Sepa Cómo Instalaroctubre 26, 2018
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4min161

La planificación de proyectos forma parte de la gestión, la cual se vale de cronogramas tales como diagramas de Gantt para planear, y subsecuentemente, informar del progreso dentro del entorno del proyecto. La finalidad de una óptima planificación consiste en crear un sistema referencial que pueda ser utilizado para evaluar previamente todas las instancias de la concatenación de los trabajos necesarios a efectos de materializar una instalación encargada. La programación incorpora la variable del tiempo como condicionante del esquema referencial adoptado en la etapa de planificación. Aquí se deben estimar los tiempos y los esfuerzos requeridos para cada actividad, aplicando un programa realista para completarlas. De hecho, se involucra al equipo de proyecto y construcción en la estimación de la duración de las actividades.

La planificación y programación de un proyecto para crear una instalación determinada resulta inútil si no es comunicada efectivamente. Cada miembro del equipo necesita conocer sus responsabilidades y limitaciones. Desde luego, partimos de un proyecto definido en el cual comenzamos a analizar todas las tareas necesarias para completarlo. Las dependencias lógicas entre dichas tareas son definidas a partir de un diagrama de actividad en red (Activity Network Diagram), el cual posibilita la identificación del mejor formato de trabajo a adoptar. Una forma de planificar un proyecto debe contemplar:

1. Las condiciones exactas para que la instalación sea finalizada. Antes de que permanezcan absolutamente claros cuáles son los objetivos del proyecto, no tiene sentido comenzar a estimar cuánto tiempo llevará y/o cuánto demandará económicamente. Desgraciadamente, muchos profesionales fallan al no examinar esta primera y crucial etapa.

2. Realizar un inventario de todas las tareas que se requieren para finalizar la instalación que nos contrataron. Aquellas que insuman mucho tiempo necesitan ser divididas en tareas menores.

3. Identificar todos los recursos necesarios para ejecutar cada tarea. En ese momento se puede estimar el costo de cada subrubro y, consecuentemente, de todo el proyecto.

4. Decidir si el plan previsto reúne todas las condiciones adecuadas desde el punto de vista técnico, administrativo, etc. Aquí es donde se deberán modificar los objetivos y el trabajo de ser necesario.

5. Definir dependencias entre tareas. Algunas necesitan ser finalizadas antes que otras puedan comenzar. Poniendo las tareas en orden de conclusión se construye una red de proyecto (diagrama PERT). Aquí es donde el profesional instalador deberá interactuar e intercambiar opiniones con otros técnicos de los diferentes rubros de la obra en cuestión. Vale recordar que nuestra disciplina asume cada vez más un papel interdisciplinario.

6. Calcular el tiempo mínimo para ejecutar el proyecto. Este será el trayecto más extenso a través de la red del proyecto (PERT), desde el comienzo del mismo hasta su extremo final. Dicho trayecto se denomina “Camino crítico”. Las otras tareas pueden ser ejecutadas en paralelo al camino crítico, pero cualquier atraso en las tareas que componen el camino crítico resultará automáticamente en el atraso del proyecto completo.

7. Crear un cronograma de proyecto, por ejemplo, empleando un diagrama de Gantt.

8. Efectuar un plan de gestión de riesgos y modificar el proyecto de acuerdo con dicho plan.

9. Verificar el comportamiento de la empresa de instalaciones al iniciar la ejecución del proyecto.


Sepa Cómo Instalaroctubre 5, 2018
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1min379

Cualquier acto económico se decide a consecuencia de un juicio comparativo entre un precio, pagado en dinero, esfuerzo o dolor, y un valor respecto de lo que se adquiere: objeto, servicio, placer. En nuestro caso, se trata de una instalación completa. Cabría suprimir el epíteto económico que califica el vocablo “acto”, sin que la proposición precedente dejara de ser válida. Pero vamos a ceñirnos a una instalación y a los diversos contratos que comprende su mercado. Cuando un contratista compra, por ejemplo, materiales, el precio es el de venta del fabricante, y el valor conforma una función de la cantidad y la calidad.


Sepa Cómo Instalaroctubre 2, 2018
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La tubería porosa será enterrada en su totalidad en líneas paralelas, siguiendo los desniveles del terreno, a fin de no crear diferentes presiones a lo largo de su recorrido. Se garantiza de esta manera un caudal homogéneo. La alimentación de los tubos se realiza a través de una cañería principal, unida por tees de derivación, y en sus extremos, podrán ir cerrados o conectados a una tubería de limpieza.

