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   Una vez establecidas las condiciones de trabajo, la variación del pH del medio acuoso seguramente producirá reacciones químicas no deseadas. La tendencia a la corrosión estará dada por el tipo de metal y condiciones de pH del medio donde se encuentra.

  1. Temperatura: En general, el calor tiende a favorecer las reacciones químicas, por lo cual, la corrosión también tenderá a aumentar con el incremento de la temperatura. En el caso de las calderas se disminuye la corrosión cuando se procede al calentamiento del agua de alimentación a los efectos de reducir el contenido de oxígeno disuelto (4 mg por cada litro a 20 ºC) ya que la solubilidad de los gases disminuye con el aumento de temperatura.

  1. Velocidad de Flujo: En el caso de la circulación de fluidos corrosivos, la velocidad de los mismos incrementará la corrosión, disminuyendo la vida útil de los equipos.

  1. Concentración: En general, los ácidos y las bases concentradas ofrecen un comportamiento corrosivo casi nulo, pues se encuentran muy poco disociados, de allí se establece que a concentraciones diluidas o concentradas el efecto corrosivo es inferior a las concentraciones medias dónde la actividad iónica es la máxima, permaneciendo totalmente disociado. Corno norma de seguridad, debemos recordar que se deberán agregar los ácidos concentrados líquidos sobre el agua y no al revés, para evitar proyecciones del ácido y nunca se mezclarán en forma conjunta ácidos y bases concentradas, pues la reacción generalmente resulta explosiva.

  1. Tiempo: En el caso de manejo de fluidos corrosivos, la influencia del tiempo no es importante en los sistemas estáticos (almacenamiento en tanques), pero en sistemas con circulación de fluidos corrosivos, el tiempo de exposición determina la duración de los equipos.

  1. Formación de Películas Aislantes: En la industria lechera, cervecera y aceitera, se producen depósitos de sales minerales dentro de las cañerías donde circulan los fluidos en proceso. En las refinerías de aceites vegetales, los depósitos corresponden a aceites polimerizados llamados gomas o resinas. En ambos casos, se generan películas aislantes las cuales impiden una eficiente transferencia térmica en procesos tanto de calentamiento como de enfriamiento. En el primer caso, la remoción se deberá realizar mediante soluciones acidas (ácido clorhídrico). En cuanto a los aceites polimerizados, se utilizarán soluciones alcalinas (soda cáustica).

Tratamiento del agua de calderas

   Cuando el agua de alimentación en las calderas para la producción de vapor no ha sido debidamente desmineralizada, se producen depósitos de sales vulgarmente llamadas “Sarro” en las cañerías. Ello genera un grave inconveniente en la transferencia térmica del proceso. El sarro está constituido -principalmente- por carbonato de calcio en forma de cristales puntiagudos de calcita, los cuales se adhieren a la estructura metálica formando incrustaciones responsables de obstruir la circulación del fluido y reducir la capacidad de intercambio de calor. El fenómeno de corrosión, en esos casos, se debe al sobrecalentamiento necesario para obtener del equipo el mismo rendimiento térmico verificado cuando aún no se habían producido las incrustaciones.

   Para disminuir el contenido de esas sales se utilizan equipos llamados “Ablandadores de agua”, que cuentan con resinas de intercambio iónico, las cuales retiran los cationes calcio y magnesio de las sales, reemplazándolos por cationes de sodio y potasio. De esta manera, se evita la formación del sarro. Otro sistema utilizado para evitar la deposición de sales es la aplicación sobre las cañerías de alimentación de agua de acondicionadores magnéticos. Su funcionamiento se basa en la transformación de la calcita en otra forma alotrópica de características amorfas llamada aragonita, la cual no presenta adherencia a las paredes metálicas. Cabe destacar que los depósitos de las citadas sales no se producirán en cañerías construidas con aleaciones de cobre (bronce) o en cañerías plásticas.


Sepa Cómo Instalardiciembre 28, 2018
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   Por definición el adhesivo para tubos PVC constituye un pegamento elaborado a base de disolventes con resina de PVC en solución. Esta descripción por obvia que sea, se debe tener muy en cuenta dado que lo que se comercializa hoy en nuestro mercado, no siempre posee ni los adecuados disolventes ni la suficiente presencia de resina de PVC.

