucrados que la administración de los procesos constructivos se ejecuten conforme a las especificaciones técnicas, planos, y análisis de precios unitarios, considerando los siguientes factores de costo: mano de obra, materiales, equipos y herramientas, entre otros.


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Nuestro cerebro conforma una de las más perfectas máquinas de dificultosa organización a nivel de funciones y ritmo. La naturaleza humana ha organizado dichas funciones con un carácter sumamente simple. La sumatoria de acciones del cerebro humano quedan delimitadas y definidas mediante la interacción de dos hemisferios. El izquierdo se ocupa de las acciones lógicas (funciones motrices y analíticas), el derecho es el responsable de las funciones relacionadas con la creatividad (análisis de la imagen y las sensaciones). Ambos hemisferios colaboran mutuamente, incrementando sus fortalezas. ¿Vale una comparación con el desarrollo de los aspectos creativos y técnicos de nuestro diario quehacer como profesionales del mundo de la construcción?

Por el Arq. Gustavo Di Costa, editor de la Revista Sepa Cómo INSTALAR.

En varias oportunidades hemos parafraseado aquella definición fundamental del término “Arquitectura”, definida como “el arte de proyectar y construir edificios”. No resulta por ello difícil entender que el hemisferio derecho es el encargado de proyectar una determinada obra. De esta forma, imagina espacialmente el conjunto y concibe las situaciones y estrategias del pensamiento de una forma total. Integra varios tipos de informaciones (sonidos, imágenes, olores, sensaciones) y los transmite como un todo. Así, el hemisferio derecho se considera como el receptor e identificador de la orientación espacial, el responsable de nuestra percepción del mundo en términos de color, forma y espacialidad.

Cuando la tarea resulta ser compleja, su contraparte, el hemisferio izquierdo, es quien la asume, ya que su especialidad es el análisis. Carlo Lodoli, matemático y clérigo veneciano, le brinda a la arquitectura el concepto de razón, cuando expresa: “Los materiales deben ser empleados según sus propiedades y ser, a la vez, capaces de representar la función del edificio”. He aquí la acción del hemisferio izquierdo, el cual es lógico, procesa secuencial y linealmente, forma el todo a partir de las partes, se ocupa de analizar los detalles, piensa en conceptos y números.

Evidentemente, se requiere de ambos desarrollos. Por un lado la “jerarquía visual” del proyecto, capaz de procesar la totalidad de la información a partir de una “síntesis” donde se especifica el problema espacial como un todo, intentando aplicar un método de relaciones para resolver el diseño adecuadamente, y por otra parte, la debida organización de la información empleando el “análisis” para formular una consecuente materialización de la obra, a partir de la elaboración de un método capaz de resolver la matriz de detalles, descomponiendo la caja arquitectónica en sus principales piezas y analizando a las mismas separadamente.

Es importante el aporte que cada hemisferio realiza actuando mancomunadamente para racionalizar el conjunto de experiencias experimentadas. Como en la arquitectura, se requiere del análisis (la materia) y de la imaginación (el diseño).

Eugène Viollet-le-Duc, arquitecto, arqueólogo y escritor francés, sentenció: “La arquitectura es el arte de construir. Se compone de dos partes, el arte y la ciencia. El arte comprende a las reglas sugeridas por el gusto, derivadas de la tradición. La ciencia, que se funda sobre fórmulas constantes y absolutas, nos remite a la naturaleza de los materiales, al clima y a las fuerzas que sobre la obra actuarán indefinidamente”.


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Fijar un precio adecuado para la labor del instalador se convierte en una eventualidad que no es tal cuando se analiza el tema en profundidad. El carácter variable de cada uno de los encargos (por requerir particulares y específicos recursos de producción), puede ser uno de los factores causantes de la necesidad de obtener una mayor información a la hora de estudiar el precio de un determinado trabajo encomendado.

Por el Arq. Gustavo Di Costa, editor de la Revista Sepa Cómo INSTALAR.

Un esquema de Presupuesto de Gastos Cuantitativos de los distintos elementos de la instalación (cómputo métrico), logra ponderar la cantidad de elementos en juego. Entonces, contar con un Presupuesto de Gastos Estimativos (presupuesto de precios), encargados de dimensionar la magnitud del gasto calculado, a partir del cual, el instalador debe fijar porcentajes para su oferta, se transforma en una válida acción.