Si la superficie por regar resultara ser extensa, debemos dividir el sistema en módulos, para evitar las pérdidas de carga. En el primer período de riego, se deberá llevar al terreno hasta el límite denominado “Capacidad de Campo”. No se debe permitir que el agua llegue a la superficie. Posteriormente, en función del consumo de agua, se regula el período de irrigación para reponer el líquido que consumen los cultivos. De esta manera, se obtendrá una banda de humedad constante y sin pérdidas de agua por evaporación.

La profundidad ideal, y la separación entre líneas de tubos, serán determinadas por el tamaño de la planta, la especie, las características del suelo y su permeabilidad. Los componentes que presenten deficiencias deberán se reemplazados para un correcto funcionamiento del sistema de riego.

La regularidad en la limpieza de los filtros hace disminuir considerablemente la posibilidad de obstrucciones en los tubos porosos. En caso de obstrucciones, podemos eliminarlas aumentando la presión, ya que con dicho procedimiento se abren los poros. También resulta posible limpiar el sistema con detergentes biológicos.

Entre las ventajas del sistema con respecto al riego por aspersión se listan:

• La presión de trabajo es mucho menor. Para un mismo caudal se consigue una mayor superficie de riego.
• Eliminación del estrés de la planta, debido a la frecuencia de riego.
• No presenta pérdidas de agua por evaporación.
• No produce heladas en la superficie.
• Se eliminan algunos problemas fitosanitarios mediante el follaje mojado.
• Se elimina la erosión causada por el agua de riego, no existen arrastres y lavados de suelo.
• Reducción al mínimo de la humedad superficial del terreno.
• La humedad subterránea beneficia la fijación de las plantas y árboles.
• No producen canales capilares saturados o vaciados.
• Se mantiene constante la actividad biológica del suelo.
• No es vulnerable al viento durante su funcionamiento.
• Proporciona un ahorro considerable de agua utilizada, aproximadamente, de un 60 o 70%.


Sepa Cómo Instalarseptiembre 26, 2018
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3min500

Los medidores conforman un instrumento destinado a registrar el volumen de gas que consumen los artefactos de una instalación. Los mismos deberán ubicarse en la línea municipal, salvo aquellas excepciones debidamente justificadas (baterías, etc.) y previa consulta.

El medidor se alojará en un espacio exclusivo de material incombustible, provisto de puerta reglamentaria con llave de cuadro y debidamente ventilado y aislado de instalaciones eléctricas e inflamables. Los nichos deberán permanecer alejados 0,50 m como mínimo de toda instalación eléctrica que entrañe riesgo de chispas (tablero, Llave de medidor, etc.). Esta distancia podrá reducirse a 0,30 m en el caso que el nicho disponga de ventilación al exterior o se encuentre ubicado en espacio abierto.

Para medidores cuyos nichos sean de 0,60 m de alto por 0,40 m de ancho, de 0,65 m por 0,45 m, o de 0,50 m por 0,40 m, la puerta tendrá las mismas dimensiones de los nichos, disponiendo de una Llave de cuadro de 6,35 mm. El cuadrado de 6,35 mm de la cerradura, quedará bien centrado respecto de un orificio circular de 15 mm de diámetro.

La puerta del nicho será de chapa de hierro de un espesor mínimo de 1,27 mm. En todo su contorno presentará una pestaña doblada hacia el interior de 30 mm soldada en las cuatro esquinas. La puerta será resistente e indeformable (nervaduras o refuerzos) y llevará estampada en relieve la palabra GAS, con letras de altura no menor de 40 mm. Esta puerta permanecerá vinculada a un marco de hierro ángulo de 0,019 m de ancho de ala mediante dos bisagras de tipo desmontable, las cuales a su vez, estarán soldadas; una al marco y la otra a la puerta, de modo que permitan la extracción de ésta mediante un movimiento vertical.

La puerta y el marco permanecerán protegidos interior y exteriormente mediante dos manos de pintura antióxido a base de cromato de zinc. Para nichos ubicados en la Línea Municipal o en pasillos, también podrán ejecutarse con materiales incombustibles los cuales armonicen con las paredes, manteniendo las dimensiones del cuadro “A”.