   La descripción de la función manifiesta en la norma IRAM número 13.385, en lo concerniente a la especificación de la función, destaca lo siguiente: “pegamento adhesivo, siguiendo las técnicas correctas para el pegado, actúa disolviendo las superficies a adherir, formando una unión continua entre las partes en contacto, similar a una soldadura, de modo que constituyen esencialmente una parte”. Entonces, es imprescindible observar que el producto a utilizar cumpla con estos lineamientos básicos. Concretamente, el adhesivo colocado en las partes a adhesivar, actúa “ablandando” las dos superficies. Este ablandamiento, no es otra cosa que preparar el tubo o accesorio para recibir el aporte de PVC disuelto en el adhesivo que “rellena” el intersticio o pequeño espacio que habitualmente queda entre el macho y hembra. La identificación práctica de la presencia de PVC en el adhesivo es fácil y cómoda de realizar por cualquier instalador.

   Para analizar la calidad del producto se deberá colocar sobre un vidrio, o superficie lisa un poco de adhesivo, esperar que los solventes se evaporen y observar que esta superficie debe quedar una lámina flexible de PVC cristalina, en muchos casos se va a notar la ausencia del PVC y en otros se va a notar la presencia de una lámina realmente significativa, en ésta diferencia está una de las bases de la seguridad de la aplicación de adhesivo para PVC. Resulta imprescindible tomar las siguientes precauciones antes de lograr una operación de pegado correcta:

  1. Las superficies a unir deben encontrarse limpias; pueden ser lijadas o preferentemente limpiadas con un trapo embebido con solución limpiadera eliminando, de esta manera, grasas, polvos o cualquier otro elemento extraño que dificulte la operación.
  2. La cantidad de adhesivo no debe ser exagerada ya que en el caso de ser un producto de buena calidad se pueden debilitar las paredes del tubo y, si además, el espesor del mismo no es suficiente, puede llegar a perforarse.

   En el mercado internacional -y en el local- existe una clasificación de adhesivo para distintos espesores de tubos. Normalmente 3,2 es el espesor de referencia límite en nuestro medio, a partir del cual mayores espesores necesitan un adhesivo de ataque superior para poder lograr un trabajo seguro. La denominación corriente de este tipo de adhesivo es “PLUS” que es sumamente recomendable para ser usado en operaciones con caños de 3,2 para arriba y no es recomendable para diámetros inferiores.

   En cuanto a la presentación de los adhesivos disolventes para PVC en nuestro país, por lo general vienen en envases de hojalata. El envase de hojalata es el más indicado para la conservación del contenido porque ostenta la cualidad de lograr un almacenamiento prolongado del mismo, sin alterar sus características, aunque su costo es superior a las otras alternativas.

   El mensaje de esta nota radica en la necesidad de diferenciar los buenos adhesivos del resto, pues, éste producto, por su costo participa insignificantemente en el monto global de la obra, pero su mal funcionamiento puede provocar grandes pérdidas y un innecesario desprestigio al instalador.

 


Sepa Cómo Instalardiciembre 26, 2018
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  1. a) Si el espesor nominal de la pared del caño de acero no es conocido, el mismo se determinará por medición de espesores de cada tira de caño en los cuatro cuadrantes de un extremo.
  2. b) Sin embargo, si hay más de 10 tiras de caño, y éstos son de grado, tamaño y espesor uniformes, se medirá solamente el 10% de las tiras, pero nunca menos de 10. El espesor de las tiras que no son medidas, deberá ser verificado por aplicación de un calibre ajustado al espesor mínimo encontrado en la medición. El espesor nominal de pared a usarse en la fórmula de diseño en la sección 105, es el más próximo que figure en las especificaciones comerciales, inferior al promedio de todas las mediciones realizadas. No obstante, el espesor nominal de pared usado no debe ser mayor que 1,14 veces la menor medición tomada en cañería de diámetro exterior menor de 508 mm, ni mayor que 1,11 veces la menor medición registrada en caños de diámetro exterior de 508 mm o más.