En definitiva, los presupuestos pueden abarcar el análisis de los tiempos (programas de trabajo), de los precios (presupuestos por cuantificación monetaria), de inversiones, etc. En cualquiera de los casos que se nos presenten a lo largo del desarrollo de nuestra profesión, podremos encontrar Presupuestos de Gastos Descriptivos, los cuales precisan la naturaleza y calidad de los materiales, la forma de materializar la instalación, las técnicas particulares a desarrollar, etc.

Según sea la finalidad de la estimación será el procedimiento a emplear para su elaboración. Para sólo auscultar las posibilidades de un proyecto, bastará el uso de métodos expeditivos aproximados. En ocasiones, dicha técnica toma el nombre de Ante-presupuesto o Presupuesto Global. Por ejemplo, para determinar el costo de una instalación con características similares a otra ya ejecutada, bastará determinar su metraje y multiplicarlo por el costo específico del metro lineal, sin descuidar la influencia que pudieran ofrecer sobre la estimación, las variaciones del momento (mayores costos inflacionarios, por ejemplo) y las diferencias con las obras análogas cuyos precios se han adoptado.

Recomendamos analizar exhaustivamente una instalación antes de fijar un precio por ella. El tiempo dedicado se compensará con creces en relación con las pérdidas que podemos sufrir al subestimar este importante aspecto de nuestro trabajo: El cálculo del presupuesto.


Sepa Cómo Instalarjunio 29, 2018
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El especialista en el manejo de costos y precios Per Sjofors, destaca los diez errores más comunes en los cuales incurren las empresas cuando aplican precios a sus productos. El mencionado especialista recomienda: “En tiempos económicos difíciles, revaluar los precios de los productos se convierte en una necesidad para mantener a los clientes interesados. Determinar qué se reduce y qué se mantiene, no siempre resulta fácil cuando se permanece involucrado personalmente con los productos.

Por el Arq. Gustavo Di Costa, editor de la Revista Sepa Cómo INSTALAR.

1) Intentar alcanzar el mismo margen de rentabilidad en diferentes líneas de productos. Por cada producto, la rentabilidad se optimiza cuando el precio refleja la voluntad de pagar del cliente.
2) Basar los precios en “el mercado”. Los equipos de gerencia deben encontrar maneras de diferenciar sus productos o servicios para crear valor adicional en segmentos específicos del mercado.
3) Basar los precios en los costos y no en la percepción de valor del cliente. Ello, invariablemente, conduce a precios demasiado altos o bajos.
4) No segmentar los clientes. La propuesta de valor para cualquier producto o servicio varía según los diferentes segmentos de mercado. La estrategia de precios debería reflejar dicha diferencia.
5) Mantener los precios al mismo nivel durante demasiado tiempo, ignorando los cambios en los costos, la situación de la competitividad y las preferencias de los clientes. La mayoría de las empresas temen el efecto que pueda presentar un cambio de precios y lo posponen demasiado. Las firmas conocedoras del tema, acostumbran a sus clientes y a sus grupos de venta a cambios de precio frecuentes.
6) Emplear recursos insuficientes para administrar las prácticas de aplicación de precio. Costos, volúmenes de ventas y precios, constituyen las tres variables básicas que rigen las ganancias.
7) Modificar posprecios sin predecir la reacción de la competencia. Las empresas inteligentes conocen lo suficiente a su competencia como para predecir su reacción y prepararse.
8) Incentivar al personal de ventas basándose en los ingresos generados más que en las ganancias. Los incentivos de venta aplicados en volumen le restan valor a las ganancias cuando el personal encargado de las ventas recibe recompensas por incrementar el volumen al precio más bajo posible.
9) No establecer procedimientos internos para optimizar los precios. Lo que se llama a la ligera “reunión de precios”, se ha convertido en un hecho regular, una reunión de último momento para fijar el precio final de un servicio o producto nuevo.
10) Invertir una cantidad desproporcionada de tiempo atendiendo a los clientes menos rentables.

Debemos reconocer a nuestros clientes: 80% de las ganancias de una empresa, por lo general, resultan del 20% de sus clientes. No identificarlos y no concentrarse en ese 20% deja a las empresas indefensas frente a una competencia inteligente.



Auspician Sepa Cómo Instalar




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