Para nichos de mayores dimensiones, las características de las puertas serán suministradas por la respectiva Oficina Técnica. Bajo ningún concepto se aceptará que el medidor toque las paredes laterales, solera o cielorraso del nicho, debiendo permanecer conectado y perfectamente nivelado.


Sepa Cómo Instalaragosto 27, 2018
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El rol de Proyectista de Instalaciones asume un fuerte componente creativo, capaz de sumar los conceptos de diseño y construcción, esto es, capacidad creativa de expresión espacial y posibilidad de concreción material del diseño de la instalación requerida. Por ende, se afirma que la función del Proyectista abreva en la creatividad -no sólo expresiva sino también tecnológica- para crear los documentos técnicos motivo del encargo. Su relación contractual es con el comitente, siendo su responsabilidad fundamental la elaboración del proyecto, el cual quedará plasmado en una serie de documentos -no sólo gráficos sino también escritos-, conocidos como Documentación Técnica Completa. Para la concreción de la misma, el Proyectista de Instalaciones deberá nutrirse de una serie de datos obtenidos en el propio emplazamiento de la obra (estado y tipos de servicios con que cuenta la parcela, por sólo mencionar un ejemplo). Con dicha información desarrollará tres instancias de documentación:

Croquis preliminares: constituyen los esquemas, croquis de plantas, de vistas, volumétricos, esquemas, o cualquier otro gráfico que el profesional ejecuta a fin de interpretar el diseño y materialidad de las instalaciones necesarias.

Anteproyecto: plasmado en un lenguaje accesible para una completa compresión del comitente, presentará posibilidades espaciales y técnicas de resolución del encargo. Allí plasmará trazados de las redes y características materiales de la obra, pero siempre basándose en su capacidad de afirmar que dichas posibilidades son factibles de desarrollar. Este resulta ser un punto clave, ya que muchos Proyectistas de instalaciones “dejando para la instancia de proyecto la resolución de ciertos detalles del esquicio”, suman vacíos en el imaginario del comitente, que luego, pueden motivar enojosas situaciones con el mismo. Este suele ser el primer escollo a sortear en la relación proyectista-comitente, por ello sugerimos la realización de un anteproyecto donde el diseño pueda verse representado en la faz tecnológica-constructiva.

Proyecto: también conocido como “Proyecto ejecutivo”, consiste en una serie de planos, planillas, detalles, cálculos e información escrita (pliegos de especificaciones técnicas), capaces de constituirse en un verdadero “Manual de ejecución de la obra”. Dicha información asimismo brindará respuesta a dos angustias iniciales de todo tipo de comitente (sin importar la escala o destino del encargo) ¿cuánto costará la instalación? y ¿en cuánto tiempo estará resuelta la misma? Por ello, será de fundamental importancia que el Proyectista de instalaciones confeccione un “Cómputo y presupuesto estimativo” y un “Plan de trabajos”. Entiéndase que cada uno de dichos documentos resolverá los interrogantes de “precio” y “tiempo”. La definición de “calidad” de la obra (los tres pilares en los que debe sostenerse cualquier proyecto de instalaciones) encontrará fundamento en la misma documentación, a partir de la selección de los insumos y tecnologías a aplicar.


Sepa Cómo Instalaragosto 15, 2018
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4min410
Conexión

Se determina el gasto de la instalación y la presión sobre el artefacto más elevado; con esos datos se determina, consultando en la tabla correspondiente, el diámetro de la conexión. En el caso de servicio directo se toma un gasto de 0,20 l/seg., por cada unidad locativa, que corresponde al consumo de una canilla y media. En oficinas se estima sobre la base del funcionamiento simultáneo de la mitad de los artefactos surtidos. La presión en el artefacto más alto se obtiene restando a la presión del nivel de la acera, que es un dato suministrado por la empresa prestataria del servicio de agua potable, el desnivel existente entre la acera y dicho artefacto. Cuando se trata de artefactos ubicados en subsuelo, se sumará la presión del nivel de acera, el desnivel existente entre ella y el orificio de alimentación del artefacto.

Cuando se trate de distribución por tanque de reserva, el gasto se determina estimado que dicha reserva se completa entre 1 y 4 horas. La presión que se debe calcular es la correspondiente al orificio de entrada del tanque de reserva o del tanque de bombeo, cuando exista dicho servicio. El diámetro mínimo de conexión es de 0,013 m. Las conexiones de diámetro mayor de 0,032 m. deben ser solicitadas a la empresa prestataria del servicio de agua potable. Para las cañerías de alimentación para distribución directa, el diámetro es el mismo de la conexión. Cuando se surten varias oficinas, dicho diámetro va disminuyendo a medida que se derivan los ramales de alimentación.