Factor de diseño (F) para caños de acero

  1. a) Excepto lo dispuesto en los párrafos b), c) y d) de esta sección, el factor de diseño a aplicarse en la fórmula de la sección 105 se determinará de acuerdo con la siguiente Tabla:

  1. b) Un factor de diseño de 0,60 -o menor- debe ser dispuesto en la fórmula de diseño en la sección 105 para caño de acero en clase 1 de trazado, toda vez que:

1) cruce sin camisa la servidumbre de un camino público sin mejoras;

2) cruce sin camisa o corra paralelo en la servidumbre de cualquier camino de superficie dura, ruta, calle pública o ferrocarril;

3) esté soportado por un puente para vehículos, peatonal, ferroviario o para cañería;

4) sea usado en fabricación de conjuntos (incluyéndose separadores, conjunto para válvulas de líneas principales, conexiones en cruces y colectores de cruces de ríos), o aplicado dentro de los 5 diámetros de cañería, en cualquier dirección desde el último accesorio de un conjunto fabricado, que no sea una pieza de transición o un codo instalado en lugar de una curva que no se encuentre asociado con un conjunto fabricado.

  1. c) Deberá validarse para clase 2 de trazado, un factor de diseño de 0,50 -o menor-, en la fórmula de cálculo de la sección 105 para los casos en los cuales un caño de acero sin camisa cruce la servidumbre de un camino de superficie compactada (dura), una ruta, una calle pública o un ferrocarril.
  2. d) Deberá usarse, para clases 1 ó 2 de trazado, un factor de diseño de 0,50 -o menor-, en la fórmula de la sección 105 para:

  1. Caños de acero en plantas compresoras, trampas de “scraper”, plantas de regulación o de medición, de acuerdo a:

1.1. Hasta un radio de 200 m desde la instalación de superficie de importancia más cercana al gasoducto, en plantas compresoras; y hasta el cerco de alambrado industrial olímpico en las trampas de “scraper”, plantas de regulación y de medición, instaladas aisladamente en la línea.

1.2. Se aplicará el mismo criterio de diseño que el señalado en 1.1. en plantas que operen con combustibles, plantas de almacenamiento de combustibles, plantas de tratamiento de gas natural y otras instalaciones cuya actividad propia conlleve riesgos potenciales.

1.3. El tramo comprendido 50 m antes y después del cruce con electroductos de 500 kV o más.

  1. Caño de acero, incluyendo la acometida, en una plataforma costa afuera o en aguas navegables interiores.

Sepa Cómo Instalardiciembre 20, 2018
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   Desde siempre, el hombre, para sobrevivir, ha buscado la forma de combatir las bajas temperaturas calentándose alrededor de un fuego, al principio, hecho directamente sobre el suelo, sin chimenea, de manera que el humo producido salía por las rendijas y huecos. Con el descubrimiento de las chimeneas, se vio que una parte importante del calor generado se perdía con el humo. Sólo se aprovechaba el calor del fuego.

   Más tarde, aparecieron las estufas, de leña y carbón, que aún se emplean en zonas rurales. En las mismas, el calor producido se aprovecha mucho más por su gran superficie que irradia en todas direcciones. Se aprovecha también el calor del humo, pues el recorrido de la chimenea irradia calor a las habitaciones por donde discurre. Luego, se pensó que podría lograrse que el calor no quedara sólo reducido al ámbito de la estufa sino repartirse por el resto del edificio. La idea se concretó mediante un circuito cerrado de agua calentado por una estufa. De este modo, se puede distribuir el calor en todos los ambientes.

   Las actuales calderas conforman una evolución sobre esa primera idea. Así se genera calor a partir de un combustible, y el calor se distribuye por la totalidad del edificio, según las necesidades de cada zona. Si nos basamos en datos estadísticos de consumo energético de una vivienda (IDAE 2007), un 46% es debido a la calefacción; 21% se destina al agua caliente y el 33% restante se canaliza en otros usos. Damos por descontado que los citados porcentajes varían año a año dependiendo de múltiples factores, como la zona climática donde se ubica la vivienda, la calidad constructiva, el nivel de aislamiento, el grado de equipamiento, las mejoras en el rendimiento de los equipos, pero especialmente, de los hábitos de confort de los usuarios. Casi la mitad de la energía demandada por las familias es para calentar sus viviendas. Naturalmente, ello varía mucho de unas zonas geográficas a otras. De hecho, en algunos lugares de nuestra nación no se requiere calefacción a lo largo del año, y aproximadamente, un 14% de las viviendas no disponen de sistema alguno de calefacción.