Cañerías de bajada de tanque

En los edificios de varios pisos, en los que las plantas se repiten, se disponen sobre una misma vertical servicios sanitarios similares y las cañerías de bajada de tanque alimentan independientemente a cada columna de dependencias. De acuerdo a la experimentación se han fijado cifras correspondientes al consumo por grupo de artefactos más comunes. Este consumo se expresa en centímetros cuadrados de cañería de bajada. Se comienza el cálculo con el piso más bajo, determinándose en función de los grupos de artefactos que surte la bajada cuál es la sección necesaria, y se continúa hacia arriba, sumando los correspondientes a cada piso, hasta llegar al colector del tanque. En base a dichas secciones teóricas se obtienen en tabla los diámetros comerciales.

Colector múltiple

La sección del colector se determina sumando las secciones de las bajadas, cuando las mismas no exceden de dos, o sumando la sección de la bajada mayor el 50% de la suma de las secciones restantes cuando sean más de dos.

Ruptor de vacío

El diámetro del ruptor de vacío es de 1, 2 o 3 rangos menores que la bajada respectiva, según corresponda a una altura mayor de 45 m. y 15 m. o menor de 15 m. El diámetro mínimo es de 0,009 m. y el máximo exigible de 0,050 m.


Sepa Cómo Instalarjulio 11, 2018
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4min266

Respecto del cálculo de la rentabilidad de las máquinas y herramientas, su estimación permitirá conocer el punto crítico de utilización de cada una de ellas y las zonas de pérdidas y ganancias. La idea es que la empresa de instalaciones propietaria de una máquina determine el costo de utilización de la misma, de tal forma que se cubran con seguridad todos los gastos y que, finalizada su vida útil, cuente con un fondo o monto reservado que le permita reemplazarla por una nueva. Brindamos a continuación algunas definiciones sobre el particular:

Precio de Adquisición: son todos los costos que se efectúan hasta que la máquina se encuentre en los talleres de la empresa (o de una obra si ha sido adquirida específicamente para ella). Involucra, entre otros:

• Precio de adquisición en fábrica.
• Gastos de embalaje, el cual puede representar hasta un 3% del precio del equipo.
• Gastos de transporte.
• Seguros.
• Costos de traslados a obra.
• Gastos de carga y descarga.
• Costos de montaje, etc.

Entendemos que cuando el técnico adquiere una máquina no hace gasto alguno. Sólo invierte, cambia cierta cantidad de dinero por un equipo. Pero al hacer uso del mismo, comienza a gastar. De lo que rinda el trabajo de la máquina deberá deducirse un cierto importe que permita reemplazarla cuando esté desgastada y obsoleta. Dicho valor de depreciación se obtiene dividiendo el precio de adquisición por el número de horas o años de vida útil ($/tiempo), o por el número de unidades de trabajo que puede realizar ($/m3, etc.).

Existen varias formas y criterios para calcular la depreciación. Algunas empresas de instalaciones prefieren efectuar una amortización rápida aplicando un fuerte porcentaje para los primeros años, liberándola de esta carga para la etapa de su vida de menores rendimientos.
En este contexto, se denomina “Valor medio” o “Promedio del equipo”, al valor teórico constante que se supone para los cálculos, que ofrece la máquina a lo largo de su vida útil. Se obtiene como un porcentaje del precio de adquisición.

En cuanto a los costos de mantenimiento y reparaciones, los mismos varían considerablemente según la máquina, el servicio, el cuidado y manejo que se le brinde, las condiciones donde se trabaja, etc. Se suelen expresar como un porcentaje del costo de depreciación o del valor medio.
Siendo todos los cálculos teóricos, no es preciso procurar una gran exactitud ya que las hipótesis que se aplican permanecen generalmente muy condicionadas. Por todo ello, se define al mantenimiento de los equipos como un servicio que abarca trabajos de limpieza, lubricación, cambios de piezas defectuosas, inspección y ajustes mecánicos, que permitirán obtener el rendimiento óptimo del equipo y prevenir roturas.

Para el caso de grandes empresas de instalaciones, que a su vez cuenten con una gran cantidad de máquinas y herramientas, los datos necesarios para el mantenimiento de cada una de ellas deben volcarse en fichas técnicas a efectos de poder efectuar consultas rápidas y registrar el control de los intervalos de servicios mecánicos.