   Muy por el contrario, el porcentaje de viviendas dotadas, bien desde su construcción o a posteriori, de equipos acondicionadores de aire aumenta considerablemente y cada vez más se considera el aire acondicionado como una necesidad en aquellas zonas cálidas (lo mismo que la calefacción lo es en las zonas frías). Una vivienda, en cuanto a climatización se refiere, está intercambiando continuamente energía con el ambiente: La absorbe, la acumula o la cede. Depende principalmente de aspectos constructivos como el tipo de edificación (compacta, aislada, etc.), volumen, situación geográfica, orientación, forma, distribución, materiales de su construcción, aislamiento, número y dimensiones de ventanas, tipo y color del acabado exterior, entre otros factores.

¿Cuánto consume una vivienda?

   Habitualmente nos preguntamos ¿cuánto consume una caldera, equipo de aire acondicionado o cualquier sistema de acondicionamiento térmico?, cuando en realidad, deberíamos preguntarnos ¿cuánto consume una vivienda?

   La utilización de un tipo u otro de generadores de calor o frío, sistemas de emisión y otro modo de actuaciones, ofrece una trascendente responsabilidad en el gasto energético (y por lo tanto, económico) de una construcción, pero la base para todo ello radica en la capacidad ofrecida por el edificio para dejar pasar energía más o menos fácilmente. Si tenemos en cuenta que la temperatura entre dos locales tiende a igualarse de forma natural, a partir de ahí podemos estimar que, si en general, una temperatura de confort para el ser humano ronda los 21 ºC, deberíamos habilitar todos los medios para que la temperatura de los diferentes locales donde vivimos sea lo más cercana posible a esos 21 ºC.

   El calor siempre se desplaza desde el punto de mayor temperatura al de menor temperatura y aporta más cantidad cuanto mayor sea la diferencia de temperatura entre el ambiente caliente y el frío. El mencionado desplazamiento de energía se efectúa -en su mayor parte- por transmisión al exterior a través de las paredes, suelo y techo. También, a través de las ventilaciones. Atento a dichas consideraciones se puede prever que cuanto mejor aislada se encuentra la vivienda -considerando las ventanas, puertas, claraboyas-, menos energía dejaremos escapar (o ingresar, en caso que en el exterior de la vivienda se verifiquen altas temperaturas durante el verano). Cuantas más paredes linden con el exterior (incluimos techos y suelos) más energía se intercambiará entre la vivienda y el ambiente exterior.

   En invierno, cuanto mayor sea la temperatura dentro de la vivienda, más diferencia existirá respecto de la temperatura exterior y, por ende, mayor será la energía perdida por la vivienda u edificio.

   Si tenemos 23 ºC dentro de la casa, perderemos más energía que si registramos 21 ºC. Durante los meses de verano, el caso ejemplificado se registrará a la inversa. Cuanta más temperatura exista en el exterior, y concretamente en la pared de la vivienda, más energía se transmitirá al interior. Por eso, además de los mismos razonamientos -a la inversa- empleados para el invierno, es interesante, si es posible, sombrear el exterior para protección de esa radiación directa.

   Estos planteamientos anteriores se traducen directamente en energía “consumida” por el edificio o, lo que resulta lo mismo, energía a aportar para poder mantener y garantizar la vivienda dentro de las temperaturas y parámetros de un óptimo confort.

Agua caliente sanitaria

   El agua caliente sanitaria es el segundo consumidor de energía de nuestros hogares, sumando un 26% del consumo energético total. En la actualidad, el reglamento que define cómo se ha de construir, los usos y costumbres técnicos obligan a las nuevas edificaciones a cubrir parte del consumo energético necesario para producir el agua caliente sanitaria mediante un sistema de energía solar térmica y, en caso que por cualquier motivo no pudiera llevarse a cabo, utilizar otro tipo de energías renovables.

   El porcentaje del consumo energético a cubrir con energía solar térmica varía entre el 30% y el 70%, según la zona climática solar donde se encuentre el edificio.


Sepa Cómo Instalardiciembre 17, 2018
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     Los empresarios de la industria de la construcción requieren contar con información financiera actualizada para tomar las decisiones correspondientes sobre sus futuras operaciones. En el complejo mundo de los negocios, hoy en día caracterizado por el proceso de globalización en las empresas, la información económica y financiera cumple un rol muy importante al verificar datos indispensables para la administración y el desarrollo del sistema económico. En este sentido, la contabilidad conforma una disciplina del conocimiento humano que permite preparar información de carácter general sobre la entidad económica. Dicha información es mostrada por los estados financieros. La expresión “Estados financieros” comprende: Balance general, estado de ganancias y pérdidas, estado de cambios en el patrimonio, ciclo de flujos de efectivo (EFE), notas y materiales explicativos. Obviamente, nosotros como profesionales de la industria de la construcción, necesitamos contar con ciertas herramientas de conocimiento práctico para comprender y anticipar los estudios pertinentes al estado económico, financiero y fiscal de nuestra empresa y de la materialización de una instalación en particular. Desde luego que dicho análisis lo realizan -o deberían realizar- todas las ramas de la industria, con el fin de prever los movimientos de ingreso y egreso de dinero, conjuntamente con muchas otras variables (impuestos, erogaciones, gastos, etc.) que resultan de capital importancia tener siempre presentes.

     En suma, las características fundamentales que debe ofrecer la información financiera son utilidad y confiabilidad. La “Utilidad” es entendida como la cualidad de adecuar ésta al propósito de los usuarios, entre los que se encuentran los accionistas, inversionistas, trabajadores, proveedores, acreedores, entidad gubernamental y, en general, la sociedad en su conjunto. La “Confiabilidad” de los estados financieros refleja la veracidad de lo que sucede en la empresa.

     El “Plan de negocios” se define como una herramienta versátil y de gran utilidad, dado que como muchas veces ya afirmamos en esta columna editorial, son muchas las razones para planificar y se debe prestar a este tema la atención que merece. El objetivo del mencionado plan radica en presentar información pertinente y concisa, relativa a los recaudos y desembolsos que deberá enfrentar la empresa de instalaciones a fin de examinar su capacidad para generar flujos futuros de efectivo, y evaluar su respuesta a efectos de cumplir con las obligaciones contraídas, determinar el financiamiento interno y externo, y establecer las diferencias entre la utilidad neta y los recaudos y desembolsos. A fin de simplificar el análisis, acotándolo a los aspectos que son de interés para nosotros como profesionales de la construcción, dividiremos la información en tres puntos fundamentales: egresos, ingresos e inversiones. A continuación, brindamos una breve descripción de los mencionados conceptos.

Ingresos: El avance registrado por nuestra obra de instalaciones será motivo de un proceso de certificación en el cual, de a cuerdo con el lapso acordado para su emisión, se confeccionaran las obligaciones de pago hacia nuestro Comitente. Desde luego, todas estas acciones permanecen enmarcadas conforme a lo acordado en el pliego de condiciones generales de la obra y el correspondiente contrato. Entonces, la empresa de instalaciones percibirá un “Ingreso” de dinero proveniente de la sumatoria del precio de cada una de las tareas debidamente efectuadas en el lapso motivo del certificado.

Egresos: A lo largo de la obra se producen diferentes erogaciones en concepto de abastecer al desarrollo de la misma de los pertinentes recursos de producción (recordemos: materiales, mano de obra, equipos y herramientas). La sumatoria de los mismos producirán los costos directos que la empresa de instalaciones afronta para la materialización de la obra. Nótese que, desde el vamos, existe un desfasaje de tiempo entre la disposición de los “Egresos” (los cuales se registran desde el día cero de iniciada la obra) y los ingresos (los que se percibirán conforme se presenten los certificados de avance de obra).

Inversiones: Muestra el “día a día” de la obra. Ello nos permite conocer el desembolso de dinero (traducido en recursos productivos) que se encuentra aplicado en la obra.


Sepa Cómo Instalardiciembre 5, 2018
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     Recordemos que existe un lapso entre la disposición de recursos en obra (egresos) respecto del cobro de utilidades (ingresos). De no considerarse dicho aspecto, estaríamos “financiando” a nuestro comitente en forma involuntaria. La depreciación que sufre el dinero durante el lapso descripto es absorbido por el denominado “Costo financiero” (el que se define como “el costo del dinero en el mercado”). Por ello, podemos afirmar que:

COSTO FINACIERO = CAPITAL x INTERÉS x TIEMPO.

     De más está decir que las tres variables citadas: “Capital” -monto de dinero en juego- , “Interés” -valor del dinero en plaza- y “Tiempo” -lapso en el cual el dinero sufriría una depreciación-, resultan ser de vital importancia en tiempos inflacionarios o de incertidumbre económica. Lamentablemente, nuestro país ha escrito sombrías historias al respecto, que acabaron con la liquidez de aquellas empresas de instalaciones que subestimaron dichos conceptos, ya sea por impericia o desconocimiento.