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Es conviene conocer la trayectoria que siguen los operarios, materiales y equipos o herramientas (es decir, los recursos de producción), a través del interior de una obra o puesto de trabajo durante el proceso de construcción o en el curso de la distintas actividades.

Con el objeto de optimizar tiempos y estándares de producción, apuntando a reducir o eliminar tiempos improductivos, es necesario que las empresas constructoras realicen, en función de la escala de obra, un plano o detalle de las circulaciones, acopios, ubicación de puestos, etc. para el desarrollo completo de las tareas. Entre las herramientas más eficaces para efectuar dicho análisis, se destaca el diagrama de recorridos, que reproduce a escala, la zona donde transcurren las tareas, ubicando los diversos puntos de actividad junto con la trayectoria que se sigue de unos a otros.

Sin embargo, antes de examinar en detalle el diagrama de recorrido y su utilización, vale la pena comentar algunos aspectos de la disposición de las tareas dentro de una obra. Determinar la disposición de una tarea, equivale a diseñar un plano para colocar las máquinas y demás equipos de manera que permita a los operarios y materiales, avanzar con mayor facilidad, al costo más bajo y con el mínimo de manipulación, desde que se reciben los insumos hasta que se materializa la tarea.

La mala disposición de los puestos de trabajo en relación a los sectores de acopio de materiales u obradores, por ejemplo, puede aumentar la duración total del trabajo, pues origina movimientos innecesarios del material, consumiendo tiempo y energía a los trabajadores, sin registrar avances significativos.

Optimizar la zonificación de las partes que conforman la infraestructura operativa de una obra constituye una de las funciones del Jefe de obra. Modificar esa disposición generalmente significa trasladar instalaciones, equipos e incluso tuberías y cables, si es que el planteo no se realizó con anterioridad al inicio de las tareas de construcción, con las consiguientes pérdidas. De más está decir que dicho estudio (materializado en el mencionado diagrama de recorrido o cursograma, plano de implantación, etc.), debe realizarse en el momento de cotizar los trabajos.

De esta manera, se preveerá correctamente dentro de los gastos generales directos, los montos equivalentes al montaje y puesta a punto de los mecanismos de apoyo a las tareas de construcción, siempre respetando los parámetros de referencia establecidos por las CYMAT (Condiciones y Medio Ambiente de Trabajo). Si el tiempo invertido en movimientos y manipulaciones representa una gran proporción del tiempo total de producción, toda disminución en el tiempo de recorrido o manipulación repercutirá en la productividad del proceso constructivo, particularmente, si se trata de una obra de escala importante.

Cuando se acorta la duración del proceso constructivo, porque se aceleran las operaciones o se utilizan nuevas instalaciones o maquinaria de gran rendimiento, cambia la proporción entre el tiempo de manipulación y el del proceso, volviéndose relativamente más extenso el tiempo de la manipulación.


Sepa Cómo Instalarjunio 27, 2018
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3min203

Conociendo las condiciones del bioclima ideal, y teniendo en cuenta el ahorro energético, buscaremos las soluciones que hagan de la envolvente del edificio un elemento atenuador del intercambio de calor y humedad entre el ambiente externo e interno. Las características térmicas funcionales de esa envolvente son:

a. Conseguir una resistencia térmica que dificulte el flujo de calor. Cumplimentamos así las exigencias humanas demandadas por el control del ambiente habitable, ejerciendo una resistencia a las pérdidas de calor en clima frío y una resistencia a las ganancias de calor en clima cálido.

b. Lograr que la diferencia de temperaturas entre la envolvente y el ambiente no supere los límites de confortabilidad. Esta segunda característica funcional demanda las exigencias humanas del cerramiento, es condicionada por las pérdidas de calor corporales en relación, o contacto, con su entorno.

c. Conseguir el grado de regulación térmica adecuado al uso previsto del ambiente a controlar, tema éste ligado a propiedades intrínsecas de los materiales empleados.

Al diseñar un edificio debemos plantearnos como premisa el logro del confort. El ambiente físico que rodea al hombre condiciona su salud física y mental, conjuntamente con sus actividades. Podemos establecer cuatro grupos de factores que definen las características del ambiente: Higrotérmicos, de calidad del aire, luminosos y acústicos. El edificio conforma un instrumento de captación, acumulación y distribución de energía que permite mantener un ambiente interior confortable dentro de un determinado rango de condiciones climáticas exteriores adversas, sin recurrir a la climatización por medios artificiales o reduciendo su uso al mínimo.