     De todas formas, cierto es que el concepto de costo financiero, también se aplica en el lapso que transcurre entre la entrega de la obra (Acta de recepción provisoria) y el uso definitivo de la instalación materializada (Acta de recepción definitiva). Con la firma de esta última acta se reintegra el valor del “Fondo de reparo” (el cual recordemos fue descontado como garantía en cada uno de los certificados presentados al comitente). De no aplicarse el concepto de costo financiero, claramente recibiremos menos capital (en términos de valor de compra) que el que se podía cuantificar en su momento.

     El análisis del costo financiero podrá llevarse a cabo profundizando la planificación y programación de la obra. Como vimos, intervienen distintas variables tales como los tiempos de las tareas, la planificación del suministro de los materiales, la forma de pago de los mismos, el sistema de contratación acordado con el comitente, etc.

     Denominamos “Monto a financiar”, a la cantidad de dinero que la empresa de instalaciones  coloca en la ejecución de la obra motivo del encargo, previo a la obtención de algún beneficio. En otras palabras, cuando los egresos son mayores que los ingresos.

     Si la empresa de instalaciones trabajase con su capital de giro, el costo del mismo sería el que otorga el banco ante un depósito a plazo fijo durante un determinado período.

     Pero si la empresa de instalaciones obtiene el dinero a través de un crédito, el valor del mismo dependerá de la tasa bancaria para operaciones normales, como por ejemplo, la del descuento de documentos.


Sepa Cómo Instalarnoviembre 30, 2018
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     Para obtener condiciones adecuadas de ventilación en un edificio, deberán tenerse en cuenta una serie de factores, algunos de los cuales, se refieren a consideraciones de tipo urbanístico y otras al comportamiento de la ventilación natural en el interior de los locales. Debe ser planificada y no aleatoria. Ejemplo de ésta última es prever como única renovación de aire, la colocación de una ventana en la cocina. Suponiendo que sea abierta hasta en el invierno, lo más factible es que el movimiento ingrese y arrastre la humedad al resto de los ambientes, que al permanecer más fríos, generen un riesgo cierto de condensación. Otro ejemplo será suponer que las infiltraciones de aire de las carpinterías son suficientes. Esto deja de serlo cuando los habitantes de la vivienda colocan burletes -debido lógicamente- a una sensación de disconfort.

    Diseñar una ventilación significa obtener renovaciones de aire por hora (n), entre 1 y 2, n = 1,5 es un valor aceptable. Recordando que n = Q/V, donde Q es el caudal de aire en m³/h el cual atraviesa la habitación y V, el volumen de aire de la misma.

     Se tendrá en cuenta que en caso de aberturas con mosquiteros, la entrada de aire se reduce y puede llegar a ser un 50% menor (en el caso de malla fina). Para zonas cálidas (IIIa y IIIb, ver zonas bioambientales de la provincia de Buenos Aires, por ejemplo), se considera imprescindible la ventilación cruzada y será mayor o igual al 50% de la superficie de iluminación. Para que esa ventilación sea eficiente, el ángulo que forma la dirección del viento con una perpendicular al plano de la ventana no debe superar los 45º.

     Con el accesorio mosquitero en la abertura, el ángulo se reduce hasta 35º/40º. El diseño de las viviendas y ubicación de las aberturas deberá lograr que el movimiento de aire se produzca de un frente hasta el opuesto. Para las zonas ambientales IVc y IVd, serán mayor o igual al 40% de la superficie de iluminación Si el baño no contara con ventilación natural, deberá preverse ventilación por conducto, según reglamentaciones y ordenanzas vigentes.

Asoleamiento

     Los espacios habitables deberán recibir el número de horas mínimas de asoleamiento estipulado en la Norma IRAM 11.603. En todos los casos, deberá efectuarse un adecuado manejo del asolamiento, tanto para que se verifique el número de 2 horas de asoleamiento en invierno sobre las ventanas de los dos locales principales; como para evitar la excesiva exposición al Sol de las zonas abiertas en temporada cálida. A los efectos que dicho requisito cumpla con su finalidad, se agregan los siguientes puntos:

  • Se considera “soleada” a una ventana cuando la radiación solar directa que ingresa a través de ella a la habitación sea mayor o igual a 60 W/m².
  • Dado que no en todos los casos se podrá disponer de los valores de radiación, se recomienda que el asolamiento se verifique entre las 10,30 y las 15,30 horas de un día típico de invierno.
  • Recomendamos verificar el cono de sombra arrojado, acorde con la forma, altura y orientación de las viviendas, para evitar ubicar las expansiones y zonas de esparcimiento exterior en sitios donde no se reciba sol en la temporada invernal. La verificación deberá efectuarse en la vivienda con orientación más desfavorable. En viviendas colectivas en altura, la estimación deberá efectuarse sobre las ventanas de planta baja.