En la actualidad, la arquitectura vuelve la vista hacia soluciones clásicas, se adecua a las condiciones bioclimáticas que la rodean, se redescubren las formas de cada lugar y a través de la tecnología actual y la investigación se procura aprovechar sus logros. De esta forma, clima, suelo y hombre han sido los factores determinantes de la arquitectura popular, donde la falta de medios adecuados de acondicionamiento artificial aconsejaba el máximo aprovechamiento de los medios naturales. Esa premisa continúa siendo la más importante alternativa económica del ahorro energético.

La arquitectura bioclimática es otra dimensión de la arquitectura que hace de ella un intermedio entre el clima exterior y el ambiente interior.


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5min157

Cuando hablamos de la calidad como resultado de compromisos recíprocos, pensamos en la necesidad de que el conjunto de los actores del sector establezcan mecanismos capaces de asegurar que la calidad se logrará con el compromiso de todos. Es común que en nuestro día a día nos enfrentemos a situaciones en las que tenemos que adoptar resoluciones referentes a las actividades señaladas: en el momento de cerrar una oferta para una licitación, en el momento de recibir un proyecto del estudio de profesionales, en el momento de tener que atender un pedido de insumos de una obra, en el momento de encargarle a un funcionario la realización de una tarea, etc. En cada una de las mencionadas situaciones exigimos y asumimos compromisos que, lamentablemente, no siempre se encuentran explícitos.

Cuando recibimos un conjunto de recaudos para la formulación de un precio de una determinada instalación para un cliente y realizamos una oferta sin que se encuentre perfeccionada la relación entre las partes, es decir, aceptamos presentar una oferta en los términos establecidos por el comitente sin haber aclarado la totalidad del contenido de los recaudos, estamos asumiendo el compromiso ante nuestro comitente, de realizar la producción de acuerdo con lo que él estipuló y sobre el que ostenta el legítimo derecho de exigir que se cumpla, aun cuando existan definiciones que no son suficientemente claras o que serán de difícil cumplimiento.

Si un proyectista nos entrega el diseño de una instalación que contiene soluciones que seguramente van a dificultar su ejecución en obra y nosotros no consultamos y establecemos los criterios que deberían seguirse para la adecuación de la solución a estándares que faciliten la construcción, antes de iniciar la producción, estamos asumiendo el compromiso de realizar el trabajo de acuerdo con lo establecido.

Si formulamos un pedido de materiales sin precisiones en cuanto a calidad, plazo de entrega, etc. y no efectuamos las aclaraciones pertinentes antes de que se lleve a cabo la compra, estamos asumiendo el compromiso de aceptar lo que se nos entregue o incurrir en gastos adicionales por tareas de descarga, carga, transporte, etc. en el caso de que aquello que se nos entregó no sea lo que esperábamos. Cuando impartimos una orden de trabajo a un operario, asumimos el compromiso de aceptar que él entendió lo que nosotros aspiramos que haga, y por lo tanto, aceptar el resultado de sus acciones, y él asume el compromiso de realizar la tarea encomendada tal como entendió la orden.

En esa cadena, que se forma en el ciclo de la calidad del producto/instalación, donde alternadamente una vez somos proveedores (cuando entregamos un producto o un servicio) y otra vez somos clientes (cuando recibimos los efectos de la acción del proceso anterior), existen una cantidad de situaciones en las cuales, a veces sin darnos cuenta del verdadero alcance, estamos asumiendo importantes compromisos que no siempre somos capaces de cumplir. La asunción de esos compromisos implícitos, en los que las relaciones no se encuentran perfeccionadas, muchas veces es la causa de fallas en la realización de nuestros productos que se traducen en desperdicios en todas sus formas, merma en la productividad, etc. Debemos considerar que existen muchas situaciones en que una vez asumido el compromiso, aunque sea en forma implícita, nada podremos hacer para volver atrás.

En la medida en que las relaciones entre los eslabones de la cadena se encuentren perfeccionadas y los compromisos que se asumen sean explícitos, tendremos más posibilidades de que la instalación que desarrollamos brinde muestras de una óptima calidad, optimizaremos las relaciones en la cadena productiva, minimizaremos las fallas y mejoraremos la productividad.



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