     En zonas frías, donde una adecuada orientación de las viviendas podría significar un aporte al balance energético y donde el asolamiento en temporada invernal resultará siempre beneficioso, se deberán tomar las precauciones necesarias para evitar que los edificios arrojen sombras excesivas sobre otras viviendas circundantes. Por ello, en viviendas en las cuales se busque una buena orientación, para evitar que el cono de sombra de un edificio obstruya el asolamiento adecuado a otras viviendas, se aprecia mantener una cierta distancia entre edificios.


Sepa Cómo Instalarnoviembre 21, 2018
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5min165

Las personas deben permanecer protegidas contra los contactos con las piezas o elementos que están habitualmente bajo tensión, haciendo inaccesibles dichas piezas. Para ello,  pueden adoptarse algunos de los siguientes medios de protección:

  1. Por alejamiento de las partes bajo tensión fuera del alcance de las personas donde habitualmente se encuentran o circulan; de forma que sea imposible un contacto fortuito.
  2. Por aislamiento de las partes. En este caso, dicho aislamiento exterior debe hacer imposible el contacto directo con las partes activas de la instalación.
  3. Por interposición de obstáculos que impidan cualquier contacto accidental con las partes activas de la instalación, como ser cajas herméticas, cubiertas aislantes, etc.

Los medios de protección contra los contactos indirectos se pueden dividir en dos grandes grupos:

  1. Consiste en aquellos que son destinados a suprimir el riesgo mismo, haciendo que los contactos no sean peligrosos, o impidiendo los contactos con los elementos que actúan como masa. Estos son los más utilizados en el cuarto de baño:

1.1. Separación de los circuitos de energía por medio de transformadores especiales (de aislamiento).

1.2. Separación de las partes activas y las masas accesibles por medio de aislamientos reforzados.

1.3. Inaccesibilidad simultánea de los elementos conductores y masas.

1.4. Recubrimiento de las masas con los aislamientos de protección.

1.5. Conexiones equipotenciales.

  1. Consiste en la puesta a tierra o la puesta a neutro de las masas de la instalación, asociándola a un dispositivo de corte automático que provoque la desconexión de la instalación defectuosa. Veamos entonces el funcionamiento de algunos de ellos.

a. Protección por separación de circuitos: Con este sistema de protección, el circuito de trabajo o protegido no se alimenta directamente de la red sino a través de un transformador de separación. De esta forma, aunque exista contacto a masa, no hay retorno a través de la tierra.

b. Protección por aislamiento: Este resulta ser independiente del aislamiento funcional definido anteriormente. Está previsto para asegurar la protección contra los contactos indirectos en caso de defecto del aislamiento funcional. Puede lograrse ya sea mediante cajas y cubiertas aislantes, por medio de materiales de aislación, o utilizando un revestimiento.

c. Protección por inaccesibilidad simultánea: Consiste en disponer las masas de los elementos conductores de tal forma que, en circunstancias habituales, no sea posible tocar simultánea e involuntariamente una masa y un elemento conductor. Para ello se puede separar convenientemente las masas de los elementos conductores o interponer obstáculos aislantes entre ellos.

d. Protección mediante conexiones equipotenciales: Conforman una red de protección, cuyo objeto es unificar el potencial eléctrico de todas las partes metálicas accesibles de una instalación que no se encuentren destinadas a la conducción de corriente eléctrica. Con este fin se conectan todas esas partes metálicas al potencial de tierra, lo que se realiza mediante conductores que las unen entre sí y luego a tierra.

e. Protección por puesta a tierra de masas: Este tipo de protección deberá impedir la permanencia de tensión de contacto demasiado elevada en una pieza conductiva (o masa) que no forme parte del circuito. Para que la protección sea posible, la puesta a tierra debe ir asociada a un dispositivo de corte automático, sensible a la corriente de defecto, que en caso de derivación a tierra, provoque la desconexión de la instalación defectuosa.

f. Protección por puesta a neutro: Consiste en unir las masas de la instalación al conductor neutro, de forma que los defectos francos de aislamiento se transforman en cortocircuitos entre fase y neutro, provocando el funcionamiento del dispositivo de corte automático, y como consecuencia, la desconexión de la instalación defectuosa.


Sepa Cómo Instalaroctubre 26, 2018
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La planificación de proyectos forma parte de la gestión, la cual se vale de cronogramas tales como diagramas de Gantt para planear, y subsecuentemente, informar del progreso dentro del entorno del proyecto. La finalidad de una óptima planificación consiste en crear un sistema referencial que pueda ser utilizado para evaluar previamente todas las instancias de la concatenación de los trabajos necesarios a efectos de materializar una instalación encargada. La programación incorpora la variable del tiempo como condicionante del esquema referencial adoptado en la etapa de planificación. Aquí se deben estimar los tiempos y los esfuerzos requeridos para cada actividad, aplicando un programa realista para completarlas. De hecho, se involucra al equipo de proyecto y construcción en la estimación de la duración de las actividades.

La planificación y programación de un proyecto para crear una instalación determinada resulta inútil si no es comunicada efectivamente. Cada miembro del equipo necesita conocer sus responsabilidades y limitaciones. Desde luego, partimos de un proyecto definido en el cual comenzamos a analizar todas las tareas necesarias para completarlo. Las dependencias lógicas entre dichas tareas son definidas a partir de un diagrama de actividad en red (Activity Network Diagram), el cual posibilita la identificación del mejor formato de trabajo a adoptar. Una forma de planificar un proyecto debe contemplar:

1. Las condiciones exactas para que la instalación sea finalizada. Antes de que permanezcan absolutamente claros cuáles son los objetivos del proyecto, no tiene sentido comenzar a estimar cuánto tiempo llevará y/o cuánto demandará económicamente. Desgraciadamente, muchos profesionales fallan al no examinar esta primera y crucial etapa.

2. Realizar un inventario de todas las tareas que se requieren para finalizar la instalación que nos contrataron. Aquellas que insuman mucho tiempo necesitan ser divididas en tareas menores.

3. Identificar todos los recursos necesarios para ejecutar cada tarea. En ese momento se puede estimar el costo de cada subrubro y, consecuentemente, de todo el proyecto.

4. Decidir si el plan previsto reúne todas las condiciones adecuadas desde el punto de vista técnico, administrativo, etc. Aquí es donde se deberán modificar los objetivos y el trabajo de ser necesario.

5. Definir dependencias entre tareas. Algunas necesitan ser finalizadas antes que otras puedan comenzar. Poniendo las tareas en orden de conclusión se construye una red de proyecto (diagrama PERT). Aquí es donde el profesional instalador deberá interactuar e intercambiar opiniones con otros técnicos de los diferentes rubros de la obra en cuestión. Vale recordar que nuestra disciplina asume cada vez más un papel interdisciplinario.

6. Calcular el tiempo mínimo para ejecutar el proyecto. Este será el trayecto más extenso a través de la red del proyecto (PERT), desde el comienzo del mismo hasta su extremo final. Dicho trayecto se denomina “Camino crítico”. Las otras tareas pueden ser ejecutadas en paralelo al camino crítico, pero cualquier atraso en las tareas que componen el camino crítico resultará automáticamente en el atraso del proyecto completo.

7. Crear un cronograma de proyecto, por ejemplo, empleando un diagrama de Gantt.

8. Efectuar un plan de gestión de riesgos y modificar el proyecto de acuerdo con dicho plan.

9. Verificar el comportamiento de la empresa de instalaciones al iniciar la ejecución del proyecto.


Sepa Cómo Instalaroctubre 5, 2018
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Cualquier acto económico se decide a consecuencia de un juicio comparativo entre un precio, pagado en dinero, esfuerzo o dolor, y un valor respecto de lo que se adquiere: objeto, servicio, placer. En nuestro caso, se trata de una instalación completa. Cabría suprimir el epíteto económico que califica el vocablo “acto”, sin que la proposición precedente dejara de ser válida. Pero vamos a ceñirnos a una instalación y a los diversos contratos que comprende su mercado. Cuando un contratista compra, por ejemplo, materiales, el precio es el de venta del fabricante, y el valor conforma una función de la cantidad y la calidad.



Auspician Sepa Cómo Instalar




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